Mostrando las entradas con la etiqueta Tecnologia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Tecnologia. Mostrar todas las entradas

lunes, octubre 08, 2007

Fetiche con la inversión: Caso practico

Viendo el desarrollo de los acontecimientos, el gobierno de Norteamérica decidió tomar el toro por las astas. La guerra definitiva contra el síndrome de fetiche con la inversión había comenzado.

La revolución roja dividiría al mundo en dos, la blanca sacudiría el escenario de medio oriente. Con base en México, y siguiéndose los consejos de Mao, quien dijera años atrás con una presciencia sorprendente que "la revolución definitiva llegara desde el campo", comenzaría la "revolución verde".

"La lógica es simple", decían quienes desde la fundación Rockefeller y Ford apoyaban y financiaban el proyecto "o mejoramos las condiciones de vida de los países subdesarrollados (porque en esa época no se usaba el mucho mas polite "en desarrollo") o se nos viene la noche".

Así juntaron una montaña de ingenieros agrónomos, que cruzaron quichicientas variedades de trigo (en México) y arroz (en filipinas) hasta que finalmente consiguieron su objetivo hacia fines de la década del sesenta. Habían conseguido en Japón una variedad de trigo enana que ahorraba energía creciendo unos 30 o 40cms menos que las variedades tradicionales, y la destinaba al engorde de los granos.

Y paso un año y el trigo enano triplico la producción mexicana, y mientras aquí el Cordobazo y Ongania, en India, Pakistán o Irán elegían a sus reinas de la cosecha en un océano de trigo de alto rendimiento que disiparía el inminente fantasma del hambre en las hiperpobladas megapolis.

Tardaría unos 4 o 5 años en llegar el germoplasma mexicano que, como el chavo del ocho, revolucionaria las pampas, germinando el principio del fin de Stop & Go. El trigo petiso, que daría origen dos décadas después al hit bailantero del salteño maravilla, logro, en pocos años, pasar de rindes de 1000/1200 kilos por hectárea a 1500/1700, quitándole la modorra a 30 años de estancamiento en la producción agrícola argentina.


Con el trigo de alto rendimiento el chacarero descubriría el fertilizante, los herbicidas y plaguicidas y las potenciales mejoras en los rindes fruto de una mejor administración de los cultivos. Y, sobre todo, descubriría la soja (amen). El trigo enano, a diferencia de su hermano mayor, tenía un ciclo mucho mas corto. Unos 130/140 días frente a 180. La precocidad del petiso permitía al productor aprovechar la ventanita para sembrar un segundo cultivo por año.

El schumpeter de las pampas, el Henry Ford en bombachas no se durmió. Con la plata fresca se incorporaría de manera masiva y para alegría de la madre tierra, la siembra directa o labranza cero: Abrese un agujerito, dejase la semillita, fertilizase, tápese y 140 días después crecerá un hermoso repollo donde la cigüeña dejará la bolsa de trigo que trae de Paris. Ya no mas la labranza tradicional, una maquina bestial que rotura la tierra, dándola vuelta como una tortilla y exponiendo a las inclemencias del viento y agua a la parte más fértil de la tierra que pacíficamente descansaba unos 50cms bajo tierra.

Y así la Argentina se convertiría, agarrate GreenPeace, en el país con mayor difusión de siembra directa en el mundo.

Y llegaron los noventa y la apertura y la moneda apreciada y los agroquímicos baratos, que el chacarero incorpora a su dieta balanceada, preparando la tierra para la segunda gran revolución: Los cultivos transgenicos (Palabra de marketing poco feliz, pero que a un servidor no genera sensación desagradable, sino que lo retrotrae a su infancia de Nubeluz de los sábados a la mañana, con los palitroques y las......Tortugas mutantes ninjas adolescentes, dibujito transgenico si los hay).

Doble cultivo trigo-soja, siembra directa, fertilizantes, administración profesionalizada serian cuatro de las cinco patas sobre las que se produciría la segunda "revolución verde". En quinto lugar, habíase generado en la Argentina, país con la extraña combinación de llanuras fértiles, poca gente y mucha maquinaria agrícola, una copiosa red de contratistas sobre quienes el productor se apoyaría para tercerizar tareas de labranza, siembra, cosecha, etc, mecanismo ideal para aceitar la difusión tecnológica.

Y Monsanto, allá por mediados de los noventas, instaló en una de sus 486 el novel Windows 95, que traía, junto con el paquete office al "Transgenesis Pro 2.0" (el 1.0 funcionaba para DOS). Seleccionabas con el botón izquierdo del mouse la cadena de ADN que te gustaba, Control + C (copy), botón izquierdo sobre el cultivo, Control + V (paste) y listo!!! Tenías una soja inmune al Glifosato, que convertiría a la Argentina en el segundo país en incorporar cultivos transgenicos en el mundo.

Y a partir de este punto la historieta es harto conocida, que omito por respeto del lector y de mis manos, que me piden a los gritos un descanso.

¿Y que nos deparara el futuro? Agricultura de precisión, ínter siembra y una segunda ronda de transgenicos, exportación de tecnologia...pero eso ya es otro post.

Entonces pregúntoles a quienes sin vergüenza creyeron acorralarme en mi ataque al fetiche contra la inversión: ¿Cuanto de todo esto será capturado por la tasa de inversión sobre PBI?

Atte.

Sir Elemaco