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Precios Cuidados sólo sirvió para subestimar la inflación

martes, enero 20, 2015


Con el lanzamiento del nuevo informe mensual, el IPCNu, el índice de precios que reemplazó al que solía subestimar Guillermo Moreno, cumplió su primer año de vida. El 23,9% de inflación oficial anual confirma las sospechas acumuladas durante el año y que a estas alturas resultan evidentes: el Indec continúa manipulando las estadísticas de inflación.

Las mediciones privadas y públicas arrojan suficiente luz sobre la magnitud de esta subestimación: la estimación que hacemos en Elypsis arrojó para 2014 una inflación de 36,9%, y el IPC-Congreso, también basado en mediciones privadas, acumuló 38,5%. Entre las mediciones públicas, la ciudad de Buenos Aires midió una inflación de 37,8%. 



Lo interesante, sin embargo, está en los detalles. Según el Indec, por ejemplo, los alquileres habrían subido en el año un escueto 8%, frente al 29% reportado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires; las verduras, 11% (vs. 36% de CABA) y comer afuera sólo 12% (frente a 36% en la ciudad). (Puede descargar de acá las variaciones interanuales del IPCNu, llamativamente e innecesariamente ausentes del informe oficial.)

Las mediciones del Indec parecen también haber sido inmunes al impacto inflacionario de la devaluación de comienzos de año. Mientras la ciudad reporta subas de 44% en equipos de audio, televisión, fotografía y computación o 50% en automóviles, el Indec anunció 16 y 23%, respectivamente. Habrá quien quiera explicar las diferencias por las distintas coberturas geográficas. Sin embargo, el índice de precios que estimamos en Elypsis, a partir de más de 300.000 precios publicados en sitios web de más de 100 páginas en todo el país, presenta un sesgo sistemático similar en una gran mayoría de los rubros relevados.

Si bien no es sencillo identificar la fuente de la manipulación, un llamativo e imperceptible cambio metodológico del nuevo índice de precios invita a la sospecha. Mientras en el viejo IPC cada encuestador relevaba en cada supermercado el precio de los dos productos más vendidos de cada variedad, en el nuevo índice se releva sólo uno. ¿Por qué es esto importante? Porque así se incrementa la incidencia de los precios regulados sobre la medición oficial.

El caso de las gaseosas sirve de buen ejemplo. El Indec reporta para 2014 una suba de 10% en este rubro (mientras la ciudad informó una suba de 35%). Esta suba es llamativamente cercana a la suba interanual de 6% de la botella de Coca- Cola de 1,5 litros incluida en el Programa Precios Cuidados, de $ 14 a $ 14,9 entre diciembre de 2013 y de 2014. Las otras presentaciones de la misma marca, en cambio, subieron mucho más: las botellas de 2,25 litros (común y light) aumentaron 34 y 32%, las de 600cm3 30 y 20%, respectivamente, y 15 y 13% las latitas. Incluso Pepsi, la principal competidora, subió en el periodo 23%.

El sesgo sería poco importante si fueran los Precios Cuidados representativos de otros precios en el mercado. Sin embargo, un análisis de los microdatos de nuestro relevamiento ofrece abrumadora evidencia en contra. Es decir, en contraste con lo sostenido por el Ministerio de Economía, los Precios Cuidados no han servido de referencia a otros precios.

Para muestra, algunos botones. El Mendicrim Cremoso de 300 gramos tiene hoy un precio cuidado de $ 19,3, con una suba interanual de sólo 0,1%. En contraste, la presentación de 460 gramos del mismo producto subió 40%, la versión light, 41,5% (pasando de ser más barata a más cara que el cremoso) y la versión "original", 41%. Mientras tanto, el Casancrem clásico de 300 gramos, principal competidor, subió 33%, y el Finlandia de 200 gramos, 44%. El mercado de quesos untables resultó inmune a los esfuerzos de la Secretaria de Comercio.

Parecerán ejemplos aislados, pero esta evidencia anecdótica se multiplica por decenas con cada uno de los precios cuidados. El queso Port Salut de un kilo de La Serenísima subió solo 1% en el año, pero el light de la misma marca aumentó 53%. Los fósforos La Ranchera cuidados bajaron 25%, mientras Tres Patitos subía 20%. El pan lacteado cuidado marca Lactal de 390 gramos con rodajas finas subió 5% en un año, pero el de rodajas comunes subió 17% y la presentación de 630 gramos, 20%, mientras Bimbo subía 28% y Fargo, 22%.


Lamentablemente, a pesar del enorme despliegue publicitario, los precios cuidados no han actuado con el objetivo anunciado de ser un precio de referencia de productos similares. No puede decirse lo mismo, lamentablemente, del objetivo no anunciado de manipular las estadísticas oficiales.

Inflación y Precios Cuidados

viernes, enero 16, 2015

Va una entrevista que me hizo Ezequiel Burgo sobre la inflación y los Precios Cuidados

- ¿Qué inflación ve para enero?

