viernes, abril 23, 2010

Comentarios Finales

Voy cerrando esta semana con dos breves comentarios exploratorios sobre este post, teniendo presente que a esta alturar capturar en un post todo lo generado por la BEA al respecto se torna imposible.

Primero, yo hubiese cuestionado un aspecto del post anterior, o al menos, parte de sus conclusiones (¿donde estas los liberales formados cuando uno los necesita?). Si bien algo se dijo de forma tangencial, quizás el punto que más ruido me hace a mi es el siguiente: hicimos un par de correlaciones bivariadas (en principio, nada muy grave en eso) pero de allí saltamos a conclusiones que asumían causalidad, punto que nadie critico de forma explícita.

Dicho de otro modo, vimos que no había correlación entre inflación y crecimiento anual del PIB y cuestionamos la visión de que la inflación cause mayor crecimiento. Si bien eso lo podemos sostener, también se admite la causalidad opuesta de que el crecimiento del producto no causa inflación, ya que había países con crecimiento promedio superior al 6% anual en la demanda efectiva sin que eso genere una tensión evidente sobre el nivel de precios*.

Segundo, off-the-record, un amigo nos comenta que la particularidad del caso argento sería que no sólo creció de forma acelerada en esos seis años (en promedio), sino que también fue de los países que más empleo genero trasladando las tensiones del mercado de trabajo a los precios. Para analizar este punto, armamos una base con las tasas de desempleo para 76 países** y observamos cual fue la variación promedio por año (en puntos porcentuales) de este indicador:
Argentina es para toda esta muestra, el país de mayor caída en la tasa de desempleo, promediando casi 2 p.p. menos por año. Era en 2003, el país que figuraba primero en nuestro ranking, cayendo al puesto 32 en 2009. Por supuesto, en el otro extremo los países más afectados por la crisis internacional: Irlanda, España, USA, etc.

Ahora bien, si esta es la particularidad del caso argentino, no sería más que un nuevo caso de la curva de phillips, donde las tensiones de un mercado laboral más estrecho se traducen vía pujas salario-rentabilidad en mayor inflación salarial y de precios. Nuevamente, la inspección visual (nunca claro, la estadística) muestra algo así a nivel global:
Pero claro, la tan mentada curva tiene tantos problemas que no vamos a discutir hoy acá. Además, esto nos lleva nuevamente al mundo de Rollo donde la inflación responde al problema de los trabajadores argenchinos de 2003. La pregunta relevante sería quizás, si con un TCN más bajo se hubiese creado la misma cantidad de empleo (cosa que entiendo Lucas respondería afirmativamente) y si en ese caso, las tensiones salarios-retabilidad se habría evitado, o dicho en otro términos ¿bajar la tasa de desempleo desde donde estaba en 2003 a los niveles de 2009, no implica para cualquier política cambiaria o de otro tipo generar la inercia observada? ó más precisamente, la pregunta anterior, ¿no es particularmente valida para Argentina?.

Sea como sea, esta salida a la ""evidencia internacional"" nos deja nuevamente donde empezamos. No somos tan distintos, pero tampoco todo es igual. En el camino, creo, vamos viendo que las explicaciones unicausales de la inflación solo captan una parte tangencial del fenómeno. Quizás, lo más relevante más allá de esto, es como estabilizar sin tirar al bebé con el agua. Cerremos con una cita del Gran Daniel que alguien dejo por ahí:

“Inflation is the observable outcome of a complex process of political and economic interaction in society. In such a context, ‘cause-and-effect’ language easily becomes misleading."

Saludos y buen finde.

Genérico.

* Alguno podrá decir aquí que lo relevante no es la variación año a año del PIB sino su brecha respecto del potencial. Convegamos que a no ser que sea China (cantidad de factores) o Singapur (productividad del trabajo) es díficil que el potencial crezca por arriba del 5% anual, lo que hace que para la mayor parte de los países, la brecha debe haberse cerrado... como en argentina.

** Armar la base de datos llevo tiempo y se hizo a mano. No hay casi nada de data de muchos países, por lo que si alguien tiene algo mejor, que avise.

jueves, abril 22, 2010

La gente va llegando al baile

Tangencialmente, Cavallo se suma al debate que se está dando en la BEA.

"En aquella época, [antes de los noventa] como está volviendo a ocurrir ahora, quienes trataban de explicar la inflación pasaban por alto una premisa fundamental: la inflación es un fenómeno monetario y tiene que ver con los defectos de las instituciones monetarias de la economía."

Algo de razón tiene. Metimos como 6 o 7 post y casi no está la palabra "dinero" (y eso que MV = PY es, ex-post, una identidad contable!)

lunes, abril 19, 2010

No tan distintos

Al final todo este debate parece que se fue de madre… Rollo insiste en que el TCR converge a su equilibrio de productividades relativas por las buenas (apreciación) o por las malas (inflación) y que el bendito mecanismo es la insostenibilidad de los trabajadores argenchinos.

Elemaco mete cuña descreyendo de cualquier efecto expansivo del TCR y menos aún de su impacto sobre el desarrollo. Pero nos dice más ya que si se acepta el esquema Rollo, entonces, tiene que ser cierto que debe existir alguna política fiscal que contrapese el efecto expansivo del TCR, aunque en este punto confundió a Dios y María Santisima.

El Profesor tira para todos lados ya que nada de lo dicho parece gustarle (¿?). En cualquier caso, abogado real del frenkelismo en la BEA nos dice que: a) el TCR es expansivo, b) que si existe algo llamado “learning-by-doing” varios años de crecimiento nos dejan mucho “doing” por lo que algún “learning” debería quedar, c) que ese “doing” se centraría en los sectores que más pueden hacer crecer la productividad de mediano plazo (transables), d) que habría sido posible acompañar el trayecto de expansión y aprendizaje con otra política fiscal que modere el aumento de precios y por lo tanto, haga una convergencia al TCR de “equilibrio” de una forma más virtuosa.

El del 0,33% de Finanzas Públicas mete la pata monetarista de la BEA y nos recuerda el rol de la política monetaria como centro de todo: si la tasa de interés real es taaan negativa, los precios, van a ajustar. Y si no le creemos, nos recuerda su historia monetaria de Argentina de cuando era un maldito más.

