jueves, febrero 25, 2010

ESC en la bloguera

Tercer intento. Al menos esta vez no abusé de los "Estemmm" y los "ehhhh".



Moraleja para la próxima: ¡no presumir con el manejo de Excel!

miércoles, febrero 24, 2010

DesPIIGizando a España

Más allá o más acá en el debate sobre el estado de la macro, me parce que los tipos más perdidos en todo el desastre español son, sin duda, los del Partido Popular. Por que la verdad, hay que ser bastante poco serio y necio para sugerir que en medio de la mayor crisis de las últimas 4 décadas el sector público debe ajustar sus cuentas.

Volvamos un pasito para atrás. Desde que los problemas en Grecia tomaron a Europa por asalto, han aparecido diferentes voces que ponen a España dentro del denominado PIIGS, grupúsculo cuya función sería asustar a los mercados voluntarios de deuda soberana agitando el fantasma de default.

El temita a tener en cuenta es, que dado el tamaño de la economía española, una crisis fiscal allí sería casi terminal para el sueño del Euro. Entiendo yo que quienes pintan ese escenario tienen en la cabeza esta dinámica del sector público:
Según las proyecciones de la Comisión de Asuntos Económicos Europea, el impulso fiscal español superó el 10% del PIB en 2009 y no se espera que esto revierta en el próximo bienio. La magnitud del actual déficit español es de los más altos de europa y se acerca peligrosamente al registro de Grecia e Irlanda. Mirando esta realidad, el candidato presidencial Rajoy entiende que el gobierno de Zapatero esta hipotecando el futuro de España: ¡¿Alguien quiere pensar en los niños?!.

La pregunta entonces sería ¿Hasta donde es cierta esta conjetura respecto del próximo colapso del fisco español?. Pues anticipando nuestra conclusión central, diremos que de todos los muchos problemas que tiene España, el fiscal dista en exceso de ser el más importante. Veamos sino, como evolucionaría la relación entre la deuda pública y el PIB, aún con un escenario de déficit fiscal cercano al 10% hasta 2011:
Aún cuando el impulso fiscal incrementaría el peso de la deuda, esto sólo llevaría a España al nivel promedio de Europa y todavía se mantendría en 2011 por debajo de Alemania, Francia ó el Reino Unido. Claramente, la situación suena mucho más complicada para el resto de los PIIG: Portugal, Italia, Irlanda y Grecia. Por supuesto, una baja relación deuda a PIB mal administrada puede ser explosiva. Tampoco parece ser aquí el caso:
Los pagos de interéses en relación al PIB se mantendría por debajo del 3% en 2011, muy inferior al más de 6% de Grecia ó el 5% de Italia.

Los conservadores tienden a soprenderme en todas las partes del mundo. La "lógica" de la derecha española es bastante peculiar: Si las familias y las empresas se están apretando el cinturón, es absolutamente disparatado que la Administración central, que el Gobierno de Zapatero se dedique a gastar el dinero de todos los contribuyentes a tontas y a locas, a troche y a moche, hipotecando el futuro de todos los españoles

Por lo tanto, nuestra humilde sugrencia para la castigada España es: Ustedes que pueden, dejen de preocuparse tanto por el nivel de gasto y sostengan el impulso fiscal, y preocupense por lo que realmente debería estar preocupandolos.

Saludos,
Genérico

lunes, febrero 22, 2010

That's 80s show

60 días tardó en convertirse aquella esperanza navideña en mi actual escepticismo sobre la salud de la macroeconomía argentina. En términos reales, no habría razones evidentes por las cuales 2010 deba tener un crecimiento menor al 4%. Sin embargo, muchachos, en términos nominales estamos jodidos.

No creo que exista una relación clara, definida, estable y predecible entre la cantidad de dinero y la inflación, sobre la cual el policy maker pueda calibrar su gestión macro. Igual de evidente me resulta, sin embargo, que, en ciertos contextos no muy distintos del actual, el abuso de la emisión monetaria es inevitablemente inflacionario. Por eso es preocupante que todo indique que 2010 será el año de la maquinita de imprimir billetes.

Dos son las señales en ese sentido.

La primera de ellas es un clásico ochentoso. Durante 2010 el Estado tiene necesidades financieras por unos $80/90 mil millones (7% del PBI), 30/35% aproximadamente por el deterioro de las cuentas fiscales nacionales, 20/25% por los déficits provinciales y el restante por la necesidad de refinanciamiento de diversos pasivos que vencen en el año.

Virtualmente aislado de los mercados de financiamiento voluntarios (en particular los externos), no sería extraño que el gobierno recurriera nuevamente a la utilización de stocks. Varias son las presas disponibles para el predador atento. Por ejemplo, cerca de $20MM esperan líquidos o fácilmente liquidables en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad . Carne queda asimismo en los huesos del Banco Nación, donde unos $6/7MM podrían ser convertidos en títulos públicos. Otro tanto espera también en la siempre tentadora caja de las ART, entre otros varios.

Sin embargo, más que los stocks, es el impuesto inflacionario la caja más jugosa al alcance de la mano del ejecutivo. De trasladarse a la recaudación tributaria cada punto de inflación ofrece al fisco recursos por $2,5MM, de hacerlo a la cotización del dólar entre $1,5MM y $2,0MM adicionales se obtendrían como resultado de la revalorización patrimonial de sus activos (Reservas en el BCRA, FGS en la ANSES, etc).

¿Cree usted que el gobierno resistirá la tentación de hacerse de tamaña caja tan solo para salvar la estabilidad y no dejarle una bomba nominal al próximo presidente?

El segundo riesgo de sobreexpansión monetaria es inédita en la historia reciente del país. Argentina tendría, durante el año un resultado de cuenta corriente de U$D 8/10MM, abundancia de dólares que no es difícil ver como atenta contra la estrategia oficial de mantener el tipo de cambio real ligeramente por arriba del de equilibrio.

Cada dólar que entra a la economía debe ser comprado por el Banco Central para evitar la apreciación nominal de la divisa, compra que se realiza a través de la emisión de pesos. Dos mecanismos ha utilizado el gobierno para retirar estos pesos del mercado y “esterilizar” la emisión: Pases y redescuentos y, sobre todo, Letras y Notas del Banco Central (LEBACs y NOBACs). La operatoria no es compleja: El BCRA cambia pesos líquidos en los bancos (que luego destruye) por un papelito con un compromiso de pago en el futuro.


