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martes, marzo 30, 2010

Winds of Change

La reciente recomendación del Coek y la confirmación del amigo Escriba de hace unos días es señal inequivoca de que se vienen tiempos interesantes. (¿De autocrítica? ¿Exponemos todos la yugular?)

Hace dos años, cualquier recomendación de utilización del ancla cambiaria como herramienta antiinflacionaria era, en la más sutiles de las versiones, acusadas de neo-noventismo voraz. Por el contrario hoy, estas posturas, se escuchan hasta en los más fervientes defensores del "Modelo de Tipo de Cambio real alto y estable" (TCRAE).

(Este servidor lo habia dicho acá (1, 2 y, 3), pero es lo suficientemente humilde como para no andar haciendo autobombo)

El proceso de transición es tangible, e implica (o implicará), sin un orden especifico, reconocer que...

(1) ... en un modelo de TCRAE no hay sólo y siempre ganadores, sino que alguien lo paga. (simplificando el punto al extremo, diría que el impacto es casi siempre regresivo, TCRAE = salarios bajos)

(1 bis) ... la canasta de consumo es lo suficientemente diversa como para que alcance el desdoblamiento de dos o tres commodities para protegerla de una moneda débil (Thesis pending).

(2) ... que jugar con el tipo de cambio puede generar presiones inflacionarias y que cuando despegan es una herramienta estabilizadora fundamental.

Y en algun futuro cercano

(3) ... que su impacto sobre la salud de la cuenta corriente y en particular sobre la dinámica de las exportaciones es mucho menos importante de lo que se suele creer. Esto es, que no alcanza con tocar el precio del dolar como para transformar una estructura productiva de desquilibriada a equilibrada.

¿Iremos convergiendo al Consenso del Bicentenario?

Happy Pesaj y/o Pascuas, según corresponda.

Atte

Ele

lunes, noviembre 16, 2009

Colaboración o competencia, esa es la cuestión - Columnista Invitada

ESC inaugura oficialmente su sección de columnistas invitados, compartiendo este espacio a amigos y colegas economistas. Con este primer (gran) post, la amiga Aia Ray, entendida en temas de Comercio Exterior, cumple un triple objetivo: Abre la sección, desburra sobre coyuntura Mercosureña (otra de mis grandes lagunas) y mete una dosis de pluralismo inesperado a ESC: Un peronista, un judio y una mujer. ¿Que tul?

Colaboración o competencia, esa es la cuestión - Por Aia Ray

Cuando chica solían decirme: “la vida es colaboración y no competencia”, pero cual tagoré desperté y vi algo muy distinto…

La relación bilateral Argentina-Brasil parece ser siempre un tema candente y de moda. No hace falta explicar la relevancia que tiene para Argentina su relación con los garotos, tanto desde el punto de vista comercial (Brasil explica el 19% de las expo argentinas y el 35% de las importaciones), como el asociado a la estrategia diplomática de una relación estrecha, en vistas de la relevancia mundial que ha sabido ganar Brasil como una de las grandes economías en desarrollo en foros y organismos internacionales.

Ahora bien, La relación entre Argentina y el gigante verdeamarelho ¿Es de cooperación o de competencia?

Hace unos días hubo grandes sorpresas ante la reacción brasilera de trabar importaciones locales . Mientras tanto, sobrereaccionando, se decidía el cambio en la agenda del Mercosur y los cancilleres jugaban a ver quién ladraba más fuerte. Sin embargo, ¿De donde vendrá tanta sorpresa?

Es por todos sabido (¿?) que en el marco de una crisis internacional, muchos países tienden a inclinarse a la protección comercial para evitar el alud de mercancías excedentes que buscan ser colocadas en el exterior. Sin embargo, como existen compromisos asumidos en el marco de la OMC, que impiden que los países eleven los aranceles más allá de los consolidados, los países tienden a la utilización de otro tipo de barreras a la importación: las no arancelarias.

Argentina, para no ser menos, desde fines de 2008 “atiborró” de licencias no automáticas a la importación de productos denominados “sensibles”. Actualmente, los productos que, sin distinción de origen , deben contar con un permiso para ser importados en Argentina, son 363 y representan casi el 10% del total de envíos provenientes de Brasil. Estos 365 productos que requieren licencia previa ¿Son mucho o poco? A modo de comparación, en el mayor socio comercial del Mercosur, unas 4.500 líneas arancelarias (productos) están alcanzadas por licencias no automáticas, aunque vale destacar, que el gigante del Sur demora mucho menos en el otorgamiento de los permisos.

Si bien las licencias parecen ser el tema más en boga, Argentina introdujo, también, valores criterio de importación en cerámica, manufacturas de metal, sweaters y radiadores entre otros y, a la vez transformó algunos procedimientos de importación (neumáticos).