Después de bajar en diciembre a 1,3%, que fue el menor registro mensual en un año y medio, vemos un rebote durante la primera quincena de enero que ubicaría la tasa nuevamente cerca de 2%, en línea con lo que viene sucediendo desde mayo de 2014. Es decir, a pesar de la fuerte recesión, el atraso cambiarlo y la moderación en la emisión, la medición mensual se mantiene incómodamente cerca de 2%. Si esta tasa se mantiene en el tiempo, se corresponde con una inflación interanual de 27%.

- Ustedes prevén una desaceleración de la inflación interanual entre enero y abril, ¿qué impacto tendrá en las paritarias?

La medición interanual baja rápidamente al desaparecer la comparación con los meses de alta inflación de comienzo de 2014. Tras tocar picos de 42% a mitad de 2014, creemos que la tasa bajará de 37% en diciembre a 34% en enero y podría llegar a 28% en febrero. Esto no implica que la inflación en si misma baje porque la variación mensual está relativamente estable. Pero sí puede afectar la dinámica de las paritarias, donde las mediciones interanuales suelen ser mas importantes. Creemos que a diferencia de 2014, cuando los ajustes salariales perdieron entre 5% y 10% contra la inflación, en 2015 puede haber una leve composición del salario.

- ¿Qué incidencia tiene Precios Cuidados sobre la inflación?

Muy baja, lo cual no sorprende porque sus propios objetivos son muy modestos pese al enorme gasto en publicidad. A diferencia del congelamiento de tres meses que implementó Guillermo Moreno en 2013, cuando la desaceleración de los precios en supermercados había sido abrupta, aunque transitoria, esta vez no encontramos en los microdatos ningún contagio entre los Precios Cuidados y precios de productos similares que siguen el ritmo de la inflación general.

Va un ejemplo, mientras la botella de Coca Cola de 1 1/2 lts que se incluye en el plan precios cuidados subió 6% entre diciembre de 2013 y de 2014 al pasar de $14 a $14,9, los otros envases de Coca Cola subieron mucho más: 34% y 32% las botellas de 2 1/4 lts (común y light), 30% y 20% las de 600cm3 respectivamente y 15% y 13% las latitas. Incluso Pepsi subió en el periodo un 23%.

- ¿La caída del precio del petróleo aliviará la tensión sobre los precios?

La baja en los combustibles puede contribuir a aliviar la tensión inflacionaria pero su impacto es menor. El gasto en combustible representa aproximadamente un 5% de la canasta de consumo, por lo cual una caída de 7% en su precio reduce el índice general de precios en tan solo 0,3%. Si bien pueden existir efectos indirectos, creo que su impacto es secundario y no cambia la dinámica general.

- ¿La caída de la inflación puede ayudar a recuperar la economía?

Sí, en particular al contribuir a la recuperación de la capacidad de compra del salario que resultó fuertemente afectado en 2014. De todas maneras, vale aclarar que aunque la medición interanual esta bajando, nuestras mediciones mensuales no muestran bajas significativas y se encuentran relativamente estables desde mediados de 2014.

Sueños desabastecidos

viernes, setiembre 19, 2014

Soñé que me aplicaban la Ley de Abastecimiento. Me dijeron "Tenes q escribir un informe x día. 8 hojas. Arial 12 e interlineado simple"

Me deje someter. Eran muchos. Me rodeo un grupito que desde sus iphones me puteaba por twitter. “Está bien” les dije “uno por día”.

Me prohibieron usar Excel. “Microsoft es parte del complot desestabilizador del blue”. O Podía sumarme a la revolución, y bajarlo de piratebay

Entregue informes tranquilo durante semanas, hasta que un día vinieron a verme de nuevo. “quieren hablar con vos”

Me acompañaron en un coche oficial. “Estos siguen diciendo q hay sequía” me dijeron, mostrándome un diario opositor. En el cielo ni una nube

Llegue al despacho. Me esperaba sentado en una silla giratoria, escuchando tranquilo música con los ojos cerrados

Me recibió muy cordial, quitándose los auriculares e invitándome a sentarme. Desde los audífonos pude escuchar el sonido de su propia voz.

En el escritorio tenía una enorme pila de informes como los míos. Se ve que yo tenía acomodo, porque el resto tenía márgenes más chicos.

Mientras me describía la conspiración en curso, un asistente entró x una puerta lateral. “llevalos” le dijo, señalando los informes

“Allá es donde trabajamos para terminar con esta sequía” me dijo sacando pecho orgulloso, señalando la puerta lateral “Veni, mirá”.

Tras la puerta, había un enorme parque con una fastuosa fogata de varios metros rodeada de asistentes que, prolijos, tiraban los informes.

“Tenemos todo perfectamente estudiado” me explicaba “calculamos que con tres turnos de ocho horas durante un mes, debería volver a llover”

“La Ley de abastecimiento nos provee de todo el combustible que necesitamos” detallaba a los gritos, porque los cánticos ensordecían.