El problema, en esta oportunidad, es que la esterilización necesaria excede por mucho, muchísimo lo que el mercado de LEBACs parecería poder absorber. Esterilizar cerca de $35 MM de emisión para sostener el dólar más no menos de $20 MM adicionales por el déficit fiscal equivaldría a un crecimiento del 125% en el stock de letras del BCRA. Total, completa y absolutamente imposible. Tenga en cuenta que el total de depósitos en el sistema financiero y la base monetaria son hoy de de $270 MM y $120 MM respectivamente.


Al menos tres factores podrían solucionar este entuerto (1) un fenomenal incremento de las importaciones, del orden del 40% como mínimo, que se lleve los dólares (2) una caída de las exportaciones de bienes y servicios (por precio o por cantidades) que haga que no entren o, paradójicamente (3) una reanudación del proceso de fuga de capitales. Si cada peso que entra por una ventanilla sale por la de al lado, el efecto monetario puede ser neutro. Por esas vueltas de la vida, puede que la propia incertidumbre sobre el destino de la salud macro sea el remedio a su enfermedad.

(La cuarta alternativa es tabú. No somos tantos los que creemos que una transitoria apreciación de dólar no sería la muerte de la actividad económica)

Los recientes movimientos de la locuaz y flamante presidente del Banco Central, por su parte, dan un mensaje con una lectura no muy tranquilizadora: “Muchachos" entiendo que dice "2010 será un año de política crediticia laxa”. ¿Imaginan a Marco de Pont moviendo con una mano letras, pases, encajes o redescuentos para retirar pesos del sistema financiero y con la otra firmando líneas de créditos sectoriales blandas? Yo no.

Mercurio, Jupiter y Saturno se han alineado. En 2010 arranca formalmente la carrera nominal.

Atte

Ele

viernes, febrero 19, 2010

Deciamos hace 60 días....

....antes del Redrado-gate.

A pesar de haber desacelerado fuerte en 2009 (desde picos del 30% i.a. a menos del 10% i.a.), la inflación continuará siendo uno de los desafíos fundamentales del esquema macroeconómico. En este sentido, y más allá de la intervención al Indec, para el Gobierno sigue siendo un enigma cómo alcanzar tasas de inflación moderadas compatibles con un esquema de desarrollo, una posición fiscal expansiva y el sostenimiento del tipo de cambio real. Dado que no parece esperable que en 2010 cambien los incentivos macro, y con una fuerte recuperación del PIB (superior al 5% i.a.), la inflación sería superior a la de 2009.

Pasado lo peor de la crisis, el desempleo debería, al menos, recuperar el aumento de 2009. La fuerte recuperación del PIB, motorizada por una reactivación en actividades demandantes de empleo (como construcción y producción industrial), puede tranquilamente empujar el desempleo desde los actuales dos dígitos a un menos del 8% sobre finales del año próximo (consiste con la elasticidad empleo-producto de 2007/2008). En este contexto, aún con cierta aceleración en la inflación y estabilidad en los salarios reales el crecimiento del empleo y el plan de asignaciones familiares deberían tener un impacto positivo en la reducción de la pobreza e indigencia.

Con un dólar relativamente quieto, un proceso de salida de capitales no sólo detenido sino en reversión y con recuperación del PBI, es esperable que en 2010 las inversiones recuperen la fuerte contracción de 2009. Por un lado, la mayor estabilidad financiera y el sostenimiento en medio de la crisis en los precios de los inmuebles incentivan la inversión "en ladrillos". Por el otro, una fuerte recuperación de la demanda externa, en especial la brasileña, demandará de nuevas inversiones en el sector industrial, aunque allí todavía existe una amplia capacidad ociosa. Con el crecimiento esperado, la inversión debería expandirse por sobre el 10% i.a.

Aunque suene paradójico, posiblemente puede afirmarse que el mayor activo macroeconómico que presenta el Gobierno es el fuerte y sostenido proceso de desendeudamiento desde 2002/3. Pero a pesa de que las necesidades de financiamiento para 2010 no parecían excesivas, el conflicto iniciado en torno al Fondo del Bicentenario por u$s6.500 millones vuelven a poner en el centro de la escena la sostenibilidad de las cuentas públicas a nivel nacional y provincial. En este sentido, el Fondo indica que el Gobierno privilegiará el sesgo expansivo en la política fiscal por fuera de los requerimientos de ajuste (nacional y provincial) de los mercados voluntarios de deuda.

martes, febrero 16, 2010

Deducción inflacionaria media renga

El amigo Musgrave pone aquí en duda una acotación de Frank Pentageli

Preguntábase el coautor de QLP, en el post donde Mus defiende la hipótesis de la inflación por concentración de los mercados, si no seria la incertidumbre y no los oligopólios la generadora inflación. Sin prisa y sin pausa, Mus lo despavila explicandole como, desde la teoría, su  "deducción lógica es media renga". 

Mus, compañero bloguero, my friendo, correligionario, alma matter del blog más leído de la BEA

En un contexto inflacionario la incertidumbre genera inflación. Stop

La lógica es simple y evidente y está claramente explicada en este clásico paper de Roberto Frenkel de la década del ochenta. Veamos.

La economía está compuesta por centenas de miles de formadores de precio de todos los tamaños. Al tomar su decisión de precio, estos agentes consideran no sólo la respuesta de la demanda a los costos de reposición necesarios para continuar el ciclo productivo. Como suele haber una separación temporal entre producción, venta y reposición de stocks, toda decisión de precio requiere, indefectiblemente, formarse una expectativa sobre lo que pasará en el futuro.La clave está en cómo se construye esa expectativa y cómo influye la incertidumbre en esa construcción. 

En un contexto de inflación baja, el productor sólo debe conocer las condiciones de su mercado y del de sus insumos. Cuando la inflación empieza a subir, los agentes adoptan reglas heurísticas de formación de expectativas que le permitan distinguir lo que pasa en su propio mercado de lo que está pasando en toda la economía. La heurística mas simple no es otra que mirar los datos del pasado  y proyectarlos al futuro. El problema con los procesos inflacionarios es que la variación de precios no sólo es más alta sino que es más volátil. Esta mayor incertidumbre tiene un impacto directo sobre la formación de expectativas. La información sobre el pasado tiene cada vez menos valor.

