viernes, mayo 07, 2010

Protegiendo la mesa de los argentinos

Hay una regla sencilla que puede aplicarse para saber si una actividad o sector de la economía está siendo protegido o desprotegido por la política comercial. Básicamente consiste en restarle al arancel de importación que tiene un producto los aranceles que tienen los insumos necesarios para producirlos (olvidemos por un momento los impuestos y subsidios a la exportación).

Hagamos un ejercicio simple.

Imaginemos que existe un productor nacional de termos que compite con los importados abasteciendo el mercado local a un precio de $ 100, precio al que también se venden los termos importados. Para producirlos, importa aluminio a $ 80. Si el gobierno decide poner un arancel a la importación de termos de, digamos, el 25%, el productor podrá subir el precio a $125 antes de alcanzar el nuevo precio del termo importado, llevando el beneficio del productor de $ 20 a $ 45. Si el arancel, en cambio, corre para el aluminio, el precio del insumo subirá a $ 100 y el beneficio de $20 para el productor desaparece.

En el primer caso el productor está siendo protegido, en el segundo desprotegido.

Ahora bien, Moreno acaba de prohibir la importación de alimentos, sacando gendarmes a la calle para evitar su comercialización. Olvidemos el componente mediático de este tipo de medida y hagamos las cuentas.

¿Quién se beneficia y quien se perjudica con una medida de estas características?

Les doy una pista ¿Què sector de la economia/sociedad tiene a los alimentos como insumo?

En fin, delicias del progresismo del siglo XXI.

Ele

36 comentarios:

Diego dijo...

¿Los restaurantes? :)

En fin, habrá que resignarse a pagar cualquier cosa por el aceite de oliva aunque me imagino que el verdadero objetivo de la medida son las galletitas que los supermercados importan de Brasil y Uruguay. Eso le va a permitir a Kraft y Arcor aumentar el precio de las suyas y pagar el aumento del 40% que les están pidiendo los alegres muchachos del sindicato. Eso si, los únicos monopolios son los de los empresarios...

Dicho sea de paso, el link está roto.

joe e. tata dijo...

diego son kraft y arcor los que fabrican afuera tambien esto no beneficia a nadie bah si a los empresarios un poco que cobran mas caro los productos que si fabrican aca
pero el aumento de precios trae mas inflacion mas pedidos de auemtno de salario y bue same old same old

Marote dijo...

Los alimentos son el sector con la estructura más oligopólica de la economía.. Ergo esta política genera márgenes de protección excedente que conseguiran profundizar los aumentos de precio y reducirán la variedad de la oferta...

Matías dijo...

¿La mesa de todos los argentinos? Primero que nada estaría bueno saber cuáles son los productos (lo cual, creo, no sabemos), y después habría que analizar si verdaderamente impactan de tal manera en los precios. De hecho, el sector alimenticio es uno de los principales exportadores.

Veo que "compraste" el artículo de R.C. en el diario de Mitre...

Elemaco dijo...

¿Què nota de R.C? ¿Quien es R.C.?

¿Què importa que sean exportadores?

Hector dijo...

La industria para la cual son más importantes los alimentos como insumo es la industria de producción y mantenimiento de la fuerza laboral, conocida vulgarmente como "sector familias". Una parte del consumo de alimentos de la Argentina (una parte pequeña, seamos claros) está formada por alimentos importados en forma de productos terminados, y otra parte (también pequeña) usa insumos importados aunque se terminen de "ensamblar" aquí. Ejemplos del primer caso: bananas y café. Del segundo: pasta o granos de cacao para la industria de chocolates.
No es cierto que estos consumos sean suntuarios: los consumen normalmente una gran cantidad de hogares de toda la escala social. Hay algunos que son suntuarios, por supuesto (vinos franceses, whisky escocés, caviar ruso, salmón ahumado chileno) pero no son significativos en el comercio internacional.
El efecto inmediato de la prohibición de importación (un arancel infinito, podría decirse) consiste en la elevación del precio de los sustitutos locales si los hubiese (y que por definición son de menor calidad para igual precio, o de mayor precio a igual calidad, pues en caso contrario no hubiese existido la importación). Ya esa sustitución implica una caída del bienestar para igual gasto, agravada por el aumento de precio del producto local.
El gobierno, por lo tanto, acaba de producir una caída del salario real y del bienestar general.