Desperté gritando, todo transpirado, No puedo borrar la imagen y los gritos “TODO ESTUDIADO, TODO ESTUDIADO, TODO ESTUDIADO”.

Huevos y gallinas monetarios y su ley de gravedad

martes, setiembre 02, 2014

Kiciloff y Capitanich vuelven a la carga con unos de sus latiguillos monetarios favoritos: “la emisión no genera inflación”. Podrán quizás por repetición convencer a algún desprevenido, pero permítanme construir en este post un puente de dialogo que homogenice el lenguaje y explicite porque creo que están totalmente equivocados.

El error involuntario

El punto de partida es el contraejemplo al que suele recurrir el Ministro. Según Kiciloff, la experiencia en Estados Unidos, donde desde 2008 la base monetaria creció 370% sin consecuencias inflacionarias visibles, parecería ser la demostración perfecta de que emitir no genera inflación.

Comete Kiciloff, sin embargo, el enorme error - diría “de principiante” si no supiera que no es ningún principiante - de llamar “base monetaria” al “dinero”. La base monetaria es, en particular en el mundo desarrollado, una parte muy pequeña de lo que se suele llamarse dinero. La diferencia entre “base monetaria” y “dinero” se explica por el rol del sistema financiero, a través de un mecanismo que, aunque simple, es menos intuitivo de lo que parece.

Imagine que recibe un peso recién salido de Ciccone (base monetaria) y lo deposita en el banco. Ese depósito tiene todas las características que suele pedírsele al dinero. Es líquido, puede usarse para pagar cosas y como reserva de valor. Sin embargo, ese peso no se queda dormido en las bóvedas del banco, sino que se presta a un tercero. Al prestarlo, se crea un depósito para el prestatario por valor de un peso. Es decir, se acaba de crear dinero. Donde antes había una persona con un peso depositado, ahora hay dos. Ese nuevo depósito (tras separar un “encaje obligatorio” que el banco tiene que guardar en el Banco Central) podrá convertirse en un nuevo crédito, luego en un crédito, luego en un depósito, etc. El Banco acaba de multiplicar un peso de emisión en mucho más dinero.

Ese mecanismo es tan potente que explica la mayor parte del dinero global. Tomando el caso de Estados Unidos, antes de la crisis cada dólar de emisión se multiplicaba hasta nueve veces o, lo que es lo mismo, solo el 10% del dinero era base monetaria.



El punto que Axel olvida mencionar en su ejemplo de EE.UU. es que, durante la crisis, el multiplicador bancario cayó estrepitosamente. Los bancos, en vez de represtar los depósitos, los guardaban en sus bóvedas. Los números impresionan. Si antes el Sistema Bancario multiplicaba la base por nueve, hoy lo multiplica por tres. Por esa razón, la gigantesca emisión en los sucesivos “Quantitative Easings”, que incrementó la base en 370% solo se transformó en una suba de 47% del dinero.

La ley de gravedad

Ahora bien, aclarado este involuntario error del Ministro, volvamos al principio. La suba en la cantidad de dinero ¿Genera inflación? Apelaré a una inspiradísima analogía con la física. La relación entre precios y dinero es como la ley de gravedad.

En primer lugar, es una relación absolutamente comprobada en términos empíricos, en muchos países en muchos periodos históricos. Remito sobre este punto a estos posts y sus comentarios. Quien afirme que no hay relación entre precios y dinero es porque, simplemente, nunca vio series de precios y dinero.

En segundo lugar, es una relación débil. Usted está siendo atraído por la pantalla que muestra este texto y este texto a su vez siente su atracción, pero sus masas son tan pequeñas que la atracción es imperceptible* (si usted está excedido de peso como este servidor, tome la afirmación anterior como un halago). Ahora bien, cuando la masa crece la atracción se vuelve más fuerte y comienza a dominar frente a otras fuerzas.

Por eso, la relación entre precios y dineros, como la gravedad, se percibe recién a partir de ciertas variaciones de precio y dinero. La evidencia empírica muestra que, cuando inflación y dinero se mueven en el rango de un dígito, las variables no están correlacionadas. Sin embargo, a medida que ambas suben (por ejemplo, al rango en el que se mueven en argentina) y los plazos se vuelven más largos, la relación se vuelve indisimulable. Precios y dinero se mueven juntos**.

Vean, por ejemplo, como difiere la relación entre ambas variables entre Alemania o Estados Unidos (donde no se ve nada) y Chile o Venezuela (donde aparece con el tiempo una relación positiva). Para mas ejemplos haga click acá.



En tercer lugar, no se entiende bien cómo funciona y cuáles son los mecanismos que hacen subir los precios. Al igual que la gravedad, se sabe que ambas variables se comportan parecido, pero no se sabe por qué.

Por ello surge una cuarta relación, la más escabrosa y donde los consensos son menores. Como con la ley de gravedad, la relación entre precios y dinero es bidireccional. Al igual que el sol atrae a la tierra mientras la tierra atrae al sol, la mayor cantidad de dinero hace subir los precios pero también mayores precios empujan la creación de dinero.

