Por Elemaco:
Hasta tengo la fecha en la cabeza. Si me preguntan respondo sin dudarlo: "
el lunes 5 de febrero de 2007, el día del asterisco, comenzó la decadencia del gobierno Kirchnerista".
Las interpretaciones sobre el crecimiento hasta ese momento son variadas. Yo tengo una historia armada sobre los comos y porqueses que, en particular, toca sólo tangencialmente la estrategia de tipo de cambio alto.
La devaluación actuó aquí no tanto
impulsando las exportaciones o la s
ustitución de importaciones, como levantando el techo para permitir la licuación de los salarios. Si me apuran afirmaría también que la experiencia 2002-2006 hubiese sido
indeseable de perpetuarse sus "fundamentals" en el tiempo (p.e. sostener el superávit fiscal
congelando jubilaciones). Se combinan en esos cuatro años factores poco felices como la pesificación asimétrica, que no por inevitable fue menos regresiva, con factores exógenos o transitorios, como los precios de exportación creciendo un 40%, Brasil duplicando su PBI en un lustro, los 4 millones de desempleados, la capacidad productiva ociosa, la frontera agrícola que, soja trangénica mediante, estaba 3 o 4 millones de hectáreas más lejos que la ocupada de 2001, etc...
Pero ese es otro tema y otro post.
Sin embargo, cuéntese la historia que se cuente, hay un factor innegable. El crecimiento trajo empleo, el empleo generó un ingreso y el ingreso palió la pobreza. Casi cualquier indicador social que se analice durante el periodo muestra una evidente tendencia a la mejora...
...hasta el día del asterisco.
En febrero de 2007 "la casa estaba en orden". Los balances fiscales y externos con jugosos superávits. El sistema financiero chiquito pero sólido. Los
problemas macroeconómicos de empleo prácticamente resueltos (los micro no). Las relaciones financieras internacionales en vías de normalizarse luego del exitoso canje de deuda. Uno puede ser más o menos crítico con el periodo anterior, pero el margen de maniobra a comienzos de 2007 era histórico. El gobierno, en cambio, borraría con el codo lo escrito con la mano desperdiciando una de esas oportunidades que no sobran.
En los 27 meses que siguen al 5 de febrero de 2007, el salario real registrado caeria un 6%. Se frenaría la forzosa marcha de recupero de los
informales, que en su mejor momento llegarían tan sólo a un 90% de su capacidad de compra de 2001 para caer luego un 5%.
La distribución del ingreso dejó de mejorar. La pobreza tocaría
su piso de 27% desde donde treparía hasta vaya a saber uno que número.


A pesar del todavía interesante crecimiento de la actividad (algo contenido por la restricción energética), dejarían de crearse empleos, mostrando los cuellos de botellas de un mercado laboral segmentado cuyos problemas ya no se resolvían con derrame. En 2008, en algún momento entre los hermanos D'angelis y los hermanos Lehman, incluso el crecimiento se frenaría.


En los
dos años desde el día del asterisco, los precios subirían un 52%, frente a un 36% en los
cuatro años anteriores y las importaciones, San Soja mediante, un insostenible e irresponsable 68%. Como referencia, piense que el mayor registro bienal observado durante los aperturistas noventas fue de 51% entre 1995 y 1997.
La historia de los errores son simples y en general hay consenso, salvo para los K de paladar negro. Van desde la fracasada
política antiinflacionaria "a la morene" al derroche fiscal en subsidios regresivos. En el ínterin, se amputaron las últimas capacidades estatales al destruir el sistema estadístico nacional, completando el desguace que Menem iniciara 15 años antes (¿A alguien se le ocurre diseñar una política pública sin estadísticas?).
Argentina 2007-2008 merece ser incorporada a los manuales de cualquier curso de macro.
IS-LM 101.
Con recursos ociosos, la demanda pública y la privada son complementarias, caso contrario son sustitutas. Se pretendió mantener a la economía en una marcha forzada, motivando una puja distributiva en donde simultáneamente
se incentivaba a ambas partes a no bajarse. Los resultados, lamentablemente, están a la vista.
Esto no sería un problema si la decadencia K no nos obligara a enfrentar hoy la peor crisis internacional de lo últimos 80 años con muchísimas
menos herramientas que las que teníamos hace tan solo dos años. La inflación, que acota la política cambiaria y
monetaria, los
problemas “de caja”, la incapacidad de acceder a financiamiento externo, entre otros, son todos problemas recientes, generados dentro de la misma administración que hoy nos gobierna.
El principal problema de Argentina no es la
inseguridad, ni corrupción ni la soberbia o falta de republicanismo del matrimonio K, agenda de nuestra pobre pobrísima oposición. El principal problema es que no hemos logrado, ni aún en el mejor periodo de crecimiento de nuestra historia, mejorar sistemáticamente la calidad de vida de la población.
Deciamos justo hace un año:
"¿Podemos darnos el lujo de equivocarnos? [...] Recuerde que una crisis no la paga usted, que puede darse hasta el lujo de leer un blog, ni yo, que aprovecharé para comprarme un departamento al 25% de su precio, ni siquiera nuestros dirigentes si tienen que partir apresuradamente a sus confortables estancias calafatenses, sino el tipo que acaba de salir de la pobreza, ese que acaba de entrar fruto de 5 años de 9%. Para el 25% que todavía quedo afuera, bueh, que dios se apiade de sus almas."
Tristemente, fracasamos otra vez y el 25% de pobres hace dos años se convirtió en 35%. ¿Cuando será el momento que dejemos de confiar en formulas mágicas y empecemos a hacernos las preguntas correctas?