A principios de 2006 uno podía ver los datos de los últimos dos o tres años, extrapolarlos hacia adelante y formarse una imagen no muy errada de lo que pasaría durante el año. Hoy el dato de lo que pasaba a principios de 2009 es papel mojado, no nos dice nada. En cambio, alcanzaron un par de datos malos en diciembre o enero para que rápidamente reconstruyamos el panorama inflacionario de 2010.

A medida que pasa el tiempo, el plazo de la información pasada que sirve se reduce. Eventualmente no importa el pasado sino que sólo queda el tanteo del futuro. Así, por ejemplo, las expectativas formadas en base a un posible plan antiinflacionario del gobierno no son sino una clara señal de que esto ya está pasando.

En este contexto, donde la pérdida de brújula hacia atrás vuelve borroso el horizonte adelante, el riesgo de equivocarse en la decisión de precio es mucho más elevado. Un precio muy bajo y puedo perder fortunas al reponer stocks, uno muy alto y me arriesgo a quedar afuera de mercado. Más inflacion -> más volatilidad / incertidumbre -> más riesgo.

Esto no tendría que generar inflación si los riesgos fueran simétricos hacia arriba y hacia abajo. Sin embargo, la información se vuelve borrosa no sólo para quien vende sino también para los compradores, que tendrán menos herramientas para determinar si el precio es caro y castigarme no comprando. Con un techo más laxo, la incertidumbre genera un sesgo inflacionario completamente lógico y racional, sesgo que, como habrán visto, tiene una explicación total y completamente heterodoxa

La incertidumbre alcanza un punto en el que no es la inflación del pasado la que se proyecta en el futuro, sino la del futuro que se proyecta en el presente. 

Así que si, Mus, compañero bloguero, my friendo, correligionario, alma matter del blog más leído de la BEA: 

En un contexto inflacionario la incertidumbre genera inflación. Stop

Atte

Ele

Pd: Y por las dudas, para entendidos, especular especulamos todos, si por eso se entiendo tomar decisiones hoy en virtud de lo que esperemos del futuro incierto.

jueves, febrero 11, 2010

Crecimiento Económico

El otro día releyendo un debate que tuvimos vía mail con Elemaco y la gente amiga de Homoeconomicus y algunos más, encontré una lista de "requisitos" necesarios para impulsar el crecimiento de medio/largo plazo que había sacado de un libro un tanto viejo que compiló este tipo.

La citada lista, surgía según se explica allí, de una serie de trabajos realizados para entender las dinámicas de crecimiento de los más diversos países. En su momento, cuando entró la lista en debate, las posturas comenzaron a clarificarse. A continuación, les paso entonces, las fuentes del crecimiento económico según el libro "World Economic Growth" de Arnold Harberger*:

1. Increase in the active labor force.

2. Improvement in the quality of the labor force through education, experience and on-the-job training.

3. Shifting labor force from lower-productivity to higher-productivity jobs.

4. Increase in capital stock through increased private-sector or public-sector savings.

5. Improvement in the quality of components of capital stock through improved design and technichal innovation.

6. Shifiting capital from lower-productivity to higher productivity activities.

7. Improvements in efficiency through the expansion of activities subject to economies of scale.

8. Improvements in efficiency through finding cheaper and better ways of producing existing products.

9. Improvements in efficiency through improvement of existing products and the development of new ones.

10. Improvements in efficiency through the reduction of distorting elements such as (1) taxes that give differential treatment to the use of resources in some activities vis-á-vis others (2) quotas and licensing schemes that prevent resources from flowing into certain activities, even through those resources would be highly productive there, (3) monopoly elements and other private restraint the impede the efficient allocation of resources within the economy.

La trivia del día sería: ¿Qué observaciones, if any, tienen a esta lista?

Saludos,
Genérico

* Ok, la lista esta en inglés. Creo que se entiende y no estoy con ganas de traducir. Si alguien los hace, bienvenido sea.

martes, febrero 09, 2010

So far, so good... or not (2)

Evidentemente, la política fiscal en argentina ha sido cualquier cosa, menos un elemento de estabilización anticiclíco. Por lo general, las grandes expansiones del sector público se dieron en momentos de fuerte crecimiento, dejando el ajuste para los años de crisis. Claro, como sabemos bien, estas trayectorias en las finanzas públicas deben tener su correlato financiero, ya que alguien, siempre, lo paga.

Durante los noventa, la Ley de Convertibilidad impuso limites a la financiamiento que el Tesoro podía solicitar del BCRA de forma de, al menos en teoría, forzar la disciplina en las cuentas públicas. Dado que nada de eso ocurrió, el endeudamiento creciente y acelerado fue el único modo de conservar el esquema. La deuda pública creció de forma sostenida y el pago de interés en términos del PIB alcanzó valores máximos que superaron el 5% hacia fines del modelo.
Este desquicio financiero impuso nuevas restricciones en los años post convertibles. El exitoso canje de la deuda pública de 2005, junto con un superávit primario (lo que implico la ausencia de monetización de las cuentas públicas) en un contexto de acelerado crecimiento llevaron los niveles de endeudamiento público a niveles mínimos.
Ok... hasta acá suena muy lindo todo. Casi prístino diríamos. Pero al profesor Olivera y a varios comentaristas no le gusta nada. Dicen que para hacer política fiscal en serio, hay que tener conqué. La clave del problema, parece ser que los años previos a la crisis y fundamentalmente en 2007, el Gobierno mantuvo un sesgo excesivamente expansivo que mantuvo el crecimiento a tasas chinas, al costo nada menor, de acelerar fuertemente el proceso inflacionario.
La consecuencia de este es esquema fue que cuando necesitaste hacer política fiscal contracíclica, el Gobierno se quedó sin recursos genuinos y tuvo que acudir a fuentes de financiamiento de lo más diversas, a las que con gran sentido académico, denominamos "manotear de donde se pueda". Aún entendiendo que podían existir alternativas más potables, no nos parece mal que hacer lo que se hizo. Lo dijimos antes, lo repetimos ahora.