Si no entiendo mal (y ruego que alguien me aclare si estoy equivocado) es este último mecanismo que ve causalidad de precios a dinero el bagaje teórico en el que se basan las afirmaciones del Ministro.

Ahora bien creo que esta afirmación, basada en una extensa literatura post-keynesiana, son completamente erradas para explicar la coyuntura de Argentina 2014.

El huevo o la gallina

Para explicar por qué déjenme indagar sobre los mecanismos de creación y destrucción de dinero, qué creen los postkeynesianos, y porque creo que no aplica para Argentina.

Hay básicamente dos mecanismos de creación (y destrucción) de dinero. Los vinculados al comportamiento del sector privado y aquellos que dependen del Banco Central. El primero lo explique antes. El sector privado crea dinero con sus decisiones de crédito y depósitos.

Ahora bien, múltiples decisiones del Banco Central puede contribuir a crear dinero. En primer lugar, está el asociado a economías con tipo de cambio administrado y movilidad de capitales. Imaginen que hubiera un boom de confianza que induce entrada de dólares. Si el Central quisiera evitar (como hizo durante gran parte de la última década) que el dólar se aprecie, debe comprar esos dólares. Esa compra se realiza con pesos recién emitidos, que se convierten en un depósito, luego en un crédito, en un depósito y así. En este contexto, la cantidad de dinero en la economía es un residuo de lo que pase con la entrada y salida de dólares.

Noten que esto no quiere decir que el Banco Central no influya sobre la cantidad de dinero, sino que esta está subordinada al objetivo de mantener el tipo de cambio.

En segundo lugar está la creación de dinero “acomodaticia”, que surge de subordinar la cantidad de dinero a un objetivo de tasa de interés. Imaginen que por alguna razón sube la demanda de crédito (por ejemplo, porque hay inflación y las firmas necesitas crédito para pagar sueldos o insumos). Eso genera presión sobre la liquidez de los bancos y sobre la tasa de interés (al alza) que puede ser no deseada por el Banco Central, que responderá expandiendo la base monetaria con pases, redescuentos o no renovando Lebacs.

Este es el mecanismo predilecto del poskeynesianismo. La suba no parte de una decisión autónoma del Banco Central sino que es consecuencia de la mayor demanda de crédito, a su vez causada por la mayor inflación. Es decir, la causalidad, mediada por la respuesta del Central, es desde precios a dinero.

Noten que en estos casos la expansión de la cantidad de dinero no es endógena (es decir, no responde sólo al comportamientos privado) sino pasiva. Surge de la decisión del Banco Central de fijar el tipo de cambio en el primer caso y la tasa de interés en el segundo. Es decir, la causalidad de precios a dinero es una decisión de política económica.

La cantidad de dinero que emite el central puede estar subordinada a un tercer factor: La necesidad de financiar el tesoro. El mecanismo es simple. El Central transfiere base al Banco Nación que a su vez crea un depósito a nombre del gobierno. A partir de allí operará el multiplicador bancario. El Banco Nación podrá prestar creando nuevos depósitos, luego nuevos créditos, y así. De no mediar algún efecto que neutralice esta expansión, habremos tenido un incremento del dinero explicado por la forma de financiar la política fiscal.

El postkeynesianismo, que considera que no puede existir tal cosa como un “exceso de oferta de dinero” reconoce este fenómeno, pero tiene una respuesta llamativa para neutralizar su efecto. Según esta escuela monetaria (y tengo citas textuales si hiciera falta), si este dinero no es deseado (si supera la demanda de dinero) un mecanismo automático llamado “Reflux Principle” se encargará de destruirlo. El argumento es que alguien con depósitos que no quiere usará ese dinero para repagar deuda, lo cual da inicio a un multiplicador bancario a la inversa. Una “equivalencia ricardiana” aplicada a la política monetaria.

Noten que si el “reflux principle” no funciona entonces ese dinero, en vez de bajar un pasivo, puede ser cambiado por otros activos (bienes, servicios o dólares), todos ellos canales que generan expansión de la actividad y/o inflación.

En sintesis

Doy ahora el paso final de juntar todo lo anterior para justificar porque creo que Axel y Capitanich están equivocados.

El primer punto es que hay una cuestión semántica. Entiendo que se llame “endógena” a aquella parte de la causalidad precios dinero que depende exclusivamente del comportamiento de los privados. En cambio, me hace ruido cuando esa causalidad esta intermediada por una decisión administrativa. Subordinar la cantidad de dinero al tipo de cambio o a la tasa de interés es una decisión de política económica y no una característica intrínseca de la relación entre precios y dinero. Ahora bien, ¿Habría inflación si el Central no respondiera pasivamente? Entiendo que la respuesta es no.

