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viernes, septiembre 18, 2009

Ouro Preto

No voy a decir que no me da un poquito de envidia.

Hace dos años Brasil descubrió petróleo en la plataforma marítima Pre-sal, donde habría entre 50 y 80 mil millones de barriles a 7.000 metros de profundidad. Una cantidad de petroleo que equivaldrá en dólares, a tres o cuatro veces el PBI de Argentina. Mientras nosotros no ocupamos/preocupamos de/por paparruchadas, desde hace unos 15 meses se diseña en Brasil el proyecto de regulación del petróleo de la plataforma, proyecto que hace dos semanas Lula envió al Congreso.

¿Qué es lo que dice el proyecto? Que Brasil adoptará para su petróleo marítimo el Modelo Petrolero “Noruego”, en un ejemplo patente de la diferencia entre un Estado “desarrollista” y uno predador.

Existen básicamente dos modelos petroleros: Por un lado el de concesiones, en el que el sector público licita proyectos y el sector privado asume el riesgo y paga regalías e impuestos. Es el modelo de EE.UU, Canadá, Australia, el Oeste de Europa, Argentina, Venezuela, Colombia o Ecuador, entre otros.Brasil tiene este modelo en su explotación continental y en el 30% que ya licito del Pre-sal. En este modelo, la Petrolera estatal Petrobras compite (¡no tiene monopolio¡) con Repsol YPF, Chevron, ExxonMobil, Royal Dutch Shell, Shell Oil Company, Unocal.

La cuestión es que para el 70% de la plataforma restante se propone otro régimen*: el de participación compartida en una de su versión extremas, El Modelo Noruego. En el modelo de participación compartida el Estado recibe un porcentaje de la producción e incluso participa en las inversiones. Quita parte del riesgo al privado, y por eso es más común en países en desarrollo: África, India, China u otras regiones del Sudeste asiático (o Chile). La administración y operatividad de los pozos suele ser privada.

Pero el modelo noruego que aplicaría Brasil es fabuloso. Se garantiza un piso mínimo del 30% Petrobras en toda nueva explotación de la plataforma petrolera, tanto en la inversión como en la administración de los pozos. Es un estado socio del privado, no sustituto. No busca apropiarse de riqueza existente, sino generar nueva. Se mantiene una participación en el negocio estratégico pero no se cierra la puerta al privado que provee de “know-how” desde la frontera tecnológica mundial.

Pero lo mejor está en la segunda parte: Al igual que en el caso noruego, todo el retorno de las actividades petroleras se conformará en un fondo de asignación específica para gasto social, educación, ciencia y tecnología y desarrollo ambiental. ¡Mamadera!

Obviamente el proyecto no sale sin críticas, la oposición, y en particular el gobernador presidenciable de San Pablo, acusa a Lula de querer apurar el trámite (¡15 meses + 90 días!) con vistas a las elecciones del año que viene y de querer concentrar en el Estado Nacional los recursos que, de otra manera, irían a las provincias (vía regalías).

En fin, hete aquí un caso de manual de Estado desarrollista, y no hay que irse hasta Korea. ¿Alguien se imagina como sería la versión argentina de un proyecto como este?

¡Digan que tenemos como consuelo seguir siendo mejor que ellos al futbol!



¡Feliz viernes y feliz año nuevo para la juventud!

Ele

*Hay un tercero, el de concesión de servicios, que se utiliza en Irak, Iran y México.