Finalmente, el silencioso y multifacético ELY destruye todo el centro del debate ya que parece le tiene fobia a la idea de que exista algo así como un “TCR de equilibrio”, cuyas propiedades analíticas y/o estadísticas son imposibles de evaluar ante tanto cambio estructural por lo que todo este provinciano debate es carente de sentido. Y junto con este explosivo comentario dominical se despacha con la siguiente pregunta fundamental:

“(…) todo esto no es para zafar de responderte (no exclusivamente, al menos) sino para ordenarme un poco esta discusión necesaria e inminente: cuanto mas se banca este modelo de crecimiento con inflación (…)?”

Que en realidad me llevó a pensar no tanto en tipos de cambios reales y demáses, sino más limitadamente a cierto argumento de que para crecer es necesario tener inflación. Entiendo yo que de algún modo u otro si se piensa esto, se piensa que existe una correlación positiva entre crecimiento de los precios y crecimiento real del producto. Un pantallazo visual y muy superficial parece ““confirmar”” esta postura (tomamos el promedio de ambas variables para el período 2003-2009 para un total de 189 países):
Nos damos cuenta muy rápido que un grafo como el anterior carece de sentido estadísticos y poco nos puede decir. Para ver si podemos profundizar un poco más la correlación hicimos lo siguiente: Se armó un ranking que ordene los países desde el de mayor inflación hasta el de menor y otro que los orden de igual modo pero en términos de crecimiento. Gráficamente, si existe alguna asociación entre ambas variables los países deberían ubicarse pegaditos en la línea de 45º (o por ahí) ya que su posición en ambos rankings debería ser aproximadamente similar:
Nada! O quizás mucho!. Tenemos que para el promedio desde 2003 hasta 2009, Argentina (cuadradito azul en el grafo anterior) se ubicó novena en el ranking de inflación, solo superada por (en orden): Zimbabwe, Irak, Venezuela, Congo, Santo Tomé y Príncipe, Guinea, Etiopía y Myanmar. Por otro lado, en términos de crecimiento ocupó el lugar número 35 y solo tres de los países con más inflación crecieron más, lo que implica que tenemos en el total del mundo 32 países que crecieron más que argentina en los últimos 6 años con menos inflación.

Claro, tomar todo el mundo puede ser un tanto fuerte. Las realidades pueden ser muy complejas y diversas: por ejemplo, Zimbabwe tuvo la mayor inflación promedio (+26,5% promedio por año) y el menor crecimiento (bah, este fue negativo -5,5% anual promedio por año).

Tomemos entonces una muestra sólo con países que hayan creciendo entre 4,5% y 8,5% en promedio durante estos años de modo de cortar extremos voladores y países desarrollados que quitan información. Nos quedamos así, solo con 67 países:
Para este caso, hasta la correlación visual desaparece. Argentina es el 4º país en términos de inflación. Sólo Venezuela tiene más inflación y crecimiento. El 40% de los países que componen esta muestra tienen más crecimiento y menos inflación. Si en 2010 la inflación se ubica cerca del 25% anual seremos el segundo con mayor inflación del globo. STOP.

¿Es verdad que somos tan especiales, distintos y únicos que si queremos crecer y desarrollarnos, tenemos que también aceptar las tasas de inflación más altas del mundo?. O dicho en otros términos, ¿somos el único país que descubrió los beneficios de la inflación? ¿porqué otros crecen más con menos inflación? ¿es racional tener de las mayores inflaciones del globo?

No sé, pero no creo que seamos tan especiales.

Saludos

PD: En realidad, seguimos discutiendo sobre el TCR. Veamos sino como cerraba la pregunta ELY: “(…) alternativamente, cuanta mas apreciación se banca el país?”. Suena a quimera tener un TCR competitivo y estable con la segunda inflación del mundo, que a efectos prácticos y con tipos de cambio estables, implica que nos estamos apreciando contra todo, pero todo el mundo, menos Venezuela.

PD: Fuera de agenda. ¿Este no tendrá ganas de entrar en la BEA?.

viernes, abril 16, 2010

Trivia devaluatoria

Claramente este no es un post para viernes a la mañana, pero genérico canto pri el post del próximo lunes así que, nobleza obliga, encaro el post sabiendo que será de corta data (un viernes y el finde).

El debate iniciado por Genérico ha tomado vuelo propio, con respuesta de Lucas, de este servidor,  del Profe y del 0,33%. ELY aún se mantiene en silencio, pero algunos dicen que está tomando envión nomás.

Algunas afirmaciones sobre las que creo estaríamos más o menos de acuerdo
1) Un TCR Real alto, si tiene impactos inflacionarios, es a través de su impacto nivel de actividad (sobre el impacto del TCN en la inflación no se ha hablado).
2) Si existe un impacto expansivo de un TCR real alto sobre el nivel de actividad, este necesariamente tiene un límite. Eventualmente la expansividad será absorbida por los precios.
3) El TCR real alto es técnicamente sostenible en el tiempo, a partir de un mix determinado de política fiscal-TCR

Olivera incorpora al debate una pata adicional: El potencial impacto positivo de una política de tipo de cambio real alto en el sendero de desarrollo. No pretendo hacer un análisis sobre ello sino simplemente plantear un interrogante. Al que dé la primera respuesta convincente, una foto autografiada de Genérico estrenando la temporada de mallas primavera verano 2010.

Imaginemos a la economía cerca de su equilibrio, donde equilibrio debe entenderse como lo planteó Lucas. Esto es, el punto del mercado de trabajo y/o del nivel de producto tal que cualquier intento de expansión se traslada principalmente a salarios y/o precios y no al nivel de empleo/producto. El mix de política fiscal y cambiaria es tal que no hay presiones expansivas y no hay proceso inflacionario ni componentes inerciales.

Posiblemente cerca de ese punto se encontraba la economía argentina en 2007

En ese punto, el gobierno realiza una corrección al alza del TCR que luego es compensada perfectamente con la política fiscal, evitando el efecto expansivo que simplemente afectaría el nivel de precios arrastrando al TCR a su nivel previo (con una dinámica como la explicada por Rollo). De manera persistente el TCR se mantiene en un nivel más alto.

