martes, abril 26, 2011

Caradurismo pseudo-progre

Los firmantes Carlos Heller y Martin Sabbatella, seguidos por un sequito de cínicos oportunistas, presentaron un proyecto “Asignación Única por Trabajos y Obras en Reconocimiento a Escritores “(AUTOREs), para otorgar a los trabajadores de las letras una pensión de privilegio equivalente a tres jubilaciones mínimas.
Los requisitos para percibir este subsidio del Estado, cuyo monto hoy asciende a $5.520 (puede ver acá de que rango de la distribución del ingreso estamos hablando), son, según el proyecto, los siguientes:
Artículo 7º.- Requisitos. Para obtener la asignación establecida (...):
a) Ser argentino, (..)
b) Tener una edad mínima de sesenta y cinco (65) años.
c) Acreditar una trayectoria pública y constante en la creación literaria no inferior a veinte (20) años o haber publicado cinco (5) libros de creación propia o diez (10) incluyendo coautoría artística (…).
d) Haber realizado, como mínimo, aportes por quince (15) años, de manera continua o alternada, al Sistema Único de la Seguridad Social (SUSS).
e) Todo otro requisito que establezca la autoridad de aplicación por vía reglamentaria.
Artículo 8º.- Los escritores literarios que pretendan adherir al régimen creado por la presente ley y que al momento de solicitar el beneficio no cumplan con el requisito establecido por el inciso d) del artículo anterior, podrán adherirse al régimen de regularización de deudas en las condiciones previstas por la Ley 24.476 y artículo 6º de la Ley 25.994 (…).
Artículo 9º.- Incapacidad. Aquellos escritores literarios que se encuentren afectados por una incapacidad permanente e irreversible, pueden acceder sin límite de edad (…) cumpliendo los siguientes requisitos:
a) Acreditar una trayectoria pública y constante en la actividad no inferior a diez (10) años.
b) Cumplir con los demás requisitos establecidos en el artículo 7º de esta ley, reduciendo las cantidades allí expresadas en forma proporcional a los años de trayectoria.
c) Presentar certificado de discapacidad emitido por autoridad competente.
Artículo 10º.- Casos especiales. En caso de que el solicitante de la asignación no cumplimentare estrictamente con los requisitos previstos en el artículo 7º inciso c) de la presente ley, la Comisión de Evaluación puede considerar otros méritos o antecedentes que acrediten, que por su trascendencia, importancia o distinción lo hagan destacado o notable.
Es decir, si escribiste cinco libros el Estado te regala $5.520 por mes (noten que son cinco libros escritos, sin ninguna referencia, por ejemplo, a los libros vendidos). Si no hiciste aportes no importa, pagas la moratoria, y si no escribiste cinco libros tampoco importa, porque una comisión de evaluación va a analizar si son un notable y te mereces $5.520.
¿Con qué cara estos cínicos salen a pedir que les den 3 jubilaciones mínimas de privilegio? ¿Espero que no con la misma con la que hablaran de justicia social?¿Qué hace a los escritores más merecedores de una jubilación que cualquier otro mortal? ¿Por qué tres y no dos, cuatro o una? ¿Su umbral de dignidad mínimo es más alto que el del resto de los Argentinos?
En mi barrio a esto se le llama repartir prevendas con erario público para comprar voluntades, pero claro, después se escribirán impolutos artículos sobre la victoria de la "batalla cultural".
Cararotas

miércoles, abril 20, 2011

¿Cuál es el modelo económico K?

Ayer estuve en el panel de la gente del BASE con la ambiciosa propuesta de tema ¿Cual es el modelo económico K? ¿Qué implica profundizarlo? ¿Cuáles son sus alcances y límites? En líneas generales, mi respuesta fue algo así.

En primer lugar, creo que hay que diferenciar entre lo que es definir el modelo macroeconómico y uno “microeconómico”,

Sobre el macroeconómico hemos escrito largo y tendido. Hace algunos años, gastábamos tinta en discutir virtudes, riesgos y defectos de lo que decía ser un modelo de Tipo de Cambio Real Alto y Estable - el famoso TCRAE-. Hoy en 2011, cuando sabemos que, si alguna vez lo fue, ya no lo es, se pone en evidencia que el único rasgo común que caracteriza horizontalmente al todo periodo es la expansividad permanente de las políticas macro complementada con una flotación bastante fija del Dólar. Hasta donde nos trajo y hacia donde nos llevaría este esquema de pisar a fondo con dólar quieto lo hemos escrito en otros lugares con el corolario general de que que si esto efectivamente es el modelo macro, entonces su profundización no puede sino traernos problemas a futuro.

Ahora bien ¿Cuál es el modelo “microeconómico” K?

En lo microeconómico es más fácil identificar un patrón de comportamiento común que define un “Modelo K”. El rasgo distintivo es su definición por la negativa, el caracter de “contrareforma” de toda la década. Bajo todo punto de vista, y con ejemplos que abundan y se acumulan, el actual es un periodo de reversión del proceso de reformas estructurales de la década del noventa.

En una lista no exhaustiva, puede mencionarse (a) la estatización de las AFJPs (b) la de Aguas, el correo o Aerolineas entre otros o la reciente decisión de incrementar los directores de la ANSES en firmas privadas (c) la temprana (aunque parcial) contra-reforma laboral, con el regreso de las paritarias y la reutilización del SMVM (d) el regreso de los controles de precios frente o el remplazo de mecanismos relativamente automático de determinación de precios (como en el caso de la energía eléctrica) por otros discrecionales como la distribución de subsidios (e) la reversión del proceso de apertura comercial (tanto del frente multilateral como en el Mercosur) con variadas políticas de trabas de importaciones y exportaciones (licencias no automáticas, cuotas de exportación, match importaciones-exportaciones, trabas informales, etc) (f) regulaciones a la entrada y salida de capitales (g) las retenciones (aunque hubo en general pocos cambios a reforma tributaria de los noventa) (h) …

…puedo seguir, aunque imagino que, si llegó hasta acá, estará rogando que no lo haga.

Ahora bien, mientras es más o menos fácil definir el modelo K como lo que no es, como una “contra-reforma”, es más difícil definirlo por la positiva, por lo que sí es. Y esto es así simplemente porque mientras “no intervención del Estado” significa una sola cosa, política activa significa muchas. Si los noventa eran 5 está claro que esto es no 5, pero no está claro, en cambio, si es 6, 7 u 8.

Entonces ¿Cuál es el tipo de política activa implícita en el “modelo K”?

Existe una biblioteca entera que explica (y a mi humilde entender, bastante convincentemente) lo importante que puede ser el Estado para guiar el desarrollo, para fomentar la innovación, el emprendedurismo, la innovación. Conocemos las historias exitosas del sudeste asiático, el “Pateando la escalera” de Ha Joon Chang y sabemos que, con un buen diseño de políticas, el Estado puede ser un complementador (o mejor, un catalizador) de la actividad privada.