A eso se le suma que, aun si aceptáramos el rol monetario pasivo subordinado a un objetivo de tasas, estamos hablando de un Banco Central que durante años ha mantenido sistemáticamente las tasas reales en terreno negativas, lo cual refuerza la idea de que no hay nada “natural” en la expansión pasiva del dinero en Argentina.

El segundo punto es que, a diferencia de gran parte del mundo desarrollado (sobre quienes escriben los autores más destacados del posteynesianismo,) en Argentina el gobierno juega un rol mucho más relevante en el proceso de creación del dinero. El sistema bancario local, y el multiplicador bancario del dinero, es uno de los más chicos del mundo. La relación entre dinero y PBI en Argentina es solo mayor a la de Chad, Republica Dominicana, Botswana, Tajikistan y Guinea Ecuatorial (para una lista detallada haga click acá).

A modo de ejemplo, mientras en Argentina $1 de base monetaria se transforma, a través del sistema bancario, en $ 2.3 de dinero, en Brasil se transforma en $7.8, en Mexico $6.3, $12 en Korea y en Australia $21.

Además, el sector público interviene directamente sobre el comportamiento bancario a través de múltiples mecanismos. Las líneas de créditos dirigidas crean dinero, el cepo cambiario crea miles de millones de depósitos que no existirían sin él y los bancos públicos manejan el 39% del crédito y tienen el 46% de los depósitos. Es decir, el gobierno tiene una capacidad de administrar la oferta de dinero que no existe en el resto del mundo.

En tercer lugar, la subordinación de la política monetaria a la política fiscal es enorme, en especial desde la reforma de la Carta Orgánica. Este año el Central girará al tesoro, en concepto de utilidades y de adelantos transitorios una cifra que llegaría al 40% de la base monetaria, cifra a la cual hay que sumarle la compra de dólares que el Central luego le gira al tesoro para el pago de deuda (que acumuló la friolera de USD 32 mil millones desde 2009).

No hay “reflux principle” posible que pueda esterilizar esa cantidad de dinero, más aún si se tiene en cuenta que, en un contexto de tasas en pesos muy desarbitradas con los retornos en dólares, el sector privado no tiene incentivos a repagar créditos en tanto deber pesos es un gran negocio.

Paradójicamente, ni siquiera Julio Olivera, uno de los grandes exponentes del estructuralismo latinamericano y del dinero pasivo niega la relación que existe entre financiamiento del gasto público con emisión y expansión del dinero. Olivera analiza la bidireccionalidad que existe entre precios y dinero mediada por el resultado fiscal. De acuerdo a lo que luego se conocería como el efecto “Olivera-Tanzi”, la inflación deteriora el resultado fiscal (porque el gasto sube más que los ingresos) que luego, al ser financiado con emisión, sube la inflación. Entonces precios, mediado por la política fiscal, va a dinero y dinero a precios.

Es decir, y a modo de síntesis, personalmente no tengo ningún cuestionamiento a la idea de dinero endógeno (concepto que, vale la aclaración, no tiene en sí mismo nada de heterodoxo) y la causalidad preciosdinero. Pero creo que, dada la magnitud de los shocks de oferta de dinero y la ausencia de mecanismos automáticos de esterilización, no puede ser utilizado para entender la coyuntura Argentina y mucho menos para liberar de responsabilidades a las autoridades económicas sobre la dinámica inflacionaria que vive el país.

Atte

Luciano

*En realidad los cuerpos no se atraen sino que se curva el tiempo-espacio alrededor de ellos, pero déjenme mantener la analogía simple, porque no sé cómo aplicar la curvatura del espacio a la teoría monetaria)

** Aunque no necesariamente con una relación unitaria, como afirmaba la vieja máxima monetarista

Alquimias desendeudadoras.

sábado, agosto 02, 2014

En este artículo de El Economista, y siguiendo una discusión que tuviéramos por Twitter, Martin Tetaz defiende su tesis de que Cristina Kirchner habría, durante su gobierno, incrementado la deuda pública, en contraposición con el relato oficial que afirma lo contrario. El artículo tiene a mí entender un único inconveniente: está totalmente equivocado.

Esto es así por una combinación de confusiones semánticas y económicas, de distinta importancia. Vamos a los números, y veamos cuando dependen sus conclusiones de estos errores.

Martin afirma que “Néstor Kirchner asumió con un stock de deuda pública (…) de U$S 152.587 millones y entregó el sillón de Rivadavia a Cristina Fernández de Kirchner, con U$S 144.728 millones (…). La actual Presidenta acumula al 31/9/2013 (…), U$S 201.009 millones”. Estos números salen de la Subsecretaria de Financiamiento (http://www.mecon.gob.ar/finanzas/sfinan/?page_id=37).

Esta comparación tiene muchos inconvenientes. Para comenzar, ambos puntos en el tiempo deben ser comparables, razón por la cual hay que ajustar los números propuestos. En primer lugar, ninguna incluye la deuda no presentada al canje (DNPC). Sin embargo, entre ambos periodos estuvo el canje de 2010, con lo cual parte de la suba de 2013 se explica simplemente porque se documenta como deuda algo que antes no se documentaba. Sumando la DNPC, los USD 144mm de 2007 y USD 201mm de 2013 pasan a ser USD 173mm y USD 212 respectivamente. Es decir, la diferencia pasa de USD 56mm a USD 39mm.

