lunes, mayo 31, 2010

Sistema previsional ¿Mito urbano kirchnerista?

Uno de los grandes mitos urbanos de la corta década kirchnerista es que el proyecto político incluye un cambio radical en su tratamiento a jubilados y pensionados respecto a la década previa, marcada por el desinterés y abandono por la clase pasiva.

¿Cuánto de cierto tiene este mito?

Permítanme ponerlo a prueba con un poco de data duro. Verá que, como todo mito, este tiene una porción cierta y algunos bemoles. Hagamos un punteo de sus principales características y saque el lector, ponderando según sus preferencias individuales, sus conclusiones generales.

1) El kirchnerismo, a través de la moratoria de fines de 2006, aumentó notoriamente la cobertura del sistema previsional para ubicarla muy cerca de sus máximos teóricos y revirtiendo el fuerte deterioro observado desde 1991. Si pensamos que hoy debe haber unas 3.4 millones de mujeres mayores de 60 años y alrededor de 1.7 millones de hombres por arriba de los 65, los 5.1 millones de jubilados y pensionados (a lo que debe restarselé unos 250 mil jubilados menores de 60/65 años) representan una tasa de cobertura del 97%, muy por arriba de las mejores expectativas que uno podría tener.

Al incrementar como se hizo la tasa de cobertura, se universalizó el derecho a un ingreso durante la vejez, con independencia de la suerte que uno haya tenido en vida activa (click para agrandar).

2) Asimismo, durante el gobierno de Néstor Kirchner se observa una sensible mejora en la jubilación mínima que duplica el poder su poder de compra desde cerca de $ 200 a $ 400 (en pesos de 2003). Durante el gobierno de Cristina, en cambio, la jubilación mínima desciende como resultado del la erosión inflacionaria hasta ubicarse, en promedio, un 10% por debajo que la que ella recibiera al asumir.

3) Sin embargo, la dinámica de la jubilación mínima es solo una parte del comportamiento de la pirámide previsional. Como puede verse en los siguientes gráficos, en 2002 tan solo el 10% de los jubilados cobraba la jubilación mínima en tanto algo más del 50% cobraba, como mínimo, dos veces este valor. Las sucesivas subas de la mínima sin ajustes equivalentes en las otras porciones de la pirámide llevó a un fenomenal achatamiento en el que casi el 75% de los retirados es perceptor de la mínima (60% si no consideramos quienes entraron por la moratoria de 2006). En el extremo opuesto, hoy tan solo el 15% cobra al menos dos veces la mínima.

(La curva azul representa la evolución teórica sin considerar los 1.8 millones de nuevos jubilados por la moratoria de 2006)

Lo que se observa es una muy fuerte redistribución al interior del sector pasivo, en el cual un porcentaje ha mejorado notablemente su situación mientras otro grupo se encuentra todavía hoy por debajo de la situación que tenía en 2001. El achatamiento de la pirámide previsional mejora la función redistributiva del sistema, a costa de un alto porcentaje de jubilados que tienen una situación inferior a la de una década atrás. Redistribuir siempre implica que alguien gana y alguien pierde.

Ahora bien ¿Cuál fue el resultado neto de esa redistribución interna?

4) En el siguiente gráfico (izquierda) verán como la jubilación promedio es hoy un 15% inferior a la de 2001 (cuando Cavallo recortó el 13%) en tanto la jubilación promedio si no consideramos a los jubilados que ingresaron con la moratoria (que entraron cobrando la mínima) está un 6% por debajo de la de fines de la convertibilidad. Recuerden que, en el ínterin, la recaudación en concepto de prestaciones de la seguridad social creció un 50% en términos reales, como resultado de las mejoras en la masa laboral registrada y el incremento del porcentaje de aportes sobre la masa salarial.


5) El resultado de esta asimetría entre crecimiento de la jubilación promedio y recaudación es un saldo previsional positivo del orden de los $ 10 mil millones desde 2005, que anualmente son transferidos a rentas generales. Estos $ 10 mil millones de superávit previsional que el sistema transfiere no es muy distinto a lo que antes se acumulaba en las cuentas de capitalización. Esto es, al destruir la capitalización el gobierno convirtió un flujo de recursos que antes se ahorraba en gasto corriente. Para ponerle un orden de magnitud a estas cifras, el superávit transferido al tesoro en 2009 ($ 14 mil millones) permitiría otorgar un aumento de $ 210 a los cinco millones de jubilados. Esto es, incrementar la jubilación promedio de 2009 en 47%.

Lo que antes se ahorraba, hoy es administrado por un gobierno con una propensión a consumir superior a uno, con los impactos macroeconómicos que ya hemos mencionado lo suficiente como para que valga la pena repetirlo acá. Entonces ¿Qué es lo que debería hacerse con este saldo excedente? Cuatro son las opciones que se me ocurren: (1) Aumentar las jubilaciones hasta agotar los recursos excedentes (2) reducir las contribuciones sociales aumentando el ingreso de los trabajadores y/o reduciendo el costo salarial (3) crear un fondo de ahorro previsional al cual se dirijan los flujos de fondos excedentes (y del cual se extraigan en caso de ser necesario) o (4) devolver a la masa coparticipable los recursos que hoy se transfieren al sistema previsional. Si plesbicitaran, yo voto por la tres.

¿Sobrevive el mito?

Mi conclusión personal (que toma como referencia al sistema previsional ideal) tiene como resultado una valoración neutral, un empate, al combinarse una de las mejores medidas de la era K (la moratoria previsional) con una de las peores (la destrucción del sistema mixto en septiembre de 2008). Hoy tenemos un sistema que cumple mucho mejor que en el pasado su rol de redistribución del ingreso hacia la clase pasiva, pero falla en el cumplimiento del segundo objetivo de cualquier sistema previsional, a saber: inducir (o forzar) un alza el ahorro de la población, especialmente importante en una economía con baja tasa de ahorro como la nuestra

Hasta aquí mi aporte, ustedes ¿Cómo ponderan los cinco puntos?

miércoles, mayo 26, 2010

Convocado

Y no. Lamentablemente no quedé en la lista de los 23 cual chino Garcé, una lesión de tobillo me dejó afuera.

A donde si me entero que me convocaron como asistente de investigación, fue en ESC de la mano del economista jefe de Analytica.

Leemos, "Escribí en el blog solo durante un año -agrega-, pero después lo convoqué a Genérico, quien colabora conmigo (...) Es que lleva tiempo hacer un blog. Es muy personal y es un lenguaje muy particular." y sigue.

¿Qué nos paso? ¿no era que tenía el 49,99999% del paquete accionario? ¿Compraste lo de "jefe"?.

Mis asesores me piden que rompa vínculos, pero como buen peronista extiendo mi mano fraternal y humilde para una reconciliación histórica.

Saludos,
Genérico, RA.

La libretita

Uno de las mejores externalidades de la Asignación Universal es el requisito de contraprestación escolar y sanitaria que los jovenes deben realizar para recibir ese 25% adicional  que lleva los $ 135 que se cobran mensualmente a los $ 180 del subsidio. 

