miércoles, octubre 12, 2011

Santa soja que estás en el cielo, amén.

Desde hace ya algunos años, en un proyecto que comenzó pequeño hace tres años para la Cadena de Valor Trigo cuando aún trabajaba en el Instituto de Estudios económicos de la Bolsa de Cereales, tengo a las cadenas agroindustriales como uno de mis objetos de estudio preferidos. Si bien no le di mucha difusión en el blog, el programa de investigación derivo en algunas publicaciones, como esta o esta junto a Ramiro Costa u otras dos que están en camino de CEPAL y Ciara-CEC que se publicarán en breve. 

Los trabajos siguen una línea común que avanza en complejidad y en alcance con el paso del tiempo. Básicamente, se desarrolló una serie de modelos de consistencias de las Cadenas de Valor Agroindustriales, inicialmente para trigo y luego extendidos para maíz, soja, girasol, leche y carne, que buscan capturar las interrelaciones entre los diversos eslabones que componen cada cadena, reestimando las cuentas de producción de hasta unos 25 sectores productivos. 

Así, por ejemplo, mezclando información de fuentes primarias y secundarios, se reconstruyeron las matrices insumos producto de las producción primaria, de los contratistas, del sector de transporte, acopio, de las industrias de fertilizantes, agroquímicos, moliendas de cereales y oleaginosas, biocombustibles, producción de carne de cerdo y pollo, leche y productos lácteos, cría, invernada y faena vacuna, etc, etc. 

No es mi objetivo aburrirlos con un largo post metodológico* sino, en cambio, mostrarles algunos de sus resultados que son particularmente oportunos en el actual contexto de crisis internacional (además, claro, de no intersecarse con los de las próximas publicaciones). 

¿Cómo y cuanto afecta al país la caída en el precio internacional de las commodities agrícolas?  

Tomemos como referencia los precios y cantidades de U$D 300 y 15.5 millones de toneladas para trigo, U$D 300 y 25 millones para maíz, U$D 520 y 50 millones para soja y U$D 570 y 4 millones para el girasol**. ¿Cuál es el impacto económica de una caída de, digamos, 20% en el precio internacional? 

En primer lugar tenemos el impacto en términos comerciales. Un 20% de caída de los precios desde los valores base implicaría para el país una reducción de U$D 6.6 mil millones de exportaciones, explicada en un 73% por las menores ventas de soja y derivados (incluido biocombustibles) y un 27% restantes por los otros tres granos. Para dar un orden de magnitud, esta cifra representa casi el 10% de las exportaciones del país en 2010, un 57% del superávit comercial en ese año, un 13,5% de las reservas del Banco Central y unos 3 o 4 meses de fuga de capitales. 

La caída en términos de valor agregado es equivalente. U$D 6.6 mil millones representa un 1.8% del PBI de 2010 (pesos más, pesos menos por el ruido que hay en las Cuentas Nacionales). Si tomamos un multiplicador de 1.9**, esto nos da que la caída del 20% en el precio de las commodities puede actuar contractivamente en hasta 3.4% del PBI. Téngase en cuenta que el modelo no incluye (aún) los impactos de segunda ronda que la caída de los precios puede tener sobre la propia producción primaria. Es decir, no se simula aquí que las cantidades caigan con la caída de precios.

Una característica interesante del modelo es que permite analizar la distribución interna del shock en el precio entre los distintos eslabones. Un resultado que puede obtenerse, por ejemplo, es como el shock afecta la distribución del valor agregado desde y hacia la cadena hacia otros sectores de la economía (entre ellos, claro está, los consumidores finales). 

Allí puede verse cómo, si tomamos solamente los eslabones de producción de granos, sus insumos, moliendas y eslabones de logística (es decir, si excluimos la producción de alimentos y derivados animales), la caída en el valor agregado es mayor a la de las exportaciones en unos U$S 1.1 mil millones Esto es así porque la caída en el precio de exportación también reduce el precio de venta doméstico de los granos lo cual representa una caída en el valor agregado de esos eslabones pero un incremento en los eslabones siguientes. 

Así, lo que se ve es que tras una caída del precio internacional, de cada U$D 7 que caen los ingresos de los eslabones granarios, U$D 6 se los lleva el consumidor extranjero y U$D 1 el doméstico****. 

Ahora bien ¿Cuál es el impacto en términos fiscales de la caída en el precio de las commodities?  

El modelo incorpora la simulación de la recaudación de 9 impuestos nacionales, provinciales y municipales (Derechos de exportación, Ingresos brutos, impuesto a los débitos y créditos, Impuesto a las Ganancias, Impuesto inmobiliario, Tasa Vial, Impuesto al gasoil, Sellados y Contribuciones sociales) lo cual permite obtener algunas estimaciones. 

El resultado global es una caída de U$D 2.6 mil millones de recursos fiscales, distribuidos, aproximadamente, en U$D 1.9 de retenciones y U$D 0.7 en otros impuestos (principalmente ganancias y sin incluir la recaudación de IVA). Esta cifra representa, aproximadamente, un 2.2% de la recaudación consolidada de 2010 o, para poner en términos de gastos, entre un 9% y 10% del presupuesto destinado a la educación o a la salud o el financiamiento de la Asignación Universal por Hijo de un año entero. 

En conclusión, lo que tenemos entonces es que una caída del 20% en el precio del trigo, maíz, soja, girasol y derivados puede arrastrar consigo hasta el 10% de nuestras exportaciones, empujar recesivamente a la economía en hasta 3.4% del producto y llevarse la financiación de la Asignación Universal por hijo para todo un año

Así que, no hagamos distinción de credos y razas. Vamos al unísono. Santa soja que estás en el cielo, santificado sea tu aceite. Baruj ata Sojim. Assalamu Alaikum, tanto en el cielo como en la tierra. Amen 

Atte 

Luciano 

*si a alguien le interesa puede escribirme a luciano.cohan@gmail.com 
**el modelo requiere adicionalmente precio y cantidades de muchas otras cosas, como las tarifas de acopios, puertos o transporte, los precios de los insumos agropecuarios o los precios de venta de derivados animales, para lo cual se tomó el precio promedio en dólares de 2010. 
***La mediana para toda la economía según la MIP-97 
****ojo, el consumidor no necesariamente es el consumidor final. Ese U$D se repartirá entre todos los eslabones posteriores y puede incluso no llegar al final si los precios de venta de los alimentos no cae.

martes, octubre 04, 2011

Quiz inmobiliario - Parte 2


Va la segunda parte del quiz que propuse ayer, para el cual, lamentablemente, no hubieron demasiadas respuestas. Evidentemente el mes de inactividad hace mella en ESC.

El acertijo era ¿Cómo es posible compatibilizar cuatro “hechos estilizados” del mercado de intermediación inmobiliaria?

1-Comisiones altas y hasta en alza 2-Bajas barreras a la entrada, que se refleja en un número creciente de inmobiliarias 3-Nivel de actividad (cantidad de escrituras) relativamente bajo, en niveles de 1998-2000 4-Las búsquedas por Internet que, ceteris paribus, baja la demanda de intermediación.

Hete aquí mi hipótesis. No se si es la mejor, no se si es cierta pero al menos creo que funciona. Aquí voy.

