Permítanme disentir con la afirmación de Escriba sobre el último conflicto según el cual "En un primer nivel se juega la posibilidad del Estado democrático de intervenir en la economía". Espero no tome el disenso como una ofensa.
Aunque es muy tentador separar las aguas entre ortodoxos y heterodoxos, entre derecha e izquierda, liberales-proteccionistas o entre los noventas y el siglo XXI, creo el debate de "primer nivel" viene por otro lado.
Personalmente creo que el mercado puede fallar y que dejar que funcione solo puede, en más de una situación, llevar a resultados "infelices". Nótese que dije "puede" lo cual deja implícito que el mercado también puede no fallar. Cuantos más lejos estén de cumplirse los 17 supuestos de Axel, más probable es que sea necesaria la intervención del Estado. La identificación de cada caso no es un problema teórico, sino empírico. Sentarse y "hacer las cuentas" a ver si conviene la intervención o no.
Cualquier política publica, cualquier intervención es, por definición, justa o injusta. No puede no ser alguna de las dos, ni las dos a la vez. Definir "Justicia" es claramente una tarea subjetiva. En el terreno de las políticas tributarias suelen pedirse dos criterios para que algo sea justo: Que trate igual a los iguales y distinto a los distintos (esto último en un sentido progresivo, desde ya). Podemos debatir sobre este punto si quieren, pero no creo que el resultado al que lleguemos sea muy diferente.
La justicia o injusticia de una medida es independiente del resultado de la misma. Una política injusta puede llevar a un "mundo mejor" y una justa a un "mundo peor". Las otras dos combinaciones son las más evidentes.
El gobierno tiene un abanico de políticas para elegir. Las política justas que resultan en "mundos peores" son claramente indeseables. Ahora bien, que una política injusta sea deseable o no no está claro desde un principio. Una política injusta puede ser defendida si sus resultados más que compensan la injusticia cometida. En definitiva, dependerá de como se valore desde lo político el reparto de costos y beneficios entre ganadores y perdedores.
Las retenciones, por definicion, son un impuesto injusto. Es injusto, no hay con que darle. Discrimina entre iguales (ricos de la ciudad vs ricos del campo) e intrasectorialmente es regresiva. Sin embargo, su aplicación es defendible en tanto los resultados globales compensen esta injusticia.
Pero este resultado es dinámico. Una misma política puede ser deseable hoy (el resultado global ser mayor a la injusticia) e indeseable mañana. De la misma manera, una política que era deseable al 20% puede no serlo al 40%.
Desde lo estrictamente económico, entonces, se puede estar en contra de la polémica medida del 11 de Marzo sin recurrir al clivaje "ortodoxo-heterodoxo". Personalmente creo que el Estado debe intervenir en la economía (que no es lo mismo que decir que toda intervención del Estado sea buena), pero entiendo, por un lado, que las retenciones son injustas, como así también que sin ellas el "modelo" no se sostiene. Pero con la última medida, para decirlo en criollo, se zarparon y, sin duda, la “forma” de tomar la decisión (lanzar el decreto y después proponer negociaciones, acusar de golpistas, oligarcas, yuyos, etc) no es neutral para el que recibe la medida discriminatoria en su contra.
¿Qué quiero decir con todo esto? No creo que en el debate de fondo se esté cuestionando la capacidad estatal de intervenir en la economía, sino si la injusticia que se comete no ha superado los beneficios que se derivan de ella.
Saludos
Aunque es muy tentador separar las aguas entre ortodoxos y heterodoxos, entre derecha e izquierda, liberales-proteccionistas o entre los noventas y el siglo XXI, creo el debate de "primer nivel" viene por otro lado.
Personalmente creo que el mercado puede fallar y que dejar que funcione solo puede, en más de una situación, llevar a resultados "infelices". Nótese que dije "puede" lo cual deja implícito que el mercado también puede no fallar. Cuantos más lejos estén de cumplirse los 17 supuestos de Axel, más probable es que sea necesaria la intervención del Estado. La identificación de cada caso no es un problema teórico, sino empírico. Sentarse y "hacer las cuentas" a ver si conviene la intervención o no.
Cualquier política publica, cualquier intervención es, por definición, justa o injusta. No puede no ser alguna de las dos, ni las dos a la vez. Definir "Justicia" es claramente una tarea subjetiva. En el terreno de las políticas tributarias suelen pedirse dos criterios para que algo sea justo: Que trate igual a los iguales y distinto a los distintos (esto último en un sentido progresivo, desde ya). Podemos debatir sobre este punto si quieren, pero no creo que el resultado al que lleguemos sea muy diferente.
La justicia o injusticia de una medida es independiente del resultado de la misma. Una política injusta puede llevar a un "mundo mejor" y una justa a un "mundo peor". Las otras dos combinaciones son las más evidentes.
El gobierno tiene un abanico de políticas para elegir. Las política justas que resultan en "mundos peores" son claramente indeseables. Ahora bien, que una política injusta sea deseable o no no está claro desde un principio. Una política injusta puede ser defendida si sus resultados más que compensan la injusticia cometida. En definitiva, dependerá de como se valore desde lo político el reparto de costos y beneficios entre ganadores y perdedores.
Las retenciones, por definicion, son un impuesto injusto. Es injusto, no hay con que darle. Discrimina entre iguales (ricos de la ciudad vs ricos del campo) e intrasectorialmente es regresiva. Sin embargo, su aplicación es defendible en tanto los resultados globales compensen esta injusticia.
Pero este resultado es dinámico. Una misma política puede ser deseable hoy (el resultado global ser mayor a la injusticia) e indeseable mañana. De la misma manera, una política que era deseable al 20% puede no serlo al 40%.
Desde lo estrictamente económico, entonces, se puede estar en contra de la polémica medida del 11 de Marzo sin recurrir al clivaje "ortodoxo-heterodoxo". Personalmente creo que el Estado debe intervenir en la economía (que no es lo mismo que decir que toda intervención del Estado sea buena), pero entiendo, por un lado, que las retenciones son injustas, como así también que sin ellas el "modelo" no se sostiene. Pero con la última medida, para decirlo en criollo, se zarparon y, sin duda, la “forma” de tomar la decisión (lanzar el decreto y después proponer negociaciones, acusar de golpistas, oligarcas, yuyos, etc) no es neutral para el que recibe la medida discriminatoria en su contra.
¿Qué quiero decir con todo esto? No creo que en el debate de fondo se esté cuestionando la capacidad estatal de intervenir en la economía, sino si la injusticia que se comete no ha superado los beneficios que se derivan de ella.
Saludos
Elemaco