En el marco más general de una política fiscal del Gobierno Nacional que ha tendido a diverger, y por muchos cuerpos, del discurso sensible y distribuidor que ha caracterizado a la actual gestión, hay un área en la cual la mejora en términos del esfuerzo en la asignación de recursos fiscales es evidente e innegable: Educación, Ciencia y Tecnología y Cultura.
El siguiente gráfico describe la evolución del gasto público consolidado (que suma el gasto nacional, provincial y municial) desde 1980 hasta las previsiones hechas por el Presupuesto para 2010. Sin dudas, al menos en cantidad de recursos, la administracion de Cristina se caracteriza por ser la que mayores recursos ha asignado al rubro, cumpliendose el compromiso de la Ley 26.075 de Financiamiento Educativo (¿En que está gastando el tiempo y la plata la Subsecretaria de Medios que no nos está contando estas cosas?)
Sin embargo, el presupuesto que se presenta para 2010 tiene un dato llamativo, que imagino tendrá una explicación obvia y evidente y algún lector amigo me ayudará a resolver.
Para llegar al prometido 6% del PBI en 2010, la administración nacional incrementó el gasto público en educación en $ 2.100 millones, o un 12,5% respecto al gasto estimado para 2009. Sin embargo, hay algo llamativo cuando uno mira la composición de ese incremento. La asignación para el Ministerio de Educación, por ejemplo, crece en $1.030 millones o un 7,4% respecto a la partida de 2009 (¿Será eso más la inflación anual?), mientras que el crecimiento de la partida para la Jefatura de Gabinete crece en $ 650 millones o 22 veces más que lo que recibía el año pasado.
La pregunta, amigo lector, es ¿Tenés idea que son esos 650 palardis que le dieron Anibal?