Ahora bien, existe también otra biblioteca, igual de grande que la anterior, que cuenta como el Estado puede ser también un palo en la rueda en el camino del desarrollo, con artículos clásicos como el de Evans sobre “el Estado como problema y como solución” u otros que fueron parte de la “contra-revolución” neoclásica, como el de Anne Krueguer, que defienden la idea (a mi humilde entender, también bastante convincentemente) de que, mal diseñada, las políticas públicas generan problemas de agencia, de rent-seeking, de captura del regulador, que frenan el desarrollo con un Estado que no busca complementar sino sustituir a la actividad privada.

Es decir, por cada historia de éxito hay una de fracaso, en un debate aún no saldado con una respuesta que, posiblemente, oscilará entre ambos extremos.

Entonces la pregunta siguiente, una vez que sabemos que el modelo K es uno de intervención activa, es ¿El gobierno (no el estado en abstracto, sino el gobierno, que hoy tiene nombre y apellido) es uno que con su mayor intervención está promoviendo el desarrollo económico o en cambio lo está coartando?

¿Qué está influyendo más en las decisiones de inversión, de incorporación de tecnología, de como dice De Pablo, decidir entre “trabajar” y “estar ocupado"? ¿Un programa de crédito o los ridículos requisitos de matchear importaciones con exportaciones? ¿Un programa de promoción de exportaciones o que la probabilidad de que consigas gas en invierno dependan de tu capacidad de mover una carpeta? ¿El impacto positivo de un programa de integración productiva o el riesgo de que tengas que frenar el proceso productivo si te frenan la importación de algún insumo crítico?

Por ponerlo en una frase taquillera ¿Qué influye más hoy? La medidas que surgen de la Secretaría de Industria o las de la Secretaria de Comercio Interior.

Sinceramente no tengo clara la respuesta, y me cuesta mucho no caer en la falacia Ad-INDEC de extrapolar lo que fue la intervención del organismo de estadísticas al resto de las intervenciones del gobierno. Si parece evidente que subió en los últimos años la “prima de riesgo” empresario y el retorno de actividades no productivas, lo que sesga la inversión de recursos hacia el corto plazo y la mayor flexibilidad. También que se están acumulando a nivel micro algunos problemas que posiblemente en algún momento alcances una masa crítica preocupante. Sin embargo, es difícil sacar conclusiones globales, en particular porque la dinámica macro se deglute cualquier problema micro.

Entonces, planteado el debate de esta manera, usted qué opina, amigo lector ¿Es el modelo K uno que está promoviendo el desarrollo económico o en cambio lo está coartando? ¿Estamos repitiendo los aciertos o los errores del pasado?

Felices pascuas y jag sameaj

Luciano

martes, abril 12, 2011

Noticias de Ayer, extra extra!

Este post de mi amigo Lucho (y sus siempre imperturbables comentarios del tipo “Hete aquí el progresismo del siglo XXI.”), una serie de tuits de Miguel Braun y una infinita cantidad de mails en la siempre oculta cadena paralela de la BEA, resucitaron un viejo debate que tenemos quienes este blog hacemos, a saber, Elemaco y quién escribe.

El Blogger con más prensa de ESC suele argumentar que la gestión de una Gobierno debe evaluarse exclusivamente por las políticas que éste impulsa, y no por los resultados de su gestión. Por el contrario, este marginal servidor piensa que tal evaluación debe incorporar ambos elementos, fundamentalmente, porque toda decisión que se toma es contexto-dependiente y que como tal, debe incorporar al conjunto del entorno en el cual esta se inscribe para su correcta interpretación.

Específicamente, como relata aquí, para Elemaco este Gobierno es un falso progresista porque sube el mínimo no imponible de ganancias. Analiza con detalle (y con un poco de oscurantismo) el resultado parcial de tal medida y desprende una conclusión implacable. Stop.

No more, no less. Lo primero que resulta evidente, es que más allá de cuan regresiva sea la medida en si, ésta es sólo una foto. En la película se observa claramente que la dinámica inflacionaria es clave para explicar el aumento y que como tal más que apuntar a distribuir regresivamente el ingreso, la medida apuntaría -como mínimo- a sostener las cosas como estaban.

No deberíamos aburrir (otra vez) con cuentas muy complicadas, pero si el aumento del mínimo no imponible fue del 20% y precios (y salarios... formales) van por un piso del 23%, el efecto real de la medida es una caída en el mínimo no imponible, y por lo tanto, una mayor captación de ganancias. Es tan básico que parece casi trivial.
Como muestran estos simpáticos grafiquitos, tomando a partir de 2009 (luego de la eliminación de la tablita de Machinea que complica todos los números) el mínimo no imponible de ganancias creció un 44% en solo dos años. Ele-conclusión: Gobierno malo. Sin embargo, si deflactamos por el IPC-CqP, vemos que el mínimo no solo no siguió esa dinámica, sino que bajó casi un 5%. ¿Ele-conclusión: Gobierno bueno?.

Pero decíamos además que el contexto importa. Una medida puntual no determina el resultado distributivo del conjunto de las políticas. ¿Y como estaban las cosas en el frente distributivo?. Pues bien, los datos del prestigioso CEDLAS de la UNLP muestran que la distribución del ingreso en Argentina ha mejorado de forma sostenida durante los últimos 8 años, inclusive, durante la crisis de 2008-2009. También muestran que hacia 2010, la distribución es la menos inequitativa para toda la serie desde 1986, revirtiendo dos hiper, el Tequila, la crisis de 2001-2002, etc. etc.
En definitiva. Por supuesto que estamos más que dispuestos a tensionar a este Gobierno por una distribución siempre más equitativa del ingreso, y por eso no siempre estamos a favor en las subas del mínimo no imponible. Pero también sabemos que justamente porque este Gobierno ha sido el único desde la vuelta a la democracia que ha sostenido una consistente mejora en la distribución es que este pedido es posible.

Esperando que esta blog se aleje de las conclusiones amarillistas, les deja un gran saludo.

Genérico

jueves, abril 07, 2011

En el diario no hablaban de ti.

Finalmente, el pasado viernes el gobierno decidió, a través del Decreto 3073/2011, incrementar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, esa medida pro-rico en la que anualmente convergen los intereses del Gobierno, del Grupo A, de Clarín, de los sindicatos, de las señoras de Palermo y de Larry.

Heme aquí, quijotesco, con algo de data dura. A partir de datos de la AFIP y de la EPH y haciendo uso de la técnica de los cinco dígitos oscilante, logré armar los gráficos y tablas que a continuación les presento.

Aquí vamos ¿Quiénes se benefician con la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias?

De acuerdo a las estimaciones de ESC y en consonancia con las oficiales, con la suba de $ 4.818 a $ 5.782 y de $ 6.665 a $ 7.998, entre 400 y 450 mil personas dejarán de pagar el impuesto a las ganancias. Sin embargo, y en oposición con la supuesta progresividad de la medida en defensa del bolsillo del trabajador, estos 450 mil que pagaban y ahora no pagan son los menos favorecidos entre los 1.25 millones de beneficiarios.