El mercado de intermediación inmobiliaria (atenti, es algo distinto que el mercado inmobiliario) es uno donde básicamente se transan dos productos complementarios pero distintos. Por un lado, se vende el servicio de “buscarle comprador” a un vendedor de un inmueble y por otro el de “buscarle vendedor” a quien quiere comprar un inmueble. Las características diferenciales que tienen ambos productos permite que sucedan los cuatro hechos estilizados de arriba.

El servicio de “buscar comprador” es uno donde la diferenciación que puede hacer una inmobiliaria surge básicamente su reputación. La reputación, el conocido “hace 35 años trabajando para usted”, es un bien apreciado por quien vende su departamento que sabe que la inmobiliaria trabaja bien, que es responsable, que vende el inmueble rápido, etc. En este caso, y a diferencia de lo que tramposamente puse en el punto 2, si existe cierta barrera a la entrada: la reputación se forma con el paso del tiempo y la experiencia, reputación y experiencia es lo que una inmobiliaria nueva no tiene.

De esta manera, al importar la reputación para el servicio de “buscar comprador”, el que ya opera en el mercado está en mejor situación que el que recién entra, lo cual frena la llegada de nuevos competidores y, desde allí, que caigan las comisiones. Dicho de otra manera, las grandes inmobiliarias con muchos años en el mercado retienen cierto poder de mercado sobre su clientela.
Sin embargo, el mercado funciona distinto del lado de la venta del servicio de “buscar vendedor”. A la persona que compra un departamento no le importa tanto la inmobiliaria interviniente como al vendedor, por lo cual el efecto reputación no juega el mismo rol que del otro lado. Uno busca departamento por metros, precio, ubicación, etc y recién luego se enfrenta con la inmobiliaria.

Es el este lado del mercado donde la llegada de internet afecta más intensamente. Si bien existen algunos sitios todavía embrionarios para que el que vende su departamento lo haga de forma directa, el verdadero impacto de la red fue sobre la búsqueda de inmuebles, es decir, sobre el servicio de “buscar vendedor”. Hoy, en promedio, cada comprador visita un número menor de inmuebles de forma directa y recurre a sitios como zonaprop o argenprop para un filtro previo.

Pero internet afecto el servicio de búsqueda no sólo desde el lado del cliente sino, quizás mas intensamente, desde el lado de las propias inmobiliarias al menos de tres maneras: (a) les reduce sensiblemente los costos de difusión del material propio, porque a los avisos en los diarios y a los cartelitos en el ventalal ahora se suma los muchos más económicos avisos en internet. (b) Cae el número promedio de visitas a cada inmueble que deben hacer para venderlo, en tanto el comprador tiene un primer filtro y mucha más información en la red y sobre todo (c) les reduce el costo de búsqueda de los inmuebles en venta por otras inmobiliarias.

La combinación de los tres factores previos reduce la escala mínima rentable de la actividad de intermediación. Hoy una inmobiliaria necesita una menor cantidad de captación propia de inmuebles para sobrevivir, lo cual reduce el rol del “efecto reputación” y da lugar a las prácticas de “Este depto no te sirve, pero tal vez te pueda interesar este otro”. Esto baja las barreras de entrada y da lugar al surgimiento de inmobiliarias chicas “minoristas”, que tienen algunos inmuebles propios pero se especializan en buscar inmuebles vendidos por terceros, en particular los inmuebles de las grandes “mayoristas”, que mantienen un alto nivel de captación a partir de su reputación.

De esta manera. El surgimiento de internet no sólo no habría reducido la intermediación sino que, en cambio, habría creado una nueva etapa de inmobiliarias minoristas que cobran 2% y pagan otro 2% a la mayorista. Esta última, por su parte, retiene su poder de mercado en la captación y, cuando vende de forma directa, puede cobrar un 4%, recibiendo un plus frente a la situación previa sin internet.

En resumen, lo que tenemos es un primer escalón que capta la demanda (vende servicios de “te vendo tu depto”), con poder de mercado que surge de su reputación y que les genera un plus de rentabilidad y una segunda etapa de inmobiliarias chicas que no viven tanto de captar vendedores como de su especialización en la búsqueda, abaratada ahora con las nuevas tecnologías.

Voila!!

No tengo muchos elementos para comprobar si es cierta, pero en caso de serlo permitiría explicar porque, aún con un mercado relativamente deprimida, cada vez parecería haber más inmobiliarias, más chicas y porque internet no empujó a la baja las comisión promedio que paga el cliente. Si esto efectivamente es así es algo que tendría que verse también en otros países ¿Algún lector amigo del extranjero podría corroborar o refutar si esto es efectivamente así?

¿Qué les parece? Los convencí.

Atte

L

lunes, octubre 03, 2011

Quiz inmobiliario

Estas últimas semanas, de la mano del inagotable ajetreo asociado a una mudanza (en mi caso algo suavizado por el hecho de que su corolario es una habitación más para el/la Elemaquit@ que viene en camino), me tuvo en permanente contacto con una de esas grandes incógnitas que nos dan las economías modernas: las inmobiliarias. 

Como todo comprador de inmueble, no pude evitar sentir que mi alma lloraba al ver ese 4% de comisión para el intermediario. Sin embargo, el economista que llevo dentro (que se intersecta tan solo marginalmente con mi alma), no podía dejar de preguntarse ¿cómo puede ser que el mercado no opere para bajar el monto de las comisiones? 

Sin duda el caso de las inmobiliarias es un acertijo interesante. Por un lado, es un rubro con muy bajos costos de entrada. No es muy difícil poner en marcha una inmobiliaria. Basta un local, un escritorio, una computadora y un teléfono. Como todo rubro con bajos costos de entrada, no hay razones para evitar que, en presencia de rentabilidades muy altas, aparezcan nuevos oferentes que, con su competencia, bajen el precio de venta (en este caso la comisión) y reduzcan la rentabilidad. 

En el caso de las inmobiliarias esto parece suceder. Como supermercados chinos, todos tenemos al menos una inmobiliaria a menos de dos cuadras (en mi caso, puedo contar al menos cinco en un radio de dos cuadras) y el número de inmobiliarias parecería estar en ascenso. Sin embargo, no sólo esto no está empujando las comisiones a la baja sino que, al contrario, como me informa el productor inmobiliario amigo de la casa, las comisiones son hoy más altas que hace 10 o 15 años, cuando eran 3% frente al 4% en el estándar actual. 

Este alza en las comisiones se da en un contexto general del mercado en el que el número de operaciones (proxy de la demanda de intermediación) se encuentra en un nivel equivalente a los de la recesión de fines de los noventa, previa a la crisis de 2001. No parecería ser la mayor demanda la que empuja las comisiones al alza.
El acertijo se complica con un factor adicional. El avance de internet durante la última década redujo sensiblemente los costos de intermediación. Hoy la búsqueda de departamento combina el diario y la visita a la inmobiliaria con la navegación por sitios como argenprop.com o zonaprop.com. Esto reduce el costo para el comprador, que tendrá ahora un filtro previo que evitará visitas innecesarias, lo cual lleva, ceteris paribus, a una menor demanda de intermediación. 

Un caso con alguna similitud es el del mercado de granos, donde el surgimiento de los silos bolsas mejora la posición del vendedor, que, al no tener que vender todo junto en la cosecha, tiene más tiempo para matchearse con el comprador. En este caso, sin embargo, el efecto sobre la intermediación fue una caida en la intermediación, y una reducción en la comisión del acopio, que se redujo a casi la mitad en la última década aún con precios en alza, hecho que no se ve en el mercado inmobiliario.