Puede discutirse si es correcto pagar a los padres por asumir un compromiso que ya están obligados a cumplir de todas maneras aunque, si el resultado final es una disminución de al menos 1% en la deserción escolar (que según me cuentan algunos desde las tricheras ya se ve en 2010), creo que el debate es estéril.

El problema está en la libretita. Cada joven debe llevar, hasta sus 18 años, un registro de salud y educación en una lbretita preimpresa para que las autoridades competentes completen según corresponda. En el caso de educación, por ejemplo, incluye dos preguntas anuales que los responsables escolares deben responder en abril de cada año. Aunque no recuerdo el detalle literal, básicamente pregunta las condiciones de asistencia para todo el año previo y para el año en curso.  

Así, con la asistencia registrada entre marzo y parte de abril se cumple el requisito para que el joven reciba la asignación durante los doce meses siguientes y el saldo a fin de año. Pregunta a los entendidos:

Si tenemos el objetivo explicito de combatir la deserción ¿Cuál es el problema de implementación que impide que el control de asistencia se realice bimestralmente?
  
atte

Ele

¿Quién? ¿The Economist? nono, ¡Deciles que no estoy!

¡No saben como se puso la bobe!

lunes, mayo 17, 2010

Volver al Futuro

Hace un tiempo, cuando los primeros coletazos de la crisis global se empezaban a sentir, habíamos escrito que el BCRA debía procurar sostener la estabilidad del TCR. El tiempo paso, y la verdad antes del golpe europeo, ya el profesor Jekyll-Mr. Hyde lo había anticipado: ese modelo estaba roto.

Hagamos una breve panorame pre-crisis. Usando esta notita de voxeu y la metodología aquí desarrollada estimamos cual es sería el ""TCR de equilibrio"" si vivieramos en el mundo de Rollo. Es decir, estimamos cual es el valor del Tipo de Cambio Real consistente con el diferencial de productividad entre Argentina y el resto del mundo. Nos dió lo que sigue:

Primera obervación: para los 90s el nivel de apreciación real era de alrededor de un 40%, que es usualmente lo que Lucas tiene en la cabeza.

Segunda observación, con datos hasta 2007, según el criterio de Balassa-Samuelson (BS) estabamos un 7,2% depreciados respecto del nivel de equilibrio, y siguiendo el léxico que vimos por ahí, en ese contexto y fijación del tipo de cambio nominal, la inflación no es más que un proceso de equilibrio. Dado que entre ese año y 2010 la economía acumuló algún crecimiento superior al del resto del mundo (¿+3% del PIB per cápita PPA?), y que entre 2007 y 2010 el TCR se habría apreciado algo sí de un 10%, a principios de esta año estaríamos rondando el valor de "equilibrio".

Tercera observación, la misma cuentinta para otros países de Latam nos da que, salvo Perú, todos se encuentran (ó encontraba) apreciados en términos reales, particularmente, Brasil, lo que debería al menos encender alguna luz de alarma:
Con esta situación en mente, y ya debatiendo sobre cuál podría ser la estrategia óptima si viene el ¿colpaso? europeo. Al momento, la respuesta argentina no fue distinta a la que tomo en el pasado cuando el ahora-noventista Redrado comandaba la autoridad monetaria: fijación nominal del tipo de cambio en un mundo donde los socios devalúan respecto del dólar
La combinación estabilidad del tipo de cambio nominal + devaluación socios + mayor diferencial de inflación = apreciación real, es una historia que ya conocemos. Si entrabamos al año con un TCR consistente con el nivel de productividad relativa argenta, pero con el "problema de la inercia" ahora le agregamos otro factor.

La pregunta sigue siendo la misma, pero ahora con mayores complicaciones ya que el ritmo de apreciación parece acelerarse: ¿Cuanto de apreciación más se banca la economía?. Si la dinámica se consolida podemos finalizar el año a mitad de camino del TCR convertible.¿En que punto esto afecta la evolución del sector externo? ¿y la del mercado de trabajo?¿y la del crecimiento en general?

Pero a no desesperar, en el episodio anterior de la crisis, luego del chubasco, muchos de los que devaluaron, apreciaron rápido. En este sentido, sólo habría que esperar que pase la crisis griega, y el dólar vuelva a devaluarse a nivel global...

Saludos y buena semana

Genérico

viernes, mayo 14, 2010

Anuncian plan antiinflacionario

Finalmente, en conferencia de prensa desde la Casa de Gobierno, el Ministro Amado Boudou describe los detalles del plan antiinflacionario con el que el ejecutivo buscaría combatir el rebrote de los últimos meses.



Fino humor político. ¡Feliz Viernes!

Ele

jueves, mayo 13, 2010

¿Va a creerme a mi o a sus ojos?

“¿Por qué habría de creerte a vos y no a la EPH del INDEC?” me chicanean (no literalmente) en comentarios al post anterior. No tengo respuesta para la primera parte de la pregunta (no puedo pedirle a nadie que crea o valore lo que yo escribo) pero si para la segunda. Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares no son confiables porque desde la intervención del INDEC han sido burdamente manipulados.

La EPH es una de las herramientas centrales para el análisis de la coyuntura económica y social, que a través de encuestas a más de 120.000 hogares busca llenar los baches de información entre los censos nacionales que se realizan cada diez años. La principal virtud de la EPH es que recaba información sobre la economía sumergida, informal o en negro. Es la única fuente de información para indicadores claves como los niveles de empleo y desempleo, el de pobreza o indigencia, la distribución del ingreso o la evolución de las características habitacionales de la población, entre otros.

Verá a continuación un compilado de “cosas extrañas” que encontré en una búsqueda no demasiado exhaustiva en las bases de datos de la EPH. Es tan sólo una muestra. Guardo en el tintero algunas adicionales para otros posts

Encontraran en todos los gráficos un salto en el tercer trimestre de 2007. Este salto coincide con un paro del personal del INDEC a partir del cual gran parte de las personas que llevaba a cabo las encuesta hasta entonces fue reemplazada por gente de la intervención.

El dibujo de los salarios de trabadores informales

Un primer indicio de manipulación surge de la evolución del salario nominal de los no registrados. Como mencionáramos en oportunidades anteriores, mientras el salario de los trabajadores formales puede contrastarse con la información del sistema de jubilaciones y pensiones, la EPH es la única fuente de información sobre los salario informales. ¿Qué nos muestra la EPH desde la intervención?
Según lo que se ve en ese grafico, los asalariados no registrados tuvieron, durante el periodo recesivo y de recrudecimiento del proceso inflacionario, una capacidad de negociación muy superior a la de los trabajadores formales. Así, el mismo día que Moreno intervino en el INDEC se quiebra la tendencia al estancamiento de la brecha salarial entre formales e informales existente desde 2003.