El siguiente gráfico describe, aproximadamente, cuanto se devolverá a cada trabajador por mes según la escala de sueldo inicial.
El monto de devolución del impuesto es proporcional con el sueldo en dos sentidos. Cuanto más ganas, más pagas porque tu base imponible es mayor pero, sobre todo, porque la alícuota que te cobran es creciente. Por los primeros $ 833 por encima del mínimo se paga el 9%, 14% desde allí a los $1666, 19% hasta los $ 2.500 y así hasta 35% para los ingresos por arriba de los $ 10.000 (el detalle está aquí). Así, el aporte por cada peso marginal del más rico es mayor que el del más pobre.

De esta manera, por cada $ 1 que el gobierno decrete subir el mínimo no imponible, quien estaba cerquita de la base pagará $ 0.09 menos y el más rico $ 0.35. Al extender la lógica al total de los contribuyentes, lo que tenemos es que la devolución de impuestos del pasado viernes tiene la siguiente distribución*

¿Qué nos dice el cuadro?

De los 7 millones de asalariados registrados, 1.2 reciben el beneficio. El importe total de la devolución impositiva es de alrededor de $ 3.000 mil millones, a razón de $ 185 por beneficiario (el 85% de una AUH). Casi el 20% del beneficio total lo reciben 103 mil personas con un ingreso mensual superior a $ 18 mil mensuales ($ 36 mil en promedio) que recibirá cada uno, en promedio, $ 422 (casi dos AUHs). En este último grupo, el gobierno gastará $ 567 mil millones.

Si nos limitamos a quienes cobran más de $ 10.000**, el gasto total del gobierno es de $ 1.740 millones. Es decir, luego del decreto el gobierno habrá transferido al 5% de mayores ingresos entre los asalariados registrados una cifra equivalente al 16% del gasto nacional en salud, al 20% del gasto en promoción y asistencia social, al 36% del gasto en ciencia y técnica, al 59% del gasto en Agua potable y alcantarillado, o al 36% del gasto en vivienda y urbanismo.

Parece mucho ¿No? Y eso que sólo han oido la mitad de la historia.

¿Quiénes no se beneficiaron con la devolución de ganancias?

Una estimación de los no beneficiados, elaborada empalmando la EPH y la data de la AFIP con una buena dosis de Guesstimate y una metodología que describo en los comments***, se presenta en el siguiente cuadro. Los datos son ligeramente distintos a los de la tabla previa (sobre todo en los extremos de la distribución) pero, mientras aquella es más precisa para estimar los costos totales, esta lo es para comparar contra un universo más amplio de trabajadores que incluya no registrados y cuentapropistas.

De acuerdo a estas estimaciones, al beneficio accedió tan sólo el 7.7% del universo de trabajadores comprendido por los registrados, los no registrados y los cuenta propistas. Es decir, en su reparto, el gobierno excluyó al 92,3% de los trabajadores. Este 92.3% está compuesto por un 84% de los trabajadores que cobra menos de $ 4.800**** -injusticia vertical- y un 7.7% que,aún cobrando más de $ 4.800, no se benefició con la medida -injusticia horizontal-.

En conclusión: dentro del universo de trabajadores registrados, el beneficio es creciente cuanto más rica sea la persona, y se concentra fuertemente en los deciles más altos. Por otro lado, al estar dirigido a un subgrupo de los trabajadores formales, deja afuera a más del 90% del universo de trabajadores.

Convengamos que hablar del “bolsillo del trabajador” es darse una licencia de lenguaje ¿No?

Así las cosas. Hete aquí el progresismo del siglo XXI.

Atte

Luciano

lunes, abril 04, 2011

¿Donde están los encuestados?

Confieso que con este tema suele saltarme la fecha, y que siempre que veo algo raro en algún dato del INDEC sospecho que hay tongo (sobre todo conociendo, por ejemplo, cosas como estas) pero seguro esta vez hay una buena y razonable explicación.

¿Alguien sabe porque, luego de la incorporación de Viedma, San Nicolas y Rawson en el tercer trimestre de 2006 (y en particular desde la intervención dos trimestres después) el número de personas encuestadas en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) ha mostrado una persistente tendencia declinante?
Me contengo de hacer comentarios, así no levanto la perdiz como aquella vez.

Atte

L

domingo, abril 03, 2011

¿Compro o alquilo? - Reloaded

Con un certero y desestabilizador post, ELY pone en riesgo el andamiaje de argumentos que tan sólidamente y durante meses yo había logrado construir alrededor de mi mujer hasta lograr convencerla de que la opción económicamente óptima para una pareja de nuestras características era alquilar y no comprar con crédito. Así que aquí vamos. Vea este post como un intento desesperado, un manotazo de ahogado, de recuperar la iniciativa inmobiliaria en mi hogar.

¿Qué conviene más? ¿Alquilar o comprar?

Para comenzar, ELY hace una buena aclaración en su segundo post sobre el tema. Hay al menos dos ejercicios distintos que suelen mezclarse al tratar de responder la pregunta sobre la conveniencia de alquilar o comprar. El primero de ellos es uno en el que la persona cuenta con capital propio y debe decidir si compra un inmueble o, en cambio, coloca su dinero en una inversión alternativa. El segundo es el de una persona que, sin capital propio, debe decidir si comprar con un crédito o alquilar. Permítanme concentrarme en el segundo, porque en el primero, inexorablemente, se entra en el debate de las “inversiones alternativas” al inmueble en el cual no quiero entrar.

Repitamos entonces el ejercicio de ELY. Inmueble de $275.000. Pago anual de alquiler equivalente al 5.5% del valor del inmueble, un crédito a 20 años, una tasa fija hipotecaria de 25% nominal (me parece un poco alta, pero jugaré con esto más adelante) y una inflación esperada de 15%.
Como era de esperarse, el flujo de pagos en concepto de alquiler, intereses sobre el crédito, amortización de capital y cuota total es igual al que presentaba ELY en su post. El alquiler, empujado por la inflación, crece hasta superar el pago por interés para terminar en un nivel casi tres veces superior al de la cuota del crédito. En sentido inverso, el interés desciende para representar casi el 100% del monto pagado al inicio del ejercicio hasta 0% en el mes 240.

Este es el grueso del argumento de ELY (con las aclaraciones de rigor que él mismo hace en sus posts). Por un lado, al final del día, la cuota del crédito será muy inferior a la del alquiler y, por otro, habrá capitalización en forma de ladrillo de la plata que uno pagó durante 20 años, que no existe cuando uno paga alquiler.

Ahora bien, extendamos un poco más el ejercicio de ELY.

Habrán notado en el gráfico anterior que pueden distinguirse dos periodos claros en el flujo de pagos. Un primero en el cual el pago en concepto de alquiler es inferior a lo que se paga en concepto de interés y otro, que comienza alrededor del décimo año en el cual el signo se invierte.

Supongamos, por un lado, que el precio real del inmueble no varía con el paso del tiempo (es decir, que sube al mismo ritmo que la inflación y, por otro, que existe una inversión financiera que también te da un retorno real de 0% como podría ser, por ejemplo, comprar dólares y guardarlos en el colchón. Si esto es así, el flujo de pagos del gráfico anterior se transforma, si compramos con crédito, en ahorro en forma de ladrillos con retorno real cero y, si alquilamos, en ahorro en plata mientras el alquiler es superior al interés y desacumulación desde entonces.