Dada la inflexibilidad del mercado laboral, ello provocará en su momento un aumento salarial, que añadirá su efecto a la inflación vía costos laborales. Por lo tanto el gobierno también acaba de fogonear un poco más la inflación (como si sus políticas fiscales y monetarias no fuesen ya suficientes para asegurarse la nominación al Oscar de la inflación mundial).
Al mismo tiempo, también ha perjudicado inesperadamente a una serie de empresas, cambiando bruscamente las reglas de juego e incrementando la ya muy alta desconfianza en la Argentina como receptor potencial de inversiones. Es decir que el gobierno también ha logrado, con este golpe maestro, aumentar el aislamiento del país, reducir las inversiones y el crecimiento, y aumentar marginalmente la tasa de interés externa que el país tiene que pagar para financiarse.
Pocas medidas podrían estar tan mal concebidas como para lograr todos esos efectos a la vez. Pero estamos gobernados por mentes brillantes, capaces de logros inéditos.

Matías dijo...

Esta nota Elemaco: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1261939

Podría no tener nada que ver que somos exportadores, y sin embargo tiene, porque tampoco importamos demasiados. Podrás leer en todos los medios de comunicación que dichos alimentos importados no superan el 3% del total de productos exhibidos en los supermercados.

Héctor, no se habla de insumos, se habla de alimentos que caen directo a las góndolas. Ya me dirás cómo pondera ese 3% en el bienestar de todos los argentinos y en el análisis que has efectuado.



PS: El alimento es "insumo" de toda la población, no sólo de la "fuerza laboral".

Anónimo dijo...

yo me acuerdo de los chistes de cuando era chico y el whisky importado fabricado en Avellaneda, ah, era un pais donde se vivia bien.
Y, hablando ahora en cifras, la verdad, si al aceite de oliva griego o a las pastas italianas les ponen infinito de arancel, que? se muere alguien? las trilladoras no funcionan? la cadena productiva se para?
No sera mas importante preguntarse por que si a pesar que las reglamentaciones chinas hace 5 años no querian hexanos, nuestras industrias alimenticias no se adecuaron? digo, ya que estamos con barreras arancelarias y paraarancelarias, se me ocurre nomas

ayj

Hector dijo...

Matias,
ya sé que se trata de productos terminados, pero solo mencioné que también se importan insumos. Participan con una porción muy pequeña del total de consumo, y por ello es algo relativamente irrelevante.
Sin embargo (y esto va también para AYJ) significa una seria violación de las normas de la OMC y acentúa la imprevisibilidad de la Argentina. No ayuda mucho a que el país normalice sus relaciones con el mundo.

Matías: obviamente que los alimentos son para toda la población. Los caractericé como "insumos para la producción y mantenimiento de la fuerza laboral" para usar (irónicamente) la concepción de Becker sobre la economía de la familia. Y en efecto, desde el punto de vista económico las familias son eso: unidades de producción de fuerza laboral; esa es la mercadería que producen y venden, del mismo modo que una estancia produce terneros. Para producir trabajadores hace falta tener niños, y tiempo de las madres o padres para cuidarlos, del mismo modo que para producir terneros hacen falta vacas y toros, y vaquillonas de reemplazo. Las vacas y toros luego se descartan por viejos, y son usados para hacer conserva de carne y otros productos de "chatarra".

En el caso humano los viejos no son descartados en forma tan evidente, salvo algunas sociedades de subsistencia, como algunos esquimales, que simplemente descartan a los viejos dejándolos morir a la intemperie, porque carecen de recursos para sostenerlos. Pero de todas maneras, desde un punto de vista "puramente económico" vienen a ser "sobrantes del proceso de producción y crianza de fuerza laboral", que no son simplemente eliminados porque la sociedad civilizada decide dedicar recursos para mantenerlos vivos (siempre que tales recursos existan y no sean saqueados para otros fines; caso contrario, se les dan jubilaciones miserables y se los manda al PAMI, lo cual es apenas un poquito mejor que lo de los esquimales).

