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miércoles, octubre 21, 2009

¡Qué alguien piense en los niños!

En el marco más general de una política fiscal del Gobierno Nacional que ha tendido a diverger, y por muchos cuerpos, del discurso sensible y distribuidor que ha caracterizado a la actual gestión, hay un área en la cual la mejora en términos del esfuerzo en la asignación de recursos fiscales es evidente e innegable: Educación, Ciencia y Tecnología y Cultura.

El siguiente gráfico describe la evolución del gasto público consolidado (que suma el gasto nacional, provincial y municial) desde 1980 hasta las previsiones hechas por el Presupuesto para 2010. Sin dudas, al menos en cantidad de recursos, la administracion de Cristina se caracteriza por ser la que mayores recursos ha asignado al rubro, cumpliendose el compromiso de la  Ley 26.075 de Financiamiento Educativo (¿En que está gastando el tiempo y la plata la Subsecretaria de Medios que no nos está contando estas cosas?)


Sin embargo, el presupuesto que se presenta para 2010 tiene un dato llamativo, que imagino tendrá una explicación obvia y evidente y algún lector amigo me ayudará a resolver.


Para llegar al prometido 6% del PBI en 2010, la administración nacional incrementó el gasto público en educación en $ 2.100 millones, o un 12,5% respecto al gasto estimado para 2009. Sin embargo, hay algo llamativo cuando uno mira la composición de ese incremento. La asignación para el Ministerio de Educación, por ejemplo, crece en $1.030 millones o un 7,4% respecto a la partida de 2009 (¿Será eso más la inflación anual?), mientras que el crecimiento de la partida para la Jefatura de Gabinete crece en $ 650 millones o 22 veces más que lo que  recibía el año pasado.




La pregunta, amigo lector, es ¿Tenés idea que son esos 650 palardis que le dieron Anibal?

domingo, julio 06, 2008

¿Trabajar o estudiar?

Hay un hecho estilizado es simple. Sus posibles lecturas infinitas y la de este servidor, con el pesimismo que lo acompaña desde hace algún tiempo, es particularmente triste.

La matricula de estudiantes secundarios está cayendo desde el año 2003 y la de estudiantes primarios estancada desde 2001. Las dos provincias más afectadas, únicas que muestran variaciones negativas en el último quinquenio, fueron Buenos Aires y Santa Fe, según muestra, por ahora la DINIECE.

Si pensamos en una tasa vegetativa mínima del 1% o 1,5% interanual para que la tasa de cobertura no caiga, estamos hablando de 250 mil alumnos que no entraron en la escuela primaria y casi 150 mil en el secundario.



¿Qué es lo que mi alterada mente de economista, acostumbrada a forzar a los números a decir más de lo que dicen, interpreta?

La crisis de 2001 se resolvió con el más ortodoxo de los ajustes. Amén de la ruptura generalizada de los contratos y la violenta redistribución regresiva de la riqueza, la economía argentina aprovechó la flamante flexibilidad para reducir los salarios reales un 35%, hundiendo a más del 50% de la población bajo la línea de pobreza.

Sacar o no a los pibes de la escuela no se decide con una moneda. No es comprar o no Comprar Tang. Es una variable cuyo ajuste resiste a la caída los ingresos. Atravesado cierto umbral mínimo de ingreso del trabajador principal, sin embargo, que los hijos dejen el estudio para trabajar es una cuestión de supervivencia. En 2002 Muchos atravesaron ese umbral y todavía hoy lo miran desde abajo.

Haciendo una cuenta rápida nótese que, todavía en octubre de 2005, era necesario para una familia de no registrados trabajar un 25% más para recibir el mismo salario que en 2001. ¿Y quién cubre esas horas? Los jóvenes, que deberán abandonar tempranamente sus estudios para volcarse a un mercado laboral que los recibirá con sus brazos abiertos para ofrecerles un trabajo mal remunerado, precario, sin jubilación u obra social.


El salto discreto en la poblacion activa en 2003 coincide con un cambio metodológico en la EPH. No sabria distinguir cuanto es por este y cuando por el efecto que describo (Tal vez Siri pueda ayudarme)

La economía argentina hoy crea empleo, aunque a costa de consolidar un esquema de segmentación y precarización laboral. Tenemos 8% de desempleo, pleno empleo de jefes de hogar pero pobreza rozando el 25%. Una triste realidad que se desnuda a medida que el desempleo cae: Argentina es cada vez más latinoamericana.

Con una inflación galopante al 25% interanual, difícil pensar que va a ser tan fácil crear buen empleo o subir el salario real de aquí en más. Así, cada día que pasa, mientras esperamos que el tipo de cambio real alto solito (más algunos subsidios voladores, para ser más exacto) haga la magia de transformar nuestra estructura económica, el mismo paso del tiempo destruye capital humano.

Pero claro, quien nos quitará el saborcito de sentirnos “Tigres Americanos” durante algunos años.

Atte

Elemaco