La evolución de ambos tipos de ahorro se presenta en el siguiente gráfico, en pesos (a valor del momento inicial) y en porcentaje del precio del inmueble.


¿Qué nos dice el gráfico? La curva verde nos muestra como, al final del ejercicio, habremos acumulado un monto equivalente al 100% del inmueble, o $ 275.000. Sin embargo, más interesante es la dinámica de la curva azul. Si todos los meses compramos dólares y los guardamos en el colchón (o cualquier otra inversión con retorno real cero), en un plazo de 75 meses habremos acumulado también acumulado un monto equivalente al 100% de la propiedad, ahorro que crece hasta alcanzar el 127% del valor en el mes 127 (que coincide con el punto en el que alquiler e interés se cruzan en el primer gráfico). A partir de ese momento uno empieza a perder plata a un ritmo creciente pagando alquileres más altos que el interés del crédito. Pagando más alquiler, al final de los 20 años uno habrá desahorrado unos $ 450.000 de hoy, o 160% del valor de la propiedad.

Creo que el gráfico anterior da una buena respuesta a la pregunta original. Si el plazo del crédito coincide con el tiempo que querés vivir en el departamento, conviene comprar con hipoteca. Si, en cambio, tu intención es volver a mudarte, por ejemplo, antes de los 10 años (habiendo sacado un crédito por 20 años) entonces te conviene alquilar.

Así, en conclusión, la respuesta depende de la relación entre el plazo de permanencia en el inmueble y el plazo del crédito, lo cual, a su vez, dependerá tanto de la capacidad de acceso al crédito como de la propia situación de la familia.

La facilidad de hacer coincidir el plazo del crédito con el plazo de permanencia depende (como también marca ELY) del nivel de ingresos que uno tenga hoy. El conjunto de plazos en el que tomador de crédito puede elegir suele estar acotado por el hecho de que la cuota mensual no puede exceder un tanto por ciento del ingreso declarar.

Así, por ejemplo, con los parámetros previos (la tasa de 25% que mantengo para hacerla comparable con el post de ELY), un crédito de $ 275.000 a 3 años implica una cuota de $ 10.700, a 6 años de $ 7.200, uno a 10 de $ 6.100 y a 20 de $ 5.600. Por otro lado, el tiempo esperado de mantenimiento no será igual para un joven que busca su primer departamento que para una joven pareja que busca un ambiente más para ampliar la familia que para una familia ya “completa” que busca el lugar definitivo que para una pareja de jubilados.

En definitiva, la respuesta a la pregunta del título, y como en casi todas las preguntas en economía, es un simple pero rotundo ”Depende”

Tengo mucho material en el tintero, como el impacto de la inflación, de distintas tasas de interés, de distintos plazos, los riesgos a los que uno se expone en cada escenario, pero las dejo para un segundo post.

¡Arrivederchi!

L

miércoles, marzo 30, 2011

Impuestos al salario y las libertades del lenguaje tributario

Como todos los años (y como resultado de la inexistente inflación), el Gobierno, los sindicatos y la oposición encaran el más increíbles de todos los debates al evaluar la posibilidad de incrementar los mínimos no imponibles del impuesto a las ganancias. Como todos los años, no logro contener mi perplejidad al ver que se plantea como una medida progresista de defensa al bolsillo del trabajador.

Expresé mi opinión en este espacio en reiteradas oportunidades (por ejemplo, acá y acá). Para no repetirme y aburrir (¡No puedo dar garantías de lo segundo, aunque la previa con Gene me permite intuir que lo que acá concluyo es medio ruidoso!) permítanme darle otra vuelta a la tuerca.

Una transformación clave de la economía argentina en los últimos 20 años (y digo 20 no por casualidad) fue la evolución de la estructura tributaria hacia una más moderna y sólida, cuyas características más salientes puedan resumirse en el siguiente grafico*
Además de consolidar su capacidad recaudatoria para alcanzar un ingreso total equivalente al 30%, en los últimos 20 años (algo más si se incluye provincias y municipios) se produjo un crecimiento sostenido de la participación de impuestos más progresivos en el total recaudado (como los impuestos a los réditos/ganancias y al patrimonio), en perjuicio de otros más regresivos (como el IVA o los impuestos al trabajo).

Ahora bien, en algún momento alrededor de 2005 esta tendencia a la mayor progresividad recaudatoria se detuvo, comenzando una leve tendencia hacia la caída en la participación de los impuestos “buenos”.

Esta dinámica puede explicarse por tres fenómenos.

El primero de ellos es el estancamiento en la recaudación de los impuestos “progres” que, desde 2004, oscilan alrededor del 7.5%.
El estancamiento de estos impuestos progresivos tiene a su vez varias explicaciones. En primer lugar, manteniendo constante la estructura tributaria, la recaudación de impuestos progresivos es más alta cuanto más concentrado este el ingreso y la riqueza, y más baja cuando la distribución mejora (la razón técnica la explico en otro post para no eternizar este). Cuando la distribución empeora, sube ganancias, cuando mejora, baja. Así, el sistema tributario actúa, en parte, amortiguando los cambios en la distribución del ingreso por lo cual parte del estancamiento observado desde 2004 (al igual que parte de la tendencia creciente en el periodo previo) se explica, de esta manera, por las mejoras distributivas. Por otro lado, la propia caída en las tasas de rentabilidad del capital (que es algo parecido pero no es lo mismo que el punto anterior) de los últimos años respecto a los obscenos valores del primer kirchnerismo redujeron la base imponible.

En sentido opuesta, la recaudación de impuestos progresivos se mantuvo constante a pesar de que el gobierno prohíbe aún la exposición de los balances contables a la inflación, con lo cual la recaudación de ganancias se mantiene artificialmente más alta de lo que sería en un contexto de menos inflación.

Ahora bien, volvamos entonces a la pregunta original ¿Qué más explica la reciente caída en la participación de los impuestos progresivos sobre el total recaudado?

El segundo fenómeno, como puede verse en el siguiente gráfico, es la dinámica de los impuestos al consumo (80% IVA pero también impuesto a los cigarrillos, al chupi, a los combustibles, a los autos, etc). Este grupo de impuestos mostraron una dinámica creciente que los ubica hoy alrededor del 10% del PBI (+- el dibujo de las Cuentas Nacionales desde 2007).

El incremento de la carga tributaria sobre el consumo es, en realidad, algo más alto que la que se refleja en la serie de recaudación sobre PBI. Desde 2003 a la fecha el consumo privado creció sistemáticamente por debajo del resto de los componentes del PBI (contradiciendo esa idea del “boom de consumo” que según este servidor es incorrecta) por lo cual el incremento de la recaudación sobre el consumo es incluso más alto.

Aunque no está bien juzgar la progresividad de un impuesto haciendo abstracción de en qué se gasta la plata, creo que este incremento de la carga sobre el consumo debería ser una tendencia a revisar en cualquier reforma del sistema tributario.