Nos preocupas más como pintan las cosas hacia 2010. Las estimaciones privadas hablan de una recuperación en el crecimiento, el verano fue alentador y sin embargo, el Gobierno va a sostener el impulso fiscal... y ya no quedan muchos stocks para meter mano!. Y sin de donde meter mano, y sin acceso a mercados voluntarios de deuda para financiar el gasto... sólo parece que queda un camino. Y desde ya lo decimos... no es un buen camino.

Saludos

Genérico.

jueves, febrero 04, 2010

¿Lo qué?


Que las encuentas en los diarios son tendenciosas no me quedan dudas. Que la gente que opina, lo hace solo por eso, tampoco.

Ahora acá los muchachos de Crítica y sus lectores se pasaron de rosca... un toque.


¿Ud. que prefiere, que los precios no aumenten o que la inflación sea baja?. Si, gracias!

Saludos y buen finde.

G.

PD: No, no me equivoqué... pero mi semana ya termino. Lo siento.

lunes, febrero 01, 2010

So far, so good... or not (1)

Parental Advisory: Escenas de Explícitas de Berretonomics.

Al final del final del final, todo este debate sobre la salida del ahora-te-renuncio ¿ex?-presidente del BCRA, es sólo sobre un tema: Cuál es la restricción de presupuesto que tendrá la administración central, y vía ATNs, el Estado Nacional Consolidado, en 2010 (es decir, cuanto hay para gastar y de donde surge el financiamiento para ese gasto).

Sabemos que hasta ahora, son muchos los que acusan de irracional a la actual política fiscal. Por ej., al amigo de Olivera, esto no le gusta nada de nada. Mi amigo Elemaco siempre insiste que la mejor política fiscal es la contracíclica: ahorrar cuando las cosas van bien, para gastar cuando van mal, and believe you me, they will go bad!. Pero lo que no me cierra, es porque todos ellos, respetables anti-k, criticaron como criticaron la política de 2009.

Pero mejor, vamos a poner las cosas perspectiva, porque sino se entiende poco. Allá, en los principios de los tiempos (osea en 1993 donde empiezan las series de ctas nacionales) gobernaba aquel con el que vivíamos mejor. Asesorado por muchos super Phds, la cosa distaba de ser el ideal del mundo de Elemaco: Durante el menemato, la política fiscal fue siempre expansiva, principalmente, en los años de mayor crecimiento. Nada muy prolijo, pero si, muy "endeudante".
El inoperante y represor de Fernando, no sorprendió en nada (que tragicómica la historia de la Alianza... por donde se lo mire). Heredó el quilombo de Menem, y profundizó el sesgo, ajustando en recesión. Road to perdition. Los creadores del plan de convertibilidad suelen cargar la culpa de todo el colapso a esta política fiscal siempre expansiva. Es evidente que la insostenibilidad fiscal fue clave... lo que no evidente es que haya sido exógena al modelo, pero eso es harina de otro costal.
Al pobre militarista del cabezón le tocó jugar en la B. Con un fisco arruinado y corriendo para atrás vio como la economía inició el sendero ascendente y empezó a revertir los coletazos del colapso convertible.
Lo de Néstor puede dividirse en dos etapas. En la primera, hasta que se sacó de encima al pálido, el sesgo de la política fiscal fue más bien contractivo llegando a ser neutro en algunos años. Básicamente se acompañó la recuperación y se acumuló un buen superávit. La segunda parte, ya sin amarras, se utilizó fuerte y sostenido el gasto para mantener las tasas de crecimiento chinas, y de ahorrar, ni noticias.Finalmente, para Cristina las cosas pintaron mal. Crisis interna y externa conjugaron en un crecimiento que empezó a caer, para pasar a contracción en 2009. Lejos de los llamados a la cordura de la republicana oposición, en 2009 el Gobierno agarró fondos de donde quiso, de donde hubo, de donde pudo y aplicando los manuales más básicos de política económica usó la política fiscal como herramienta anticíclica y contabilizó en el año un impulso de las cuentas públicas sobre la actividad superior a 3,5% del PIB.
Raras cosas las de este Gobierno, que en lugar de defender el uso anticiclico del déficit, festeja la obtención de ficticios superávits. También raro que le hayan caído tan pero tan duro por haber sido expansivos en 2009, cuando para todos la economía caía... ¿qué se debería haber hecho? ¿ajustar en recesión?.

Claro, 2010, es quizás... otro cantar.

Saludos





miércoles, enero 27, 2010

¡O mais progresista du mundo!

Cada vez estoy más convencido. La gestión de Ignacio Lula da Silva desde el 2003 sería el modelo a seguir por el grueso del progresismo argentino…si no fuera porque la derecha le ganó de mano.

Es sabido que, lejos de confiar en la magia de un tipo de cambio real alto, Brasil hace uso recurrente de política industrial activa, cuyo mayor exponente posiblemente sea el BNDES con cosas como ésta. Menos se menciona, sin embargo, el fenomenal activismo que desde 2003 el “Personaje del año de 2009” llevó adelante en términos de política social.

Programas como “Hambre cero” o  Bolsa Familialos mayores programas de transferencias directas del planeta, implican asignaciones para 47 millones de personas y son claves para entender ese 60% de popularidad de Lula, incluso a pesar de los recurrentes escalados por corrupción que mancharon su gestión.

Hay dos características que diferencian los logros sociales de Lula de los del matrimonio Kirchner durante el periodo de oro 2003-2006.

La primera es que es difícil explicar las mejoras sociales como resultado de un “efecto cantidad”. Una parte importante de las mejoras en Argentina hasta 2006 pueden vincularse con la recuperación desde el abismo de la crisis. Brasil, en cambio, aunque golpeado por las crisis financieras de fines del siglo, parte de  una situación macroeconómica mucho menos caótica. En los últimos 18 años, por ejemplo, Brasil experimentó tan solo dos años de crecimiento inferior al 1% y ninguno con caída del producto.




La segunda, y más importante, es que estas mejoras no fueron a costa de acumulación de desequilibrios macroeconómicos. Las mejoras sociales de Lula no implicaron la puesta en marcha de una innecesaria puja distributiva. Entre 2005 y 2009, la inflación acumulada del vecino fue de 20%, muy lejos del 120% local. Y todo ello sin recurrir Lula  a artilugios innovadores como los acuerdos y controles de precios, los cierres a las exportaciones para abastecer al mercado interno o ingenierías impositivas para desconectar a los precios internos de los internacionales.