Matías dijo...

Héctor, si vos creés que el hecho de que todo lo que sea norma de la OMC es por default benéfico para un país, no compartimos, incluso más allá de que yo también acuerdo acerca de que la medida es paupérrima, pero no por sus efectos sino porque directamente no cambia nada exceptuando a los que consumen Toblerone, cerveza Grolsch o artículos similares (bueno, podríamos añadir a los choclos y a las bananas brasileñas).

Más allá de la cuestión de la OMC, me parece un exabrupto decir que el país no está relacionado normalmente con el mundo. Supongo que el argumento proviene de las dificultades para accedes a los mercados internacionales de crédito lo cual, considero, no se verá afectado por semejante trivialidad.

Por último, sigo sosteniendo que que si algo no genera esta medida es un ajuste de precios preocupante justamente porque, como vos afirmás, los productos afectados "no son significativos en el comercio internacional": No son insumos, no se trata de grandes cantidades y la enorme mayoría no son consumidos extensivamente.

Hector dijo...

Matias,
Yo no me ocupo de lo que es "bueno" o "malo". Solo indiqué que era una violación de las normas de la OMC que la Argentina se comprometió a respetar. Esa violación (que algunos considerarán "buena" y otros no) le quita previsibilidad al país. Puede también acarrearle sanciones si el país afectado presenta un reclamo ante la OMC (aunque no creo que suceda en este caso).
Si todos o casi todos los países del mundo están en la OMC no es porque sea "buena" sino porque "hay que estar", es como sacar el CUIT para operar en el mundo. Y es también una de las organizaciones supranacionales que está inventando el sistema capitalista, en esta época en que las naciones le quedan chicas y se necesitan normas de alcance internacional, así como hace 200 años las leyes nacionales se impusieron sobre las regulaciones locales, provinciales o feudales, empezando en Europa y luego en otras regiones como A.Latina.

En cuanto al "exabrupto", es un hecho tan evidente que no parece cuerdo negarlo. En efecto el país no está relacionado normalmente con el mundo. Nadie le presta un mango, y se ha convertido en un símbolo de país paria y transgresor. Está al margen del FMI, tiene su deuda todavía en default, ha defaulteado reiteradamente su deuda pública, ha hecho pesificaciones asimétricas, planes bonex, confiscación de fondos de jubilaciones y pensiones, y mil "tropelías" más. Es de los pocos países que han tenido hiperinflación, y creo que el único que la ha tenido dos veces. Hay pocos países más desconfiables, y ninguno en el nivel de PBI per capita (PPP) de la Argentina o por encima. Figura en la misma liga que la República Democrática del Congo (que no es ni republicana ni democrática), Zimbabwe, Venezuela, y otros "rogue states" por el estilo. Es el único país del mundo que ha caído tanto en el ranking internacional en las últimas siete u ocho décadas.

Por supuesto que esta prohibición de importar alimentos (como las anteriores prohibiciones de exportar carne o trigo, o las medidas contra las importaciones chinas o brasileñas, son "manchas" adicionales de un tigre ya muy manchado, pero entre todas configuran una imagen más de zorro que de tigre, que no es bien vista para nada en el mundo, empezando por nuestro propio vecindario.

Espero que a partir de diciembre de 2011 empecemos el lento camino de reconstruir la reputación del país, y con ello incrementar las chances de su desarrollo.

Carlos dijo...

Ustedes no entienden... si el gobierno piensa seguir pisando el dólar en poco tiempo tendríamos una avalancha de importaciones de alimentos, sobre todo de Brasil, por eso el cierre preventivo de importaciones.
Miren estos precios de Carrefour España:
Pepsi de 2 litros = 1 euro
Leche Larga vida 1 litro = 0.52 euros

Hector dijo...