Todo esto, aunque sospechoso, puede ser verdad. El mayor problema es que no hay, no existen, otras fuentes para contrastar. Sin embargo, existen otros indicios de “cosas extrañas” en el mercado laboral de los trabajadores informales que nos muestra la EPH. Miren sino el siguiente gráfico. Durante 2007, año en que se quiebra la tendencia, los trabajadores informales habrían trabajado, en promedio, entre 2 y 5 horas más que lo común. Si acá no hay enchastro ¿El enchastro qué es?

Desconozco cuál es la verdadera evolución del salario de los informales. Sólo se una cosa. No es la que dice el INDEC.

Generación espontanea de empleo

Otra evidencia de manipulación puede encontrarse cuando uno analiza los datos de empleo. Como puede ver en el siguiente gráfico, en el cuarto trimestre de 2008, y tras dos años de creación casi nula de empleo, aparecen 200.000 trabajadores más que en el trimestre anterior. Recuerden que el cuarto trimestre de 2008 coincide con el peor momento de la crisis internacional, cuando Argentina ya arrastraba al menos dos trimestres recesivos. “Debe ser el plan Argentina Trabaja, que, según dice, implicó la creación de casi 100.000 empleos” pensé en un principio, para luego recordar que el plan arrancó en agosto de 2009.

 En este caso, a diferencia de dato de salarios en negro, existe una fuente oficial algo más confiable que permite contrastar lo que nos dice la EPH. En el siguiente gráfico puede verse la comparación de la variación interanual del empleo informal según la EPH y según la base de empleo del Ministerio de Trabajo (sobre la cual no hay sospechas de manipulación). Mientras en 2009 el número de trabajadores subía un 2% en la primera (unos 150.000 empleos), el ministerio mostraba una variación similar, aunque en sentido opuesto.


El que no trabaja es porque no quiere

El indicador de desempleo es la relación entre la cantidad de gente que está buscando trabajo y no encuentra y la cantidad de gente que compone la fuerza laboral (que incluye tanto a los que están trabajando como a los que quieren hacerlo pero no consiguen trabajo). No alcanza con no tener trabajo para ser un desempleado. También hay que estar buscando trabajo.

Hay dos formas de dibujar hacia abajo el índice de desempleo: (i) o bien decimos que hay más personas trabajando (cosa que sucedió, como se vió en el apartado anterior) o (ii) sacamos personas de la fuerza laboral, esto es, decimos que hay más personas que no trabajan porque no quieren. A estas personas se los conoce como “inactivos” e incluye a los jubilados, amas de casa, niños, rentistas, estudiantes, enfermos, etc.

Tras la intervención del INDEC, la tasa de inactividad pega un inexplicable salto de 1% durante casi un año.

Aquí no termina la historia. El cuestionario de la EPH incluye una pregunta para identificar a que categoría de inactivo pertenece una persona que no quiere trabajar. Junto a las categorías mencionadas más arriba (jubilado, ama de casa, etc) existe una adicional para ubicar a aquellos inactivos no considerados en ninguna de las opciones anteriores. ¿Qué pasó con los “otros inactivos” durante esos trimestres de enchastro en la EPH?


Esto es, los flamantes inactivos no son jubilados, ni amas de casa, ni niños, ni rentistas, ni estudiantes, ni discapacitados...mmmmm.

I rest my case

Atte

Ele

martes, mayo 11, 2010

¿Dónde está el impacto social catastrófico de la inflación?

La semana pasada tuve el placer de conocer en persona a Artemio, en el monumento histórico que hace las veces de cuartel central de la Consultora Equis. Imposible estar en la mismo lugar que Artemio sin reírse, como mínimo, una vez cada 90 segundos.

En determinado momento de la charla, de la que participaron también otros bloggeros amigos, preguntábase Artemio a viva voz ¿Dónde está el impacto social catastrófico de la inflación que anunciaban los agoreros? Los indicadores sociales que Artemio tenía en la cabeza no eran muy distintos de los de este servidor por lo que la pregunta no se basaba en alguna lectura distorsionada por el fenómeno INDEC. Sin minimizar lo que 4/5% de pobreza significa, ambos ubicábamos a la pobreza en algún lugar alrededor de 26% en 2006 y en torno al 30% a la situación actual, tal vez algo menos si consideramos el impacto de la Asignación Universal.

“4% de suba de pobreza” no llegó a decir Artemio, pero imagino que estaba implícito en el argumento “es un juego de niños frente al casi 60% en el que el país se hundía haya por 2002”.  Para ser sincero, si toda la historia terminara ahí, debería darle la razón pero, lamentablemente, ese es tan solo el comienzo.

Visto en retrospectiva, puede decirse que el gobierno tuvo dos etapas distintas en su estrategia de combate a la pobreza (otorgándole una racionalidad expost que posiblemente no tuvo, pero que no viene al caso).

La primera, que podemos llamar burdamente “Estrategia de Derrame”, va desde el comienzo de la gestión K (o incluso antes) hasta algún momento de 2007. La lógica de la Estrategia de derrame es simple: En un contexto de elevado desempleo, el propio crecimiento deriva en creación de empleo, en crecimiento de la masa salarial y, desde allí, en reducción de la pobreza. Cualesquiera sean los reparos que uno tenga para con la estrategia macroeconómica durante ese periodo, lo cierto es que los resultados en términos sociales son innegables.

Agotado este canal en una economía que se movía cerca de su nivel de empleo potencial que, dada la estructura de la oferta y demanda de empleo y juicios de valor aparte, creo que se ubica hoy en algún lugar cerca del 7/8%, el gobierno sin abandonar la anterior encara una segunda estrategia: la redistribución secundaria del ingreso, esto es, el combate de la pobreza a partir de la política fiscal. En el marco de una evolución claramente prociclica, con el gasto del gobierno nacional creciendo casi 3% del PBI entre 2006 y 2009, el gasto en asistencia, seguridad y promoción social crece cerca de 1,5% del PBI (la Asignación Universal posiblemente incorpore durante el año 1% más).

Dos políticas, que personalmente considero las mejores medidas de este gobierno, explican el grueso de este cambio en el gasto social: La propia asignación universal de 2009 y la moratoria previsional de 2006. El impacto conjunto de ambas medidas se ubicaría, según las estimaciones hechas acá, en el orden del 3,5%/4,0% (algo menos que lo que estiman Cañete, Aggis y Panigo).

Entonces noten como, aún a pesar del esfuerzo fiscal y un crecimiento de 15% del PBI acumulado desde 2006, Argentina no sólo no redujo su nivel de pobreza sino que incluso la vio ascender cerca de 5%. Algo de algebra básica sobre los números hasta aquí descriptos nos llevan a una conclusión con bastante efecto sensacionalista. El 75% de inflación acumulado desde 2006 costó al país no menos de 15% de suba en los indicadores de pobreza (o 6.000.000 de personas) incompletamente compensado por la política social y el crecimiento.