Por otro lado, la experiencia redistribuidora de Lula fue llevada a cabo sin poner en jaque la sostenibilidad intertemporal del sector fiscal y sin apoyarse en recursos excepcionales y/o apropiación de stocks. Durante el periodo hubo, incluso, un proceso de desendeudamiento, que llevó al sector público a tener deuda externa negativa. (En este sentido no es demasiado diferente de la de Argentina).


¿A qué me refiero con mejoras sociales y redistribución del ingreso?. Un par de gráficos valdrá más que mil palabras. (haga click para verlo más grande)


Desde 2003, la pobreza y la indigencia quiebran su tendencia reduciendose 15%  y 7% respectivamente en menos de una década. Asimismo, se revierte la caída en la participación del trabajo asalariado en el ingreso  Son fuertes también los cambios en otros indicadores de distribución. El índice de Gini cae 0.05, desde 0.60 a 0.55. Para que tenga una idea de la fenomenal magnitud de esta caida, tome como referencia este dato del amigo Sirinivasa. En Argentina, desde el peor momento de 2001 el índice de gini cayó 0.04, desde 0.47 a 0.43.

Finalmente, puede ver como la participación del 50% más pobre crece desde el 12.5% al 15.2% actual, en tanto el 10% cae desde el 47% al 43%. Para que tenga una referencia, en Argentina, en 2007, el 50% más pobre percibía el 18% del ingreso y el 10% màs rico el 35%. Claramente aún tienen mucho camino por recorrer, pero la película que muestran es envidiable.

Estas mejoras recientes complementan las que desde hace al menos tres décadas experimenta el país. No debe sorprender a nadie esa envidiable confianza que se tienen los brasileros. Imagino la experiencia de vida de un joven de mi edad. Sus casi 30 años de vida habrán sido acompañados por una lenta pero persistente mejora en la calidad de vida de la población. Por un lado, durante esos 30 años la producción del país se duplicó. Su esperanza de vida al nacer rozaba los 62 años y su probabilidad de morir antes de cumplir un año el 7%. Sus hijos, en cambio, nacerán con una esperanza de vida 10 años mayor y una probabilidad de morir del 2%. Vió en sus 30 años de vida la reducción del analfabetismo entre jóvenes de 10 y 14 años del 20% al 3% y el incremento del acceso a agua potable desde el 57% al 90% de la población. Vivió, asimismo, el proceso que llevó a la pobreza desde el 40% de su infancia a exactamente a la mitad.

Podría seguir, pero entiendo que la paciencia del lector es finita.




¿Cómo no va a creer este joven que su país está condenado al éxito?

En fin, no tengo dudas de que todo este proceso está repleto de peros y que la estructura social argentina no tiene nada que envidiarle a la del gigante vecino, a pesar de lo virtuosa que se ve la película. Sin embargo, tampoco tengo dudas de que son incontables las enseñanzas que podríamos extraer si nos animáramos a asomar un poco cabeza sin sentir que eso golpea nuestro orgullo nacional.

Sin más, saluda atte.

Elemaco

lunes, enero 25, 2010

Réquiem para Redrado

Yo estaba de vacaciones, fuera de todo y feliz, descubriendo nuevos modos de desafiar y reinventar el ocio. Al pasar, leo un en un diario que Cristina había anunciado que se iban a utilizar reservas de libre disponibilidad (vade retro convertibilidad!) para garantizar los pagos de la deuda pública de 2010. No era mucha guita (unos USD 6.000 mill.) y dado que no parecían existir problemas para pagar la deuda sólo se me ocurrió pensar “bue, querrán gastar todo lo que pueden... Podría ser mucho peor”.

Luego, me entero que mi amigo personal Hernán Pérez (better known as Martín Redrado) se hacía el sota y no largaba la tarasca. Me dije: “Como presidente del BCRA, este tipo, es una gran tiempista político”. ¿No les parece? leyó el ocaso kirchnerista y se vio más que pegado. Le dieron un hueco legal y dijo “yo acá me abro”. Y allá él, ahora, paladín de la democrática y liberal oposición. Bien.

O no tan bien. Por que todavía no se fue (independencia del BCRA le dicen). Ocurre que no me deja de llamar la atención lo que el otrora compañero Pérez menciona como su principal activo al frente del BCRA: la estabilidad monetaria y financiera.

Respecto de la primera habría que ver que entiende él por tal cosa. Si me preguntan a mi, que la demanda real de pesos se haga puré en un par de meses no tiene olor a “estabilidad”. Uno podrá discutir hasta donde van las responsabilidades del caso pero es obvio que no existe el supuesto “logro”.
Menos aún entiendo que en el período 2005-2007, el BCRA defienda como un éxito de política monetaria que la cantidad de pesos en circulación no haya crecido. Quizás sus amigos lo puedan explicar, pero que en el corto plazo exista relación estable, predecible en causalidad, entre dinero y precios es osado hasta para los más extremos liberales.
Sí suena más "logro" que con una salida/fuga de capitales (ó formación de activos externos. A gusto del consumidor) acumulada que supera los USD 50.000 millones, el sistema financiero doméstico no haya colapsado. Nuestra historia reciente explica este “éxito”. Quizás por eso el amigo Larry se declara tinchista, en uno de sus raptos de rara heterodoxia verbal.

Claro, un gran logro que vino al módico precio de tirar al bebé con el agua. Es decir, no hay crisis financiera por que los bancos no hacen lo que se supone que hacen los bancos, es decir, intermediar ahorro hacia la inversión. En la clase de Econ 101 (¿existirá un curso llamado así en Arg o es solo cipayismo cultural?. Nosotros le decimos Economía del CBC, pero da muy UBA-made) nos dicen que los bancos están para tomar depósitos y dar préstamos.

Evidentemente, eso genera un descalce natural en plazos y liquidez* que expone al sistema a cierto grado de fragilidad que no debe ser menospreciado. Si bien esto es cierto acá y en cualquier país (salvo en el mitológico hábitat de este muchacho) del mundo, es común aceptar este riesgo en función de los más que positivos efectos que el crédito tiene sobre la asignación de recursos, el crecimiento y hasta la distribución del ingreso.

