Mostrando las entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas

miércoles, mayo 26, 2010

La libretita

Uno de las mejores externalidades de la Asignación Universal es el requisito de contraprestación escolar y sanitaria que los jovenes deben realizar para recibir ese 25% adicional  que lleva los $ 135 que se cobran mensualmente a los $ 180 del subsidio. 

Puede discutirse si es correcto pagar a los padres por asumir un compromiso que ya están obligados a cumplir de todas maneras aunque, si el resultado final es una disminución de al menos 1% en la deserción escolar (que según me cuentan algunos desde las tricheras ya se ve en 2010), creo que el debate es estéril.

El problema está en la libretita. Cada joven debe llevar, hasta sus 18 años, un registro de salud y educación en una lbretita preimpresa para que las autoridades competentes completen según corresponda. En el caso de educación, por ejemplo, incluye dos preguntas anuales que los responsables escolares deben responder en abril de cada año. Aunque no recuerdo el detalle literal, básicamente pregunta las condiciones de asistencia para todo el año previo y para el año en curso.  

Así, con la asistencia registrada entre marzo y parte de abril se cumple el requisito para que el joven reciba la asignación durante los doce meses siguientes y el saldo a fin de año. Pregunta a los entendidos:

Si tenemos el objetivo explicito de combatir la deserción ¿Cuál es el problema de implementación que impide que el control de asistencia se realice bimestralmente?
  
atte

Ele

lunes, noviembre 09, 2009

Educando al ignorito de Elemaco.

Me encuentro en una encrucijada.

Resulta que las vueltas de la vida me tienen preparando una clase sobre un tema sobre el que, no tengo mucha vergüenza en admitir, sé bastante poco (los únicos que no deben saberlo son mis alumnos!). A saber: cual ha sido la evolución reciente de la educación en Argentina

Habiendo cursado mi primaria y secundaria en el marco de la reforma educativa de la década del noventa, la historieta que se marcó a fuego en la mente de este joven e inocente economista es la de la permanente decadencia de la calidad educativa argentina, historieta que no hace más que reforzarse cada vez que consulto la opinión de algún over-40.

“Mira” me dice, casi sin excepción “Cuando yo era chico….” Tras lo cual empezará una narración que, indefectiblemente comenzará con el recuerdo de un pasado glorioso frente al espantoso escenario que viven los jóvenes de hoy.

Preparábame entonces para plasmar esta idea en el PowerPoint de rigor cuando, ayyy, resulta que no logré hallar, tras horas de infructuosa búsqueda, ni un “dato duro” que diera cuenta de este deterioro. ¿Dónde está? ¿Cómo se ve? ¿Cómo se mide la caída en la calidad de la educación en Argentina?

De aquí en adelante, un resumen de esa data que logré recopilar en la búsqueda.

Atentí. Cualquier respuesta tentativa debe considerar que gran parte del deterioro del sistema educativo puede no corresponder a su propia dinámica, sino haber sido heredada por algún otra porción de la realidad social argentina. A modo de ejemplo, piénsese que si hay jóvenes que usan la escuela como un medio para garantizarse una comida diaria, eso no es una debilidad del sistema educativo, sino de los cambios en la estructura social. Misma conclusión puede sacarse, posiblemente, del aumento en la violencia estudiantil.

Vease, por ejemplo, el siguiente cuadro, extraído de acá. Un fenómenos persistente durante los últimos 40 años (que se interrumpe, como se ve en el gráfico más abajo, tras la crisis de la convertibilidad), es el incremento de la matrícula y de la tasa de escolaridad, que alcanza su máximo de 63.4% en 2001.

Cualquier explicación del deterioro durante este periodo debe considerar, simultáneamente, que hay un efecto positivo por la cantidad de personas que están estudiando. ¿Cuál es el resultado neto de un deterioro de la calidad si, por ejemplo, entre 1980 y 2001 se incorporaron 4 millones de alumnos al sistema educativo?