Entonces ¿Cómo se combina un número creciente de intermediadores, nivel bajo de operaciones, bajas barreras a la entrada con una comisión que no sólo no cae sino que sube? Yo tengo una posible respuesta que sale mañana. Hoy dejo el quiz abierto. 

Atte

L

miércoles, septiembre 07, 2011

Buenos días, Vietnam!!

Sin duda la comparación sonará forzada, sobre todo porque para hacerlo abandonamos la comodidad que suele dar hacer comparaciones con los vecinos latinoamericanos para irnos 18.000 kilómetros hasta las sudesteasiáticas tierras de Vietnam. Como toda comparación de casos, el lector avispado podrá encontrar más puntos de divergencia que de contacto con la realidad Argentina, por lo que la clave de este post estará en lograr extraer el trigo de la paja.

Con una larga tradición comunista, Vietnam aceleró su proceso de transición hacia la economía de mercado hace unos 20 años, cuando comenzó a convertirse en la nueva estrella del siempre estelar sudeste asiático. En este período, Vietnam multiplicó su PBI 4.2 veces con un crecimiento promedio anual de 7.1% en la que sería la experiencia más acelerada de crecimiento reciente del sudeste asiático, sólo superada por el inhumano crecimiento chino de 7.3 veces (o 9.9% interanual) o el de Myanmar con 5.3 veces (o 8.3% interanual).

La historia macroeconómica vietnamita reciente es interesante no sólo porque, como Argentina, es un país que creció aceleradamente sobrepasando a sus vecinos*, sino por otros varios puntos de contacto con la experiencia local.

Vayamos por partes

Con largo período de crecimiento acelerado del producto, del empleo y de las exportaciones, hacia 2007, Vietnam había conseguido reducir a 2% la friolera tasa de desempleo de 25% observada en 1995 (otra que el INDEC) con un balance de pagos estable y una sólida acumulación de reservas. Formula exitosa demostraba ser el modelo de crecimiento vietnamita. El único ruido, leve e irrelevante en ese contexto, era el hecho de que, tras haber alcanzado el 10% a fines de 2004, la inflación se acomodó cerquita de los dos dígitos durante casi tres años.
La historia podría haber seguido una evolución relativamente feliz, pero ay!, en 2008 el país fue víctima de un poderoso shock externo… positivo!.

En el marco de un mundo donde los capitales huían del mercado de hipotecas por el inicio de la crisis subprime en búsqueda de mejores activos riesgosos, Vietnam se convirtió en un destino predilecto hacia donde iría una copiosa cantidad de inversiones directas y de portafolio, que generaría un impulso expansivo equivalente al que aquí estábamos experimentando como resultado de la mejora de nuestros términos de intercambio. Poco acostumbrado a manejar este tipo de situaciones (quizás porque no vivieron la crisis de los 90s como sus vecinos) el gobierno vietnamita permitió que la llegada de capitales se convirtiera en un boom de crédito (que desde 30% en 2000 pasaría a 125% en 2010), del consumo y de la inversión**.
En 2008 la inflación (que había sido de 10% hasta entonces) llegaría al 25% anual. Entre sus vecinos, que como ellos experimentaron el mismo shock agflacionario y de ingreso de capitales, el máximo registro de inflación fue de 11% (Indonesia):
Vietnam tuvo, durante todo el periodo, un régimen de tipo de cambio administrado que, como el local, mostró un claro objetivo de evitar la apreciación nominal de la moneda. Entre el año 2000 y 2007, el Dong se depreció un 15% frente al dólar, mientras los países vecinos mostraban una sólida tendencia a la apreciación nominal. A diferencia de Argentina, donde el exceso de dólares se explicó durante ese periodo principalmente por el superávit comercial, la presión apreciadora en Vietnam surgía del influjo de inversión extranjera directa y de portafolio, en tanto la cuenta corriente mostraba un leve déficit crecano a 0.5%/1% del PBI.
Durante la crisis financiera de 2008, el Banco Central vietnamita, para evitar perder competitividad frente a sus vecinos que revertían su estrategia de apreciación nominal, abandonó su política de suave movimiento del Dong acelerando el ritmo de devaluación. Desde entonces, y mientras los vecinos recuperaban o superaban los valores nominales del tipo de cambio previo a la crisis, la moneda vietnamita comenzó una marcada tendencia al alza. El Dong comenzaría así perder la condición de reserva de valor que había mantenido hasta entonces y se transformaría en una apuesta en un solo sentido.

Paradójicamente, la manipulación nominal del tipo de cambio no logró su objetivo de mantener la competitividad. Erosionada por la aceleración del proceso inflacionario, el tipo de cambio real muestra una dinámica que no se distingue de la de sus vecinos.
La evolución nominal de la macro ha llevado a cambiar los objetivos de corto plazo. Lo que era una búsqueda de crecimiento y desarrollo fue remplazado (dada la complicada situación), por la de la estabilización de la economía, tema sobre el cual la experiencia Argentina en particular y la latinoamericana en general pueden dar cátedra. El país perdió su ancla nominal, y, tras un periodo de moderada calma en 2009, enfrenta hoy una intensa aceleración inflacionaria y una corrida contra su moneda, que a duras penas intenta hacer frente con un copioso caudal de 30% del PBI en reservas internacionales (de las que ya perdió casi 2/3!).



Hoy los vietnamitas están aprendiendo a la fuerza que lo nominal importa.

La experiencia vietnamita muestra lo peligroso que puede ser entrar a un proceso devaluatorio con un a dinámica inflacionaria y como lo nominal puede amplificar los problemas reales. No crea el lector que busco con este post forzar la analogía más allá de lo que corresponde, ni mucho menos hacer futurología sobre la macro argentina. Sin embargo, si bien los casos difieren en muchos sentidos (como todos los casos individuales), el punto de mayor contacto es la despreocupación que se le dio al proceso inflacionario. Tras un largo periodo de prosperidad donde el modelo era aplaudido por sus éxitos, las luces amarillas fueron ignoradas. Ojala seamos lo suficientemente inteligentes como para poner nuestras barbas en remojo.

Atte

Luciano

Pd: obviamente, nada de esto podría haberse hecho sin la invaluable colaboración de Gabriel Zelpo a quien le rendimos nuestro más sentido homenaje!



*Afirmación que es cierta para nuestro país en la última década y falsa si nos alejamos en el tiempo.


** Mientras tanto, aquí nuestro gobierno amplificaba fiscalmente nuestro shock positivo de términos de intercambio.

martes, agosto 30, 2011

El sutil encanto de ser 'Sally' Sorowitsch

Debo admitirlo. Realmente no había entendido nada esta nota del prof. Iván Werning en el siempre solidario y abierto Foco Económico sobre (lo que él denomina) impuesto inflacionario. Como además de ignorante, soy un tanto copión, la nota que sigue es una burda reescritura de la respuesta que el decano de la BEA me dio cuando le consulte sobre este tema (a quien hacemos responsable de todo lo incorrecto que se diga a continuación).

Empecemos por el principio.

La mayor parte de los Estados del mundo emiten una moneda de circulación obligatoria dentro de su territorio, y solo por el derecho de monopolizar la emisión de esta moneda, se apoderan de “cosas físicas” que produce el sector privado. Por si no lo habían notado, emitir billetes de curso legal (y de los otros también) es un negocio altamente redituable.