En segundo lugar, entre ambos periodos el gobierno pagó unos USD 9mm por los cupones PBI. El cupón no se registra en los stocks de deuda porque es una deuda contingente. No sabemos ex ante cuánto y cuando se va a pagar. Sin embargo, si lo sabemos ex post. El gobierno pagó entre 2007 y 2013 unos USD 9mm que no figuraba en lo reportado por la Subsecretaria. Ajustando por este factor, la diferencia pasaría de USD 39mm a USD 30mm.

Es decir, dos ajustes elementales reducen en más de la mitad el 39% de suba nominal de deuda que Martin reporta en su nota, que pasa en cambio a ser de 16%. Esta suba nominal esta incluso por debajo de la - inexplicable - medida de capacidad de pago que usa Martin para comparar contra su 39%: ¿Subió la capacidad de pago de nuestro país 38,8% en el ínterin? La respuesta es que no. El PIB real, según los propios datos del Indec, aumentó 27% entre 2007 y 2013”No veo el sentido de usar el crecimiento del PBI a precios constantes como medida de la capacidad de pago, pero sigo de largo, así no nos distraemos con críticas de segundo orden.

Martin tiene un punto valido en su columna, al mencionar el rol que el tipo de cambio juega en las mediciones de deuda. La apreciación cambiaría, al incrementar la valuación del PBI en dólares, reduce el ratio Deuda / PBI, lo cual puede distorsionar las interpretaciones. Como bien menciona Martin, el PBI en dólares creció 85% entre 2007 y 2013, desde USD 330mm a USD 610mm, parte explicada por el crecimiento real, pero mayormente por la apreciación cambiaria (el peso casi duplicó su valor real durante el periodo). 

Alrededor de este cuestionamiento se abren muchísimos interrogantes, en particular aquellos relacionados a la forma de resolver esta distorsión. Sin embargo, por simplicidad, ignoremos el debate alrededor del ratio deuda / PBI y mantengamos el análisis nominal.

Un fenómeno complementario a este que menciona Martin, y que actúa en el sentido contrario, es que la apreciación cambiaria, de la misma forma que reduce el ratio deuda / PBI, eleva el valor en dólares de la deuda pública por su impacto sobre la valuación de la deuda en pesos. Por ello, y considerando que cerca del 40% de los USD 201mm eran deuda en pesos (o CER), si el tipo de cambio real de 2013 hubiera sido el de 2007 (es decir, si el año pasado hubiéramos tenido un dólar cercano a los ARS 10) entonces la deuda reportada por el Mecon hubiera sido de USD 170mm, o sea USD 31 mm menos*.

Es decir que si consideramos la sugerencia del propio Tetaz y ajustamos por el efecto valuación por la apreciación cambiaria, junto a los dos factores mencionados previamente, la diferencia entre la deuda nominal de 2007 y 2013 desaparece.

Ahora bien, la conclusión previa no considera la que creo es la confusión más importante en los números que presenta Martin: incluye como deuda obligaciones que el Estado tiene consigo mismo (Ver sobre el tema este interesante documento del BID)

Aunque toma muchas formas (el tesoro colocó letras en Lotería Nacional, en diversos fondos fiduciarios, en el PAMI o en el Banco Nación) los dos organismos públicos con los que el Tesoro tiene más obligaciones son con el Banco Central (a partir de los Adelantos Transitorios y las Letras Instransferibles) y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (que tiene en su activo varios miles de millones de bonos del tesoro).

Esta deuda intra Estado asciende a la friolera de USD 87mm (vs USD 16mm en 2007), es decir, el 43% de la deuda reportada en el informe. En el ínterin, el gobierno se apropió de activos previsionales, pago deuda con dólares que el Banco Central tenía en su activo (dejándoles un papel de regalo) y reformo la carta orgánica duplicando el acceso disponible a Adelantos Transitorios.

Sin embargo, Martin insiste en que el ejercicio de netear estas tenencias cruzadas (que se conocen como “cross-holdings”) está mal y que la deuda pública debe incluirlas porque el informe de la Subsecretaria se llama de “Deuda Publica” (No miento, argumenta que la definición de deuda publica es esa y no otra porque eso dice el informe del gobierno). 

Apela además a un argumento adicional, medio rebuscado, que aparece bajo el apartado “El financiamiento” en su nota. Lamentablemente, sin darse cuenta, la columna de Martin presenta una inconsistencia lógica en la que un argumento que quiere usar para defender una afirmación termina implicando exactamente lo contrario.