Posiblemente la estrategia que implementa el gobierno sea la más conveniente desde el punto de vista político. En definitiva, es fácil ver la mano del que reparte el gasto social y difícil ver la borrosa mano detrás de la inflación que corroe los ingresos. El problema, claro, es que el daño colateral está minimizado.

La razón de tamaño costo social, se basa en una afirmación que creo no sólo que Artemio comparte sino que puede defender con muchos mejores argumentos que los míos. A diferencia de lo que ocurría 30 o 40 años atrás, el mercado laboral argentino de 2010 es particularmente vulnerable al fenómeno inflacionario, vulnerabilidad que surge por la desigual distribución de la capacidad de negociación al interior de la fuerza laboral.

La polarización de la pirámide salarial desde 2002 no es sino un reflejo de este fenómeno. Para muestra basta un botón. En tanto los salarios de los trabajadores registrados se encontraría actualmente un 25% por arriba de los niveles pre devaluación, los trabajadores del sector público se encuentran aún un 20% por debajo y los informales recién recuperan el nivel de compra de 2001 (que a su vez era un 25% más bajo que el de 1994).

Entonces ¿Qué hacemos? ¿Esperamos que el mercado laboral aprenda a defenderse de la inflación o reajustamos nuestra política económica y social para adaptarla a la realidad?

Recuerden que, mientras nos decidimos, hay unos 12.000.000 millones de tipos que la miran de afuera.

Atte

Ele

Pd: Presionado por Genérico, me contuve del abuso del autobombo. Creo que no será sostenible en el tiempo.

viernes, mayo 07, 2010

Sesgo

Fuente: World Economic Outlook (WEO), FMI.

Saludos y buen fin de semana.

Genérico.

Protegiendo la mesa de los argentinos

Hay una regla sencilla que puede aplicarse para saber si una actividad o sector de la economía está siendo protegido o desprotegido por la política comercial. Básicamente consiste en restarle al arancel de importación que tiene un producto los aranceles que tienen los insumos necesarios para producirlos (olvidemos por un momento los impuestos y subsidios a la exportación).

Hagamos un ejercicio simple.

Imaginemos que existe un productor nacional de termos que compite con los importados abasteciendo el mercado local a un precio de $ 100, precio al que también se venden los termos importados. Para producirlos, importa aluminio a $ 80. Si el gobierno decide poner un arancel a la importación de termos de, digamos, el 25%, el productor podrá subir el precio a $125 antes de alcanzar el nuevo precio del termo importado, llevando el beneficio del productor de $ 20 a $ 45. Si el arancel, en cambio, corre para el aluminio, el precio del insumo subirá a $ 100 y el beneficio de $20 para el productor desaparece.

En el primer caso el productor está siendo protegido, en el segundo desprotegido.

Ahora bien, Moreno acaba de prohibir la importación de alimentos, sacando gendarmes a la calle para evitar su comercialización. Olvidemos el componente mediático de este tipo de medida y hagamos las cuentas.

¿Quién se beneficia y quien se perjudica con una medida de estas características?

Les doy una pista ¿Què sector de la economia/sociedad tiene a los alimentos como insumo?

En fin, delicias del progresismo del siglo XXI.

Ele

martes, mayo 04, 2010

Es un pequeño paso para un hombre....

Esta mañana amanecí preguntándome ¿Para qué escribo con un pseudónimo?

Elemaco nació en algún momento de 2006, un par de meses antes que ESC como el alter ego de un joven estudiante de economía que, con pasado compuñoño, revoloteaba por la poco explorada BEA. La creación de un pseudónimo para interactuar en la BEA fue relativamente espontanea. ¿Para qué escribir con mi nombre y exponerme a los eventuales riesgos que puede generarme?

Me resultaba clara la relación costo-beneficio. El anonimato permite superar el prejuicio y las falacias de autoridad usuales. En la BEA quienes escribimos somos valorados (con juicios de valor que no necesariamente son positivos, claro) por lo que decimos y no por quienes somos.

Pero mucha agua ha pasado bajo el puente. Este espacio me permitió organizar ese entramado de ideas voladoras que uno tiene cuando sale de la facultad, momento que, a diferencia de lo que suele creerse, es cuando uno realmente se convierte en estudiante de economía. ESC abrió muchas puertas, me dió varios trabajos y, sobre todo, me permitió conocer e interactuar con mucha gente. En más de una oportunidad, incluso, la existencia de Elemaco me permitió superar la restricción de poder escribir sobre lo que pienso o creo sin entrar en conflicto con la institución o empresa donde trabajaba.

Hoy sinceramente, ya no tengo una respuesta evidente a porque escribo con un pseudónimo. ¿Qué gano? ¿Qué pierdo?. Sé que muchos otros bloggers, con el paso del tiempo, fueron "dando la cara" y en este caso, más allá de cualquier otra consideración, creo que me toca. No estoy del todo convencido de que sea una movida demasiado buena, así que la hago rápido.

Estimados, Elemaco se despide, no sin antes presentarles a Luciano Cohan.

Atte

Luciano

lunes, mayo 03, 2010

Doble Nelson al último de los gemelos

El gobierno eligió su ancla. Prácticamente planchado desde julio de 2009, el dólar es hoy el único ancla nominal de la economía para hacer frente a la aceleración inflacionaria.


Lo primero es definir el punto de partida. La inflación, montada sobre un componente inercial de 15% de 2009, rondaría entre 20% y 25% durante 2010. La regla de tres que nos lleva a esta inflación anual es simple: Con 1% de inflación mensual hasta fin de año cerramos el año en 16%, con 1,5% en 21% y con 2% en 27%. Mi estimación puntual es 22,5%, con 2,5% de margen de error.

¿Cómo haría el tipo de cambio el trabajo sucio de desacelerar la escalada inflacionaria?

Los canales son al menos tres.

El primero de ellos es el de Rollo, que fue largamente debatido en la BEA (acá y acá y acá y acá y acá y acá entre otros). La apreciación cambiaria actuaría contractivamente sobre el nivel de actividad y desde allí sobre la variación de precios. Mucho se ha escrito sobre esto en las últimas semanas como para valga la pena entrar en más detalles, aunque explicitar la causalidad puede ayudar: primero enfrías ergo desinflacionas.

El segundo es el rol coordinador que puede tener el tipo de cambio en una economía donde la inflación ha vuelto borrosa la información de precios. La propia falta de coordinación entre los agentes, por razones que explicáramos acá, genera inflación. En el caso local, este canal se ve agravado por la ausencia de índices oficiales creíbles, fenómeno que tiene el impacto directo de ceder la coordinación de las expectativas inflacionarias a las múltiples y volátiles estimaciones privadas. Un ancla creíble puede encauzar expectativas divergentes hacia una que coincida con la de la devaluación explícita o implícitamente anunciada.

El tercero canal antiinflacionario del ancla cambiaria es el directo. Un tipo de cambio quieto abarata el precio en pesos de las importaciones, poniendo un techo al incremento de precios de muchos bienes (entre ellos, los alimentos).