Carlos,
la única justificación posible para mantener planchado el dólar sería usarlo como ancla para frenar un poco la inflación, pero ese efecto solamente se produce si se importan productos con ese dólar más bajo. Si se impide que entren importaciones, con ese dólar "artificialmente bajo" solo se logra quitarle a la industria la falsa competitividad que tuvo con el dólar "artificialmente alto" de hace unos años. Así que hay que elegir: o se deja flotar el dólar nominal, o bien se dejan entrar importaciones al mantenerlo artificialmente bajo, a fin de frenar la inflación.
Por otro lado en términos reales la moneda argentina se ha venido apreciando gradualmente (inflación creciente con dólar casi quieto) desde 2002 cuando llegó a 3 pesos por dólar. El pequeño aumento que ha tenido (a 3.90) no compensa la inflación acumulada hasta ahora(del orden del 100-120%) y la que se seguirá acumulando en 2010-2011. En una economía abierta, como todas las actuales, no se puede fijar a voluntar el valor real de la moneda, o sea el tipo de cambio real (TCR). Si se fija el TCN (tipo nominal), los precios evolucionan de tal manera que el TCR converge a su valor "de mercado", que en el caso argentino es bastante bajo debido a la alta competitividad del sector agroindustrial.
Para terminar, un recordatorio de los libros sobre comercio internacional: al comerciar, ambas partes ganan, pues para cada uno es más deseable lo que compra que lo que tiene que pagar por ello. En ese acto, los beneficios radican en lo que se recibe, y los costos en lo que se entrega. En el caso del comercio privado, el gasto son los costos y las compras son el beneficio. En el comercio internacional, los beneficios están en las importaciones, y los costos en las exportaciones. Si exportas sin importar, el nivel de vida global del país decrece. Es como si trabajaras todo el mes y luego no compraras nada con el sueldo.

Carlos dijo...

Hector dijo...
Carlos,
la única justificación posible para mantener planchado el dólar sería usarlo como ancla para frenar un poco la inflación, pero ese efecto solamente se produce si se importan productos con ese dólar más bajo. Si se impide que entren importaciones, con ese dólar "artificialmente bajo" solo se logra quitarle a la industria la falsa competitividad que tuvo con el dólar "artificialmente alto" de hace unos años.

Es cierto, pero lo del ancla anti-inflacionaria de tener planchado el dólar es sólo un aspecto, el dólar planchado te permite tener tasas de interés en pesos fuertemente negativas y además el cierre de la importaciones es una necesidad para mantener el superavit de cuenta corriente.

il postino dijo...

Ni vale la pena discutir esta medida, que no llega a la categorìa de fulbito para la tribuna...es una clara demostración del nivel paupérrimo del pensamiento de la banda gobernante....

Ahora, si alguien tuviera un argumento a favor de esta estupidez manifiesta, le ruego lo comparta con todos...

Anónimo dijo...

Hector (con mucho optimismo) dijo:

"Espero que a partir de diciembre de 2011 empecemos el lento camino de reconstruir la reputación del país, y con ello incrementar las chances de su desarrollo."

Veamos otra opinión al respecto:

"A recurring theme of my academic research with Carmen Reinhart is that graduation from emerging market status is a long, painful process that can take 75 years or more to complete"

FT, Mayo 6 2010, p. 11 Kenneth Rogoff, "Europe finds that the old rules still apply"

Jorge B.

Hector dijo...

Jorge B., comparto totalmente tu opinión y la de Ken Rogoff. Tal vbez 75 años sea un poco demasiado, pero cualitativamente es verdad. Después de todas las macanas que este país se ha mandado, se necesitarán muchos años de buena conducta para que nos crean, y aún más para salir del status de emergente.
Pero yo me refería solamente a obtener de nuevo credibilidad en los mercados, algo que normalmente es muy rápido cuando un país sale de un default. En este caso será más largo de lo habitual debido a la gran cantidad de macanas acumuladas desde diciembre de 2001, y sobre todo desde 2006, y el tono genéricamente hostil con que las autoridades se han relacionado con el mundo en general (y con los propios argentinos). Un gobierno simplemente sensato puede lograr un cambio rápido en la percepción generalizada del mundo sobre este país, ahora tan imprevisible.