La protección se extendió también a novedades en términos de política anti-dumping. No sólo se redujo el tiempo máximo que debe durar la investigación, que pasó de alrededor de un año a 220 días, sino que se han iniciado más casos que en el pasado reciente (16 casos se abrieron hasta septiembre, mientras que en 2008 fueron 19 en total) . Se habla, también, de una molestia garota por la ley que protege a la producción de electrónicos en Tierra del Fuego, ya que muchos celulares se importan de Brasil, como también se sabe de profundas molestias respecto de la “medida Moreno” de palabra de sólo dejar importar si exportás

Estas modificaciones en la postura comercial argentina generaron cierta intranquilidad por las implicancias que podrían provocar en el desarrollo del bloque regional que venía mostrando algunos avances (aunque pocos) en el pasado reciente (y algunos retrocesos, vale aclarar). En este sentido, pueden mencionarse el lanzamiento del SML para desdolarizar el comercio, el fondo Pyme de garantías recíprocas o la decisión conjunta de incrementar el Arancel Externo Común (AEC) para algunos bienes sensibles como textiles y muebles.

Por otra parte, también hubo algunos progresos en la relación respecto de terceros: Los congresos nacionales ratificaron el acuerdo Mercosur-India, que finalmente entró en vigencia, se retomaron las negociaciones con la Unión Europea y se logró, finalmente, un paso más en la aprobación del congreso de Brasil de confirmar el ingreso de Venezuela como miembro del Mercosur.

No obstante, los conflictos por las trabas a las importaciones que aplican ambos países, no dejaron de ser fuente de críticas de empresarios y funcionarios. Por ello, se acordó realizar un control conjunto del comercio bilateral y negociar cupos de importación (o acuerdos de limitación de exportaciones) con el objeto de proteger la industria nacional y a la vez no resentir el comercio con el socio comercial. En efecto, se dieron rondas de negocios entre diversos sectores privados, bajo el monitoreo de las autoridades de ambos países, arribando a compromisos positivos tanto en fabricantes de baterías, frenos y embragues, papel (se negoció un cupo de 50 mil Tn anuales), calzado (15 millones de pares anuales), autopartes y muebles.

Esta modalidad de discusiones sectoriales resultó un paso importante para enfrentar los problemas existentes en algunos sectores. Sin embargo, con estas modalidades no se acallaron las voces de disconformidad. En Brasil muchos sectores empresarios no dejaron de hacer llegar su descontento respecto de las demoras de Argentina en la entrega de licencias que, según las normas OMC, no pueden tardar más de 60 días en la entrega, mientras Argentina está mostrando demoras de más de 80 días.

Cualquiera fueren los motivos de los amigos garotos, estos aplicaron un retaliamiento, y se abrió una polémica que recuerda a la que estalló en julio del 2004 (también producto de la imposición de nuevas licencias). El retaliamiento, si tal, fue que se pasó a varios productos (ajo, frutas frescas, vino, harina de trigo, aceitunas, aceites, alimentos elaborados y comida para animales) de licencias automáticas a no automáticas, sin previo aviso, por lo que quedaron demorados en la frontera varios camiones argentinos con productos perecederos. En Brasil argumentan que las razones de la falta de advertencia, se hayan en que el sistema brasilero es automático (medida de la Portaria n• 25 de la SECEX).

Entonces, para ir finalizando y organizar un poco la cronología, vean el siguiente cuadro (click para agrandar):



En conclusión, la gran sorpresa por la reciente medida brasilera no es tal. Los conflictos comerciales respecto de las licencias a la importación, vienen desde hace años! Por otra parte, la cantidad de productos a los que Argentina aplica licencias no automáticas, no son tantos en comparación (aunque no sea despreciable el 10% de comercio bilateral que se ve alcanzado por este tipo de medidas), ese no es el problema, el quid de la cuestión es la demora en el otorgamiento de los permisos (o que estos pudieren ser deliberadamente otorgados favoreciendo a algún país en particular).

Asimismo, no nos hagamos los indignados por la reacción de Brasil, nosotros tampoco consultamos y coordinamos antes de establecer regímenes que claramente afectan a nuestro socio brazuca (electrónicos Tierra del Fuego, derechos expo, licencias, etc etc). Con esto no quiero decir que no sea importante proteger la industria nacional, pero no por ello debe olvidarse de lo fundamental de una visión estratégica de largo plazo en la integración.

En este sentido, cuando Cristina se reúna con Lula el 18 del corriente, habrá que replantearse si seguir en este “estar detrás” de conflictos puntuales y urgentes, manteniendo una relación de competencia (¿imposible?) con Brasil, o si se despierta y se apuesta a la cooperación conjunta.

Aia ray

PD: Por favor, basta de líneas en prensa brasileña y argentina diciendo que las licencias son contra un país. La aplicación del sistema de licencias no automáticas a la importación no distingue per se el origen del producto (son un requisito que se aplica a todos los países por igual), por lo tanto a priori, no genera desvío de comercio.