En términos esquemáticos, se induce un movimiento desde el punto A al B en el siguiente gráfico.

La pregunta es ¿Cuáles son los canales a través de los cuales el nuevo precio relativo y la nueva posición de la economía impulsa el desarrollo económico?

Recuerden, ese canal no puede ser expansivo porque, por definición del problema, todo impulso expansivo se traslada a precios.

Me anticipo mencionando algunos canales

1) Externalidades: Un argumento, defendido por Dani Rodrick, es que la suba del TCR impulsa el desarrollo porque beneficia a las actividades transables respecto a las no transables, donde aquellas son mejores que estas. La explicación de porque las actividades transables son mejores que las no transables se centra en el supuesto de que generan más externalidades sobre la economía. Nunca leí una explicación convincente de porque esto es así.

2) Ahorro: Un segundo argumento es que la suba del TCR incrementa el ahorro agregado y, desde allí la inversión y el sendero de crecimiento. Entiendo que el mecanismo que afecta la tasa de ahorro es de espíritu kaldoreano, esto es, afecta la distribución del ingreso y la riqueza. Si este efecto sobre el ahorro efectivamente existe, y el canal es el distributivo, permítanme meter al debate todo lo mencionado al respecto en este post de Enero

3) Balance comercial: El tercero, en el cual posiblemente resida la respuesta, es el impacto que un TCR más elevado tiene sobre el balance comercial. La persistencia de resultados positivos aleja el fantasma de las crisis de balance de balance de pagos y permite la construcción de colchones anticiclicos. La menor incertidumbre macroeconómica no puede sino tener impactos positivos sobre el sendero de desarrollo. Al respecto:

a. La persistencia de influjo de dólares ejerce presión sobre la política monetaria, que está ocupada sosteniendo el tipo de cambio. El nunca bien ponderado "Trílema monetario". Muchos objetivos, pocas herramientas.

b. En varias oportunidades desde aquí relativicé la elasticidad del balance comercial al TCR. Si bien no niego  que el canal (sube TCR) -> (sube resultado comercial) existe, creo que su intensidad está completamente sobreestimada. Más sobre esto en posts futuros.

Entonces ¿Cuáles son los canales a través de los cuales el nuevo precio relativo impulsa el desarrollo económico? Recuerden, no vale ningún canal que actué a través de la expansión de la actividad porque está descartado por hipótesis.

Atte

Ele

lunes, abril 12, 2010

Trabajando sobre el Manual

Refunfuñando y a regañadientes, Rollo contesta el desafio planteado por el colega, amigo y coblogger Genérico en este post ¿Cuáles es el canal que hace que funciones el modelo Rolleano , según el cual la inflación y el nivel de actividad dependen, en última instancia, casi exclusivamente del Tipo de Cambio Real “de equilibrio”?

Nadie mejor que el propio Rollo para explicarlo. Sin embargo, permítanme hacer una breve interpretación que me permitirá organizar la rerespuesta.

La suba del TCR por encima de su equilibrio genera una onda expansiva sobre el nivel de actividad. La onda expansiva llega por el mercado de trabajo. A un nivel dado de productividad (alrededor del cual se mueve el TCR de equilibrio) y al salario nominal previo a la suba del TCR, al productor de transables le conviene contratar gente. Esto, con desempleo, se convierte en una suba en el nivel de empleo y actividad. A medida que el mercado laboral se va cerrando, la presión alcista se convierte en subas salariales y no en nuevas contrataciones. Eventualmente los salarios empujan el TCR al de de equilibrio y los incentivos a contratar gente desaparecen y con ellos la presión expansiva. Adicionalmente, Rollo incorpora una dinámica inercial al modelo. No es lo mismo llegar al TCR de equilibrio con inflación de 20% y dólar a 3 que con inflación de 5% y dólar a 2.

Stop

Cualquiera que haya tomado un curso introductorio de macroeconomía reconocerá en el modelo de Rollo un IS-LM con precios flexibles, en el que la IS está dominada por el TCR y la oferta agregada se mueve con una Curva de Phillips ampliada por algún componente inercial. El siguiente gráfico, que no explico para ahorrar espacio, describe su esencia.

Algunos comentarios al respecto.

Onda expansiva: Rollo asume el carácter expansivo de un TCR por encima del equilibrio. Cómo la tradición estructuralista sostuviera durante añares (y como desde ESC planteáramos acá y acá) no es obvio que, urbi et orbi, la suba del tipo de cambio sea expansiva. Por cada productor de transables que se beneficia con un dólar más alto hay uno de no transables que se perjudica al ver encarecer sus insumos. ¿Qué efecto prevalece? La respuesta a priori no es evidente.

Asimismo, existe un canal distributivo de espíritu más kaleckiano que puede anular el efecto expansivo sobre los transables. El impacto regresivo de la suba del TCR (en particular por la licuación de los salarios reales) puede incrementar la tasa de ahorro agregada actuando contractivamente sobre la actividad. Personalmente creo que es este el canal de trasmisión más importante de la política cambiara que, según el contexto, puede ser expansivo o contractivo.

Hay que hacer las cuentas, lo que es seguro es que la onda expansiva no está garantizada.

El TCR no está sólo: Si el tipo de cambio afecta los precios a través de su impacto sobre el mercado de trabajo y el nivel de actividad ¿Por qué ignorar a las otras políticas macroeconómicas que afectan la demanda agregada?

En el caso de la política monetaria la respuesta es sabida. Rollo (como Genérico) desconfían del funcionamiento de los canales monetarios tradicionales. Yo, en cambio, soy algo menos escéptico a partir de tres fenómenos en los últimos años: (a) la remonetización via redescuentos de los primeros años de la posconvertibilidad, que evito el colapso del sistema financiero (b) el exponencial crecimiento de la construcción, pooles de siembra y fideicomisos de diversos colores. Cuando la política monetaria reduce las alternativas de inversión, estás tienden a volcarse a la actividad real y (c) los LCD a 50 cuotas sin interés en Fravega.

Dejemos de lado el debate por la política monetaria. ¿Y la política fiscal?