Martin hace un esfuerzo para convencernos de que la emisión de pesos del Banco Central es deuda pública. Ahora bien, asumamos que tiene razón (finalmente es una cuestión semántica). Noten la inconsistencia. Martín considera que la base monetaria, que es un pasivo del Banco Central, es deuda pública. Es decir, que la definición de deuda pública es más amplia que la deuda del tesoro. Uno derivaría de aquí que Martin cree que el ejercicio correcto al calcular la deuda es consolidar al tesoro con el Central y sin embargo no, lo usa para argumentar exactamente lo contrario.

Por todas estas razones, lo correcto para evaluar el desendeudamiento es considerar toda la deuda pública, sin perjuicio de que parte de la misma sea con la Anses o el BCRA.

Es decir, que como la base monetaria es deuda, no hay que consolidar tesoro con ANSES y BCRA. Enorme salto de fe que no entiendo.

(sobre el tema de qué es y qué no es deuda, recomiendo fervientemente el curso de Dinero, Créditos y Bancos que Mehrling tiene gratuito en coursera (https://www.coursera.org/course/money). Spoiler: no todo lo que parece dinero es igual. El dinero es dinero, y la deuda es una promesa de pagar dinero)

En conclusión: si juntamos todo lo anterior (deuda no ingresada al canje, cupon pbi, efecto valuación* y neteo de cross holdings) lo que se obtiene es que la deuda nominal cayó, entre 2007 y 2013 USD 69mm, o casi 40%.

Quienes alguna vez me han leído sabrán que no tengo ningún tapujo en cuestionar al gobierno cuando corresponde. La honestidad intelectual requiere, sin embargo, no criticar donde no corresponde y el desendeudamiento durante las dos gestiones de Cristina Kirchner es uno de esos casos. Cristina desendeudo, mire desde donde se lo miré.

Atte

Luciano

PD: Deje fuera del post, por simplicidad, otros ejercicios como ajustar por LEBACS neto de reservas (que reduce la caída en unos USD 5.000), la incorporación de la deuda generada este año (unos USD 10.000 entre Ciadi, Repsol y punitorios del Club de Paris) o el cambio de deuda de Anses con jubilados por juicios de reajuste de haberes (que no se cuanto es, pero intuyo que habrá bajado respecto a 2013)

*El efecto valuación sobre la deuda neta de crossholdings no es USD 31mm sino USD 14mm


Precios Cuidados 2: Carteles

lunes, junio 09, 2014

(Con la colaboración de Agustin Zilloni)

Sigamos con la saga de los Precios Cuidados. La semana pasada les comenté el caso de las gaseosas cola, en el que el intento de marcar un precio de referencia por debajo del precio de mercado dio origen a cambios en los precios relativos entre el Precio Cuidado y otras presentaciones de la misma marca, de otras marcas y del mismo producto en lugares no regulados.

Permítanme contarles un caso distinto. Una de las apuestas más fuertes del gobierno en el programa de Precios Cuidados fue el mercado de aceites. Hay 19 precios cuidados de aceites de girasol y mezcla, es decir, el 6.3% del total de 309 para un bien que representa el 0.26% de la canasta de consumo reportada por el nuevo Índice de Precios al consumidor. Hay precios cuidados para las cinco marcas líderes del mercado (Cañuelas, Cocinero, Costa del Sol y Legítimo y Natura) para los dos presentaciones dominantes (900ml y 1500ml).

Para poner una referencia, nuestra base de datos cuenta con observaciones para 260 aceites de girasol (excluyo del análisis al aceite mezcla), combinando distintas presentaciones y fuentes, con un total de 26 marcas comerciales. Las marcas con precios cuidados representan el 70% de estas observaciones. Al ser un bien relativamente homogéneo (la diferenciación más destacable es la de aceites de “alto rendimiento”) puede afirmarse que los precios fijados por el gobierno cubren prácticamente todo el mercado de aceite de girasol.

Veamos que nos dicen los datos (click para agrandar).

A diferencia del mercado de gaseosas cola, en el mercado de aceites de girasol los precios no cuidados (es decir, en aquellas fuentes en las que no identificamos la existencia de precios cuidados) si se comportan como los cuidados. La evolución comparada para las dos presentaciones más relevantes se presenta en el siguiente gráfico. Noten como, salvando diferencias de algunas semanas, la evolución de ambas series es indistinguible.




Es decir, el Plan de Precios Cuidados parece haber sido exitoso en su objetivo de fijar un precio de referencia del aceite de girasol

Sin embargo, presten atención a las escalas. En el caso de la coca cola, el Precio Cuidado (como mencionaba acá) había convalidado un incremento interanual de 22%. En esta oportunidad, en cambio, el aceite de girasol registra una suba interanual de 55% en su presentación de 900ml y de 59% en la de 1500ml, ambas cifras muy superiores al 39% de inflación durante el mismo periodo.

Si tuviera que arriesgar una explicación al éxito del precio cuidado en este caso - éxito en el sentido de fijar un precio de referencia, no de detener su suba – diría que es porque está coordinando el precio del aceite por arriba del precio del mercado. Aunque nuevamente la evidencia es escasa, mi impresión es que en este caso el gobierno podría estar evitando la competencia, a partir de la cual el precio sería menor.