Ahora bien ¿Qué puede evitar que estos canales funcionen?

Empiezo por el fácil. El canal directo es lineal. El precio en pesos de un bien importado es su precio en dólares multiplicado por el tipo de cambio. Esta afirmación se mantiene aún si la cadena comercializadora tiene márgenes variables.

El canal contractivo de Rollo, en cambio, tiene dos peros.

El primero es que, en el corto plazo, anclar el tipo de cambio tiene un efecto expansivo sobre el nivel de actividad. El efecto negativo que sobre las cantidades de empleo tendría la apreciación (si ese efecto existe, claro) se ve inicialmente compensado por el efecto positivo sobre el nivel de salarios reales. En el corto plazo (en el mediano vemos) es mayor la expansividad por la suba de sueldos de 17 millones de personas con empleo que la contracción por los despidos en las fabricas de juguetes, remeras de algodón y zapatillas que ya no podrán competir con China y Brasil. Para más referencias ver Calvo & Vegh (1994)

El segundo problema surge por la expansividad que se observa en las otras políticas macroeconómicas. El ancla cambiaria debe hacer frente a un gasto público creciendo entre 35% y 40% interanual (con una recaudación creciendo por debajo del 25%) y a una política monetaria claramente expansiva (cualquier tasa de interés que uno vea está por lo menos dos dígitos en terreno negativo). Podemos debatir en extenso si la actividad responde más al Tipo de Cambio Real o al impulso fiscal, pero creo que hay pocas dudas de que un gasto creciendo al 40% es una complicación casi insalvable a cualquier intento de estabilización nominal.


Ahora bien, sabiendo que, aún si sobrevive a la expansividad fiscal, el canal de Rollo puede tomar su tiempo en empezar a actuar (casi con seguridad más de los 17 meses que nos separan de las elecciones) ¿Qué puede esperarse del canal de coordinación de expectativas?

Este canal tiene tiene también dos problemas. El primero es que para que coordinemos nuestras expectativas con el ritmo de devaluación esperado, este tiene que ser creíble en términos políticos. Es decir, que creamos que el gobierno mantendrá el compromiso (no asumido) del ancla del tipo de cambio o, como dijo Rollo en una frase que ya no encuentro, que a Nestor tiene que gustarle más el poder que el tipo de cambio real alto.

El segundo es, sencillamente, que debemos creer que el ancla cambiaria es económicamente sostenible en el tiempo.

El límite natural a cualquier intento de anclar el tipo de cambio es el Balance de Pagos. Un pasado de más de un lustro de superávit de cuenta corriente y acumulación de reservas nos han llevado a menospreciar los problemas de balance de pagos pero ¿Qué tan lejos estamos de la muerte del segundo gemelo? Si tengo que arriesgar una respuesta diría que a menos de doce meses.

“[…] Las estimaciones preliminares para 2011 muestran que […] de no revertirse la tendencia hacia el recalentamiento y la aceleración inflacionaria, Argentina podría tener en 2011 su primer déficit de cuenta corriente desde 2001 al pasar de un superávit del orden de 1,5% para 2010 a un rojo de 1% en 2011. 

Sin embargo, las mayores complicaciones del frente externo se volverían realidad a partir 2012. Incluso un escenario conservador en términos de crecimiento e inflación […] y optimista en término de exportaciones […] arrojaría para ese año un déficit de cuenta corriente de 3% del PBI.”

Suena sensato y a mí las cuentas me dan algo parecido. Un crecimiento de las importaciones de 25% interanual (nada demasiado exigente si pretendemos empujar por encima del 5% de crecimiento del PBI y dejar apreciar la moneda) con exportaciones creciendo al 15% alcanza para obtener esos resultados. La muy buena performance reciente de las exportaciones argentinas, con un crecimiento promedio de 18% entre 2003 y 2008 estuvo en parte explicada por factores excepcionales: La particular evolución en los términos de intercambio, el corrimiento de la frontera agropecuaria como resultado del salto tecnológico o el crecimiento históricamente alto de nuestros socios comerciales. ¿Podemos esperar una performance equivalente en el próximo bienio? Al menos coincídanme que es un escenario poco probable.

Así, la combinación de un ancla en el tipo en el tipo de cambio, una política fiscal expansiva y una economía cerrando su brecha de producto seria una Doble Nelson para la coyuntura de balance de pagos que deberá afrontar quienquiera que este en el Sillón de Rivadavia en 2011. La moraleja es clara. Argentina vivió una década feliz con crecimiento que durante mucho tiempo avanzó sin enfrentar sus restricciones naturales. Desde 2007 la inflación pone un límite a los estériles intentos expansivos de la política macroeconómica. Se nos acerca vertiginosamente la segunda restricción, la conocida, la que duele ¿Vamos a seguir escupiendo para arriba?

Atte

Ele

domingo, mayo 02, 2010

Mejora la imagen de CFK en las encuestas

Escenas ineditas. Desde el Bunker Kirchnerista, festejan la reciente reversión en la tendencia de las encuestas de imagen.



¡Ja! Fue más fuerte que yo

Feliz Domingo

Ele

martes, abril 27, 2010

Durmiendo con el enemigo

Cuenta una nota de la consultora que siempre cita Yeyati que la semana pasada hubo una reunión de ministros del G20. Cuenta también que entre los variados temas bajo debate, un informe del FMI se destacó por presentar dos propuestas novedosas.

La primer propuesta del FMI es un impuesto a los pasivos bancarios para armar un fondo de contingencia. La segunda es más sopresiva. Para evitar recomendar una Tasa Tobin, el Fondo Monetario Internacional (repito, el Fondo Monetario Internacional) recomienda un impuesto a la actividad financiera basado no en los montos transados sino en las ganancias de los participantes del sistema. El impuesto propuesto implicaria, por ejemplo, una reducción del 20% en los beneficios del sector bancario europeo.

El sistema financiero, afirman, podría haberse sobreexpandido como resultado de la exención al IVA de la que suele ser beneficiario. El Fondo, ducho como es en discursos antidistorciones, propone este nuevo impuesto como medio de corregir el gigantismo financiero. 

¿Qué me contursi?

viernes, abril 23, 2010

¿Ahora le creemos al INDEC?

Recorriendo la blogosfera veo ecos de una chicana sobre lo que creo vale hacer algunas aclaraciones.

"¿Ahora le creemos al INDEC?" se pregunta, entre otros, el amigo de la casa Gerardo Fernandez, trás ver como múltiples medios daban por cierto el dato del Instituto de Estadisticas respecto al fuerte crecimiento de las importaciones y consecuente reducción del balance comercial.

La respuesta es "Si, en esta le creemos"

La razón es simple. Los datos de comercio exterior (como los fiscales y los financieros y monetarias) son rubros en los cuales el gobierno no dibujó. Y la explicación es, basicamente, que dibujar esos números implica un esfuerzo muy superior al hecho hasta ahora. Tras cada uno de esos números hay guita, hay un recibo que lo convalida y sistemas de control cruzado bastante elaborados para evitar que esa guita desaparezca. El Banco Central tuvo que liberar la plata para quien exportó o importó. Si ese número no coincide con el que muestra la Aduana y AFIP ¿la diferencia donde está?