Existen por lo menos cuatro forma de identificar las fuentes de apropiación de recursos por parte del Estado, generalmente a través del Banco Central y su capacidad de emitir dinero fiduciario que no paga interés (la fuente obvia de lo que sigue es Buiter (2007)), y suele existir cierta confusión sobre las diferentes formas de medirlo.

La primera de estas fuentes se denomina “Señoreaje”, y se deriva del hecho que los billetes que emite el BCRA tienen un valor nominal superior a su costo de producción: producir un billete de $100 cuesta, evidentemente, menos de $100. La diferencia es ganancia del emisor. Como muestra el gráfico que sigue, el “Señoreaje” (variación anual en la Base Monetaria) genera en la actualidad ingresos equivalentes a 2,5% del PIB:
La segunda de las fuentes de ingresos, es lo que comúnmente se conoce como “Ingreso del Banco Central” y que Werning (un tanto provocativamente) identifica como “Impuesto Inflacionario”. La idea es que poseer dinero en efectivo genera un costo de oportunidad al tenedor, costo que es aproximado con la tasa de interés. Notemos que existe una “apropiación” del BCRA en el sentido que si no tuviese el monopolio en la oferta de dinero y tuviese que hacerse de fondos equivalentes debería pagar un costo, es decir, la tasa de interés*. Esta fuente de ingreso (Base Monetaria de un año atrás por la tasa de interés) ha sido creciente hasta fines de 2009, con un máximo de 1,2% del PIB para estabilizarse cerca de 0,7% en la actualidad:
La tercera que podemos contabilizar es conocida para todos los que hayamos cursado macro con el profesor Heymann: la inflación genera una pérdida en el poder de compra del dinero. Dado que el Banco Central no se expone a esa pérdida, tiene una ganancia. Esto es lo que entendemos caracteriza realmente al “Impuesto Inflacionario” y lo que tanta confusión nos generaba en la nota de Wierning. Según el IPC-CqP, la recaudación por “Impuesto Inflacionario” (Base Monetaria de un año atrás por la tasa de inflación) esta en el orden de 1,5% del producto:
Estrictamente, y al menos de manera directa, solo el Impuesto Inflacionario se vincula con la dinámica nominal de la economía, ya que las otras fuentes de ingresos pueden existir en entorno de nula inflación.

Finalmente, queda el resultado operativo del Banco Central (ó resultado cuasi-fiscal) como la última fuente de extracción de recursos fruto del monopolio en la emisión de billetes. Esto se deduce de observar que inter-temporalmente, las ganancias de un Banco Central se deducen de este monopolio, por lo que todo lo que gana, al final del día, surge de imprimir billetes. Notemos que este resultado tuvo un pico en 2009 por la política cambiaria del período anterior, pero suele oscilar entre el 0,5% y el 1% del PIB:
Las cuatro formas hasta aquí descriptas no deben sumarse ya que en gran parte se vinculan entre sí y sus diferencias responden a diferentes posturas teóricas (o diferentes focos de interés). Poniendo las cuatro descripciones juntas lo que se obtiene se muestra a continuación:
Donde se observa que en términos acumulados desde 2004, la mayor fuente de extracción de recursos provino del “Señoreaje”. Esta fuente de ingresos puede o bien provenir de una política monetaria sobre-expansiva que empuja la oferta de Pesos o por el contrario, por la propia dinámica de crecimiento de la economía que empuja la demanda nominal de Pesos. Parece materia de otro post, pero la segunda opción me suena más atractiva.

En segundo lugar se ubica el “Impuesto Inflacionario” como fuente de recursos y es el que deja el interrogante abierto: en finanzas públicas, existe una famosa curva que señala que existe un máximo para la tasa que el Gobierno debe imponer sobre un determinado bien si quiere maximizar sus ingresos, ya que a partir de ese máximo, el aumento en la tasa imponible deprime la demanda y por lo tanto, baja los ingresos del Estado. El interrogante entonces sería, ¿cuál es, si es que existe, la tasa de inflación máxima a partir de la cual la demanda de pesos cae?.

Dejando este punto abierto a debate, los saludo atentamente,

Genérico.

* Estrictamente, la tasa de interés debería ser una tasa libre de riesgo en moneda doméstica emitida por algún agente institucional distinto del Banco Central. Suponemos que en EEUU, esa tasa es la del Tesoro. En ARG no existe un equivalente, por lo que copiamos a Wierning quién usa la pasiva que pagan los bancos, asumiendo que ese sería el costo que debería pagar el BCRA si quisiera obtener fondos del sector privado.

martes, agosto 16, 2011

Progresismo financiero

Una de las virtudes que suele atribuirse al periodo K es el haber mejorado la distribución del ingreso personal. Si bien desde hace algunos años, intervención del INDEC mediante, es difícil sostenerlo con datos duros, lo cierto es que hay una “sensación” de que la distribución habría mejorado, con una tendencia que invita a ser optimista.

Pero, más allá de este debate, menos claro es que esta redistribución del ingreso haya afectado positivamente la distribución de la riqueza. Lo primero nos habla de como se reparte lo producido durante algún periodo de tiempo, y lo segundo quien es el dueño del stock, de los medios de producción. A largo plazo, el proceso es sostenible sólo si la mejora en lo primero también se traduce en una en lo segundo

¿Pero cómo puede ser esto posible? ¿Cómo puede convivir un modelo que distribuye más progresivamente los ingresos con uno que redistribuye regresivamente la riqueza?

La clave de este escenario se encuentra en el sistema financiero (SF). En contraste (o en complemento) con la impresión que suele existir sobre el SF, asociada a grupos de elevado poder adquisitivo que especulan para convertir dinero en más dinero, el SF cumple un rol esencial como dinamizador de la actividad económica y como mecanismo de progreso social. Es complicado, en la actual coyuntura financiera, escribir un post sobre las virtudes de un SF desarrollado, sin embargo, haré el intento.

El SF argentino, marcado a fuego por décadas de sucesivas crisis económicas y financieras, períodos de elevada y prolongada inflación, eventos de masiva rotura y redefinición de contratos, más recientemente, por la inflación o por hechos como la estatización de las AFJPs, no logró logra atravesar las etapas más embrionarias de desarrollo e incluso está desde hace algunos años en retirada. La suma del crédito bancario y de la capitalización de bonos y acciones se ubicaba, antes de la explosión de la crisis subprime, alrededor del 75% del PBI y en el entorno del 50% desde entonces. No hace falta irse muy lejos para encontrar casos de mayor desarrollo que el local, tan cerca como en Brasil o Chile estos valores eran de 260% y 240% respectivamente, y hoy oscilan en unas 2 veces el valor del Producto Bruto Interno.
Ahora bien ¿Cuáles son los principales problemas que genera este enanismo financiero?

En primer lugar, condiciona las posibilidades de inversión. Un sistema bancario subdesarrollado falla en su principal tarea de transformar depósitos de corto plazo en crédito a la inversión de largo. La opción de invertir queda así limitada tan solo a aquellos que tienen capital propio. No son ni Techint, ni Coca-Cola ni el grupo Roggio los que dejan pasar sus oportunidades de inversión, sino las PyMEs o los pequeños emprendedores. En el proceso de achicarse el sistema va dejando fuera a quienes dan menos garantías de repago, es decir a las firmas más pequeñas y a las más riesgosas (que por esto mismo muchas veces también son las más rentables.