Vean el gráfico a continuación. ¡El crédito al sector privado de toda la experiencia post convertible es más bajo que el registro de 1993!: ¿cómo va a haber crisis financiera si los bancos están sentados como bestias sobre una parva de liquidez que no prestan? ¿Ese es tu mayor activo luego de casi 6 años de gestión?. Lo sabemos todos. En Argentina sacar un crédito parece más complicado que devolverle la velocidad y marca a Morel, Paletta y Cáceres juntos.
En definitiva amigo Tincho, váyase en paz. Nadie va a extrañar demasiado esta mediocre gestión. A medio camino entre la ortodoxia de sus venas y la probable heterodoxia que impuso la coyuntura política, poco puede rescatarse de esta gestión. Claro, no vaya preocupado, seguramente, nos volveremos a ver.

Saludos.

Genérico

* La convertibilidad le agregó a estos dos riesgos naturales del sistema financiero, el descalce de monedas. Pero ojo, no teman, igual con Menem estábamos mejor.

PD: A los amigos kirchneristas les voy pasando letra para otro giro fabuloso, de esos que nos acostumbran. La culpa de que los bancos no presten, no es de ellos y su maldad natural… era de Redrado. Si quieren saber porque, no tienen más que preguntar.

miércoles, enero 20, 2010

Siete ciegos y un Elefante: la post-convertibilidad

Alguna vez, hace algún tiempo, prometí a Ana C. contarle una historia de la recuperación Argentina de la post-convertibilidad que sólo tangencialmente recurría al tipo de cambio real alto. El ejercicio que planteo aquí es como aquel de hace unos meses, un ejercicio esquemático y enumerativo que no descarta la interacción entre múltiples canales. En este sentido, los mecanismos no son excluyentes y está en su convergencia la explicación del periodo de mayor crecimiento en la historia económica reciente.

Aquí voy

¿Cuáles son los factores detrás del crecimiento del periodo de oro de la post-convertibilidad (2003-2007)?

1.Tipo de cambio, sustitución de importaciones y fomento de exportaciones

La explicación convencional asocia el crecimiento 2003-2007 al cambio en los precios relativos fruto de la devaluación de la moneda. Un peso más débil incentiva la sustitución de importaciones y vuelve más competitivas las exportaciones. El sector externo actúa, así, empujando el ciclo ascendente de la economía.

El resultado de este canal se observaría en el fenomenal incremento de las exportaciones de U$D 26 MM en 2001 a U$D 70 MM de 2008 Este crecimiento, nunca opacado por el de las importaciones, arroja un resultado comercial cercano al 3% del PBI al final del periodo.




Vale aclarar que, personalmente, atribuyo a este canal una importancia mucho menor que la que suele dársele, como dijera acá, o acá. No creo que las elasticidades de las exportaciones y las importaciones sean tan altas como para explicar un fenómeno de esta magnitud

2.Economía empujada por ganancias

La salida de la convertibilidad, con el salto en la cotización del dólar, indujo una suba de precios del 38% en los precios al consumidor y de 118% en los precios mayoristas. Con salarios nominales congelados, esta suba implicó un incremento de la rentabilidad empresarial que alcanzaría en 2003 los máximos registros históricos, como mostrara acá Genérico y acá Rollo.

En ciertos contextos esta regresividad en la redistribución puede actuar expansivamente sobre la economía, como efectivamente pasó durante gran parte del período postconvertible. No sorprende, teniendo en cuenta esto, que la inversión y las exportaciones hayan sido los componentes más dinámicos de la demanda agregada (como mostraba acá Siri), en perjuicio de un consumo privado cuya participación en el total ha tendido a reducirse.







(el efecto expansivo puede surgir tanto por la mayor demanda de inversión como por el corrimiento a la derecha de la oferta agregada: al mismo precio, puede producirse más que antes)


3.Pesificación asimétrica y desendeudamiento

La pesificación de la economía (la tercera D en Devaluación, Default y Desdolarización) tuvo, con independencia del quiebre institucional implícito en el generalizado quiebre de contratos, un efecto neto expansivo sobre la actividad económica. El efecto neto negativo sobre el acreedor, que donde tenía U$D 1 pasó a tener un $ 1,4, fue más que compensado por el positivo al licuarse los pasivos sobre el deudor..

Al efecto expansivo de los U$D 16.343 Millones (o 20% del PBI de 2002) que el gobierno inyectó en forma de Boden 2012 debe sumarse el que sobre la estructura productiva tuvo el shock de riqueza positivo por la licuación de pasivos (lo cual relaja la restricción financiera y corre la curva de demanda a la derecha) y la menor carga de costos financieros (lo cual corre la curva de oferta a la derecha)




4. Default y efecto riqueza positivo

Un cuarto canal para explicar el crecimiento es el efecto riqueza positivo que sobre la economía en su conjunto tuvo el default de la deuda pública y la reestructuración de deudas privadas y públicas.

Durante la convertibilidad, y en particular durante sus últimos años, fue muy fuerte la acumulación de activos externos por parte de residentes, quienes hacia fin del período acumulaban cerca de U$D 130 MM (una vez y media el PBI de 2002). El default y la posterior quita superior a los U$D 50 MM no sólo convirtieron a los argentinos en acreedores netos con el resto del mundo, sino que generaron un efecto riqueza positivo mayúsculo. Defaulteamos los pasivos y nos quedamos con los activos

No es de extrañar que durante el período haya sido la inversión autofinanciada (construcción, pools de siembra, fideicomisos, etc) uno de los principales motores de la reactivación económica.


5.1.Economía sin restricciones: Stocks

Conocido es el hecho de que el periodo post convertibilidad fue excepcional en mucho sentidos. Pocas veces en la historia económica argentina tuvo la gestión macroeconómica un camino tan despejado sobre el que avanzar antes de chocar con una restricción física o económica.

Sistemáticamente, durante el periodo de crecimiento la economía fue acercándose hacia el límite impuesto por el agotamiento de diversos stocks: Capacidad ociosa, desempleados, frontera agrícola, energía eléctrica, divisas de exportación, periodo de gracia de la deuda externa, reservas petroleras, estabilidad de precios y credibilidad en la moneda, etc.

El agotamiento temprano de cualquier de ellos habría, sin duda, implicado un avance mucho más tortuoso, como finalmente se empezó a evidenciar a partir de 2007.