(Nota: Los números de ambas series no son estrictamente comparables. Todos los datos son de acá)

Ahora bien, tamaño incremento en la matricula tiene una consecuencia inmediata: debe aumentar sensiblemente la asignación presupuestaria al sistema educativo para lograr mantener el financiamiento por alumno. Cómo puede verse en el siguiente gráfico, eso exactamente parecería ser lo que sucedió.

Como puede verse, el persistente aumento del presupuesto educativo en los últimos 27 años, que pasa de 2.5% del PBI en 1980 (1.5% en 1982) a 4.5% en 2006 ha servido para mantener prácticamente constante el gasto medio por alumno, que, con excepción del sensible incremento de 2007 y los caóticos guarismos para 2002-2004 o 1991, no son distintos que los que se observaban a principios de los ochenta.


Aunque no tengo series largas, no veo tampoco deterioro en algunos otros indicadores que pienso podrían servir. Se mantiene relativamente estable el número de docentes por alumno (el sistema pasa de 560.000 docentes en 1996 a 610.000 en 2007) e incluso aumenta la cantidad de horas cátedras por alumno un 39% de 0.42 a 0.58 (desconozco, confieso, si esta es una buena medida).


Un comportamiento particular se observa en el caso del abandono. Este indicador se mantiene estable durante los críticos años finales de la convertibilidad, en los cuales uno esperaría ver un aumento del abandono de jóvenes, trabajadores secundarios del hogar, que parten al mercado laboral en búsqueda de un ingreso adicional.

Este fenómeno se observa, sin embargo, a partir de 2003, donde, sospecho, la pauperización del salario real de los no registrados tras la crisis fuerza la deserción escolar. No es este, sin embargo, una debilidad que pueda achacarse al sistema educativo, sino a la fragilidad del mercado laboral.


Entonces acá estoy, peor que cuando empecé. Entiendo que la mentalidad de economista me sesga la búsqueda. Sin embargo, tras una larga jornada de búsqueda...nada, niet. Ni un solo indicador del deterioro. Insisto entonces ¿Dónde está? ¿Cómo se ve? ¿Cómo se mide la caída en la calidad de la educación en Argentina?

Atte

Ele

miércoles, septiembre 02, 2009

Estructura productiva, pobreza y mercado laboral

Abrió Genérico la semana pasada un debate urgente para el contexto económico y social de Argentina 2009: La necesidad de readaptar las políticas sociales al nuevo contexto, en el cual canalizar la ayuda a partir de la institución “Empleo Formal” falla, y mucho, en alcanzar a quienes más la necesitan.

El punto de partida fue la información resumida en la tabla de arriba (haga click para agrandar). Cómo ya explicaba mi amigo y coblogger, el núcleo de trabajadores asalariados formales, que representa el 40% de la fuerza laboral, se caracteriza por la baja incidencia de la pobreza (6,4%) frente a un mucho más numeroso conjunto de (a) desocupados (9.5% de la fuerza laboral y 44.4% de pobreza), (b) asalariados no registrados (30,1% y 33,3% respectivamente) y (c) trabajadores no asalariados, principalmente cuentrapropistas (16.4% de la fuerza laboral y 27.9% de pobreza).

Ahora bien ¿Qué explica las diferencias tan evidentes entre las categorías ocupacionales? ¿Qué caracteriza a los trabajadores de baja incidencia pobreza de aquellos para los cuales tener un trabajo no garantiza la superación de la línea de pobreza? Vamos por partes, que la cosa es larga y hay mucha data

La forma en que se articula el mercado laboral resulta de la interacción de dos factores complementarios: Por un lado, la composición del “capital humano” (CH) que ofrecen los trabajadores a sus empleadores y, por otro, la estructura productiva que demanda de sus servicios.