No termino de entender porque Rollo, que ha criticado con saña la equivalencia ricardiana y la neutralidad fiscal en el debate sobre el estimulo fiscal norteamericano se niega a darle la importancia que merece en el debate autóctono.

Si la política fiscal efectivamente afecta por algún canal a la demanda agregada, entonces, para cada nivel de tipo de cambio real, existe una determinada política fiscal, ridículamente contractiva o ridículamente expansiva, que compense el efecto del TCR sobre la actividad. El mecanismo es simple, a través de gasto e impuestos el gobierno puede anular el incentivo positivo (que bajo ciertas condiciones es inflacionario) que el TCR tiene sobre el productor transable.

Dicho de otra manera, el modelo Kirchnerista de Tipo de cambio de 2003-2006 era sostenible en el tiempo, pero a costa de salud, educación, jubilaciones, gasto social, infraestructura, etc. Cuando tuvo que elegir, el gobierno no optó por ninguno. Las consecuencias inflacionarias están a la vista. Yo, por mi parte, compraba para 2003-2006 un modelo con TCR más bajo y menores exigencias fiscales. pero bueno, son elecciones.


Dejo en el tintero para próximos posts debates paralelos como si la política fiscal que vuelve no inflacionario un determinado TCR es sostenible en el tiempo, si puede asociarse linealmente salario de equilibrio con productividad media o cuáles son los mecanismos que vuelven inercial al proceso inflacionario.

Por el momento, sin mas, saluda atte.

Ele

miércoles, abril 07, 2010

La Insoportable Levedad del RER

La mayor parte de los que somos parte de la BEA tenemos nuestros fetiches. Son esos temas sobre los que escribimos una y otra vez, casi, hasta el aburrimiento. Tómese por caso a nuestro amigo Lucas. Creo que desde que leo La Ciencia Maldita, insiste con persistente tozudez que la veiti-única causa del proceso inflacionario de nuestro país es la estrategia cambiaria. Nada más. Nada de nada. Eso, sólo eso.

El argumento puede ser más complejo ó brutalmente simple, pero siempre retiene lo más bello en lo esencial: fijar el tipo de cambio en los niveles a los cuáles se los planchó en 2003/4 no podía generar otra cosa que la tasa de inflación que observamos en nuestros días. Además, al dejar tan "desequilibrado" el tipo de cambio real, el aumento de precios que corrigiera ese desalineamiento impulsaría una dinámica de precios y salarios que daría paso al nacimiento de cierta inercia, bicho que una vez nacido aceleraría el cierre de la brecha.

Demos uno de los tantos (muchos, demasiados, excesivos) ejemplos Rollianos sobre esto: dado el nivel de nuestra productividad, los precios relativos de argentina eran muy bajos. De allí, simplemente, parece deducirse lo inexorable: No existe ninguna otra explicación (además de la inercia) para el proceso inflacionario actual que el nivel de tipo de cambio inicial de 2003.

A pesar de haber leído todos y cada uno de los posts al respecto… la verdad que el argumento no me cierra. Por varios motivos. Mencionemos los primeros que vienen a mi mente:

1. No hay ninguna racionalización explícita de porque efectivamente aumentan los precios. Dicho de otro modo: oka, post convertibilidad los salarios en dólares quedaron planchados, y muy por debajo de los niveles de productividad, pero ¿porqué deberían efectivamente moverse los precios? ¿cuál es el mecanismo? ¿alquimias del tipo P=EP*? ¿o qué? (y claramente para Lucas, no es la emisión asociada a la política de tipo de cambio la que genera esta dinámica)

2. Pasemos de largo (y no tanto) el punto 1. Dado el tipo de cambio y el nivel de productividad, los precios deben aumentar y así lo harán. Pero, ¿a qué velocidad?. Citemos por enésima vez al profesor Heymann: “la inflación es siempre del 5%, eso no es problema. El problema es en que período”. Nada de la teoría de Rollo explica porque la inflación en un año puede ser del 5%, 10% ó 15%. Sólo sabemos (¿?) que va a haber aumento de precios.

3. De lo anterior es bastante trivial deducir que aún si los precios debían aumentar, digamos, un 100%, no es lo mismo que lo hagan en 1 año, en 5 años ó en 10 años. Siguiendo al pie de la letra su “teoría” podríamos haber llegado a la línea de tendencia de la regresión con una inflación anual del 5% distribuida en muchos otros años (notemos además que si el tipo de cambio real tiene algún efecto positivo sobre el crecimiento, este tipo de "convergencia" asegura varios años de expansión en el producto).

4. Si no sabemos porque aumentan efectivamente los precios, ni a que velocidad lo harán, poco o más bien nada podemos realmente decir sobre la actual dinámica de los mismo y sobre como se interviene sobre ellos.

5. Tampoco, esta formulación nos explica porque en 2009 los precios desaceleración su ritmo de crecimiento respecto de 2007-2008. Esto es, sí debíamos inexorablemente cerrar la brecha entre productividad y salarios en exactamente 7 años, ¿estaba predicha la desaceleración del año pasado?.
Así parece que Lucas llega a una sorprendente conclusión: el único "instrumento" de política económica, válido para todo fin (crecimiento, inflación, empleo, desarrollo, etc) es el valor del tipo de cambio. Y la mejor política, sino la única, es dejarlo flotar.

Quizás porque nunca leí este libro (que jamás me llego), pero esta "teoría" que no me dice el como, el cuando, el porque, el donde me suena a poco.

Saludos,
Genérico

martes, abril 06, 2010

Pago por ver

Entrevista imaginaria de algún programa político de cable. Periodista y funcionario de primera linea comparten la pantalla.

Periodista: Estimado {inserte Funcionario de primera linea aquí}. Hay quienes opinan que el proceso inflacionario se debe al desmanejo que el gobierno ha hecho de la política macroeconómica ¿Usted qué opina?

Funcionario de primera linea: Pero no, mi querido {Inserte periodista}, eso es un error garrafal. El gobierno no tiene nada que ver con los incrementos de precios - se acomoda en la silla y aclara la garganta - Lo que pasa es que hay una cultura del aprovechamiento en Argentina. Lo que tenemos son grupos concentrados, empresarios, que suben sus precios aprovechando que la economía ha vuelto a crecer. Son ellos los responsables de las subas de precios de los últimos tiempos ¿Cómo pueden culparnos de eso a nosostros?

