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Precios Cuidados 2: Carteles

lunes, junio 09, 2014

(Con la colaboración de Agustin Zilloni)

Sigamos con la saga de los Precios Cuidados. La semana pasada les comenté el caso de las gaseosas cola, en el que el intento de marcar un precio de referencia por debajo del precio de mercado dio origen a cambios en los precios relativos entre el Precio Cuidado y otras presentaciones de la misma marca, de otras marcas y del mismo producto en lugares no regulados.

Permítanme contarles un caso distinto. Una de las apuestas más fuertes del gobierno en el programa de Precios Cuidados fue el mercado de aceites. Hay 19 precios cuidados de aceites de girasol y mezcla, es decir, el 6.3% del total de 309 para un bien que representa el 0.26% de la canasta de consumo reportada por el nuevo Índice de Precios al consumidor. Hay precios cuidados para las cinco marcas líderes del mercado (Cañuelas, Cocinero, Costa del Sol y Legítimo y Natura) para los dos presentaciones dominantes (900ml y 1500ml).

Para poner una referencia, nuestra base de datos cuenta con observaciones para 260 aceites de girasol (excluyo del análisis al aceite mezcla), combinando distintas presentaciones y fuentes, con un total de 26 marcas comerciales. Las marcas con precios cuidados representan el 70% de estas observaciones. Al ser un bien relativamente homogéneo (la diferenciación más destacable es la de aceites de “alto rendimiento”) puede afirmarse que los precios fijados por el gobierno cubren prácticamente todo el mercado de aceite de girasol.

Veamos que nos dicen los datos (click para agrandar).

A diferencia del mercado de gaseosas cola, en el mercado de aceites de girasol los precios no cuidados (es decir, en aquellas fuentes en las que no identificamos la existencia de precios cuidados) si se comportan como los cuidados. La evolución comparada para las dos presentaciones más relevantes se presenta en el siguiente gráfico. Noten como, salvando diferencias de algunas semanas, la evolución de ambas series es indistinguible.




Es decir, el Plan de Precios Cuidados parece haber sido exitoso en su objetivo de fijar un precio de referencia del aceite de girasol

Sin embargo, presten atención a las escalas. En el caso de la coca cola, el Precio Cuidado (como mencionaba acá) había convalidado un incremento interanual de 22%. En esta oportunidad, en cambio, el aceite de girasol registra una suba interanual de 55% en su presentación de 900ml y de 59% en la de 1500ml, ambas cifras muy superiores al 39% de inflación durante el mismo periodo.

Si tuviera que arriesgar una explicación al éxito del precio cuidado en este caso - éxito en el sentido de fijar un precio de referencia, no de detener su suba – diría que es porque está coordinando el precio del aceite por arriba del precio del mercado. Aunque nuevamente la evidencia es escasa, mi impresión es que en este caso el gobierno podría estar evitando la competencia, a partir de la cual el precio sería menor.

No pretendo ser concluyente porque desconozco los detalles del mercado de aceite de girasol. Sin embargo, tengase en cuenta, por ejemplo, que en el mismo periodo, el precio en pesos del girasol refinado exportado creció 34% (57% de suba por la devaluación y 15% de caída en dólares)

Si esto es así debería ir apareciendo en la data la siguiente regularidad en los distintos mercados: Casos “exitosos” de PPCC como en el mercado de girasol, con subas bien por arriba de la inflación, casos fallidos (como el de la coca) donde el gobierno fija precios bajos. Veremos, veremos.

Atte

Luciano

Precios Cuidados 1: la Coca Blue

martes, junio 03, 2014

(Escrito en colaboración con Agustin Zilloni)


Periodista: ¿En qué medida el comportamiento de la inflación –en los últimos meses en baja tanto para el Indec como para los privados– está impactado por Precios Cuidados?

Costa: {……] el plan tiene un efecto importante porque logró establecer valores de referencia. Y, además, generó impacto en los productos que están fuera del listado de los acordados. Quiero decir, si bien existe una brecha entre esos precios, esa brecha no ha crecido, con lo cual quedó en claro que Precios Cuidados limitó además las subas en el conjunto de los productos.