Hector dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Hector
la OMC? esa que le aplica sanciones a USA por el algodon (creo) de Brasil y no le da bola?
cuando aprenderemos realpolitik? hacemos apertura irrestricta y no pedimos reciprocidad (los 90s) declaramos de mercado a china
no sera que los fundamentalistas de uno y otro lado son los que nos han llevado a estos lugares, me quedo con el almacenero sin duda

ayj

Hector dijo...

AYJ, sí, es esa misma. Considerando costos y beneficios, es imprescindible formar parte. Así es. Por eso están prácticamente todos los países. La Argentina está adherida desde 1948 (anteriormente era el GATT, Acuerdo General de Aranceles y Comercio) que se transformó en la OMC en 1995 al finalizar la ronda Uruguay. Falta Corea del Norte, y Cuba está debatiendo internamente su adhesión. Junto con el BIS de Basilea, el FMI, la IPO (Org de Prop Intelectual), la OIT (normas laborales), la UNEP (normas ambientales) y otras, constituye parte de la arquitectura emergente del sistema económico capitalista mundial, que poco a poco va asumiendo algunas de las funciones económicas anteriormente reservadas a los estados nacionales. Es un proceso lento, como fue el surgimiento de los estados nacionales entre los siglos XVII y XIX (o XX en el caso de las colonias europeas en Africa y Asia), pero avanza ineluctablemente porque es un requisito técnico del sistema económico.

Salvador Estado dijo...

No es una medida económica, sino de psicología política, somos el sapo en la olla y subieron un poco más la temperatura. Los argentinos y sus dirigentes como siepre mirando para otro lado o discutiendo si protegemos o no a nuestra industria. Cuando veamos el agua hirviendo vamos a estar muertos en un pais aislado y retrasado.
No quieren que veamos duraznos griegos, tomates italianos o naranjas israelies mas baratas que sus equivalentes del mercosur.

Matías dijo...

Héctor, no es lo mismo "relaciones con el mundo" que "relaciones económicas internacionales". Entiendo que los economistas solemos analizar todo respecto a nuestra ciencia pero, reitero, es bastante poco certero afirmar que las relaciones internacionales argentinas en general no sean normales. Respecto a los mercados internacionales de crédito, el blog de FP está llevando a cabo un concurso acerca de posibles explicaciones del alza riesgo soberano argentino...

Por otro lado, estoy 1000% de acuerdo con ayj: la OMC es sólo una más de los sellos de goma de la ONU que sólo sirven a USA (& cía.) a los fines de "mantener a los otros a raya, mientras nosotros nos mandamos la parte".

En definitiva, se trata de una cantidad ínfima de productos que no le mueve un pelo a nadie: Ni a la OMC, ni a los precios, ni a los países que nos exportan (ya veremos igual las duras represalias de los ecuatorianos ante el impedimento morenista respecto al ingreso de sus bananas al país). Como dije antes, sólo le pegará a aquellos que les gusta de vez en cuando clavarse una coronita...

Hector dijo...

Matias, obviamente me referia a las relaciones economicas, pues las relaciones de tipo diplomatico están normales.
Con respecto a la OMC, tu opinión o calificación valorativa, lo mismo que la mía, carecen de importancia: es como si estuvieras en contra de las normas de tránsito. Aunque estés en contra, lo que te conviene es no ir a contramano. Aunque te guste que los autos vayan por la izquierda, en casi todas partes van por la derecha. Y si vas a Inglaterra tendrás que ir por la izquierda. Qué le vamos a hacer. Se llama "principio de realidad" y según Freud se adquiere alrededor de los 5 años de edad.

ayjblog dijo...

Exacto Hector, principio de realidad, cosa no utilizada por los diversos gobiernos argentinos desde los 70s
Si queres te listo, apertura, tablita,ventas, apertura, 1 a 1, blindaje, no quiero hacer larga la lista
Infiero tambien que el principio de realidad implica tambien la realpolitik, USA no le da bola a la OMC, nosotros tenemos que ser los santos, los griegos mienten en las estadisticas, no vo carteles diciendo morite morenodoupolos en las calles griegas (disclaimer, aca o en grecia esta mal ok)

pero cuando se combina la falta de principio de realidad con la falta de realpolitik, llegamos desde una larga pendiente adonde estamos ahora, no los ultimos 8 años,los ultimos 30 o 40.