Periodista: Muy interesante ¿Y sobre la evolución del empleo cual es su opinión?

Funcionario de primera linea: Muy buena pregunta, {Inserte periodista}. Desde 2003 el gobierno ha creado 5.000.000 de puestos de trabajo......

Periodista: ....Ejem - Interrumpe - ¿Dijo el gobierno? ¿Y los empresarios?...

Primer plano a la cara del funcionario.

¿Qué constesta?

lunes, abril 05, 2010

¿Cuál es la definición de la locura?

En un mundo cuya principal preocupación nominal es la deflación – esto es, la caída del nivel general de precios – Argentina brilla al escaparle a la regla y tener instalado en la agenda los impactos que la inflación tiene sobre la economía y la sociedad.

El impacto más mencionado es el redistributivo. La inflación implica transferencias de stocks y flujos de recursos regresiva. Esto es, el impacto negativo sobre un segmento de la población es inversamente proporcional a su capacidad de indexar su fuente de ingresos y su riqueza o, dicho más simplificado, la inflación afecta más a los pobres que a los ricos.

Ahora bien ¿Cuál fue la magnitud del impacto regresivo de la duplicación de precios del último lustro? Indekgate mediante, nadie lo sabe, ni siquiera el gobierno.

Mi sensación general es que, si bien la tendencia al deterioro de los indicadores sociales es unidireccional, el impacto negativo no ha sido todavía demasiado importante. Las mediciones “informales” de pobreza, indigencia o distribución del ingreso muestran que, en 2010 y tras otra media década perdida, Argentina presenta un patrón similar al de 2006.

El factor principal que contuvo el empeoramiento de la situación social desde 2007 ha sido la política social del kirchnerismo. En particular la moratoria previsional de fines de 2006 y la asignación universal de 2009 explican, en conjunto, una reducción de la pobreza de entre 3.5% y 4,0%.

Este resultado positivo de la política social, sin embargo, debe ser interpretado con precaución. El kirchnerismo cambió un “modelo 2003-2007” con resultados sociales positivos endógenos (con bemoles que ya hemos mencionado varias veces pero que no vienen al caso) por uno versión 2010 que tan solo evita el deterioro a través de una dinámica fiscal riesgosa. Estos riesgos, como decíamos acá, surgen no sólo de su prociclicidad sino de la debilidad de sus fuentes de financiamiento.

Viendo hacia adelante, el segundo modelo K no parece haber alcanzado su límite. El canje de deuda que se acerca, y la probable apertura a nuevas fuentes de financiamiento en los mercados financieros darán oxigeno a las agotadas arcas fiscales. Aunque comprando un problema a futuro, es posible que el gobierno logre contener el deterioro social hasta los comicios del año que viene. (nota al pie: en este contexto, la necesidad de la oposición de rever sus estrategias discursivas es urgente)

Entonces, el hecho de que no haya impacto social tangibles ¿Implica que la inflación no es un problema?

No. Claro que no. Obviamente que no. La historia inflacionaria argentina nos obliga a ser responsables y a mofarnos, por irrisorios, de argumentos del tipo “Argentina puede tolerar una tasa estable de inflación de entre 10%/20% si con ello sostiene el crecimiento” (como si existiera algo así como una tasa estable de inflación de 10%/20%). De no controlarse, Una inflación ascendente con un piso del 20% como la actual tendrá inevitablemente un impacto negativo en las tasas de crecimiento de mediano plazo (y con ello en las situación social de la Argentina de 2015).

Las razones son múltiples y conocidas. Entre otras:

La inflación deteriora, una vez que la población incorporó la indexación, a las cuentas fiscales y con ello a la capacidad de sostener un estado de bienestar. El famoso “Efecto Olivera-Tanzi” según el cual el gasto público tiende a ajustarse más rápido que los ingresos fiscales (que se miden sobre una transacción hecha con un nivel de precios menor).

La inflación valoriza las actividades de apropiación de rentas y con ello el lobby estéril. En un contexto inflacionario, el que no se prende en la rosca, pierde. Prenderse en la rosca, obviamente, implica recursos y tiempo o, como diría De Pablo, implica que el sector privado este ocupado y no trabajando. La inflación nos obliga a estar preocupados por la inflación. A estar hablando de inflación y debatiendo sobre la inflación.

La inflación agrega un factor de incertidumbre a cualquier decisión económica que implique un compromiso en el tiempo. La inflación viene con cambios constantes en los precios relativos y los precios relativos son el factor más importante en cualquier negocio. Se deteriora, así, la calidad y cantidad de la inversión

La inflación vuelve borrosa a la información, acortan la duración de los contratos e implica transferencias caprichosas de stocks entre acreedores y deudores, inviabilizando el sistema financiero.

La inflación impacta negativamente en la inserción comercial externa. En un mundo de Cadenas Globales de Valor (suficientemente distinto del de la década del 60 como para animarse a analogías simplificadoras), la incapacidad argentina de establecer contratos de mediano y largo plazo inevitablemente tendrá un impacto negativo (salvo, claro, en los mercados commodities donde los contratos no importan).

(¿Qué más? ¿Qué olvidé? invito en los comments a que me ayuden a completar la lista)

Y sobre todas las cosas, la inflación aburre, agota. Que a menos de 20 años de nuestra última hiperinflación haya espació para la duda respecto a sus potenciales daños pone en evidencia la pobre, pobrísima capacidad social que tenemos para aprender de nuestros errores

Sin más, saluda atte

Ele

martes, marzo 30, 2010

Winds of Change

La reciente recomendación del Coek y la confirmación del amigo Escriba de hace unos días es señal inequivoca de que se vienen tiempos interesantes. (¿De autocrítica? ¿Exponemos todos la yugular?)

Hace dos años, cualquier recomendación de utilización del ancla cambiaria como herramienta antiinflacionaria era, en la más sutiles de las versiones, acusadas de neo-noventismo voraz. Por el contrario hoy, estas posturas, se escuchan hasta en los más fervientes defensores del "Modelo de Tipo de Cambio real alto y estable" (TCRAE).