Los datos fiscales, los de comercio exterior y los monetarios y financieros nunca fueron datos puestos en duda, ni cuando fueron superavitarios ni si eventualmente se convierten en deficit. En algunos casos puede maquillarse la forma de presentación, pero los datos de base siguen estando ahi.

No pasa lo mismo con los datos que se obtienen a partir de encuestas o estimaciones, como el Indice de Precios, lo que surge de la encuesta de hogares (pobreza, salarios en negro, distribucion del ignreso, desempleo, etc) o las cuentas nacionales (produccion, consumo, inversiòn y hasta el porcentaje del ingreso distribuido entre asalarioados y no asalariados, etc).

Asi que si, a esta le creemos.

Atte

Ele

Comentarios Finales

Voy cerrando esta semana con dos breves comentarios exploratorios sobre este post, teniendo presente que a esta alturar capturar en un post todo lo generado por la BEA al respecto se torna imposible.

Primero, yo hubiese cuestionado un aspecto del post anterior, o al menos, parte de sus conclusiones (¿donde estas los liberales formados cuando uno los necesita?). Si bien algo se dijo de forma tangencial, quizás el punto que más ruido me hace a mi es el siguiente: hicimos un par de correlaciones bivariadas (en principio, nada muy grave en eso) pero de allí saltamos a conclusiones que asumían causalidad, punto que nadie critico de forma explícita.

Dicho de otro modo, vimos que no había correlación entre inflación y crecimiento anual del PIB y cuestionamos la visión de que la inflación cause mayor crecimiento. Si bien eso lo podemos sostener, también se admite la causalidad opuesta de que el crecimiento del producto no causa inflación, ya que había países con crecimiento promedio superior al 6% anual en la demanda efectiva sin que eso genere una tensión evidente sobre el nivel de precios*.

Segundo, off-the-record, un amigo nos comenta que la particularidad del caso argento sería que no sólo creció de forma acelerada en esos seis años (en promedio), sino que también fue de los países que más empleo genero trasladando las tensiones del mercado de trabajo a los precios. Para analizar este punto, armamos una base con las tasas de desempleo para 76 países** y observamos cual fue la variación promedio por año (en puntos porcentuales) de este indicador:
Argentina es para toda esta muestra, el país de mayor caída en la tasa de desempleo, promediando casi 2 p.p. menos por año. Era en 2003, el país que figuraba primero en nuestro ranking, cayendo al puesto 32 en 2009. Por supuesto, en el otro extremo los países más afectados por la crisis internacional: Irlanda, España, USA, etc.

Ahora bien, si esta es la particularidad del caso argentino, no sería más que un nuevo caso de la curva de phillips, donde las tensiones de un mercado laboral más estrecho se traducen vía pujas salario-rentabilidad en mayor inflación salarial y de precios. Nuevamente, la inspección visual (nunca claro, la estadística) muestra algo así a nivel global:
Pero claro, la tan mentada curva tiene tantos problemas que no vamos a discutir hoy acá. Además, esto nos lleva nuevamente al mundo de Rollo donde la inflación responde al problema de los trabajadores argenchinos de 2003. La pregunta relevante sería quizás, si con un TCN más bajo se hubiese creado la misma cantidad de empleo (cosa que entiendo Lucas respondería afirmativamente) y si en ese caso, las tensiones salarios-retabilidad se habría evitado, o dicho en otro términos ¿bajar la tasa de desempleo desde donde estaba en 2003 a los niveles de 2009, no implica para cualquier política cambiaria o de otro tipo generar la inercia observada? ó más precisamente, la pregunta anterior, ¿no es particularmente valida para Argentina?.

Sea como sea, esta salida a la ""evidencia internacional"" nos deja nuevamente donde empezamos. No somos tan distintos, pero tampoco todo es igual. En el camino, creo, vamos viendo que las explicaciones unicausales de la inflación solo captan una parte tangencial del fenómeno. Quizás, lo más relevante más allá de esto, es como estabilizar sin tirar al bebé con el agua. Cerremos con una cita del Gran Daniel que alguien dejo por ahí:

“Inflation is the observable outcome of a complex process of political and economic interaction in society. In such a context, ‘cause-and-effect’ language easily becomes misleading."

Saludos y buen finde.

Genérico.

* Alguno podrá decir aquí que lo relevante no es la variación año a año del PIB sino su brecha respecto del potencial. Convegamos que a no ser que sea China (cantidad de factores) o Singapur (productividad del trabajo) es díficil que el potencial crezca por arriba del 5% anual, lo que hace que para la mayor parte de los países, la brecha debe haberse cerrado... como en argentina.

** Armar la base de datos llevo tiempo y se hizo a mano. No hay casi nada de data de muchos países, por lo que si alguien tiene algo mejor, que avise.

jueves, abril 22, 2010

La gente va llegando al baile

Tangencialmente, Cavallo se suma al debate que se está dando en la BEA.

"En aquella época, [antes de los noventa] como está volviendo a ocurrir ahora, quienes trataban de explicar la inflación pasaban por alto una premisa fundamental: la inflación es un fenómeno monetario y tiene que ver con los defectos de las instituciones monetarias de la economía."

Algo de razón tiene. Metimos como 6 o 7 post y casi no está la palabra "dinero" (y eso que MV = PY es, ex-post, una identidad contable!)

lunes, abril 19, 2010

No tan distintos

Al final todo este debate parece que se fue de madre… Rollo insiste en que el TCR converge a su equilibrio de productividades relativas por las buenas (apreciación) o por las malas (inflación) y que el bendito mecanismo es la insostenibilidad de los trabajadores argenchinos.

Elemaco mete cuña descreyendo de cualquier efecto expansivo del TCR y menos aún de su impacto sobre el desarrollo. Pero nos dice más ya que si se acepta el esquema Rollo, entonces, tiene que ser cierto que debe existir alguna política fiscal que contrapese el efecto expansivo del TCR, aunque en este punto confundió a Dios y María Santisima.

El Profesor tira para todos lados ya que nada de lo dicho parece gustarle (¿?). En cualquier caso, abogado real del frenkelismo en la BEA nos dice que: a) el TCR es expansivo, b) que si existe algo llamado “learning-by-doing” varios años de crecimiento nos dejan mucho “doing” por lo que algún “learning” debería quedar, c) que ese “doing” se centraría en los sectores que más pueden hacer crecer la productividad de mediano plazo (transables), d) que habría sido posible acompañar el trayecto de expansión y aprendizaje con otra política fiscal que modere el aumento de precios y por lo tanto, haga una convergencia al TCR de “equilibrio” de una forma más virtuosa.