Sin embargo, la principal explicación al estancamiento y retroceso en términos de progresividad de la recaudación se explica por lo que pueden ver en el siguiente gráfico: la evolución del impuesto al salarios o, como solemos llamarlos aquí de los aportes y contribuciones a la seguridad social. El impuesto al trabajo creció algo más de 4% del PBI entre 2003 y 2010.
(Debería separar en el gráfico los aportes por diversos conceptos, porque no es hoy lo mismo el descuento por la obra social que el de la jubilación, pero permítanme hacer abstracción de ello).

En el contexto actual y en particular después de la moratoria y estatización del sistema previsional, pensar que el descuento sobre el salario tiene un carácter de contribución y no de impuesto (esto es que hay como correlato entre el acceso a una jubilación a la hora del retiro y lo que uno contribuye durante su vida activa) es un pobre reflejo de lo que en realidad pasa. Cuando, por un lado, casi el 50% de los jubilados nunca aportó, cuando la remuneración del 85% de los jubilados se encuentra entre una mínima y 1 1/2 mínima independientemente de sus aportes y cuando el 35% del financiamiento de las jubilaciones no surge de los aportes, llamar contribuciones sociales a los descuentos al salario y no impuesto al trabajo es tan sólo una libertad del lenguaje.

En conclusión, lo que se observa en la estructura tributaria en el último lustro es una combinación de (1) un estancamiento de la recaudación de los impuestos más progresivos como ganancias o impuestos al patrimonio (2) un crecimiento de la carga tributaria sobre el consumo y (3) un fuerte crecimiento de la recaudación en concepto de impuestos sobre la nómina salarial formal.

Ahora bien, para ir cerrando y volviendo al tema que abrió el post, si oposición, sindicatos y gobierno pretender encarar una reducción de impuestos (como hacen cada vez que discuten el aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias) ¿Qué tiene más sentido? Apuntar todos los cañones hacia el más progresivo de los impuestos o, en cambio, encarar una reforma de dos impuestos (IVA y Contribuciones sociales) que, silencioso y sin prisa ni pausa, corroen las mejoras en la progresividad de la recaudación de impuestos?

Dejo la pregunta abierta. La seguimos en los comentarios

Atte

Luciano

*Incluyo entre los progresivos al impuesto a las ganancias, a los premios de azar, a la ganancia mínima presunta, al patrimonio y a las transacciones financieras y de capital. El gráfico incluye también, para quien guste, a los impuestos al comercio exterior, así no convierto al post en uno sobre retenciones si o retenciones no.

jueves, marzo 17, 2011

La historia no se repite, pero yo ya la viví

Varios teclados hemos gastado en este blog debatiendo las particularidades de la coyuntura macroeconómica que, en consonancia con la visión de la gran mayoría de la profesión autóctona, combina una foto opaca pero no trágica con una película preocupante para el futuro cada vez menos lejano (excúsenme la generalización quienes no comparten esta visión, pero una falacia ad populum es un recurso práctico para abrir un post).

Una de esas películas se puede ver en el siguiente gráfico. Con excepción de Brasil, que con su política cambiaria compensa la nuestra, el tipo de cambio real muestra un persistente proceso de apreciación con el grueso de nuestros socios comerciales.

Ignoremos por un momento a la inflación y lo distintos problemas macroeconómicos que genera (el riesgo de espiralización, sus impactos en el crecimiento y en los comportamientos microeconómicos, sus impactos distributivos, etc). Supongamos también que la situación internacional y la gestión macroeconómica local no cambián. Esto es, que se mantiene alta la liquidez internacional, que no hay cambios en la política de Brasil, que el precio de los commodities sigue alto, que el mundo crece y que la política macroeconómica local mantiene el sesgo fuertemente expansivo que caracterizó a todo el periodo K.

¿Cuáles son los posibles escenarios que se abren para la situación macroeconómica de persistir las tendencias actuales?

Vamos por partes.

El primero de ellos es el del soft landing, es decir, un escenario en el que la apreciación del tipo de cambio real se detiene endógenamente alrededor de algún valor más o menos estable sin una intención explícita del gobierno por lograrlo (esto es, sin la puesta en marcha de algún tipo de plan de estabilización).

Dos argumentos se me ocurren que justifican este escenario. Dejando de lado la opción de pasar a un régimen cambiario de “reptacion” (crawling peg) por ser intrínsecamente explosiva, tenemos, por un lado, el argumento (defendido por varios conspicuos kirchneristas y dentro de la BEA por el microeconomista Musgrave) de que hay un nivel de inversión tal que la inflación se desacelera y converge a un nivel estable.

El principal hueco de esta explicación es olvidar que la inversión, además de ser un medio de acumulación de capital es, en el corto plazo, demanda agregada. Alcanza con tener en cuenta que para tener un flujo de producción en el tiempo de $ 10 tengo que invertir más de $ 10 para notar que el impacto neto expansivo de la inversión es expansivo y a partir de allí, en un contexto como el actual, inflacionario.

El segundo argumento autoestabilizador es el de la Paridad de Poder Adquisitivo , según la cual la tasa de inflación local debería converger hacia la tasa de inflación internacional más la expectativa de devaluciación del peso. Palabras más, palabras menos (y para mantener el post en menos de 1000 palabras), la idea subyacente es que el dólar disciplina el precio del los bienes transables y, a partir de allí, la dinámica inflacionaria.

El mejor ejemplo de la puesta en práctica de un ancla cambiaria como mecanismo estabilizador fue la del programa del 20 de Diciembre de 1978 de Mártinez de Hoz (“La Tablita”, que incluía un componente coordinador de expectativas ausente en la actual pseudo-ancla cambiaria) que fracasó rotundamente cuando, no disciplinados por el tipo de cambio, los precios de los no transables siguieron su curso inflacionario. La teoría de la PPP es una de las más estudiadas y testeadas (y rechazadas) por la disciplina económica y, en aquellos casos donde no es rechazada es considerada una relación de muy largo plazo, lo suficientemente largo como para que no convenga esperar.

Descartada la autoestabilización del tipo de cambio real entran en juego los dos escenarios en los que el peso continua apreciándose.

El primero de estos escenarios es en el cual la apreciación llega a un punto en el cual la creación de empleo se resiente y la actividad se desacelera lo suficiente como para controlar el proceso inflacionario. El tipo de cambio real se estabiliza a costa de destrucción de empleo y recesión. No es obvio (o al menos a mi no me resulta obvio, como por ejemplo mostraba acá y acá) que haya una relación lineal e inequívoca entre tipo de cambio real y nivel de actividad, pero si hay bastante consenso (y está bastante documentado) que la excesiva apreciación de la moneda es dañina para la economía.

El segundo escenario es en el que la apreciación pone en riesgo el balance de pagos. La sobreapreciación afecta negativamente la cuenta corriente y a partir del momento en el cual los agentes empiezan a dudar de la capacidad de financiar su déficit (via créditos, Inversion extranjera directa, de portafolio o reservas) también la cuenta capital.
La suba de demanda de dólares, en este contexto, sube el tipo de cambio nominal y detiene la apreciación del tipo de cambio real (y da origen a otros problemas nominales, pero esa es otra historia).

El gobierno puede, a partir de su política macroeconómica, intentar manejar el timing de ambos escenarios. Con políticas expansivas puede postergar la desaceleración y con otras que apunten a generar confianza sobre la sostenibilidad del balance de pagos (desde tomar créditos en el exterior hasta imponer controles de capitales) postergar la reversión en las expectativas.