(Este servidor lo habia dicho acá (1, 2 y, 3), pero es lo suficientemente humilde como para no andar haciendo autobombo)

El proceso de transición es tangible, e implica (o implicará), sin un orden especifico, reconocer que...

(1) ... en un modelo de TCRAE no hay sólo y siempre ganadores, sino que alguien lo paga. (simplificando el punto al extremo, diría que el impacto es casi siempre regresivo, TCRAE = salarios bajos)

(1 bis) ... la canasta de consumo es lo suficientemente diversa como para que alcance el desdoblamiento de dos o tres commodities para protegerla de una moneda débil (Thesis pending).

(2) ... que jugar con el tipo de cambio puede generar presiones inflacionarias y que cuando despegan es una herramienta estabilizadora fundamental.

Y en algun futuro cercano

(3) ... que su impacto sobre la salud de la cuenta corriente y en particular sobre la dinámica de las exportaciones es mucho menos importante de lo que se suele creer. Esto es, que no alcanza con tocar el precio del dolar como para transformar una estructura productiva de desquilibriada a equilibrada.

¿Iremos convergiendo al Consenso del Bicentenario?

Happy Pesaj y/o Pascuas, según corresponda.

Atte

Ele

lunes, marzo 22, 2010

Inflación Verdadera

Alguna vez recuerdo que dijo Heyman "El problema del TCR alto es cuando los no transables corren a buscar a los Transables"

El siguiente gráfico describe la evolución desde 2005 a la fecha del precio per cápita de la canchita de futbol donde Elemaco y los muchachos despuntan el vicio todos los domingos.

Si en 2006 y 2007 alcanzaba hacer un ajuste por año. en 2008 hicieron falta dos y en 2009 tres. Cualquiera que haya escuchado a Frenkel diéz minutos, reconocerá en el patrón que se observa como, sin prisa y sin pausa, Argentina se encamina hacia un Régimen de Alta inflación.

La inflación, como también explicaba Heyman, es siempre del 5%...lo que cambia es cada cuanto.

Así estamos.

Feliz Lunes

jueves, marzo 18, 2010

Estamos todos

Ahora si, arrancó la BEA. Bienvenido Levy Yeyati a la Blogosfera Económica Argentina

martes, marzo 16, 2010

¿Quién Lo Dijo?

¿Fuí yo el que dijo esto? ¿seguro? a mi no me parece. O ¿habrá sido él?. Mmm... la verdad, no lo sabemos.

Pero, antes de avanzar un poco más, hagamos un pequeño interregno. Al parecer, a amigo Postino no le cerró mucho el estimador de Utilización de Capaciada Instalada (UCI) de nuesto post anterior, entonces para ampliar el cuadro, actualizamos un viejo excel que andaba por ahí.

Básicamente, calculamos cuál es el nivel de producto máximo para cada año desde 1990, sí la tasa de desempleo fuese del 5% y la utilización del stock de capital total de la economía del 75%. Estos valores son arbitrarios ya que sólo buscamos darnos alguna referencia para guiar el análisis, ya que como bien comentaba Hector en algún post anterior, el máximo de utilización del total de factores disponibles es inherentemente inobservable. El gráfico que sigue muestra la dinámica del PIB efectivo* y el potencial aquí estimado:
Estimado de esta forma, podemos definir el nivel de UCI de toda la economía, como la relación entre el PIB observado y el PIB potencial. De acuerdo a esta formulación, resulta evidente que dadas las tasas de desempleo existentes durante los noventa, los máximos de producción de la convertibilidad se dieron con niveles de utilización bajos. Asimismo, la UCI alcanzó en 2008 un máximo de 97,1%, para caer en algo más de 5 p.p. durante 2009.Un punto de nuestra definición de "PIB potencial" que puede molestar a los amigos liberales y ortodoxos es que se excluye toda referencia a la tasa de inflación para las cuentas. Hoy en día, la moda dicta que el máximo de producción sostenible, es aquel que no acelera la tasa de inflación. Respecto de este punto, nuestro gráfico que sigue muestra la relación entre PIB e inflación. Sin bien son pocos datos, y la correlación parece nada robusta, se observa que desde 2006, el sostenimiento de altas tasas de utilización de la capacidad se dieron en compañía de mayores y crecientes tasas de inflación:Vale notar que a diferencia de lo que parece indicar Elemaco aquí, la oferta total de la economía no es una cosa fija, sino que esta evoluciona en el tiempo. Incorporando una variación en el PIB potencial del 3% para 2010, llevar los niveles de utilización al 100% (esto no ocurre en toda la serie de los últimos 20 años) implicaría un crecimiento real del PIB del 11-12% en todo el año. Claramente, si la correlación se sostiene, esto sería acompañado por una fuerte aceleración en los precios.

La pregunta que me sigo haciendo es, sí tiene sentido impulsar la actividad económica fuertemente desde el sector público, cuando en medio de una fuerte inercia inflacionaria, el PIB igual estaría creciendo cerca de un 5%. O dicho de otro modo, si no será que todo el impulso fiscal se lo comerá una mayor tasa de inflación.

Saludos,
Genérico

* Al PIB efectivo de 2009 lo hicimos caer un 3% anual.

lunes, marzo 15, 2010

La macro no se negocia

Mis tres años de práctica profesional, cuyo inicio coincide, minutos más minutos menos, con el momento en el que abrí este blog, me han convencido de algo. La teoría macroeconómica funciona. Hay, como diría el Pepe Mujica, un par de reglas macro que no sólo son conceptualmente intuitivas sino empíricamente ciertas. La micro la charlamos, la macro no se negocia.

Una de esas reglas es que existe un límite a la capacidad de la política expansiva (fiscal y monetaria) para impulsar la actividad económica. El límite es físico. La estructura productiva no puede siempre pegar saltos caprichosos hacia adelante. El límite no sólo está en la disponibilidad de insumos de producción (mano de obra, capital, energía, materias primas, etc) sino en el tiempo que necesita el sistema para reasignar los recursos.