Los duraznos griegos son anecdoticos y me animo a decir que si no los saca de la gondola lo puedo acusar de no impedir dumping, al menos eso hacen los americanos con el acero

Anónimo dijo...

Lo que perdés en inflación y bienestar lo ganás en generación de empleo y de ahorro de un par de divisas.

Andrés Dj. dijo...

Anónimo, cerrar importaciones saca una demanda de divisas extranjeras, lo que baja su valor, haciendo más atractivas otras importaciones y menos atractivas las exportaciones. O sea que si ganás empleo en el sector protegido, lo perdés en otro lado.

Ahora, ponete en el lugar del empresario. ¿Vas a invertir en el sector protegido, para que todo dependa de que te mantengan la protección? ¿Vas a invertir en los otros sectores, que se ven (momentáneamente) en baja por la protección? Es decir, es razonable que el resultado neto sobre las inversiones sea negativo. O sea, menos trabajo.

Eso se suma al perjuicio a los consumidores y al efecto de inflación contenida, que ya comentaron.

Es distinto el caso de una barrera momentánea para alivianar problemas de dumping y demás, pero no veo que estemos en una situación así, con el valor que tiene el real.

El bienestar que suelen traer este tipo de protecciones es para los funcionarios que tienen la posibilidad de gestionar excepciones y demás. ¿Va a haber alguna clase de autorización para definir que un importado no es igual a un producto local? Para conseguirla, ¿habrá que pagar "peaje"?

Lo mismo de siempre...

Hector dijo...

Anonimo de las 5:42,
tu razonamiento es defectuoso por varias razones:
1. Si se pierde bienestar y aumenta el empleo, significa menos bienestar por hora trabajada, lo cual no es una ganancia. La gente no trabaja por el placer de trabajar, sino para tener bienestar.

2. El "ahorro de divisas" obtenido por prohibir importaciones, aparte de reducir el bienestar, ahuyenta inversiones en el país, debido al método utilizado (ruptura de reglas de juego). El resultado neto es una pérdida de divisas.

3. El problema no es de costo-beneficio de corto plazo, sino básicamente un tema de confianza en el país. Si este es un país que se ne frega de las regulaciones y los acuerdos firmados, la confianza en el país disminuye con cada episodio. Aun cuando en lo inmediato "sea negocio" esta medida (lo mismo que "ahorrarse ajustes del CER" al falsear la inflación), el efecto neto de mediano y largo plazo es negativo.

4. Estas violaciones es fácil que desaten represalias y denuncias ante la OMC, y en este caso el país perdería. Por ejemplo, hace pocos años la UE restringió las importaciones de bananas latinoamericanas para favorecer las bananas (de inferior calidad y más caras) de sus ex colonias africanas y del Caribe. Los países afectados protestaron, y la UE perdió. Tuvo que dar marcha atrás y pagar indemnizaciones (incluso a las firmas norteamericanas que producen bananas en Honduras o Ecuador, como la United Fruit, aparte de los productores locales que prevalecen en otros países como Costa Rica o Brasil). La China ya se ha quejado de las restricciones argentinas, y Brasil también. Brasil no recurre a la OMC, aspirando a resolverlo en el Mercosur, pero otros países podrían hacerlo, y encima tomar represalias reduciendo sus importaciones argentinas (posiblemente por un monto mayor). Y eso "no es negocio". Desatar guerras comerciales a fuerza de restringir importaciones es bastante tonto a la larga, sobre todo en esta época de creciente liberalización.

Hector dijo...