El secretario es bien explícito en describir el canal de transmisión. Los precios cuidados (PPCC) serían un precio de referencia exitoso a partir del cual gravitarían otros productos similares. Quieto aquel se aquietarían ellos. Permítanme, para ponerle algunos números al debate, mostrarles qué dicen los microdatos de nuestra base de datos de precios sobre el caso particular de gaseosa cola. Romperé aquí mi veto de no nombrar marcas, y llamaré Coca a la gaseosa más vendida y Pepsi a la segunda.

El siguiente gráfico muestra el precio de distintas presentaciones de Coca en una fuente en la que identificamos la presencia de PPCC. En este caso, el PC es la presentación de litro y medio (la línea celeste). Como se ve, la Coca común (O “normal”, como le dicen quienes no saben que se dice Coca “Comun” y no Coca “Normal”) de 1 ½ litro pasó de $ 10.83 hace un año a $ 13.25 ahora (22%), tras haber atravesado un pico de $ 14.03 en diciembre.

¿Sirvió este Precio Cuidado de referencia para otras presentaciones de la misma marca, como insinúa el Secretario? La respuesta parecería ser que no. Ninguna de las otras presentaciones refleja la baja de precios análoga a la que la coca de 1 ½ tuvo en enero. Así, la coca la light de 1 ½ registra una variación interanual de 27.6%, la  común de 2 ¼ 38% y la light grande 41%.

El siguiente gráfico presenta la misma información de otra manera. ¿Cuánto vale la coca común de 1 ½ respecto a las otras presentaciones? Como se ve, la estabilidad en los precios relativos que existía en 2013 no solo desapareció sino que la brecha se amplia. En julio de 2013 (luego del congelamiento de moreno) una coca común compraba 92% de una coca light, 90% de una común de 2 ¼ y 80% de una light de 2 1/4. Hoy compra 89%, 75% y 70%. Los precios cuidados no solo no parecen estar actuando como referencia, sino que la diferencia entre los precios cuidados y los no ciudados se está ampliando.


Ahora bien, quizás la comparación correcta no es contra otras presentaciones de Coca, sino contra la competencia. Si el gobierno logra disciplinar a Coca, Coca debería disciplinar a Pepsi, Manaos, Cunnington, etc.  Para ello, el siguiente gráfico muestra la evolución del precio del envase de 1 ½ de Coca y Pepsi común. 

Hace un año la Pepsi era $ 1.8 más barato que Coca. Hoy valen lo mismo. No hubo disciplinamiento a la baja como asume Costa que debería pasar.


Sigamos. Hasta aquí les he mostrado que no habría evidencia de impacto del PPCC de la Coca sobre otras presentaciones de Coca u otras marcas. Ahora bien, yendo más al hueso ¿Logró contener el PPCC de la Coca al precio de la Coca?  El siguiente gráfico compara la evolución de la Coca de 1 ½ litro en los locales con y sin Precios Cuidados.


Como con el dólar oficial, el intento de fijación de precios genero automáticamente una brecha entre la Coca oficial y la Coca blue, que de 0% el año pasado es hoy de casi 10%. La Coca libre sigue inmaculada su marcha ascendente.

Es decir, el Precio Cuidado de la Coca de litro y medio ni siquiera logro frenar la suba del precio de la coca de litro y medio.

Aunque debería extender el ejercicio a los otros casi trescientos precios para obtener resultados más concluyentes, lo aquí reportado permite una aproximación a la respuesta correcta a la pregunta que el periodista hiciera a nuestro Secretario de Comercio Interior.

Y esa respuesta es: Ninguna.

¿Cuánto pagan de más los ricos?

miércoles, mayo 28, 2014

Acompáñeme en este ejercicio. Antes de leer el post pregúntese (y si tiene ganas, coméntelo abajo) ¿Cuánto cree que paga de más o de menos un rico que un pobre por el mismo tipo de articulo? ¿10%? ¿20%? ¿80%? ¿150%? ¿Pagan lo mismo? Téngase en cuenta que por mismo tipo de articulo me refiero a, por ejemplo,  una gaseosas o queso cuartirolo y no a una presentación en particular (coca cola común de 1 ½).

Veamos. El ejercicio planteado es el siguiente (si prefiere saltear la metodología vaya directo a donde dice “FIN DE LA METODOLOGIA”):

Tomo de referencia la Encuesta de Gasto de los Hogares de 2012 que mencionará en este post y calculo, como en aquel caso, el precio unitario de cada artículo. Selecciono entre las más de mil variedades distintas existentes a aquellas (355) para las que tengo al menos 500 precios unitarios y cálculo, para cada decil de ingreso, el precio unitario mediano.