Una economía llegando a su límite se manifiesta de dos maneras: inflación e importaciones. Viendo la combinación de ambas series para Argentina y la evolución de los indicadores de empleo que, desde principios de 2007, no mejoran ni un centímetro, hay indicios claros de que cerca de esa fecha, Argentina alcanzaba el límite
(Nota, la serie oficial de desempleo de la EPH tiene dos feroces dibujos en los valores de 2007q4 y 2008q4. En breve subo un post justificando la corrección que muestro en el gráfico)

Todo sería mucho más complicado si el rebrote inflacionario e importador no coincidiera con un impulso fiscal y monetario fuertísimo en una economía no muy alejada de su “producto potencial de corto plazo” (que no se cual es pero sé que está ahí). Podría, si las relaciones más elementales de la macro no se cumplieran, recurrir al argumento de los oligopolios, al del precio de los commodities o al reacomodamiento de precios relativos. Pero no. Están ahí. Se cumplen. O, mejor dicho, o se cumplen o la coincidencia es sorprendentemente oportuna. (click para agrandar)

Así, desde 2007 (con excepción de 2009 cuando la brecha en el producto reapareció), entramos en un sendero de políticas expansivas con bajo impacto en la actividad económica.

El problema es que los costos de buscar violar esa primer regla de la macro no se limitan a la inflación o a las importaciones, lo cual nos acerca a la segunda gran regla macro. La política fiscal está vinculada con su propio pasado y con su futuro o, como decimos los economistas, requiere cierta consistencia inter-temporal. El vínculo es relativamente simple. Independientemente del impacto que tenga sobre el producto, un año podes gastar sin financiamiento genuino, pero la capacidad de financiarte se complica a medida que mantenes el comportamiento irresponsable en el tiempo. Eventualmente chocas con el default o, sobre todo, con el  impuesto inflacionario..

Los seis años de gobierno de matrimonio Kirchner coinciden con el del mayor aumento en los recursos del sector público nacional de toda la historia económica argentina. Vean el siguiente cuadro, donde no se tienen en cuenta aquellas presidencias de menos de un año. Nunca como en la actual una gestión vio incrementarse tanto sus recursos respecto a la anterior. Los 3,5% de recursos adicionales promedio (que esconde una suba de 4.5% de 2003 a 2009) se ve secundado tan sólo por el 1.89% adicional de Ongania-Lanusse, el 1.83% de Illia y el 1.59% de Alfonsin (que tuvo su primavera).

Sin embargo, y a pesar de este fenomenal e inédito crecimiento en los recursos, la gestión K ha puesto nuevamente en jaque la consistencia intertemporal fiscal, impulsando a una economía que ya no muestra una brecha demasiado importante entre su producto efectivo y potencial.

El gasto total creció de $ 131 MM en 2003 a $ 267 en 2009 (en pesos de 2009). Sabemos adonde fue la plata. 1 de cada 2 pesos de destinaron al vergonzoso esquema de subsidios que buscó sostener ese mundo virtual y mediático de tarifas bajas y combustible barato. La pregunta es ¿De dónde sacó el ejecutivo los $ 136 MM adicionales?

Existen cuatro y tan sólo cuatro formas de financiar el gasto público (si encuentra una quinta, habrá violado la primera ley de la termodinámica). A saber, en orden decreciente de sostenibilidad (i) impuestos (ii) endeudarse (iii) emitir moneda y (iv) liquidar stocks (por ejemplo, privatizar). Todas tienen su analogía en algún movimiento contable (si cae el patrimonio neto o sube el patrimonio neto o cae el activo o sube el pasivo). En el siguiente cuadro podrá ver cuál fue la composición del financiamiento entre ambos períodos.

De los $ 136 MM:
1) $ 4 MM (3%) surgieron del flujo de ahorro que el gobierno tenía en 2003

2) $ 50 MM de ingresos tributarios (37%), la que personalmente considero la fuente más genuina de ingresos. De ellos, $ 8 MM pueden atribuirse al aumento de las alícuotas de retenciones de 2007 que, aunque polémicos, creo que corresponden también a la categoría de “genuinos”

3) $ 51 MM (38%) llegan de las contribuciones a la seguridad social, donde $ 6 MM corresponden a la estatización de las AFJP (su flujo, y no su stock) que, aunque también polémicos, son genuínos. $ 5 MM (4%), sin embargo, son ingresos transitorios que tenderán a desaparecer desde 2011, de jubilados que pagan cuotas por la moratoria previsional de 2006.

4) $ 23 MM (17%) corresponden a diversas formas del impuesto inflacionario y al pago que el FMI nos hizo hacia fines del año pasado. Puro financiamiento transitorio, espurio y regresivo.

5) $ 7 MM (5%) restantes fuero liso y llano desahorro

Note el lector como la suma del desahorro, el impuesto inflacionario y la moratoria previsional alcanza los $ 35 MM. Así el 25% del incremento del gasto público y 13% del gasto total es financiado a partir de recursos “no genuinos” y/o transitorios, lo cual inevitablemente genera un problema intertemporal.

¿Es esto un problema serio? No debería serlo, pero lo es. 2.5% puntos del PBI de colocaciones en los mercados durante un par de años no genera ningún problema de sostenibilidad en una economía creciendo al 3%/4% pero, como sabemos, el segundo tipo de financiamiento, intervención del INDEC mediante, está hoy vedado.

En cambio, optamos por la vía inflacionaria, la tentadora y regresiva vía inflacionaria.

Y así, la castidad de las reglas de la macro descansan invioladas y los cauces naturales siguen su camino. La inevitable jaqueca de domingo de una expansividad innecesaria y esteril nos arrincona en las siempre poco felices opciones que nos deja la realidad de una economía que, si uno la dobla demasiado, se rompe.

La solución, por suerte, no parece ser demasiado compleja. “Descremar” un poco el gasto y reabrir los mercados voluntarios de bonos. La buena noticia es que en un año de 4%/5% de crecimiento la corrección de estos desequilibrio no debería traer problemas. La mala es que hay que apurarse, porque mientras nos peleamos por el FoBic se acerca 2011, y sus U$S 20 MM de vencimientos de la deuda.