El del 0,33% de Finanzas Públicas mete la pata monetarista de la BEA y nos recuerda el rol de la política monetaria como centro de todo: si la tasa de interés real es taaan negativa, los precios, van a ajustar. Y si no le creemos, nos recuerda su historia monetaria de Argentina de cuando era un maldito más.

Finalmente, el silencioso y multifacético ELY destruye todo el centro del debate ya que parece le tiene fobia a la idea de que exista algo así como un “TCR de equilibrio”, cuyas propiedades analíticas y/o estadísticas son imposibles de evaluar ante tanto cambio estructural por lo que todo este provinciano debate es carente de sentido. Y junto con este explosivo comentario dominical se despacha con la siguiente pregunta fundamental:

(…) todo esto no es para zafar de responderte (no exclusivamente, al menos) sino para ordenarme un poco esta discusión necesaria e inminente: cuanto mas se banca este modelo de crecimiento con inflación (…)?

Que en realidad me llevó a pensar no tanto en tipos de cambios reales y demáses, sino más limitadamente a cierto argumento de que para crecer es necesario tener inflación. Entiendo yo que de algún modo u otro si se piensa esto, se piensa que existe una correlación positiva entre crecimiento de los precios y crecimiento real del producto. Un pantallazo visual y muy superficial parece ““confirmar”” esta postura (tomamos el promedio de ambas variables para el período 2003-2009 para un total de 189 países):
Nos damos cuenta muy rápido que un grafo como el anterior carece de sentido estadísticos y poco nos puede decir. Para ver si podemos profundizar un poco más la correlación hicimos lo siguiente: Se armó un ranking que ordene los países desde el de mayor inflación hasta el de menor y otro que los orden de igual modo pero en términos de crecimiento. Gráficamente, si existe alguna asociación entre ambas variables los países deberían ubicarse pegaditos en la línea de 45º (o por ahí) ya que su posición en ambos rankings debería ser aproximadamente similar:
Nada! O quizás mucho!. Tenemos que para el promedio desde 2003 hasta 2009, Argentina (cuadradito azul en el grafo anterior) se ubicó novena en el ranking de inflación, solo superada por (en orden): Zimbabwe, Irak, Venezuela, Congo, Santo Tomé y Príncipe, Guinea, Etiopía y Myanmar. Por otro lado, en términos de crecimiento ocupó el lugar número 35 y solo tres de los países con más inflación crecieron más, lo que implica que tenemos en el total del mundo 32 países que crecieron más que argentina en los últimos 6 años con menos inflación.

Claro, tomar todo el mundo puede ser un tanto fuerte. Las realidades pueden ser muy complejas y diversas: por ejemplo, Zimbabwe tuvo la mayor inflación promedio (+26,5% promedio por año) y el menor crecimiento (bah, este fue negativo -5,5% anual promedio por año).

Tomemos entonces una muestra sólo con países que hayan creciendo entre 4,5% y 8,5% en promedio durante estos años de modo de cortar extremos voladores y países desarrollados que quitan información. Nos quedamos así, solo con 67 países:
Para este caso, hasta la correlación visual desaparece. Argentina es el 4º país en términos de inflación. Sólo Venezuela tiene más inflación y crecimiento. El 40% de los países que componen esta muestra tienen más crecimiento y menos inflación. Si en 2010 la inflación se ubica cerca del 25% anual seremos el segundo con mayor inflación del globo. STOP.

¿Es verdad que somos tan especiales, distintos y únicos que si queremos crecer y desarrollarnos, tenemos que también aceptar las tasas de inflación más altas del mundo?. O dicho en otros términos, ¿somos el único país que descubrió los beneficios de la inflación? ¿porqué otros crecen más con menos inflación? ¿es racional tener de las mayores inflaciones del globo?

No sé, pero no creo que seamos tan especiales.

Saludos

PD: En realidad, seguimos discutiendo sobre el TCR. Veamos sino como cerraba la pregunta ELY: “(…) alternativamente, cuanta mas apreciación se banca el país?”. Suena a quimera tener un TCR competitivo y estable con la segunda inflación del mundo, que a efectos prácticos y con tipos de cambio estables, implica que nos estamos apreciando contra todo, pero todo el mundo, menos Venezuela.

PD: Fuera de agenda. ¿Este no tendrá ganas de entrar en la BEA?.

viernes, abril 16, 2010

Trivia devaluatoria

Claramente este no es un post para viernes a la mañana, pero genérico canto pri el post del próximo lunes así que, nobleza obliga, encaro el post sabiendo que será de corta data (un viernes y el finde).

El debate iniciado por Genérico ha tomado vuelo propio, con respuesta de Lucas, de este servidor,  del Profe y del 0,33%. ELY aún se mantiene en silencio, pero algunos dicen que está tomando envión nomás.

Algunas afirmaciones sobre las que creo estaríamos más o menos de acuerdo
1) Un TCR Real alto, si tiene impactos inflacionarios, es a través de su impacto nivel de actividad (sobre el impacto del TCN en la inflación no se ha hablado).
2) Si existe un impacto expansivo de un TCR real alto sobre el nivel de actividad, este necesariamente tiene un límite. Eventualmente la expansividad será absorbida por los precios.
3) El TCR real alto es técnicamente sostenible en el tiempo, a partir de un mix determinado de política fiscal-TCR

Olivera incorpora al debate una pata adicional: El potencial impacto positivo de una política de tipo de cambio real alto en el sendero de desarrollo. No pretendo hacer un análisis sobre ello sino simplemente plantear un interrogante. Al que dé la primera respuesta convincente, una foto autografiada de Genérico estrenando la temporada de mallas primavera verano 2010.

Imaginemos a la economía cerca de su equilibrio, donde equilibrio debe entenderse como lo planteó Lucas. Esto es, el punto del mercado de trabajo y/o del nivel de producto tal que cualquier intento de expansión se traslada principalmente a salarios y/o precios y no al nivel de empleo/producto. El mix de política fiscal y cambiaria es tal que no hay presiones expansivas y no hay proceso inflacionario ni componentes inerciales.

Posiblemente cerca de ese punto se encontraba la economía argentina en 2007

En ese punto, el gobierno realiza una corrección al alza del TCR que luego es compensada perfectamente con la política fiscal, evitando el efecto expansivo que simplemente afectaría el nivel de precios arrastrando al TCR a su nivel previo (con una dinámica como la explicada por Rollo). De manera persistente el TCR se mantiene en un nivel más alto.

En términos esquemáticos, se induce un movimiento desde el punto A al B en el siguiente gráfico.

La pregunta es ¿Cuáles son los canales a través de los cuales el nuevo precio relativo y la nueva posición de la economía impulsa el desarrollo económico?

Recuerden, ese canal no puede ser expansivo porque, por definición del problema, todo impulso expansivo se traslada a precios.