Así, por ejemplo, obtenemos que el primer decil pagaba en 2012 $26 por un kilo de carne picada, mientras el decil 10 pagaba $32.7, que el primero pagaba $20 y el último $45 por un corte de pelo masculino o que el litro de gaseosa lo pagaban $5.33 y $6.66 respectivamente


Paso siguiente se repite el ejercicio para todos los artículos, cuyos precios, para ser comparables entre sí, son luego reescalados por la mediana de cada artículo. La distribución de este último paso por decil se presenta en este gráfico, del cual extraigo el corte transversal en la mediana, que es lo que se presenta en los siguientes gráficos. Entiendo que este paso es medio inentendible. Si quieren mayores aclaraciones, vamos a los comentarios. A partir de aquí usaré promedio como sinónimo de mediano, para no confundir a quien no leyó la metodología o a quien no sabe lo que es la mediana.

FIN DE LA METODOLOGIA

¿Cuánto paga en promedio de más o de menos un rico que un pobre por el mismo tipo de artículo? La respuesta está en el siguiente gráfico.



En promedio, si un hogar del decil 5to o 6to de ingreso paga $ 1, el del decil 9no paga $ 1.10 y el 10mo decil $ 1.23. El más pobre, en cambio, paga $ 0.84, y el 2do decil $ 0.89. Es decir, el más rico paga en promedio un 45% más por el mismo tipo de artículo que el más pobre, y el decil 9 un 23% más que alguien del segundo decil.

Ahora bien ¿Cómo cambio esa relación en el tiempo?

El siguiente gráfico muestra también los resultados al repetir los ejercicios con la Encuesta de Gasto de 2004 (Lamentablemente de la base de 1996 no se pueden extraer los precios unitarios para llevar los resultados hacia atras).


Dos datos interesantes saltan a la vista.

En primer lugar, los resultados son llamativamente parecidos a pesar de ser muestras completamente distintas. La relación de precios pareciera ser un hecho estilizado bastante estable.

En segundo lugar, la brecha entre lo que pagan ricos y pobres pareciera haberse reducido. Era 49% entre primer y último decil en 2004 y 31% entre segundo y noveno. Esta medición (imperfecta, pero mejor que ninguna medición) contradice completamente aquel argumento del oficialismo según el cual la inflación estaba impulsada por la menor resistencia de los ricos a la suba de precios (la famosa “dispersión de precios” o el “sesgo plutocrático”).

Esta es solo la punta del ovillo de un tema sobre el cual se puede estrujar mucho más, pero algo e algo. Empecemos por el principio.

Saluda atentamente

Luciano "Myth buster” Cohan

Axel, el reivindicador inesperado

viernes, mayo 16, 2014

En su intento de dibujar el presente el gobierno cae en la encerrona de dibujar el pasado. El siguiente gráfico muestra la evolución del la participación en la industria según lo que reportaba el PBI base 1993 y el nuevo PBI base 2004.

Noten lo que nos dice este gráfico, bajo el supuesto - inverosimil - de que el nuevo PBI base 2004 hecho por la misma gente que habia destruido el PBI anterior sirve. Si esto es así, la nueva medición que tenemos para la economía reciente debería ser más precisa que la que teniamos con la base vieja.



El nuevo reporte del INDEC nos dice que la industria paso de representar, en 2004, el 17% de la economía a ser el 20%. O sea, INDEC nos dice que entre 1993 y 2004 paso de representar el 18% al 20%.

Es decir, en ausencia de argumentos metodológicos que justifiquen la diferencia, la interpretación de la década del 90 cambia radicalmente con la medición nueva del INDEC. De una perdida de 1.5% en la participación de la industria se paso a una ganancia de 1.6%, ganancia que no se ve, en ninguna de las dos series (ni en la base 1993 y 2004) durante la década ganada. 

¿Reindustrialización en los noventa? ¿Y ahora? ¿Que hacemos con esto?