Con respecto todavía a esta costumbre de restringir importaciones (que en el caso argentino se combina con la restricción también de exportaciones, una política esquizofrénica a la cual en el fondo no le gusta ni importar ni exportar), quisiera mencionar un argumento muy frecuente: ¿por qué tendríamos que abrir las importaciones, si otros países tienen restricciones comerciales? La respuesta breve es: porque nos conviene; los otros que se jodan por boludos, ya que aún no se han dado cuenta de las ventajas del comercio.

Hay una creencia generalizada de que la apertura unilateral trae consecuencias negativas, de modo que se negocia cada "concesión": yo te abro mi mercado para tus bananas o tus quesos, si vos me lo abrís para mi dulce de leche o mi Poxipol. Cualquier manual de comercio internacional indica que esto es erróneo.

La experiencia de Chile es aleccionadora. Hace cerca de 30 años adoptó un arancel uniforme para todos los bienes, de 14% originalmente, con lo cual dejó de proteger sectores específicos. Con ese arancel único, es el mercado el que decide qué sectores tienen más ventajas comparativas para exportar. Luego fueron bajando el arancel uniforme en forma gradual, hasta llegar al actual 6% (excepto algunos productos agrícolas producidos por pequeños productores de secano al norte de Santiago, cuyo arancel baja más lentamente, y llegará a 6% en 2014).

Además del bajo arancel uniforme, Chile tiene tratados de libre comercio (arancel cero) con Argentina, EEUU, la UE y los países asiáticos de la APEC, entre otros. No son totales, para todos los bienes, pero bastante amplios.

Chile tampoco utiliza la intervención cambiaria para crear una barrera a las importaciones (o fomentar exportaciones) a través de un "dólar alto". La moneda fluctúa, y se ha revaluado sustancialmente en términos reales en los últimos años, lo mismo que las monedas de Perú, Brasil, Uruguay y muchas otras (también se revaluó el peso argentino en términos reales, pero fue a pesar de, y no gracias a, la política gubernamental).

A raíz de esta política, sostenida por muchos años por gobiernos de distinto signo, Chile aumentó dramáticamente su competitividad, modernizó sus industrias, mejoró sustancialmente su bienestar, aumentó mucho su PBI per capita, bajó muchísimo la pobreza, tiene bajo desempleo y poca inflación, tiene un fondo anticíclico (formado por un impuesto variable al precio del cobre, pagado por las empresas cupríferas, privadas o públicas, y que que se cobra cuando el precio supera el promedio histórico, y no cuando está abajo). Ese fondo anticíclico permitió afrontar exitosamente la crisis de 2009, sin ningún problema. Chile no es aun un país desarrollado, sigue teniendo rasgos propios de su historia y sus recursos naturales, pero ha alcanzado y superado a la Argentina en casi todo, y sigue creciendo.

Su apertura comercial unilateral no lo "inundó" de productos importados, ni destruyó el empleo, ni coartó sus exportaciones. Por el contrario, le permite importar bienes de capital e intermedios de última generación, a bajo costo, y también productos de consumo en los cuales el país no tiene ventaja comparativa. Al igual que aquí, las importaciones de bienes de consumo son una parte menor del total de importaciones.

¿Cómo encaja esta experiencia en la teoría de que hay que proteger los empleos y la industria nacional mediante la protección arancelaria, paraarancelaria y cambiaria? ¿No será que hay que volver a leer algún manual de comercio internacional, o incluso volver al ensayito de David Ricardo (1812) respecto de las ventajas comparativas? ¿No habrá que poner en discusión algunas ideas, a las cuales las tenemos tan arraigadas que ni siquiera se nos ocurre que podrían ser discutibles?

Mariano T. dijo...

Si tenemos en cuenta que va a faltar carne durante dos años, y que se va a fogonear el consumo popular por vía ingresos de aquí a las elecciones, esta medida es estúpidamente inflacionaria. El agujero que causa reducir un 26% el consumo de carne se llena con otros alimentos,que deberían incrementar su oferta, esto no va a ayudar a eso.

Pescado dijo...

Hector, por lo general estoy de acuerdo con vos... pero seria buenisimo si resumieras un poco tus mensajes... abrazo!

Andrés Dj. dijo...