Pocas dudas hay sobre la importancia de acumular CH como medio de ascenso social. El CH en forma de educación formal suele ser uno de los factores que mejor explica los ingresos de un trabajador durante su vida laboral. Obviamente, la desigualdad en la distribución del CH en la sociedad influira decisivamente la distribución del ingreso de la población.

Vean el centro de la siguiente tabla. Para cada nivel educativo, la probabilidad de ser pobre puede llegar a caer hasta 30 puntos porcentuales si el trabajador es formal y no informal o cuentapropista. El 19% de los trabajadores en blanco con primario incompleto es pobre, cifra que crece hasta el violento guarismo de 52%/55% si la suerte lo hace caer en la informalidad/precariedad. El mismo resultado se repite para cada nivel educativo (aunque a partir de allí con virulencia decreciente).

Puede verse también a la derecha de la tabla la influencia clave del nivel educativo en la probabilidad de ser pobre. Mientras, por ejemplo, el 46% de los trabajadores con primario incompleto es pobre (61% en los 58.000 sin formación), la tasa cae a 3% para los trabajadores con títulos terciario o universitario. El siguiente cuadro permite entender mejor la raíz de este fenómeno. A mayor nivel educativo, mayor la probabilidad de tener un trabajo formal o, para decirlo en términos marketineros, bien clasistas y combativos: ¡¡La formalidad es un lujo de los ricos bienformados!!.

Hay explicaciones de variados colores para este fenómeno, todas intuitivas y posiblemente complementarias. Desde la neoclásica idea de que mayor educación se asocia con mayor productividad marginal hasta la más marxista idea de que, a menor calificación, la mayor “commoditizacion” del trabajo genera una “fuerza laboral de reserva” que empuja los salarios hacia abajo, en relación al más diferenciado trabajo ofrecido por quienes tienen más educación.

El primer corolario es simple y lineal. Cualquier proceso de desarrollo social y económico está directamente vinculado (aunque la causalidad no es obvia) a la acumulación de capital humano de su población. Sin educación no hay desarrollo. Stop

Si me creyó hasta aquí, posiblemente no tenga problema en compartir la idea de que si, pobreza mediante, la (baja) educación del padre puede influir en la (baja) acumulación de educación de sus hijos, la mejor forma de quebrar la transferencia intergeneracional de la pobreza es proveyendo un servicio educativo público y gratuito de calidad.

Sin embargo, esta es tan sólo la mitad de la historia. Una oferta de trabajo educada necesita, para realizarse, una estructura productiva que esté en condiciones de absorberla. Cualquier recuerdo de los ingenieros manejando taxis durante la década del noventa es una imagen clara de lo que quiero decir con esto.

Así, la siguiente pregunta es ¿Dónde se emplean los trabajadores educados? ¿Dónde los pobres? ¿Cuáles son las actividades asociadas a menores tasas de pobreza?

Noten lo que se observa en los siguientes gráficos, con características que se repetiran sistemáticamente para cualquier país del planeta que usted analice: ¿Como es la composición de la fuerza laboral por rama de actividad según el nivel educativo de sus trabajadores?

El área debajo de cada curva suma 100% y debe ser leído, por ejemplo, de la siguiente manera: el 15% de los trabajadores de la construcción tienen primario incompleto, y casi el 40% tiene, como máximo, hasta primario incompleto. Los estudiantes universitarios y terciarios representan tan sólo el 10% del total de la fuerza laboral en el sector de la construcción (5% incompleto, 5% recibidos).

Noten todo lo que nos dicen los gráficos anteriores (las clasificaciones de cada rama están acá).

(a) La actividades primarias, de construcción y servicio doméstico suelen ser el refugio de los trabajadores de menor educación (con empleos más precarios y mayor incidencia de pobreza). En conjunto, y aunque no está en los gráficos, las tres actividades representan el 18% de la fuerza laboral ocupada)

(b) Un conjunto amplio de actividades está asociado a la educación media. Las actividades comerciales, las manufacturas, los servicios de transporte, almacenamiento y comunicaciones y los servicios de hotelería y restaurantes, que componen su fuerza laboral básicamente con población con educación media, representan en conjunto el 41% de la fuerza laboral ocupada.