Atte

Luciano



Borrar con el codo

lunes, mayo 12, 2014

El INDEC suma una estadística más a su larga lista de indicadores manipulados. Despues de haber visto caer, de alguna u otra forma, al IPC, a los datos de PBI o a la EPH y sus datos de empleo, pobreza y distribución, los datos de comercio exterior, hasta ahora sin sospechas de manipulación, muestra indicios innegables de que el escorpión no pudo con su naturaleza.

Las primeras sospechas surgieron por la divergencia entre los datos reportados por INDEC y los que el BCRA publica es su informe sobre el MULC. Mientras el primero reportaba exportaciones por USD 81.6mm, el segundo lo hacía por USD 74.2mm. Sin embargo, ambas fuentes no miden estrictamente lo mismo - una mide las exportaciones devengadas, otra las base caja – con lo cual había explicaciones alternativas que permitía explicar la diferencia.

Por ejemplo, en 2013, muchos exportadores dejaron de prefinanciar sus exportaciones en el exterior para hacerlo en el líquido mercado doméstico. Una cerealera podía entrar los dólares dos, tres o cuatro meses antes del embarque para comprar la cosecha, generando un flujo de divisas baje caja que anticipaba la exportación. La caída de la participación de esta práctica llevo a que caiga el ingreso anticipado de dólares, factor que puede explicar parte de la diferencia entre base caja (MULC) y devengado (INDEC).

Sin embargo, luego surgieron diferencias evidentes entre fuentes que debían reportar lo mismo. Mientras el informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) que mensualmente publica el INDEC reportó exportaciones por USD 81.6mm para 2012, la base de datos de usuarios del propio INDEC reportó por USD 74.2mmm. No hay ninguna razón para que ambas fuentes diverjan tanto.

Pero si hasta aquí no se convenció de que INDEC manipuló la información de comercio exterior le pido, le ruego, le imploro que no me crea a mi sino a sus ojos.

Los siguientes tres gráficos muestran cómo se compara las exportaciones reportadas por INDEC con destino a Brasil, Unión Europea y Paraguay y Uruguay respectivamente y las importaciones que los institutos de estadísticas de esos países reportan desde Argentina. 

Noten como, sistemáticamente, las exportaciones reportadas por INDEC tienen movimientos hacia arriba que no se ven cuando uno mira los reportado por los socios comerciales. Las diferencias históricas entre las series se explican, salvo en Brasil, por la diferencia entre valuación CIF y FOB. Para más detalles pueden ver este informe que preparamos en Elypsis.



Después de varios meses tratando de reconstruir reputación con la mano, no tienen mejor idea que borrarla con el codo.

Atte

Luciano

Según el INDEC, la inflación entre 2005 y 2013 fue de 311% y de 90%

martes, abril 29, 2014

Vamos paso por paso.

Descargá de acá la Encuesta Nacional de los Hogares (ENGH) para el año 2012-13 recientemente publicada y de acá la homónima para el año 2004-05. Paso seguido corré sobre ambas base ésta rutina de Stata (que podés descargarte de acá y ejecutar sin necesidad de instalar).

La rutina* hace lo siguiente.

1) La ENGH tiene un detalle del gasto de los hogares clasificado en 1048 tipos de artículos distintos. Como la información está en pesos y en cantidad, estimo el precio unitario para cada artículo. Entonces, por ejemplo, para el articulo “Galletitas envasadas dulces” hay 9716 precios unitarios (por kilo), que ordenados de menor a mayor se ven como el siguiente gráfico. A partir de allí calculo el precio mediano (el del medio) de cada uno de los 1048 artículos. En total la base tiene 1.1 millones de precios unitarios.

2) Paso seguido se repite el proceso con la ENGH del año 2004

3) Luego se empalman las dos bases a partir de lo cual se calculó la variación del precio mediano para cada uno de los 1018 artículos (30 no empalmaron). Excluyendo los extremos con algunos datos medios anómalos, la distribución de las variaciones acumuladas se ve en este gráfico

4) Con esta variación por artículo se calcula cual habría sido el gasto total de 2004 a precios de hoy. A la diferencia entre lo que efectivamente se gastó y ese número la llamo: suspenso…………inflación.

Moraleja: Según el INDEC, la inflación entre los 8 años que separan el periodo de la primera encuesta (octubre de 2004 a diciembre de 2005) con las segunda (marzo de 2012 a marzo de 2013) es de 311%, incluso por arriba del 288% que surge de los índice de Bevacqua o de Natalio y, obviamente, absurdamente superior al 90% que también reporta el INDEC.