El problema es que, con cada intervención, el gobierno gasta cartuchos. Subir el gasto público es factible mientras haya capacidad de financiamiento, devaluar sólo mientras el pasaje de tipo de cambio a precios sea lo suficientemente lento, consumir reservas mientras las haya, renegociar la deuda (Holdouts, Club de Paris, Megacanje) son medidas de una sola vez. En el ínterin, la dinámica inflacionaria juega su propio juego y la inercia se consolida y acota la libertad de acción del gobierno.

En conclusión, en ausencia de un mecanismo auto-regulador “no doloroso” y suponiendo la continuidad de las (malas) políticas públicas (y si ignoramos las posibles malas noticias del exterior y la complicación del proceso inflacionario), la macroeconomía juega una carrera donde la salud del mercado de trabajo compite con la del balance de pagos. La pregunta ya no es tanto el qué sino el cuándo. El paso del tiempo nos irá revelando cuál de estos escenarios se vuelve realidad.

La historia no se repite, pero yo ya la viví

miércoles, marzo 16, 2011

La inflación de 2010 fue del 25%

"Artículo 14.- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender."

Me sumo a la campaña para decir en voz alta esas cosas que aparentemente en democracia no se puede decir.

Si quieren conocer la metodología, mandenme una carta documento.

Luciano

"Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los buenos" M. Luther King

jueves, marzo 03, 2011

Nada que decir

El tema es así. Lucho se fue de vacaciones hace ya casi una semana. Cuando se fue, me dijo: “cuídame el blog, mantenelo vivo”. Por supuesto, como buen argento, mi respuesta fue: “anda tranquilo amigo, yo me ocupo”.

Paso el tiempo, y la verdad, no escribí nada. ¿Porqué?. Motivos personales de diversa índole, trabajo también, pero más fundamentalmente, por que no se me ocurre sobre que escribir en estas semanas de marzo.

Creo que necesito un ghost writer, o al menos, algún amigo del blog que escriba un post así yo lo subo y esto no se cae a pedazos. Pero no, no lo tengo. O al menos, no por ahora (si alguien quiere aportar, me escribe acá y ya).

A falta de todo lo anterior y de inspiración, voy a robar ideas tomadas de un amigo para quién los blogs son una bosta, demasiado superficiales y carentes de sentido. Charlabamos, cerveza de por medio, sobre lo molesto, cansador e incorrecto que es el informe de TN sobre el precio del tomate y la respuesta de 678 sobre el precio del rabanito.

Hablábamos, claro esta, del temita de la inflación. Y más específicamente, del tema de los márgenes que aquí trato el amigo Elemaco. Existe una idea por allí dando vueltas, que si las empresas ganan “mucho”, esto genera aumento de precios. Y como evidencia, se suele estudiar la tasa de ganancia de tal o cual sector. El problema con este tipo de “evidencia” es que pierde por completo el punto que se quiere hacer cuando se menciona a la puja distributiva como mecanismo propagador de los impulso inflacionarios.

Dicho en pocas palabras: para que haya inflación por puja, lo que tiene que existir es una inconsistencia ex-ante entre las aspiraciones de ingreso de los diferentes sectores sociales. Es decir, que el supermercado gane mucho o poco ex-post, no tiene relación alguna con la dinámica de la inflación.

O de otro modo; lo que genera inflación es que muchos actores quieran mejorar su posición relativa de modo recurrente induciendo aumento en los diferentes precios sobre lo que ellos influyen y no el resultado de esa pelea.

Es decir, el super aumenta sus precios. Esto baja los salarios reales. Los trabajadores fuerzan subas de salarios para compensar esa caída. Esto sube los costos y reduce la ganancia del super. El super aumenta los precios… (puede empezar la ronda donde más le guste)

Es por eso, que el nivel de margen poco nos dice sobre la relación entre puja distributiva y su correlato en los precios.


Si ya sé. No dije nada nuevo. Pero al menos, mantenemos el ritmo.

Saludos.

Genérico

miércoles, febrero 16, 2011

Fanelli y las interacciones macro-microeconómicas.

Gran nota del Profe Fanelli quien, junto con Frenkel, posiblemente sea el responsable de que este servidor entienda la economía como una incesante interacción macro y microeconómica, por ejemplo con párrafos como este:

"De hecho, lo ocurrido con el pacto social propuesto por el gobierno hacia fines del año pasado es un buen ejemplo en relación con esto. La propuesta de pacto social se desvaneció antes de nacer porque debía asentarse sobre una macroeconomía imposible: es altamente improbable que los representantes de empresas, Estado y trabajadores lleguen a consensos fuertes en un contexto de alto nivel de actividad, ausencia de restricción externa y alta inflación. Con alto nivel de actividad y sin la amenaza del despido, es difícil que los sindicatos acepten el modo “pausa” en sus reclamos de ajustar salarios en función de la inflación, de forma de dar tiempo a que una eventual “tregua” distributiva se refleje en menor inflación. Con alta recaudación tributaria y acceso al financiamiento monetario del Banco Central, el gobierno no tiene incentivos para restringir el gasto y, en particular, corregir distorsiones en los subsidios a la energía y el transporte. Con alto superávit comercial y reservas, tampoco hay motivación para defender el tipo de cambio real. En lo que hace a los incentivos de las empresas, por último, cuando las ventas y los flujos de caja son elevados y el gobierno es renuente a pagar costos políticos para atacar las distorsiones fiscales y de precios relativos, no es realista esperar que las firmas, de forma aislada, adopten una actitud rígida ante los reclamos salariales y paguen los costos del conflicto si les resulta factible tomar una actitud más pasiva, pasando los mayores costos a precios.

(...) es usualmente sencillo entender por qué cada uno de los actores carece de incentivos para cambiar las conductas que generan los desequilibrios: bajo las circunstancias existentes, cada actor encuentra motivos suficientes para defender sus intereses de la manera en que lo hace aún cuando sea evidente que el resultado agregado de las interacciones será inconsistente y probablemente llevará a una situación que termine por perjudicar a todos."

viernes, febrero 11, 2011

El lenguaje del Homo-economistus

Luego de meses se ausencia y aprovechando el tono jocoso que nos dejó el milanesas para todos vuelve el "Elemaco de Viernes", para descontracturar y arrancar el fin de semana más relajado. En esta oportunidad les traigo un refrito de un post que hace algo más de cuatro años iniciaba Larry y yo complementaba. Como dice Mirta “el público se renueva”, así que sospecho que la gran mayoría de los lectores no lo habrá leído.

Sabido es que muchas de las discusiones cotidianas se explican, sencillamente, por problemas de lenguaje. Es decir, no es extraño que exista alguna falla en ese mecanismo de comunicación que transforma las ideas del emisor en palabras, las palabras en sonidos y el sonido en ideas en el cerebro del receptor.