No pretendo ser concluyente porque desconozco los detalles del mercado de aceite de girasol. Sin embargo, tengase en cuenta, por ejemplo, que en el mismo periodo, el precio en pesos del girasol refinado exportado creció 34% (57% de suba por la devaluación y 15% de caída en dólares)

Si esto es así debería ir apareciendo en la data la siguiente regularidad en los distintos mercados: Casos “exitosos” de PPCC como en el mercado de girasol, con subas bien por arriba de la inflación, casos fallidos (como el de la coca) donde el gobierno fija precios bajos. Veremos, veremos.

Atte

Luciano

Precios Cuidados 1: la Coca Blue

martes, junio 03, 2014

(Escrito en colaboración con Agustin Zilloni)


Periodista: ¿En qué medida el comportamiento de la inflación –en los últimos meses en baja tanto para el Indec como para los privados– está impactado por Precios Cuidados?

Costa: {……] el plan tiene un efecto importante porque logró establecer valores de referencia. Y, además, generó impacto en los productos que están fuera del listado de los acordados. Quiero decir, si bien existe una brecha entre esos precios, esa brecha no ha crecido, con lo cual quedó en claro que Precios Cuidados limitó además las subas en el conjunto de los productos.

El secretario es bien explícito en describir el canal de transmisión. Los precios cuidados (PPCC) serían un precio de referencia exitoso a partir del cual gravitarían otros productos similares. Quieto aquel se aquietarían ellos. Permítanme, para ponerle algunos números al debate, mostrarles qué dicen los microdatos de nuestra base de datos de precios sobre el caso particular de gaseosa cola. Romperé aquí mi veto de no nombrar marcas, y llamaré Coca a la gaseosa más vendida y Pepsi a la segunda.

El siguiente gráfico muestra el precio de distintas presentaciones de Coca en una fuente en la que identificamos la presencia de PPCC. En este caso, el PC es la presentación de litro y medio (la línea celeste). Como se ve, la Coca común (O “normal”, como le dicen quienes no saben que se dice Coca “Comun” y no Coca “Normal”) de 1 ½ litro pasó de $ 10.83 hace un año a $ 13.25 ahora (22%), tras haber atravesado un pico de $ 14.03 en diciembre.

¿Sirvió este Precio Cuidado de referencia para otras presentaciones de la misma marca, como insinúa el Secretario? La respuesta parecería ser que no. Ninguna de las otras presentaciones refleja la baja de precios análoga a la que la coca de 1 ½ tuvo en enero. Así, la coca la light de 1 ½ registra una variación interanual de 27.6%, la  común de 2 ¼ 38% y la light grande 41%.

El siguiente gráfico presenta la misma información de otra manera. ¿Cuánto vale la coca común de 1 ½ respecto a las otras presentaciones? Como se ve, la estabilidad en los precios relativos que existía en 2013 no solo desapareció sino que la brecha se amplia. En julio de 2013 (luego del congelamiento de moreno) una coca común compraba 92% de una coca light, 90% de una común de 2 ¼ y 80% de una light de 2 1/4. Hoy compra 89%, 75% y 70%. Los precios cuidados no solo no parecen estar actuando como referencia, sino que la diferencia entre los precios cuidados y los no ciudados se está ampliando.


Ahora bien, quizás la comparación correcta no es contra otras presentaciones de Coca, sino contra la competencia. Si el gobierno logra disciplinar a Coca, Coca debería disciplinar a Pepsi, Manaos, Cunnington, etc.  Para ello, el siguiente gráfico muestra la evolución del precio del envase de 1 ½ de Coca y Pepsi común. 

Hace un año la Pepsi era $ 1.8 más barato que Coca. Hoy valen lo mismo. No hubo disciplinamiento a la baja como asume Costa que debería pasar.


Sigamos. Hasta aquí les he mostrado que no habría evidencia de impacto del PPCC de la Coca sobre otras presentaciones de Coca u otras marcas. Ahora bien, yendo más al hueso ¿Logró contener el PPCC de la Coca al precio de la Coca?  El siguiente gráfico compara la evolución de la Coca de 1 ½ litro en los locales con y sin Precios Cuidados.


Como con el dólar oficial, el intento de fijación de precios genero automáticamente una brecha entre la Coca oficial y la Coca blue, que de 0% el año pasado es hoy de casi 10%. La Coca libre sigue inmaculada su marcha ascendente.

Es decir, el Precio Cuidado de la Coca de litro y medio ni siquiera logro frenar la suba del precio de la coca de litro y medio.

Aunque debería extender el ejercicio a los otros casi trescientos precios para obtener resultados más concluyentes, lo aquí reportado permite una aproximación a la respuesta correcta a la pregunta que el periodista hiciera a nuestro Secretario de Comercio Interior.

Y esa respuesta es: Ninguna.