Esto es también un problema desde el punto de vista macroeconómico y de las perspectivas de largo plazo. La inversión depende crucialmente de la capacidad de financiamiento propio, lo cual genera una paradoja de difícil solución: Queremos que que la gente más pobre aumente sus ingresos para que consuma y mejore su calidad de vida, pero necesitamos al mismo tiempo que el rico gane plata para que invierta y, acumulación de activos mediante, permita el apuntalamiento del crecimiento.

Esta paradoja, conocida por la disciplina económica al menos desde hace un siglo, sólo puede ser quebrada con un sistema financiero desarrollado que permita que las inversiones que efectivamente se realicen se definan por ser buenas ideas y no por ser ideas de tipos con plata.
Lamentablemente, el pasado reciente de Argentina no nos deja mucho margen para ser muy optimistas. No sólo el sistema bancario y la capacidad prestable total está franco retroceso, sino que el crédito tiene cada vez menos destino la financiación de algún tipo de acumulación de capital (sea comercial o hipotecario) y más de consumo de corto plazo. Así, el proceso inversor de la economía logra mantenerse simplemente porque, a diferencia de lo que suele creerse, el consumo creció sistemáticamente por debajo del PBI con su contracara en un ahorro que, rentabilidades históricamente altas mediante, se concentraba en las firmas que podían así invertir.


Ahora bien, como tantas veces, esto es tan sólo la mitad de la historia. La otra cara del SF, está en las personas que ahorran. Un SF desarrollado es el canal a través del cual el ahorrista, tenga el nivel de ingresos que tenga, pueda transformar sus ingresos actuales en ingreso futuros distribuyendo en el tiempo su perfil de consumo. Sin este mecanismo, o alguno equivalente, el ahorro de hoy simplemente pierde valor y desaparece con el paso del tiempo, por lo que la única respuesta inteligente ante este escenario es gastar hoy en bienes de forma de preservar de algún modo el valor actual del ahorro.

La particularidad que vuelve regresivo el subdesarrollo es, simplemente, que las opciones de ahorro son menores a menor nivel de recursos. Un sistema financiero pequeño limita las opciones de ahorro y las alternativas para protegerse de la erosión inflacionaria. “¿Qué hago con la plata?” es una frase típica en contextos de subdesarrollo financiero y tasas de interés reales negativas como el de Argentina de hoy, y a menor nivel de recursos más reducida es la cantidad de opciones.

El rico, con mayor acceso a la información accede a instrumentos de inversión más sofisticados o puede, incluso estar cerca del inversor real (como en el caso de los pools inmobiliarios o de siembra). Hacia abajo en la pirámide de ingresos, sin embargo, las opciones se van acotando y, como decía ELY acá, terminan en opciones con retornos fuertemente negativos como los bienes de consumo durables (LCD, línea blanca, autos) o directamente consumo no durable.

El decir, cuanto más pobre no sólo disminuye la capacidad de ahorrar mes a mes sino que el propio subdesarrollo del sistema financiero coarta la posibilidad de que ese ahorro corriente se transforme en acumulación de capital que es, en definitiva, la única forma de cambiar permanentemente la condición de vida de las familias.

Entonces, en conclusión, revertir la tendencia actual del SF es clave si pretendemos apuntalar la última década de crecimiento en un proceso virtuoso de desarrollo. Caso contrario, la mejor distribución del ingreso podrá tranquilamente convivir con una distribución regresiva de la riqueza. La razón es bastante sin simple. Sin sistema financiero el pobre no puede convertir ahorro en capital ni ideas en negocios.

Más complicado es contestarse como salir de esta trampa de subdesarrollo, pero mejor lo dejamos para otro post.

Atte

L

Inflación Verdadera 3

A 10 meses de distancia del último aumento, una nueva suba lleva a uno de los indices del indicador de inflación verdadera Elemaica a la friolera de, agarrate catalina, 47% interanual y 230% desde 2006. La cancha de fútbol 6 toma la delantera respecto a las expensas, precio relativo que nos ha llevado seriamente a plantearnos abandonar el glamour del césped sintético por un más modesto puerta a puerta en el palier que me separa del 5to-A

Atte

L


martes, agosto 02, 2011

Periodismo Militante

Vergüenza. Mienten y lo saben. Mienten a conciencia. Y sé que lo saben porque yo se los dije personalmente. “Tené cuidado, che, porque ese dato está mal” les advertí dos días antes de la publicación. Decía Tiempo Argentino el pasado viernes, en plena veda electoral

“En los últimos ocho años mejoró fuertemente la distribución de ingresos en el país. El Coeficiente Gini mide ese ítem con cifras que van de 0 a 1. Cuando el coeficiente se acerca a 0, mejora la igualdad; cuando se aproxima a 1, la sociedad es más desigual. En 2003, el Gini nacional era de 5,5; en la actualidad es del 3,9, similar al coeficiente de distribución de la Unión Europea. Durante la gestión de Mauricio Macri en la CABA el coeficiente siguió el camino inverso: pasó de 4,8 a fines de 2006 a 5,5 en diciembre de 2010: la administración Macrista incrementó la brecha entre los que más tienen y los menos favorecidos”

Amén del, llamémosle, desliz económico de afirmar que un número que va de 0 a 1 puede ser 5.5, 3.9 o 4.8 (aunque uno nunca sabe lo lejos que la derecha privatizador puede ir en su lucha por la redistribución regresiva del ingreso) los datos publicados en Tiempo Argentino son falsos incluso según las estadísticas publicadas por el propio INDEC. En el siguiente gráfico podrán ver la estimación, para la Capital Federal, del tres Indices Gini a partir de las microbases de la EPH. La distribución del ingreso total familiar, la del ingreso per capital y la del per capita para aquellos hogares que declaran ingresos mayores a cero.


Técnicamente, Tiempo demuestra que siempre se puede dar un pasito más para ennavarrar la cancha mandando fruta.

Atte

L

Pd: Un post especial merece el sesgo de las preguntas “Empeoró la distribución del ingreso en capital ¿eso es culpa de Macri o de la gestión de Telerman e Ibarra?

lunes, julio 25, 2011

Recalculando

Hace unos pocos días gente amiga me invitó a charlar un poco sobre la coyuntura macro con especial énfasis en la dinámica de cambiaria que atraviesa el país. Voy a intentar bajar en este “post” las ideas centrales de la presentación.

Fundamentalmente, la preocupación que motivó el encuentro fue que la inflación doméstica (claramente superior a la internacional) en un contexto de “estabilidad” del tipo de cambio nominal nos va haciendo caros en dólares. Este encarecimiento en el costo de los trabajadores argentinos resta competitividad al sector transable de la economía y eso puede generar estrangulamiento externo y/o problemas en el mercado de trabajo.