El economista debe ser una de las subespecies humanas más afectadas por estas deficiencias, lo cual nos ha hecho ganarnos un lugar especial en el corazoncito de muchos. Para muestra basta un botón ¿Qué viene a tu mente si te digo…

Palabra Al ser Humano Al Economista
Nafta Mezcla de hidrocarburos líquidos volátiles e inflamables obtenidos del petróleo crudo, que se usa como combustible en diversos tipos de motores. Tratado del Norte de America que convirtio a Mexico en una ensambladora gigante.
EMI Productora Internacional de Musica Estimador Mensual Industrial. Numerito que periodicamente se revisa para ver si sigue la fiesta o si ya estan apagando las luces
Encaje Prenda de vestir femenina.fabrica de desiluciones Herramienta de politica monetaria
Esterilizar Hacer infecundo y estéril lo que antes no lo era. Herramienta de politica monetaria
Secar la plaza Quitar con un trapo o toalla el líquido o las gotas en la superficie de un espacio público Retirar pesos de circulación como mecanismo de política monetaria
Activo y Pasivo Dicese de las preferencias/inclinaciones entre los homosexuales Componentes de la hoja de balance
Patron Oro Presione Aqui... Modelo Cambiario del siglo XIX
TiR Anticorrosivo. Refrigerante. Anticongelante. Tasa Interna de retorno
Prima Respecto de una persona, hijo o hija de su tío o tía. Pago en exceso sobre una tasa de referencia. Pago en concepto de cobertura de seguros, compra/venta de derivados, etc.
Tazas/Tasas Vasija pequeña, por lo común de loza o de metal y con asa, empleada generalmente para tomar líquidos (1) ¿Tasas Activas o pasivas? ¿Nominales o reales? ¿Libor?
The big Push Presione Aqui... Rosestein-Rodan, Teorias del desarrollo, Fallas de coordinacion, etc, etc.
Islas Cayman Las vacaciones ideales Territorio Brítanico en Ultramar ideal para el lavado de dinero.
CIF Producto de Limpieza Costo, Seguro y Flete
Marginal Dicho de una persona fuera de las normas sociales comúnmente admitidas. Un pobre que vive entre cartones El aumento o disminución de una función generado por la última unidad
Bono Paul David Hewson, músico irlandés, integrante de la banda de rock U2 Instrumento de Deuda pública o privada
REM influyente banda de rock estadounidense, formada en Athens, Georgia en 1980 Relevamiento de Expectativas de Mercado
Reservas Mecanismo para garantizarse lugar en un hotel, en un restaurante, etc Activo del BCRA
Modelo explosivo Facundo Arana Convertibilidad
Pt …. Precio de un bien en el momento T


Feliz viernes!

Ele

Update: Me dicen en facebook que "La oferta monetaria determina el nivel de Pt" es el equivalente de los economistas de "Billetera mata galan"!! Genial.

jueves, febrero 10, 2011

!Habemus plan antiinflacionario!

Cierren los ojos y traten un segundo de visualizar el momento.

Martes 16:00. Golpean la puerta y al oírse la voz femenina desde adentro, el funcionario entra con paso solemne. Desde el umbral de la puerta se asoman algunas cabecitas curiosas, que quedan del lado de afuera cuando la pesada puerta de madera se cierra.

Avanza unos pasos y, muy serio, se para frente a ella. No se le ven bien las facciones, porque esconde sus ojos detrás de unos anteojos como estos (ver el segundo 2:05).

“Tenemos un plan, Señora, para acallar esas críticas que llegan desde la prensa” dice, mientras le acerca al escritorio la carpeta cruzada con un gran “confidencial” en rojo en su tapa.

Ella abre la carpeta y lee. Levanta la cabeza y lo mira. Durante unos segundos, se sostienen la mirada sin parpadear. Al ver que él no ríe, ella no ríe.

"¿Milanesas para todos?" pregunta.

"Si, Señora. Milanesas. Y encima se las damos preparadas para que no pierdan tiempo empanando la nalga" dice él inmutable.

Afuera del despacho, explotan las carcajadas cuando escuchan que ella con voz firme dice "Me gustó, muy buena idea. Denle para adelante".

Comienza él a retirarse cuando se oye la voz desde su espalda “Un momento”, siente la mano de ella sobre su hombro que lo obliga a darse vuelta "Hay algo que no entiendo, No me cierra".

El bullicio del otro lado de la puerta se interrumpe. El comienza a preocuparse. “Se habrá dado cuenta” piensa, mientras nota como los músculos de su cuello se tensan y una gota de sudor le recorre la sien.

Ella vuelve a su escritorio y se acomoda en su sillón, medita unos minutos, toma algunas notas, piensa mientras él espera parado mirándola sin reír. Ella levanta la cabeza, se muerde el labio y lo mira dubitativo.

Silencio. Solo el repiquetear de la lluvia del martes a la tarde.

"Las milanesas para todos son de carne ¿No? porque si fueran de pollo seria "supremas para todos"

“Así es, señora” contesta, mientras visiblemente relajado comienza a dirigirse hacia la salida.

Segundos después saldría por la pesada puerta de madera con la palma derecha apuntando hacia arriba, para ver como el dinero apostado pasaba de las manos de los vencidos a la del vencedor, que rápido de reflejos empieza a pergeñar su próximo "para todos"

lunes, febrero 07, 2011

Puja distributiva, inflación y dinero - monetaructuralistas vs estructunetaristas

Deben ser contadas con los dedos de la mano las veces que uno se cruza con algún artículo o paper que le abre la cabeza. Tuve la suerte de, casi por casualidad, encontrarme con uno de ellos hace unos pocos días. El autor del texto se llama Robert Rowthorn, un reconocido economista post-keynesiano, que presenta en este paper de manera elegante y con una matemática relativamente sencilla, un modelo que interrelaciona las tres variables que titulan este post.

Este texto me da, además, pie para continuar el debate que mantenemos desde hace un tiempo con algunos bloggers amigos, entre ellos Escriba (ver aquí), que se empeñan en empaquetar las explicaciones inflacionarias en dos visiones antagónicas y excluyentes: (1) Están quienes creen que la inflación es un fenómeno exclusivamente político, en el que la concentración y el poder de mercado convergen hacia una puja distributiva inflacionaria y (2) están, en la esquina opuesta, quienes creen que es estrictamente un problema de naturaleza monetaria. ¡Y eso es todo amigos!

Sin embargo, Rowthorn construye una explicación (poco ortodoxa) que logra interrelacionar las visiones antagónicas en una única más general en la que ambas son una parte de la misma explicación (como decíamos aquí hace un tiempo).

¿Cómo se interrelaciona la moneda y la puja distributiva para explicar el fenómeno inflacionario?

Comencemos por la puja distributiva, es decir, el reparto de las rentas entre las partes de una negociación. La puja, a priori, requiere que en la economía existan no sólo tomadores sino también formadores de precios, una de las paradojas más conocidas de los modelos de competencia perfecta. Rowthorn se centra en la más conocida de estas pujas distributivas, la puja salarios-precios.

El proceso inflacionario se produce cuando el formador de precios, disconforme con el resultado de la negociación salarial, busca descargar sobre sus compradores el diferencial que separa lo que quiere ganar de lo que acordó ganar en la negociación salarial. La inflación es el resultado de la agregación de cada aumento individual descentralizado, que a su vez deteriora el salario real y da lugar a una nueva ronda de negociaciones salariales.