Me anticipo mencionando algunos canales

1) Externalidades: Un argumento, defendido por Dani Rodrick, es que la suba del TCR impulsa el desarrollo porque beneficia a las actividades transables respecto a las no transables, donde aquellas son mejores que estas. La explicación de porque las actividades transables son mejores que las no transables se centra en el supuesto de que generan más externalidades sobre la economía. Nunca leí una explicación convincente de porque esto es así.

2) Ahorro: Un segundo argumento es que la suba del TCR incrementa el ahorro agregado y, desde allí la inversión y el sendero de crecimiento. Entiendo que el mecanismo que afecta la tasa de ahorro es de espíritu kaldoreano, esto es, afecta la distribución del ingreso y la riqueza. Si este efecto sobre el ahorro efectivamente existe, y el canal es el distributivo, permítanme meter al debate todo lo mencionado al respecto en este post de Enero

3) Balance comercial: El tercero, en el cual posiblemente resida la respuesta, es el impacto que un TCR más elevado tiene sobre el balance comercial. La persistencia de resultados positivos aleja el fantasma de las crisis de balance de balance de pagos y permite la construcción de colchones anticiclicos. La menor incertidumbre macroeconómica no puede sino tener impactos positivos sobre el sendero de desarrollo. Al respecto:

a. La persistencia de influjo de dólares ejerce presión sobre la política monetaria, que está ocupada sosteniendo el tipo de cambio. El nunca bien ponderado "Trílema monetario". Muchos objetivos, pocas herramientas.

b. En varias oportunidades desde aquí relativicé la elasticidad del balance comercial al TCR. Si bien no niego  que el canal (sube TCR) -> (sube resultado comercial) existe, creo que su intensidad está completamente sobreestimada. Más sobre esto en posts futuros.

Entonces ¿Cuáles son los canales a través de los cuales el nuevo precio relativo impulsa el desarrollo económico? Recuerden, no vale ningún canal que actué a través de la expansión de la actividad porque está descartado por hipótesis.

Atte

Ele

lunes, abril 12, 2010

Trabajando sobre el Manual

Refunfuñando y a regañadientes, Rollo contesta el desafio planteado por el colega, amigo y coblogger Genérico en este post ¿Cuáles es el canal que hace que funciones el modelo Rolleano , según el cual la inflación y el nivel de actividad dependen, en última instancia, casi exclusivamente del Tipo de Cambio Real “de equilibrio”?

Nadie mejor que el propio Rollo para explicarlo. Sin embargo, permítanme hacer una breve interpretación que me permitirá organizar la rerespuesta.

La suba del TCR por encima de su equilibrio genera una onda expansiva sobre el nivel de actividad. La onda expansiva llega por el mercado de trabajo. A un nivel dado de productividad (alrededor del cual se mueve el TCR de equilibrio) y al salario nominal previo a la suba del TCR, al productor de transables le conviene contratar gente. Esto, con desempleo, se convierte en una suba en el nivel de empleo y actividad. A medida que el mercado laboral se va cerrando, la presión alcista se convierte en subas salariales y no en nuevas contrataciones. Eventualmente los salarios empujan el TCR al de de equilibrio y los incentivos a contratar gente desaparecen y con ellos la presión expansiva. Adicionalmente, Rollo incorpora una dinámica inercial al modelo. No es lo mismo llegar al TCR de equilibrio con inflación de 20% y dólar a 3 que con inflación de 5% y dólar a 2.

Stop

Cualquiera que haya tomado un curso introductorio de macroeconomía reconocerá en el modelo de Rollo un IS-LM con precios flexibles, en el que la IS está dominada por el TCR y la oferta agregada se mueve con una Curva de Phillips ampliada por algún componente inercial. El siguiente gráfico, que no explico para ahorrar espacio, describe su esencia.

Algunos comentarios al respecto.

Onda expansiva: Rollo asume el carácter expansivo de un TCR por encima del equilibrio. Cómo la tradición estructuralista sostuviera durante añares (y como desde ESC planteáramos acá y acá) no es obvio que, urbi et orbi, la suba del tipo de cambio sea expansiva. Por cada productor de transables que se beneficia con un dólar más alto hay uno de no transables que se perjudica al ver encarecer sus insumos. ¿Qué efecto prevalece? La respuesta a priori no es evidente.

Asimismo, existe un canal distributivo de espíritu más kaleckiano que puede anular el efecto expansivo sobre los transables. El impacto regresivo de la suba del TCR (en particular por la licuación de los salarios reales) puede incrementar la tasa de ahorro agregada actuando contractivamente sobre la actividad. Personalmente creo que es este el canal de trasmisión más importante de la política cambiara que, según el contexto, puede ser expansivo o contractivo.

Hay que hacer las cuentas, lo que es seguro es que la onda expansiva no está garantizada.

El TCR no está sólo: Si el tipo de cambio afecta los precios a través de su impacto sobre el mercado de trabajo y el nivel de actividad ¿Por qué ignorar a las otras políticas macroeconómicas que afectan la demanda agregada?

En el caso de la política monetaria la respuesta es sabida. Rollo (como Genérico) desconfían del funcionamiento de los canales monetarios tradicionales. Yo, en cambio, soy algo menos escéptico a partir de tres fenómenos en los últimos años: (a) la remonetización via redescuentos de los primeros años de la posconvertibilidad, que evito el colapso del sistema financiero (b) el exponencial crecimiento de la construcción, pooles de siembra y fideicomisos de diversos colores. Cuando la política monetaria reduce las alternativas de inversión, estás tienden a volcarse a la actividad real y (c) los LCD a 50 cuotas sin interés en Fravega.

Dejemos de lado el debate por la política monetaria. ¿Y la política fiscal?

No termino de entender porque Rollo, que ha criticado con saña la equivalencia ricardiana y la neutralidad fiscal en el debate sobre el estimulo fiscal norteamericano se niega a darle la importancia que merece en el debate autóctono.

Si la política fiscal efectivamente afecta por algún canal a la demanda agregada, entonces, para cada nivel de tipo de cambio real, existe una determinada política fiscal, ridículamente contractiva o ridículamente expansiva, que compense el efecto del TCR sobre la actividad. El mecanismo es simple, a través de gasto e impuestos el gobierno puede anular el incentivo positivo (que bajo ciertas condiciones es inflacionario) que el TCR tiene sobre el productor transable.

Dicho de otra manera, el modelo Kirchnerista de Tipo de cambio de 2003-2006 era sostenible en el tiempo, pero a costa de salud, educación, jubilaciones, gasto social, infraestructura, etc. Cuando tuvo que elegir, el gobierno no optó por ninguno. Las consecuencias inflacionarias están a la vista. Yo, por mi parte, compraba para 2003-2006 un modelo con TCR más bajo y menores exigencias fiscales. pero bueno, son elecciones.


Dejo en el tintero para próximos posts debates paralelos como si la política fiscal que vuelve no inflacionario un determinado TCR es sostenible en el tiempo, si puede asociarse linealmente salario de equilibrio con productividad media o cuáles son los mecanismos que vuelven inercial al proceso inflacionario.

Por el momento, sin mas, saluda atte.

Ele