Respecto de este punto, en nuestra intervención planteamos que el modelo de “Tipo de Cambio Real, Competitivo y Estable” esta “roto”. Sean cuales fuesen las virtudes (y defectos) de ese modelo, hoy el funcionamiento macro-cambiario es diferente del que mostraba el país hasta que explotó la crisis internacional (es decir, mid 2007). Para sustentar nuestra visión, mencionamos varios puntos:

Primero, ya no podemos hablar de un maneja cambiario “estable”, con una tasa de devaluación que se aceleró en 2008-2009, para luego crecer sobre una tendencia más pronunciada que la observada en el período 2003-2007:
Segundo, como ya mostramos alguna vez acá, el TCR es cada vez menos “competitivo”. Claro, dada la política brasilera de hiper-apreciación, hoy comparando contra nuestro principal socio comercial mantenemos niveles de competitividad cambiaria similares a los de 2003-2004, aunque esta realidad puede cambiar de forma abrupta si Brasil cambia su manejo cambiario (por razones tanto internas como externas), tal como ocurrió durante el epicentro de la crisis de financiera internacional.
Tercero, y más importante a efectos del manejo cambiario, no parece posible administrar el TCN para forzar una depreciación real, es decir, el espacio para devaluaciones nominales “no inflacionarias”, si existe, es muy acotado. Tomemos como ejemplo la devaluación ocurrida entre agosto de 2008 e igual mes de 2009: la tasa de devaluación se aceleró en casi 30 puntos porcentuales en un año, alcanzando picos un máximo de 26,2% i.a. en agosto de 2009.
Sin embargo, aún en el marco recesivo que atravesaba la economía nacional (y mundial) el traslado nominal de la devaluación llevó menos de una año y medio. Así es. El intento de hacernos “más baratos” para poder competir internacionalmente generó una aceleración en la tasa de inflación que nos devolvió al punto de partida en “sólo” 16 meses:
De este modo, el modelo de TCRCyE ya no funciona. Toda la competitividad cambiaria descansa en la apreciación de Brasil. ¿Devaluar para recuperar terreno?. No way!. Generaría un nuevo ciclo de precios inflacionarias que rápidamente nos dejaría con el mismo nivel de competitividad pero con más inflación.

Nuestro objetivo en esa charla fue plantear que el “modelo” cambiario ha cambiado. Esto no implica necesariamente que una hiper crisis este cerca. Sino más bien destacamos la importancia de reconocer el cambio en el contexto y retomar las riendas de la gestión macroeconómica dejando el piloto automático para otra oportunidad.

Saludos,
Genérico

miércoles, julio 20, 2011

Relato del presente

Desde hace casi cinco años no sabemos cómo evolucionó la inflación, como variaron los precios relativos, no conocemos la canasta alimentaria ni la básica, ni qué pasó con la pobreza e indigencia, ni cuanta es ni donde está, ni quiénes son. No tenemos datos sobre los ingresos de los informales y cuentapropistas, no sabemos cuánto creció la economía en su conjunto ni sus partes, no sabemos si el mercado financiero crece o se achica, que pasa con la construcción, ni con el comercio minorista, ni con la industria. No sabemos si el país creció más o menos que Santa Fe porque no sabemos cuanto creció el país. No sabemos cuánto se invierte ni cuanto se consume ni cuanto se ahorra, no conocemos el reparto de ingreso entre capital y trabajo ni la distribución entre las personas, no podemos estimar tasas de ganancias, no sabemos cuál es la presión tributaria, no sabemos cuánto vario el gasto respecto al PBI ni cuál es el tamaño del déficit fiscal o su variación, ni el verdadero peso de la deuda externa y pública en el PBI. No podemos saber cuál fue el impacto de la Asignación Universal ni de la Moratoria Previsional ni de lo que queda del Plan Jefes y Jefas, ni de las otras varias políticas sociales. No sabemos cuál es el salario real, ni siquiera sabemos si sube o baja. No sabemos si hoy el trabajador promedio puede compra más o menos metros cuadrados de su vivienda o pagar más meses de alquiler. No tenemos datos confiables de empleo y desempleo, no sabemos qué pasó con el empleo en negro, con la subocupación, no conocemos la situación de precariedad en los jóvenes, no sabemos cómo se reparten pobres y desocupados por grupo etario o nivel educativo. No sabemos cuál es la tasa real de interés, ni el retorno real de una inversión. Nadie sabe, desde marzo, que está pasando con la plata en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. No sabemos qué pasa con el tipo de cambio real y con nuestra competitividad agregada y mucho menos con la competitividad por sector, ni siquiera sabemos el coeficiente de apertura de nuestra economía.

Sólo nos queda un relato…y esperar.

miércoles, julio 13, 2011

ESC en Jungla Política

Va un pequeño chivo. Esta noche, a las 23:00 voy a estar en Canal 26 con Escriba y JP Varsky charlando, con menos traje y más barba que aquella vez con maxi, sobre las perspectivas económicas de Argentina y la agenda económica del próximo presidente. Según me comentaron, en entrevista compartida con Tavos y Adrian Ramos.

Acá estará online. Críticas constructivas y de las otras son más que bienvenidas por acá o @lucianocohan en twitter.

L

PD: recomiendo enfáticamente tener a mano la botonera!

PD 2: Acá está el video. Gracias @danimeiszer!

miércoles, julio 06, 2011

Inflación y crecimiento - desencantando serpientes - 2da Parte


En la primera parte de esta serie, desmenuzábamos 22 casos de países que lograron combinar periodos largos de crecimiento con inflación baja. La conclusión de aquel, en contraste con lo que habría dicho el profesor Axel Kicillof, fue que en ninguno de los casos exitosos de crecimiento es posible encontrar un patrón inflacionario equivalente al que vive Argentina hoy.

Permítanme jugar un rato más con la evidencia histórica para darle una vuelta de tuerca adicional. ¿Qué pasó en aquellos países que si tuvieron inflación similar a la Argentina?

Si tomamos una inflación de 23% para el 2011, Argentina habrá tenido 9 de sus últimos 10 años con inflación de dos dígitos, y los últimos cinco con inflación promedio de 21% con un registro mínimo de 15% en 2009. La fuente es IPC-GBA hasta 2006 y la inflación provincial que estima CqP desde entonces, donde obtenemos, entre 2002 y 2010 26%, 13%, 4%, 10%, 11%, 19%, 27%, 15% y 23%.

Con esto en mente, voy a llamar “proceso similar al argentino” a aquellos países que hayan tenido al menos un periodo de 5 años con inflación promedio de 20% y un registro mínimo de 15%. Como antes, para achicar la muestra, voy a limitarme tan solo a aquellos de más de 5 millones de habitantes, lo cual deja afuera a unos 70 países, varios de ellos microestados.

En la siguiente presentación podrán ver los casos individuales. Haré abajo un breve resumen que permite acompañar los gráficos aunque. Obviamente, las experiencias son variadas y se requiere un análisis más detallado, pero excede por mucho los objetivos de este post.

Procesos inflacionarios en los últimos 60 años de historia mundial

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En total existieron 38 países con inflación similar o superior a la nuestra, de un total de 96 países de más de 5 millones de habitantes. Es decir, los otros 58 países nunca tuvieron una inflación como la nuestra.

De estos 38 países, sólo Israel puede ser considerado desarrollado, con un PBI per cápita en 2009 de U$D 25.600 PPP. Del resto 8 tienen un PBI entre U$D 16.500 y U$D 10.000, entre ellos Argentina, 11 entre U$D 9.999 y U$D 5.000 y 18 de menos de U$D 5.000. Es decir, que los procesos de inflación como el argentino están concentrados en países de ingresos bajos, con algunos casos aislados en países de ingresos medios.