Atte

Luciano

*la rutina es mejorable. En breve subo una versión mejor.

Palos porque bogas, palos porque no bogas.

miércoles, enero 22, 2014

Hoy Miércoles, el Central dio sobre el cierre de la jornada bursátil, una señal fuerte, devaluando en menos de media hora $0.25 (3.6%) el tipo de cambio oficial, hasta $ 7.12. Después de casi dos meses de un goteo a buen ritmo (sin contar el salto de 25 centavos, 0.36% diario en 20 días, 0.32% desde que asumió Fabrega) el movimiento de hoy podría marcar el fin del gradualismo hacia algo más acelerado. Al respecto algunos apuntes desordenados.



Una vez tomada la decisión de devaluar (e incorporada en las expectativas de la gente) el gradualismo (también conocido como “la tablita”) es una mala idea. La tablita (digamos, una devaluación de 5%/6% mensual) implica convertir al dólar en una apuesta segura que deja en desventaja a los usos alternativos de los fondos. Alcanza con pensar el desproporcionado desarbitraje que existe, por ejemplo, con un depósito a plazo fijo que pague entre 1.5%/2.0%.

Los efectos negativos de este desarbitraje son muchos y se combinan con la brecha cambiaria para generar un escenario recesivo e inestable. Retrasa exportaciones (por ejemplo, la venta de granos) y acelera importaciones, incentiva subfacturación de expo y sobrefacturación de impos, desincentiva el consumo y la inversión, pone en riesgo el fondeo de los bancos, invita a bicicletas financieras (que pone recursos en actividades estériles) y a retrasos en las cadenas de pagos. En definitiva, no puede durar demasiado en el tiempo sin tener efectos perversos sobre la actividad económica y el propio objetivo de estabilizar el balance de pagos.

Además, el camino gradual a esta velocidad, galope muy lejano del aquel trote lento de los últimos años, incrementa la incertidumbre respecto a los precios relativos, o dicho de otra manera, vuelve más dudosa la respuesta a la pregunta “¿Dónde termina la suba del dólar?" Cada precio que se decide con el ajuste gradual en curso es un precio que puede quedar mal parado cuando la devaluación finalice, dando inicio a una nueva ronda. Así, la incertidumbre de precios relativos invita a ajustes preventivos

Frente a este escenario, una devaluación rápida y definitiva para llegar al precio objetivo es una mejor alternativa. Si el Banco Central hubiera decidido, por ejemplo, que quiere un dólar a fines de agosto $9.0 (equivalente a una devaluación de 5.0% durante entre enero y ese mes) ¿Por qué no llevarlo a $ 9.0 hoy y fijarlo de aquí a agosto?

La respuesta obvia es el riesgo de contagio. El gobierno puede resultar incapaz – sea por voluntad o capacidad política- de sostener en el tiempo un esquema distinto de precios relativos (digamos, en orden decreciente de suba: dólar, tarifas, precios, salarios, tasas) lo cual implica que el intento de mejorar el tipo de cambio real resulte no solo estéril sino contraproducente, en tanto los reacomodamientos de precios relativos implicarán más inflación.

Por eso es indispensable que el gobierno acompañe este esfuerzo por reacomodar el tipo de cambio real - sin el cual el riesgo de desbarranco de aquí a 2015 es bastante alto – con señales claras que nos ayuden a coordinarnos. “Señores, la economía esta nominalmente en riesgo” debería más o menos decir la señal “Así que busquemos la forma de que el tipo de cambio se quede allá arriba, las tarifas eléctricas acá, los precios por aquí y los salarios no más allá de acá. Nosotros nos comprometemos a que el Banco Central no monetizará más de tanto, y buscaremos contener el impacto social retocando este plan y aquella jubilación”.

Parece algo muy complejo, pero coordinar al sector privado y mediar en las pujas distributivas es justamente el rol que uno espera del Estado. El gradualismo ya no sirve, y la “terapia de shock” requiere un capital político y una capacidad de sintonía fina que no es obvio que el gobierno tenga. Por eso, los próximos tres meses, cuando los nuevos precios relativos y las reacciones defensivas sean más evidentes, son críticos.

Hay que pasar el verano.