Héctor, como suele pasar, estoy de acuerdo con su valoración de la apertura y con que no se puede hacer lo que se quiera con el mercado cambiario, pero diferimos en el grado.

El Banco Central de Chile interviene en el mercado cambiario, salvo que no lo hace para mantener una política de "dólar caro", o al menos no con el grado con el que se interviene acá. Pero, a falta de esa política, tienen subsidios para varias de sus industrias exitosas.

Por otro lado, el fondo del cobre puede ser considerado una política de intervención en el mercado cambiario, una que ojalá hiciera acá el Tesoro en lugar de dejarle todo el trabajo al Central. Podemos llamarla "dólar caro" pero más bien la llamaría "dólar estable". Quiero decir, si caen los precios de los granos y/o del hierro brasileño, el valor actual del dólar en Argentina ya no va a ser caro sino barato, así que decirle "dólar caro" es disputable.

Hay otras diferencias a considerar, como que las exportaciones Chilenas son más aptas para hacer stocks que las nuestras. Si los precios internacionales se les caen, pueden darse el lujo de tener una política expansiva sostenida por un stock de metal. Nosotros no.

Con respecto al arancel uniforme, no me parece bueno porque no compensa las externalidades positivas que producen las industrias con mayor valor agregado, ni los mayores impuestos que se acumulan en sus productos en el ámbito local, dado que tienen una cadena de producción más larga. Sobre todo en Argentina donde tenemos impuesto al cheque, ingresos brutos, financiar iva...

Más allá de estas diferencias en esos temas, estaremos de acuerdo con que Chile debe su éxito, también, y en buena parte, a otros temas, como la institucionalidad, baja corrupción, el ahorro por medio de fondos de pensión, etc.

Saludos.

Anónimo dijo...

¿No será que hay que volver a leer algún manual de comercio internacional, o incluso volver al ensayito de David Ricardo (1812) respecto de las ventajas comparativas? ¿

Ah bueno llegamos al oporto y las camisetas, cierto, tambien podemos leer la navigation act si es el caso, y ver que dijo Adam de eso

por ese motivo Lisboa es el centro mundial de las finanzas, no me habia dado cuenta

Y, tambien recordaria que en Chile, salmon, madera y Cobre explican sus expos, y en el caso del Cobre, el 50% es de Codelco (estatal)

Hector dijo...
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Hector dijo...

Andres DJ,
despues de varias recomendaciones de concisión, mi comentario sobre Chile fue necesariamente simplificado. Por supuesto que su desarrollo obedece a diversos factores (empezando por sus sólidas instituciones), y que su política económica tiene matices que yo obvié por brevedad.

Pero mi propósito no era la descripción integral del desarrollo de Chile, sino solamente destacar un aspecto: la apertura comercial unilateral, sin privilegiar ningún sector.

Este énfasis se dirigía a cuestionar dos tesis fuertemente arraigadas en el "sentido común" y que son, a mi juicio, falsas:

1. Hay que tener superávit comercial.
2. Hay que proteger la industria y el empleo mediante restricciones a las importaciones.

La primera es obviamente falsa a nivel mundial: cada dólar de superávit en un país es un dólar de déficit en otro. Es un precepto mercantilista suficientemente refutado ya desde los clásicos de la economía.

La segunda es fácil de refutar en teoría, pero la gente no se convence con esos argumentos, de modo que quise poner un ejemplo práctico: Chile. Si la tesis fuera verdad, Chile estaría imposibilitado de tener pleno empleo y de desarrollarse, pues permite toda clase de importaciones sin distinción de sectores. Lejos de ello, Chile se ha desarrollado rápidamente, con pleno empleo y pobreza decreciente.

Andrés Dj. dijo...

@Hector: ¡Clarísimo! Lo del superávit comercial queda para futuros debates. :)

Mariano T. dijo...

La presidenta acaba de desmentir que una medida así haya alguna vez ocurrido, fue un invento de la prensa.
Quedan en ridículo los oficialistas que la apoyaron públicamente, incluyendo a algunos comentaristas de acá y al mismo Boudou, no pueden, como yo, llamar mentirosa a la presidente.