(c) El 40% restante es ocupada por actividades en las cuales el mayor peso está en los grupos de alta educación: Enseñanza, administración pública, servicios profesionales e inmobiliarios (contadores, arquitectos, etc), servicios de salud, servicios financieros, IT, etc.

La información del siguiente cuadro/gràfico refuerza lo dicho hasta aquí: la calidad del trabajo creado está directamente vinculado al sector productivo.

Así, puede extraerse un segundo corolario que creo es tan simple e intuitivo como el anterior: Cualquier proceso de desarrollo social y económico está directamente vinculado (aunque la causalidad no es obvia) al cambio en su estructura productiva en beneficio de las actividades de mayor productividad media. Sin una estructura productiva eficiente no hay desarrollo. Stop

Entonces, dejo pendiente la pregunta de cierre de este post ya eterno, para que me ayuden a contestarla en los comentarios ¿Cómo inducir la acumulación de Capital Humano en un país con una estructura productiva dual? ¿Cómo cambiar la estructura productiva en un país con distribución desigual del capital humano en su fuerza laboral? ¿Es el huevo o la gallina?

Atte

Ele

viernes, septiembre 14, 2007

Divagues de un lego sobre...la educación

Un post de Musgrave de hace unos días y una acalorada discusion con unos amigos de esas que terminan con frases del estilo de "callate vos, no podes hablar, con el bagarto que te comiste en el viaje de egresados" me llevo a formarme alguna opinión sobre un tema al que siempre le escape: la educación universitaria.

No me griten, ni insulten, ni cataloguen. Es una idea fruto del vuelo de unos 20 minutos de mi imaginación y por lo tanto está verde todavía, así que estoy a tiempo de cambiarla.

No hay enclave históricamente mas liberal en la economía argentina que la educación universitaria, entendiendo liberal como un sistema donde interactúan, libremente y con pocas o ninguna distorsión, la oferta y la demanda para llegar a un equilibrio.

La provisión (oferta) de educación universitaria es básicamente publica, en una proporción (agárrese que viene la fruta) aproximada de 80%/20% respecto de la privada. Su fuente de financiamiento principal son las rentas generales y compiten en su asignación con los demás componentes del erario público.

El carácter de provisión pública es indispensable. La educación chorrea externalidades por donde se la mire. Un peso gastado en un estudiante tiene retornos sociales que exceden en mucho la plata extra que ganara el educando, y que eventualmente el estado podrá recuperar vía impuestos. El sector privado solo proveerá aquella oferta de educación que sea económicamente redituable. El estado puede darse el lujo de trabajar a perdida o al menos tiene la suficiente cintura financiera como para esperar hasta que los retornos vuelvan.

En la demanda de educación, en cambio, está la clave. Existen dos características particulares cuya resolución es indispensable para cualquier intento de "desarrollo" serio.

En primer lugar, al estar completamente disociado el costo de bien (educación) del costo que incurre el consumidor (educando), se produce el harto conocido problema del Free-Rider. Como ni el muchachin ni papa reconocen que la universidad se paga con sus impuestos, pululan en la universidad calientasillas que transforman un eficiente curso de , digamos 50 personas, en una multitud de 200 en un aula, todos apretaditos, tratando de escuchar a un profesor que, encima, habla bajito para que nos callemos.

O sea: Hay gente en la universidad que estudia solo porque "es gratis", deteriorando la calidad educativa de todos los demás. El problema del Free-Rider en todo su esplendor, cuya traducción vendría a ser algo así como "el colado". No sé que porcentaje representan en el total y ni siquiera si es un factor importante, pero que los hay, los hay.