Africa Subsahariana

12 de los 38 países son de África Subsahariana, 11 de ellos con un PBI per cápita menor a U$D 2.200 y promedio U$D 1.125 más Angola con U$D 4.800*. Es decir, casi 1 de cada 3 procesos inflacionarios similares a las Argentina coincide con experiencias de subdesarrollo, pobreza extrema, Estados recientes, débiles o fallidos y fuerte inestabilidad política e institucional, como la guerra civil en Angola (1975-2002), Sudan (1983-2005) o la guerra entre Tanzania y Uganda (1978-79). Puede agregarse a este grupo Yemen, con un PBI de U$D 2.400 y siempre al borde de la guerra civil.

Ex URSS

Después tenemos 10 países del Este Europeo cuyas experiencias inflacionarias estuvieron asociadas a la caída de la Unión Soviética a fines de los ochenta y la restructuración de la década siguiente**. Igual que en los casos anteriores la inflación acompañó procesos de profunda inestabilidad política y económica. A diferencia de los anteriores son países de ingreso medio, desde U$D 5.000 en Georgia a U$D 16.300 en Polonia y U$D 10.500 promedio. De los 10 casos, 5 experimentaron hiperinflaciones (inflación de cuatro dígitos) y todos tuvieron al menos un año de inflación de tres dígitos.

Debe estar claro en este punto que la experiencia local tiene muy poco que ver con las 24 anteriores. No es el argentino actual un caso de subdesarrollo extremo, ni de estado fallido o débil, ni de guerra civil o de crisis económico-político-institucional de la magnitud de los casos enumerados.

Asía

De los 15 casos que quedan, 3 fueron mencionados en el post anterior, Turquía e Israel, con crecimiento interrumpido cuando se aceleró la inflación, e Indonesia, que comenzó a crecer luego de frenar la hiperinflación.

Después tenemos a Irán, Teocracia del medio oriente con un PBI per cápita de U$D 10.600 y un patrón inflacionario muy interesante, que pueden ver en el siguiente gráfico. Irán tuvo un periodo de crecimiento de 8.7% durante casi dos décadas que se detuvo en 1974 (el mismo año que alcanza los dos dígitos de inflación) cuando comienza lo que debe ser el periodo de inflación moderada más largo registrado. A base de oro negro, tuvieron 36 años con inflación promedio de 19% y estancamiento en el crecimiento (18 años cayendo 3% por año y 18 creciendo 3.4%). De todos los casos mencionados hasta ahora, es el único en el cual la inflación no explotó ni convergió a un dígito.

Latinoamérica

Finalmente llegamos a los casos más cercanos. Los 11 casos restantes de inflación de más de 20% durante 5 años con un mínimo de 15% se dieron en América Latina***, que incluye 6 de ingresos medios (promedio U$D 9.500) y 5 de ingresos bajos (U$D 3.500). De los 11 países de América Latina, 5 experimentaron hiperinflaciones (Argentina, Perú, Bolivia, Brasil y Nicaragua) y 2 experimentaron al menos un año de inflación de tres dígitos (México y Paraguay). De los que quedan, 2 todavía luchan con la inflación, Venezuela y la golpeadísima Haiti.

Tan sólo 2 lograron atravesar exitosamente el proceso de inflación sin superar la barrera de los tres dígitos: Colombia y Ecuador.


Conclusión

El post es largo y la data mucha, pero creo que permite, en combinación con el anterior, sacar algunas conclusiones:

• Ninguno de los procesos exitosos de crecimiento de la segunda mitad del siglo XX tuvo inflación similar a la que hoy vive Argentina.
• Son pocos los casos de países con experiencias inflacionarias como la que vive la Argentina y en la gran mayoría de los casos se asocia a países con Estados débiles, crisis políticas o institucionales graves o subdesarrollo extremo. En todos los casos la inflación es sinónimo de inestabilidad económica.
• La gran mayoría de las experiencias que mostraron niveles similares o superiores a los nuestros terminaron mal, con una inflación que alcanzó niveles muy superiores a los actuales antes de descender al dígito.
• Hay, sin embargo, casos de países (Colombia, Ecuador, Irán) que, habiendo vivido durante algunos años con inflación del orden del 25% lograron recuperar la estabilidad nominal sin pasar por una crisis. No son muchas, pero al menos dan la pauta que existe una salida no traumática.

Hasta aquí mis breves conclusiones. En un post posterior concluyo más in extenso.

¿Ustedes que más ven? La seguimos en los comments

Atte

Luciano

*Estos países son Angola, Sudán, Nigeri1, Zambia, Ghana, Tanzania, Uganda, Sierra Leona, Mozambique, Malawi, Congo y Zimbawe,
**Los países son Polonia, Rusia, Belarus, Kazakhstan, Bulgaria, Rumania, Azerbaijan, Serbia, Ukrania y Georgia.
***Los 12 paises latinoamericanos son Argentina, Bolivia, Brazil, Colombia, Ecuador, Haiti, Mexico, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela.

lunes, julio 04, 2011

Inflación y crecimiento - desencantando serpientes

La semana pasada tuvimos la oportunidad de oír la opinión del joven ministeriable, docente de la UBA y CFO de Aerolineas Argentinas, Axel Kicillof, en el marco de las tristemente devaluadas Jornadas Monetarias del Banco Central. Dentro de las perlitas de la exposición, una de las que generó más runrún estuvo vinculada a su justificación del proceso inflacionario que vive el país.


Justo es dar algo de changúi y pensar que tal vez los periodistas interpretaron mal y que Axel quiso decir exactamente lo opuesto a lo que dicen que dijo. Caso contrario, sorprende que haya sido capaz de hacer una afirmación tan absoluta y totalmente en contraste con la historia económica mundial del último siglo.

Valga la aclaración. La frase incluye un componente medio vago que la hace flexible. Si por “cercana a dos dígitos” Axel se refería a 7%/8% entonces este post pierde sentido y no puedo más que darle la razón y entender la frase como una profunda crítica a la coyuntura económica argentina. Asumiré, en cambio, que el “cerca de dos dígitos” hace referencia al proceso inflacionario actual, con tres de los últimos cuatro años con inflación del orden del 25%.

Hace un tiempo escribíamos en este blog esto y esto. aunque la actualidad del tema merece darle otra vuelta de tuerca. Voy directo al grano, porque el post es largo.

En la siguiente presentación podrán ver la evolución de inflación y crecimiento en las 22 mayores experiencias de alto crecimiento de los últimos 60 años. Los países fueron seleccionados a partir de ventanas de crecimiento de 20, 30, 50 y 60 años, eligiendo a aquellos países que encabezaban el ranking de crecimiento en cada periodo y excluyendo a países chicos para hacer la muestra más pequeña. La fuente utilizada es la Penn World Table para el PBI per cápita y FMI para inflación. Todos los gráficos incluyen una línea horizontal verde en 25% de inflación.

En violento contraste con la afirmación de Kicillof, verán que en ninguno de los casos es posible encontrar un patrón inflacionario equivalente al local. Repito, en ninguno de los casos el crecimiento fue acompañado de inflación cercana al 25%. Repito. Ninguno. None. Cero.

Desmenucemos un poco la cosa. Hay mucha data y posiblemente se vuelva tedioso en algún punto, pero la evidencia me resultó tan contundente que me daba cosita no mostrarla.

Milagros asiáticos

Empecemos por los casos más espectaculares de crecimiento de la segunda mitad del siglo XX: Los Tigres Asiaticos. Korea, Japon, Taiwan y Singapur . Su PBI per cápita se multiplicó por 15, 10, 23 y 10 respectivamente en los últimos 60 años, arrancando desde un piso equivalente al 25% del PBI argentino actual en 1950 hasta más del triple.