5.2.Economía sin restricciones. La relajación de la restricción fiscal

Durante el período de post-convertibilidad se produjo un incremento en la presión tributaria del orden de los 10 puntos del PBI, en otro factor que otorgó flexibilidad transitoria a la gestión macroeconómica. Este fue el mayor incremento en la historia de la economía argentina para un periodo de cinco años (y sin considerar el impuesto inflacionario que representó entre 1 y 2 puntos adicionales). Hay que remontarse al primer gobierno de Perón para encontrar al segundo (6 puntos) y al de Menem para hallar al tercero (5 puntos).

Este incremento se explica tanto por la mayor recaudación de impuestos existentes (IVA, ganancias, impuesto al cheque, etc) como por algunos cambios en la estructura tributaria, en particular los derechos de exportación (cuya alícuota se incrementaría recién en 2007) y el incremento al impuesto al salario (contrib. sociales) que más que compensaron las sucesivas rebajas en el impuesto a las ganancias.

La suba de la presión tributaria permitió una fenomenal política de gasto expansiva sin generar, durante el periodo, dudas sobre la sostenibilidad fiscal (expost sabemos que la realidad termino siendo un poco más compleja). Está capacidad de realizar política expansiva durante el tramo ascendente del ciclo sin duda sumó algunos puntos al ya importante crecimiento de la economía.


6.Política monetaria expansiva

Tuvo el gobierno durante el periodo una política monetaria claramente expansiva. Las tasas de interés reales negativas fueron la regla, llegando a un mínimo cercano al -12% durante los picos inflacionarios de 2007. En este contexto, la inversión financiera o el simple posicionamiento en pesos fue un muy mal negocio en relación a inversiones productivas.

Pools de siembra, fideicomisos, ladrillos e inversiones en fierros tuvieron, a partir de esto, un empujoncito adicional.





7.El viento de cola

No puede faltar, obviamente, el nunca bien ponderado viento de cola. El periodo 2002-2007 fue uno de los de mayor crecimiento en el mundo en desarrollo del pasado reciente, con un promedio de crecimiento de 40% en el lustro. Este arrastre contagió la dinámica exportadora de Argentina a partir del crecimiento de los principales socios comerciales y de las inéditas ganancias fruto de la mejora de los términos de intercambio.

Cómo describen las propias estadísticas oficiales, durante 2003, por ejemplo, el país recibiría una onda expansiva de al menos 2% del PBI como resultado de la mejora en los precios de exportación.






Hasta aquí, entonces, mi contribución. Repitiendo lo que propusiera en la primera parte le pregunto, amigo lector ¿Qué me olvidé? ¿Qué sobra? ¿Qué otros factores explican la recuperación y el crecimiento en el periodo de oro de la post-convertibilidad? ¿Me dan una mano a ver si llego a los diez?.

Atte

Ele

2010

A ver. Si no me falla la memoria mi último post fue allá sobre fines de octubre de 2009. Cuando se anunció la asignación universal. ¿recuerdan?.

Después vino mi apatía total. Falta de motivación o tiempo o que será que ya no escribí más. Este post es solo para romper el bloqueo mental y avisar que se termina la dictadura Elemaquina.

Así que gente... aquí estamos. Hasta la victoria, siempre.

Saludos
Genérico.

PD: Contrariamente a cualquier presunción Elemaco estuvo más moderados que de costumbre y muy poco doña rosa. Creo que le faltaba su nemesis. Veamos si ahora levanta.

lunes, enero 18, 2010

Gasto público y recaudación en 2009

Llenemos con un poco más de contenido el post que subiera el viernes pasado, en el cual debo confesar un error de cálculo que el lector interesado no tardará en encontrar.


¿De dónde vino y adonde fueron los recursos fiscales nacionales durante 2009? 

Puede ver esta primicia de ESC en el cuadro que se presenta a continuación (click para agrandar): (aquí lo que pasó entre 2003 y 2008)


Fuente: Ingresos y Gastos

Tanto el gasto como los ingresos del tesoro nacional se incrementaron, en términos nominales, alrededor de $ 29 Mil Millones (MM) durante el año. Esto equivale a un crecimiento cercano al 15% en términos nominales y a un movimiento nulo en términos reales (suponiendo una inflación de 15%).

El 88% del incremento de la recaudación se explica por la suba de los aportes y contribuciones a la seguridad social. De este incremento, un 50%, aproximadamente, puede asociarse a la estatización del flujo de fondos previsionales de 2008. Recordará el lector que del total de aportes que por este concepto tributaban trabajadores y empleadores tan sólo el 20% (aprox.) se redirigía a los fondos de capitalización, flujo que habría representado en 2009 unos $ 13 MM.

La recaudación de impuestos internos, que explica el 30% del incremento total, creció un 19% entre 2008 y 2009, a pesar de las caídas en términos reales del impuesto a las ganancias (-11%) y del IVA (-5%). No es mala la performance recaudadora, especialmente explicada por el incremento en impuestos secundarios, en el marco de una economía contrayéndose un 3,5%. La recaudación por retenciones y derechos de importación, finalmente, cayó en $ 5,3 MM o 12% respecto a 2008.

En términos de gastos, el 45% del total del incremento fue a parar a la seguridad social, en un movimiento de flujo de $ 13,4 MM que dejaría al tesoro nacional un saldo positivo de $ 11 MM.

Creo que no hace falta explicar que de no ahorrarse, por cómo se estructura el sistema previsional actúan, el gasto de esos $ 11 MM representaría un incremento en el endeudamiento neto del Tesoro. Recuérdese que, cuando el estado cobra un peso en concepto de contribuciones sociales, está, a la vez, asumiendo un compromiso de pago futuro. Sube un activo (recaudación) y un pasivo (jubilación futura).

El segundo incremento en términos nominales se dio en subsidios al transporte ($ 4 MM) y en incrementos de gastos en educación y cultura ($ 3.6 MM), donde se incluye, vale aclarar, el programa “Futbol para todos”. La deuda externa se llevó $ 2,6 MM adicionales, con una caída en términos reales del 3%, y la salud y la promoción y asistencia social un adicional de $ 1.5 MM y $ 1.2 MM respectivamente.

En su conjunto, estos primeros cinco rubros explican el 85% del incremento en el gasto. En el cuadro de más arriba podrá ver un desagregado más detallado de los movimientos del gasto.