Esquemáticamente, entonces, tenemos algo así.
Desmenucemos en diferentes partes la dinámica de este proceso de puja distributiva:

Complejidad: Noten que suele simplificarse el análisis al concentrarse en la negociación entre los trabajadores y los empresarios. Un análisis menos simplificado incluiría la nueva ronda de negociaciones entre los empresarios y sus clientes (otras empresas o el Estado a quienes provee de insumos o bienes de capital, algún extranjero a quien le exporta o los consumidores) que tendrá características muy similares a la descripta previamente.

Es decir, la puja distributiva no es una negociación bilateral sino una serie de cadenas de negociaciones que recién cuando se agregan y se cierra sobre si misma se transforma en un proceso inflacionario. Dicho de otra manera, el trabajador, cuando ve caer su salario real por una inflación más alta de la esperada, no perdió contra el empresario con el que negoció el salario, sino contra “la macro”.

Inercia: La inflación se retroalimenta a si misma a partir de su influencia en la negociación del próximo periodo. ¿Motivos? (i) como mostraba Rollo acá, una vez que comenzó el proceso inflacionario alcanza con que las partes busquen de manera escalonada en el tiempo volver a la situación inicial para que la inflación se acelere, (ii) si la inflación pasada contribuye a formar las expectativas de inflación futura, entonces entra en la negociación salarial, donde se busca establecer el salario real para todo un periodo y no sólo para el momento inicial, (iii) para niveles bajos, la inflación es una variable prácticamente irrelevante en la negociación. Sin embargo, hay un punto de quiebre estructural (como mostraba Rollo que mostraba Krugman acá) a partir del cual pegarle a la inflación futura es lo más importante del contrato, momento en el cual se vuelve inercial, (iv) la inflación depende de la cantidad de rondas de negociación que se den en un año, acelerándose endógenamente si es la propia inflación la que acorta el plazo de la negociación promedio

Poder de mercado:
¡
El elegido de todos! Cómo decía acá hace unos días (y acá en Clarin) este proceso se autopropaga porque la inflación también genera poder de mercado al depreciar el stock de información. Además, la intensidad del proceso inflacionario dependerá de la capacidad promedio de los eslabones de pasar los mayores costos al siguiente eslabón. Si por cada 1% que aumentan sus costos (entre ellos los salariales) el empresario tiene capacidad de trasladar al eslabón siguiente más de un 1%* entonces el poder de mercado acelera el proceso inflacionario y lo desacelera en caso contrario.

Aunque sin duda es un factor que aporta, medir la intensidad de este mecanismo es un fenómeno empírico que, como decía acá, creo que para valores de elasticidad razonables está lejos de poder explicar aceleraciones de la inflación como los actuales.

Entonces, asumamos y aceptemos la pata “estructuralista” que nos explica porque la dinámica del conflicto en base a complejidad + inercia + poder de mercado puede inducir procesos inflacionarios autopropagados. Ahora bien, nos falta determinar que rol juega la moneda/dinero en esta historia para cerrar la explicación que nos propusimos.

Sabemos, y creo que no vale la pena entrar en detalle en este post, que existen múltiples canales a través de los cuales la política macroeconómica (y entre ellas la monetaria) pueden afectar la demanda agregada** de la economía. De manera simplificada, utilizando el gasto público o influyendo sobre la cantidad de dinero o las tasas de interés o el tipo de cambio, entre otras, el gobierno puede lograr que, dado un nivel de los precios, los compradores estén dispuestos a comprar un poco más o un poco menos.
Ahora bien, si el gobierno tiene capacidad de afectar con sus decisiones de política a la demanda agregada hay un paso adicional que está faltando para cerrar el círculo ¿Cómo afecta el nivel de demanda agregada a las “aspiraciones” de los formadores de precios en el proceso de puja distributiva?

La relación es bastante simple. A mayor demanda agregada mayor la probabilidad de que el formador de precios no se enfrente con un “no te compro” como respuesta a su intento de trasladar el incremento de costos hacia adelante. Es decir, el nivel de demanda convalida los intentos de puja de los formadores de precios. De esta manera, el gobierno puede, desde con su política macroeconómica, influir los incentivos de los formadores de precios a iniciar una ronda adicional de puja distributiva.

Es decir, la puja distributiva no es otra cosa que el canal a través de la cual la política macroeconómica se refleja en un mayor nivel de precio.

En conclusión, a partir del paper de Rowhorn, podemos construir una combinación estructuralistas y monetaristas que puede describirse esquemáticamente de la siguiente manera:

¡Habemus síntesis monetaructuralistas/estructunetaristas!

¡Eureka!

(Preparando el autopase ¿Cuáles son las recomendaciones de políticas que se desprenden de la visión monetaructuralista del mundo? Las dejamos para el próximo post).

Atte

Ele

(*) En realidad es 1% por la participación del insumo en los costos totales.
(**) El lector atento habrá notado que, como un caso general, todo el proceso de puja distributiva puede ser fácilmente incorporado en la determinación de la oferta agregada.

viernes, febrero 04, 2011

¿Aceleramos?

Post Insustancial para ir pensando en el fin de semana.

Varios amigos de la casa se han preguntado en los últimos días, a partir de una inspirada intervención de ELY, cuanta apreciación más aguanta la economía argentina (pueden verse ejemplos acá, acá y acá). Esto también plantea la pregunta de que harán en Reconquista 250 con esta tendencia.

¿Podemos intuir algo mirando rápidamente la evolución del tipo de cambio nominal? La verdad, todavía no mucho. Aunque sí se percibe que los primeros días de 2011 vieron algunos indicios incipientes de aceleración en la tasa de devaluación mensual que en términos anualizados se ubica al 3 de febrero cerca del 17%:
Si bien no parece nada del otro mundo, este ritmo de aumento en el tipo de cambio nominal supera todo lo observado en 2010. Aunque, también debe decirse, en los primeros meses del año pasado el BCRA aprovechó para dar los principales saltos en la cotización del peso respecto de dólar, para luego finalizar el año con una devaluación punta a punta menos al 5%.

Entonces, ¿arrancamos 2011 como 2010? Con un año electoral por delante, ¿será tan tranquilo el segundo semestre como lo fue en 2010?, ¿se viene otro saltito en el tipo de cambio nominal?...

¿Como la ven?

Saludos

Genérico

PD: Sobre los posibles impactos de una deva hemos discutido mucho por acá. También en casi toda la BEA y también en los caretas de Foco Económico (que será cualquier cosa, pero seguro que no es BEA).

jueves, febrero 03, 2011

Serrucho jubilatorio

Sinceramente no me queda claro si subieron, si bajaron, si subieron pero después bajaron, si bajaron pero después subieron, si mas o menos están igual, si tengo que ponerme contento por lo felices que van a estar en marzo o mal por lo tristes que van a estar en febrero, si lo importante es que en relación a la canasta general están un poquitito más arriba o en cambio que en relación a la canasta alimenticia están un poquitito más abajo....


Atte

Luciano

PD: de enero a marzo supone inflación de 2,5% mensual.