Los países tienen historias individuales distintas pero un patrón común, todas fueron experiencias de alto crecimiento con baja inflación. La inflación promedio durante la edad de oro de Japón hasta la crisis del petróleo (CDP) fue de 4.5%. Korea creció un 7.5.% por año durante 20 años desde la CDP con una inflación de 5.2% Singapur creció 30 años al 6.6% entre 1967 y 1997 con inflación promedio de 3.5% y de 1.9% si excluimos las dos CDP. Taiwan creció 40 años a 6.6% con inflación de 5.1%, y de 3.4% sin el shock de 1974.

Lejos, muy lejos de los dos dígitos de Axel.


Crecimientos acelerados en Asia menos milagrosos

Hay en Asia otro conjunto de países con largos periodos de alto crecimiento que, a diferencia de los anteriores, no lograron aún alcanzar el status de países desarrollados. En este grupo hay dos países de ingreso medio relativamente similares a los de Argentina: Tailandia con 7.800 U$D y Malasia con U$D 11.300 (vs U$D 12.000 en Argentina). Hay también tres de ingresos aun bajos, Sri Lanka (U$D 4.000), Indonesia (U$D 4000) y Marruecos (U$D 3.200) que, aunque no es asiático comparte la característica de alto crecimiento con PBI aún bajo.

Tailandia creció 4.5% durante 30 años desde los 50s, con una inflación promedio de 5.4% y de 3.3% excluyendo la CDP. Desde principios de los ochenta hasta la crisis asiática de fines de los noventa creció 6.1% anual, con una inflación de 4.1%. En Malasia el periodo de 40 años de crecimiento al 5.3% entre 1959 y 1997 fue con inflación de 3.2% promedio y 2.5% sin la CDP. Marruecos creció 6.2% por 20 años entre el 58 y el 77 con 4.4% de inflación.

Indonesia comienza su periodo de crecimiento luego de su segunda hiperinflación en 1966, con 30 años de crecimiento promedio de 5.4% y una inflación de 12% (10% sin la CDP). Sri Lanka tuvo 3.5% de crecimiento por 50 años y 9.1% de inflación (8.4% sin CDP). Aquí aparece por primera vez dos países “cerca de los dos dígitos” aunque bastante lejos del 25% caso local.

Si en este punto ya está convencido que la afirmación de Kicillof no tiene ningún sustento empírico sepa que seguimos. Recién vamos 9 de 22 paises.

Milagros Europeos

Sigamos con 7 casos de países Europeos que, si bien están cómodos entre los países desarrollados, eran países de ingreso medio durante la inmediata posguerra y pueden ser considerados casos exitosos de desarrollo reciente (aún cuando están 3 de los 4 PIGS). Estos son Portugal, España, Irlanda, Austria, Finlandia, Noruega e Italia, cuyo PBI per cápita en el primer lustro de los 50s era, respectivamente, U$D 2.900, U$D 4.400, U$D 6.100, U$D 6.800, U$D 6.800, U$D 10.000 y U$D 6.000. Estos países han visto multiplicarse su ingreso per cápita de un mínimo de 4.5 veces en Italia a 6.8 veces en Portugal en los últimos años

Portugal y España fueron dos países duramente golpeados por la CDP. Ambos países venían de un periodo de 25 años de alto crecimiento (6% promedio) y baja inflación (3.4% en Portugal y 6.2% en España) interrumpido en 1974. Desde entonces y durante una década vivieron un proceso inflacionario comparable con el argentino actual (23% en Portugal y 16% en España) que coincidió con el fin del crecimiento (0.9% y 0.5% respectivamente). Es decir que no sólo la inflación no acompaño el crecimiento sino que interrumpió los 25 años de crecimiento en ambos países. Tras volver a inflaciones de un dígito a mediados de los ochenta, volvieron a crecer aunque a una tasa más moderada (20 años a 3,0% y 2.6%).


En los otros cinco países (los invito a ver el powerpoint para los detalles) la inflación promedio de los últimos sesenta años, excluyendo la CDP fue de 4.1% en Austria, 4.5% en Noruega, 4.8% en Irlanda, 5.1% en Italia y 4.7% en Finlandia.

Los gigantes asiáticos de crecimiento reciente.

Dejo al lector, para ahorrar espacio, el análisis de los casos de India y China que, como verán y como posiblemente resulte evidente a esta altura del partido, agrega evidencia en contra a los dicho por Kicillof. Como en el caso de Chile (el país de mayor crecimiento en América Latina en los últimos 30 años), la aceleración del crecimiento coincide con la caída de los niveles de inflación.


Crecimiento con inflación, pero….

Nobleza obliga, existen en la historia del siglo XX tres países que mostraron periodos prolongados de crecimiento con inflación moderada comparable con la de Argentina: Israel, Brasil y Turquía. Tienen en la presentación dos gráficos por cada uno de estos países.

Brasil vivió su edad de oro con 25 años de crecimiento al 5.0% entre 1950 y 1974. Durante este periodo, como pueden ver en el gráfico inferior, hay un subperiodo de casi una década en el cual la inflación se ubicó por arriba del 25% que coincide con una desaceleración de su crecimiento de algo más de 1.5% durante una década. La crisis del petróleo golpearía duramente a Brasil. A diferencia de los casos anteriores, donde la CDP fue un shock transitorio, en Brasil produciría un quiebre permanente. En 1974 Brasil toca por última vez el piso de 25% de inflación dando inicio a un estancamiento de 20 años y a una escalada de precios que terminaría en las hiperinflaciones de 1990 y de 1993.

La historia se repite en Israel y Turquía. Israel creció 20 años al 4.8% hasta 1970, cuando atravesó por primera vez la barrera del 25%. La CDP los encontró con una inflación del 31%. Desde entonces y durante 15 años Israel dejaría de crecer (0.8%) y vería escalar sus precios hasta el 374% en 1981. El crecimiento, que nunca volvería a ser el de los años dorados, se reiniciaría recién a fines de los ochenta con la inflación de nuevo en un dígito. Turquía creció 3.8% durante los 20 años previos a la CDP, con inflación promedio de 9%. En 1977 cruzaría la barrera del 25% de donde no descenderá durante los próximos 27 años con un crecimiento de tan sólo 1.7% anual. Recién en el siglo XXi, con una inflación promedio de 10%, Turquía volvió a crecer (5.7%).

Es decir en los tres casos el fin del crecimiento y el inicio de un largo periodo de estancamiento coincide con el quiebre de la barrera inflacionaria en valores similares a los que tiene hoy argentina.

Conclusión

Hubo mucha data en este post, y mucha mucha más que no mostré para mantenerme en las 1500 palabras. Espero haber cumplido mi cometido de convencerlo. La idea de que la inflación era un mal necesario que un país debía aceptar si deseaba crecer sostenidamente fue ortodoxia en la disciplina económica durante casi medio siglo, pero fue desacreditada hace ya varias décadas Hoy se entiende que los procesos inflacionarios sostenidos no son síntomas de fortaleza de una economía sino todo lo contrario y de hecho, que si existe una relación de largo plazo entre inflación y crecimiento es negativa.

Por favor, no deje que ningún encantador de serpientes lo convenza de lo contrario.

Atte

Ele