El segundo problema, de una importancia mucho mayor al anterior, es que la gran gran mayoría de la demanda enfrenta restricciones de financiamiento, o, dicho en castellano, es pobre y no puede darse el lujo de ir a la universidad. Existen, en los decíles más bajos restringidos financieramente una parva de "potenciales" estudiantes, que brindarían retornos sociales altísimos si tuvieran oportunidad de invertir en su "capital humano".

La conjunción de todo esto nos da como resultado un equilibrio caracterizado por una oferta financiada con recursos de un sistema tributario regresivo, donde los ricos, algunos de ellos colados, estudian financiados por los pobres, que la ven pasar porque su costo de oportunidad es demasiado alto. Sencillamente tienen que laburar.

Y el equilibrio se vuelve suboptimo no solo en la cantidad, sino también en la composición. Fluyen hacia las universidades pública estudiantes en manada hacia disciplinas que, generalmente, están poco asociadas a esas que uno imagina como propulsoras del desarrollo. Se llenan las calles de abogados, contadores, economistas, psicólogos, etc, útiles sin duda pero desproporcionados en relación a la cantidad necesaria de ingenieros industriales, en informática, civiles, eléctricos, incluso agrónomos, etc. (no se me ocurren otras disciplinas, pero se entendió la idea).

Demuestra entonces, una vez más, el mercado su incapacidad para asignar eficientemente los recursos, volviendo urgente la intervención del estado. Propongo entonces un programa, de cuatro etapa, que cumple todas y cada una de las 5 reglas de optimalidad eficientistica que cualquier política económica puede cumplir, y que el profe de finanzas podrá explicár a pedido (y si no puede es, sencillamente, porque las acabo de inventar):

Etapa 1: Año 0 a año 2. Masivo programa de subsidio educativo a los sectores rezagados. El subsidio no deberá tomar la forma de una transferencia al sector privado sino de un préstamo a tasas bajas y de repago a, digamos, 25 años. Una especie de préstamo de honor cuya asignación debe ser automática según algún criterio que no se me ocurre. Se busca atacar, con esta herramienta, la restricción financiera de parte de la demanda.

Etapa 2: Año 3 y 4 Pero claro Elemaquito, que vivo ¿De dónde sacamos la plata? Funcionando aceitadamente la etapa 1, con la regulación establecida y los cuerpos administrativos ya entrenados se procede a la implementación de un arancel!!! Sisi, un arancel. Se generaliza un impuesto específico de base amplia y tasa baja por la educación universitaria. Se le pone un nombre fachero para que no duela y no me bajen como ministro de economía a la semana de asumir. Algo tipo "Impuesto a la formación de capital humano" o mejor "impuesto a la ganancia de capital (humano)". Lo recaudado se utiliza exclusivamente para la financiación universitaria y los prestamos. Los papas de los calientasillas, viendo que de golpe les cuesta platica, o bien (a) los presionan para que estudien o (b) los mandan a laburar.

Etapa 3: año 5 Estabilizada la conmoción social por el arancel, y luego de evidenciarse un masivo acceso de los pobres a la educación y una mejora sensible de la calidad y cantidad de educación universitaria, comienza la etapa de fuerte intervención pública. El gobierno retoca los montos de subsidios y aranceles para distorsionar los incentivos a favor de la formación de capital "funcional al desarrollo". Abogados y economistas pagan 50% más, y los pobres que quieran estudiar ingeniería reciben un 50% más de financiamiento.

Etapa 4: año 6 en adelante. La sociedad en su conjunto disfruta y se regocija de los logros obtenidos. Mejor educación universitaria y con mayor acceso para toda la población. Se organiza una masiva marcha de agradecimiento al mentor de la medida, se re-bautiza la plaza Hussein como "plaza Elemaco" y se pone un busto suyo muy grande en el centro.

Eso ha sido todo. Una propuesta Naive (avise que soy un lego en el tema), con mucho de copia, que pretende abrir el debate. ¿Que opinan?

Atte

Elemaco, despidiéndose hasta el lunes. Feliz Viernes