Varias veces he sostenido por qué creo que las retenciones, tal como existen hoy, son un impuesto
malo e injusto que debería ser eliminado de cualquier reforma fiscal que se precie de tal. Menos he explicado porqué los considero un impuesto indispensable e irremplazable que no puede faltar en cualquier estructura tributaria que busque atacar las debilidades estructurales de la economía Argentina. Trataré en este post de conciliar ambas afirmaciones. Si lo logro, dormiré tranquilo. Si fracaso ¿Qué le hará otra mancha más al tigre?
No hay un argumento a favor de las retenciones al cual no le encuentre un contraargumento que me convenza más.
Los hay falaces, como recurrir al gris concepto de “
ganancias extraordinarias” que requiere como punto de referencia la existencia del indefinido e indefinible concepto de “ganancia ordinaria”.
Los hay falsos, como afirmar que los impuestos a la exportación son claves para contener los precios domesticos, cuando cualquiera que haya dedicado más de 5 minutos al tema sabe que el commodity no representa más del 10%/20% del precio final en el derivado alimenticio.
Los hay también verdaderos a medias, como argumentar que las retenciones permiten gravar la renta de la tierra sin explicar que es completamente ineficiente y distorsivo y que hay otros impuestos que lo harían mucho mejor, como un
impuesto a la tierra libre de mejoras o incluso el impuesto a la propiedad.
Si estuviera en mí poder decidirlo, ni bien recuperaramos un horizonte con financiamiento fiscal menos comprometido, daría inicio a una gradual eliminación de las retenciones, tanto la diferencial al sector agropecuario como ese 5% que pagan todas las exportaciones y de las que casi no se habla….
…..eso sí, simultáneamente pondría en marcha un nuevo esquema de
retenciones móviles ®!Las nuevas retenciones móviles ® no tienen como objetivo financiaciar al fisco. La plata no entra a las arcas fiscales y son legalmente a prueba de Boudus. No financia hospitales, ni jubilaciones ni subsidios al pobre. Para ello un buen sistema tributario apoyado en un impuesto a los ingresos, a la propiedad y herencia y al consumo (en orden decreciente) debería alcanzar.
Lo recaudado por las retenciones móviles ® se deposita en Liechtenstein, o donde usted prefiera, en tanto sea
fuera del país. No se mira, no se toca y, sobre todo tiene un único, exclusivo y judicialmente determinado fin, que, para sorpresa de pocos, puede resumirse con en concepto de: “Conformar un fondo anti cíclico”.
La alícuota de las retenciones móviles ® se determina comparando el precio FOB actual con la media móvil de los últimos tres años para los principales granos y derivados. El siguiente gráfico muestra ambas series para el poroto de soja entre 1991 y 2009. Cuando el precio actual está por arriba del promedio, la alícuota es positiva. Cuanto mayor la diferencia, mayor la alícuota. Pura
movilidad Lousteuiana. Sin embargo, no hay un piso, y la alícuota puede volverse negativa y convertirse en un subsidio o precio sostén.

El único y no por ello menos importante objetivo de las flamantes retenciones móviles ® es suavizar el ciclo económico. Inyectar dólares cuando la economía sufre un shock de términos de intercambio negativo y succionarlos cuando las vacas engordan. Quitamos algo de esa responsabilidad al ejecutivo de turno, que tiende a embobarse con la plata fácil, y lo convertimos en un
estabilizador automático. No es una política agropecuaria,
a pesar de suavizar las fluctuaciones de los productores, es una política macro de prevención de crisis.
El siguiente gráfico describe como hubiese sido la evolución de la alícuota desde 1991. Noten como se combinan alícuotas por arriba del 40% con reintegros que llegan a cubrir el 50% del precio. El promedio para los casi 20 años, por la propia naturaleza del algebra involucrada, se ubica muy cercano al 0%.

Ahora bien ¿Cuál habría sido el impacto contra cíclico de una medida de estas características?
Vean el siguiente gráfico con las estimaciones del nivel de absorción o inyección de recursos, tanto en millones de dólares como en porcentaje del PBI para cada año desde 1991 a 2008.

El fondo hubiese sido contractivo durante gran parte del periodo de sobrecalentamiento menemista (1992-1997) y expansivo con inyecciones promedio de 0.45% de PBI durante la recesión que terminaría con el colapso en 2001. Durante 2002, 2003 y 2004, hubiese actuado contractivamente absorbiendo parte del shock positivo externo al retirar de la economía el equivalente a 1,1% del PBI anual.
Su mayor virtud, sin embargo, se observa (con el diario del lunes, claro) en el fuerte rol contractivo que hubiese tenido durante el recalentamiento K de 2007 y 2008, con absorciones de recursos de 1.5% y 3% del PBI. Un esquema con estas caracteristicas funcionando posiblemente hubiera suavizado el desequilibior macroeconómico
desde el día del asterisco a esta parte.
….pero, porque siempre hay un pero, como todo esquema que pretende ahorrar en las buenas para gastar en las malas, el propuesto tiene una debilidad:
cuando las vacas flaquean, lo acumulado en el fondo anti cíclico puede terminarse demasiado rápido. El siguiente gráfico muestra como esto efectivamente hubiese sido. En particular, Entre el 1º trimestre de 1999 y el 4º de 2003 la plata se habría acabado y el fondo hubiese requerido un financiamiento promedio de U$D 2.5 mil millones o 1,5% del PBI.

¿Cómo puede garantizarse Argentina el acceso a esa plata en caso de necesitarla?
La clave está en entender que lo que para Argentina exportadora es un shock externo positivo es simultaneamente un shock negativo para los paises importadores de trigo, maiz, soja, etc (y viceversa, por supuesto). Cada U$D extra que entra a Argentina si sube el trigo es un U$D menos que queda en Brasil, España, Iran o Perú. Cuando cae la soja, cada U$D que deja de cobrarse en Argentina es uno que se ahorra en China, Holanda, Indonesia o Sudáfrica.
Así negociamos acuerdos bilaterial con estados soberanos para abrirnos mutuamente lineas de crédito, con una regla inversamente relacionada con los Términos de intermcabio. Cuando los precios suben, los exportadores tranfieren su liquidez a los importadores y son financiados por estos cuando sus saldos se vuelven positivos. Pura diversificación de riesgo, puro win win.
Así diseñada, esta estructura tiene el doble beneficio de tener un status intergubernamental que dificilmente pueda ser manipulado por el ejecutivo de turno avido de dólares frescos. “Politica de Estado” que, como el Mercosur, acota el oportunismo de quien intente derrochar en el presente sacrificando el futuro.
Conclusion: Vuelan la retenciones actuales. Vienen otras, moviles, con objetivo de estabilizador automático, que nos van al fisco sino a Lietchestein y que no tienen techo ni piso. Arreglamos con algunos socios internacionales para administrar la abundancia o escasés de liquidez. StopHasta aquí la propuesta de este humilde servidor. ¿La seguimos en los comments?
Atte
Ele