Ajuste de gasto se observa en los subsidios a energía, combustibles y minería ($ 2,4) y en los reintegros/subsidios al sector agroindustrial por $ 1.2 MM. El dinero destinado a la recopilación de información y estadísticas básicas, por su parte, se redujo en un 16%...ufff.

Con todo lo dicho hasta aquí ¿Usted que cree? La estructura tributaria y de gasto del estado nacional ¿Es más progresiva o regresiva que en 2008? ¿Cree que los movimientos descriptos actuaron expansiva o contractivamente? Y la pregunta más difícil de todas ¿Dónde pasaría tijera si el cierre de los mercados financieros nos fuerza un ajuste fiscal? (o, en su defecto, de donde obtendría los recursos adicionales).

Sabrán disculparme si, por razones de tiempo, no arriesgo todavía respuestas a estas preguntas.

Atte

Ele

jueves, enero 14, 2010

La máquina de crecer

No lo puedo evitar. Arranqué 2010 optimista.

Una clave de todo proceso de desarrollo (como escribiera acá) está en las “capacidades” que haya acumulado la estructura productiva: Qué es lo que las firmas han aprendido a hacer y cuáles son las estrategias a las que recurren para crecer.

Durante el proceso de desarrollo, es creciente el peso de las firmas que crecen a partir de inversión en tecnología, ganancias de eficiencia y/o diferenciación de sus productos en perjuicio de aquellas otras cuya fuente de supervivencia descansa en la captura de rentas o en el sostenimiento de poder de mercado.

La “máquina de crecer” de la economía. puede considerarse prendida cuando el primer grupo ha alcanzado una masa crítica que vuelve al proceso autosostenible.

Una pregunta que puede hacerse para Argentina 2010 es ¿Está prendida la máquina de crecer?

Veamos

Tras un prolongado periodo de idas y vueltas, con años de estancamiento (1975-1987), contracción (1988-1991, 1999-2002) y recuperación y crecimiento (1992-1998, 2003-2008), a fines de 2008 la industrial argentina superaba tan solo en un 14% los niveles de producción que mostraba 35 años antes. 35 años han pasado en los que nuestra actividad productiva acumuló un crecimiento promedio de 0,35%.


Sin embargo ¿Cuáles son las diferencias entre esta industria y la de hace tres décadas?

La estructura productiva de Argentina 2008 es la que ha llegado al periodo de crecimiento 2003-2008 sobreviviendo a los inestables 80s, a las tres hiperinflaciones, al proceso de apertura, desregulación, ajuste y reestructuración de los noventa y al colapso económico-financiero y social del fin de la convertibilidad.

La industria nacional actual se mueve en un contexto infinitamente más abierto y competitivo que el de hace 35 años. La política comercial post convertibilidad, MERCOSUR y acuerdos internacionales mediante, es mucho más parecida a la de la convertibilidad que a cualquier año del medio siglo que la precedió, incluso que la intentona neoliberal de los militares.

Hoy la industria destina cerca del 30% de su producción a los mercados externos, en un proceso que comenzó con la década del noventa, se fortaleció durante el periodo de recesión y depresión, cuando la industria viera al mercado externo como un sustituto del contractivo mercado nacional y se consolidó durante la posconvertibilidad.


Este fenómeno ha dado origen al que creo es un cambio estructural en la economía argentina: La diversificación de la plataforma exportadora.

Si miramos indicadores tradicionales de composición de la canasta exportadora es posible que este cambio pase desapercibido. El siguiente gráfico, por ejemplo, da poco para ilusionarse: el 56% de nuestras exportaciones en 2008 era explicada por exportaciones de productos primarios, soja y combustibles, porcentaje que es incluso más elevado que el 48% promedio de la década del setenta. Por otra parte 15 partidas arancelarias, sobre un total de 1274 posibles (desagregado a 5 dígitos) explican el 60% de las exportaciones argentinas, cifra no superior a la de hace 3 décadas.

Sin embargo este tipo de indicadores, que mide la perfomance exportadoras relativas entre distintos productos, tapa el bosque y no deja ver lo que, desde abajo, está pasando con la estructura exportadora. ¿Qué pasa si en vez de ver la distribución de las exportaciones calculamos cuantos son los sectores que superan un umbral mínimo de exportaciones?

En el siguiente gráfico podrán ver cuántos productos, sobre un total de 1274 superan los $ 50 Millones de dólares de exportaciones (en dólares de 2008)


Como puede verse, existen hoy 140 productos de exportación que superan los U$D 50 Millones, cifra 3,5 veces más elevada que la que el país tenía hace dos décadas y 7 veces superior a la composición de 1970.

Estos hechos dan lugar a ilusionarse. Una firma que exporta suele ser, en promedio, cualitativamente distinta a una que no lo hace y esta dotada de competencias mínimas que no necesariamente son requeridas en una firma que apunta al mercado interno: Cuentan con certificaciones de calidad, escalas de producción mayor, suelen operar en blanco y tener mayores vinculaciones con el sistema financiero local o internacional, trabajan con esquemas contractuales más complejos y exigentes (fallar en el tiempo o forma de una entrega puede significar el fin de un contrato millonario) y se mueven en un entorno de mucha mayor competencia, donde la simple competitividad precio generalmente no es suficiente.

Posiblemente este hecho tenga mucho que ver en la dinámica que se observa en el siguiente gráfico. Desde hace dos décadas, y quebrando una tendencia decreciente de por lo menos 10 años, la productividad de la mano de obra industrial ha mostrado un persistente crecimiento. En 18 años el indicador se ha duplicado, con un crecimiento interanual de 4,1%. Para aquellos que creemos que la única manera de mejorar sistemáticamente los salarios y las condiciones sociales de la población es con una mejora continua de la productividad de la economía, esto es una gran noticia.

La pregunta es ¿Será está masa crítica acumulada suficiente para alimentar un proceso de crecimiento sostenido? ¿Estará prendida la máquina de crecer?

Por alguna razón arranqué 2010 optimista creyendo que si. Ojala tenga razón.

Atte

Ele

¡Atención! La transformación de la estructura productiva no garantiza por sí misma cambios en la estructura social. Es una condición necesaria pero no suficiente. Mucho debe hacerse desde el estado para acompañar el “derrame” desde una a otra, derrame que de automático no tiene nada. Pero eso, my friends, es otro tema, y otro post.