Atte

Ele

sábado, marzo 13, 2010

Ternura canina descontracturante

Muy serio anda este blog ultimamente. Mucha economía, mucha crispación. Nada mejor que un poco de ternura canina para descontracturar.

miércoles, marzo 10, 2010

Cerrando Brechas

Una pregunta relativamente obvia de caras a 2010, es si existe la necesidad de seguir impulsando la economía por el lado del sector público. La otra claro esta, es como se financia esa expansión. Respecto del primero punto, nuestra posición había sido clara respecto de la necesidad de sostener el sesgo fiscal expansivo durante el año donde mayor impacto tuvo la crisis internacional.

Sin embargo, para el año en curso tenemos serias dudas respecto de la necesidad de seguir cebando la demanda por parte del sector público. Por ejemplo, informes que leemos por ahí, sostienen que para este año, la expansión del gasto privado será más que suficiente para garantizar un crecimiento del PIB superior al 5% anual. Nada mal.

Por eso, lo que sigue son una serie de cuentas "back-of-the-envelope" para cuantificar de algún modo más o menos claro cuál es el crecimiento "máximo" que podría implicar el choque fiscal en 2010.

Vamos por el principio. De acuerdo a los números de ESC(R), el PIB habría caído muy fuerte a partir del segundo semestre de 2008, y encontrando un piso durante los primeros tres meses de 2009. Así, y aunque en términos interanuales el producto cayó durante todo el año, la tendencia insinúa la recuperación para este año.
Las supply-side economics tienden a poner demasiado (todo bah!) énfasis en que el crecimiento de largo plazo esta explicado sólo por lo factores del lado de la oferta. Nosotros, por el contrario miramos otras cosas en este debate. Sin embargo, resulta relativamente evidente que aún cuando la demanda tire el crecimiento de mediano plazo, en el corto, existe una oferta que limita ese crecimiento. Por ejemplo, como muestra en el gráfico que sigue aún con todas sus contras, este esquema macroeconómico llevó la tasa de desempleo a valores inferiores a los dos digitos*, y si bien la crisis implicó una suba en el desempleo, este es todavía es bajo si se lo compara con la historia reciente.

Por otra parte, la utilización de capacidad instalada industrial** (o uso del capital) también mostró una contracción suave durante la crisis, pero se estaría acelerando de forma rápida en la primera parte del año revirtiendo esa tendencia y operando cerca de los máximos históricos para toda la serie desde 1988.
Hagamos entonces las cuentas tontas que dijimos al principio del post. Asumamos, en pos de la simplicidad, que la tasa de desempleo friccional es del 5%. Más allá de cualquier chamuyo teórico, para cualquier Gobierno llevar la tasa a ese nivel sería del todo un golazo. Postulemos además, que el promedio móvil 12 meses de la utilización de capacidad instalada no va más allá del 75%. Otra vez, todo un hito para la historia reciente.
El gráfico anterior muestra entonces, cuál sería la situacióna actual de utilización de los factores respecto de los valores definidos como "máximos". Se percibe claramente como durante el modelo convertible, el ""excedente"" de trabajo era brutal. Por otro lado, se entiende también, dada la capacidad ociosa, la época feliz del Kirchnerismo. Ahora bien, si medimos para el cuarto trimestre de 2009, la distancia entre los valores observados y los máximos nos da que la UCI esta un -3% y el empleo otro -3,1%. Por lo tanto, si asumimos que estas brechas se cierran en 2010, como máximo, se puede esperar un aumento del PIB algo superior al 6% i.a.

Claro, esto no es todo lo que impulsa el crecimiento. Podemos sumar a este 6% un nada despreciable aumento de 2% en el residuo, daría que el techo para el crecimiento de 2010 estaría en algún punto cercano al 8% i.a., sólo 3 puntos porcentuales por sobre la estimación de crecimiento actual.

Volviendo por un rato a la bandera sueca, ¿cuál es el impulso nominal que sustenta una respuesta adicional real de 3 p.p. del PIB? o siendo más específicos, ¿Hay, dada la situación actual de utilización de los factores, espacio para que exista alguna respuesta real al impulso nominal-fiscal?. Sabemos que sí la respuesta a esta pregunta es negativa, la resolución de todo el choque nominal será... nominal!

Dejando sólo un par de dudas. Os saludo.

Genérico.

* Todavía no me queda en claro si esta truchado o no el dato de desempleo.

** Idem con la UCI. En cualquier caso, sí la tasa de desempleo es más alta y/o la UCI más baja, más espacio para impulso monetario habrá... ¿o no?


viernes, marzo 05, 2010

Máxima

Creo que hasta ahora no lo había dicho en público. Pero esta cosa de Elemaco me hizo recordar mi ley motiv de 2010. Acá va:

"Todo aquel que use el término "crispación" para definir la actual coyuntura política, esta en las antípodas de mi posicionamiento ideológico"

Ya lo sabes Elemaco, vos, como Sam, sos contra mío.

Saludos y buen fin de semana.
G.

PD: ¿Y si volvemos a la economía y dejamos esto para charlarlo birra de por medio?

jueves, marzo 04, 2010

Crispación

No es la economía, ni "el modelo", ni el tipo de cambio alto, ni el déficit fiscal, ni la quema de recursos fiscales  caros para combustible barato, ni el impuesto inflacionario de 75% en 3 años, ni el INDEC, ni la crisis del campo, ni Moreno, ni los Skankas y Antoninis, ni las instituciones y la república, ni la estatización de las AFJPs, ni el Mercosur moribundo, ni las candidaturas testimoniales, ni los DNUs cambiando Fobic por Fo"v"ic, ni el futbol que garpamos todos. Todo suma, pero no es nada de eso.

Es ideológico. Es profundamente ideológico.

Y no es derechas o izquierdas, o tal vez si lo es, no lo sé. Tal vez siempre estuve equivocado con eso de las derechas e izquierdas. Tampoco es el rol del Estado en la economía, ni el republicanismo ni las instituciones. 

Es la visión radicalmente distinta de cómo funciona el mundo. La peor herencia de los k será el habernos acostumbrado al conflicto, convencido de que la polarización es necesaria, de que lo común es la suma cero y que la transición a ese mundo virtuoso es agresiva y "crispada".

En economía, como me enseñó el más vivo de los homos Hay almuerzos gratis. En economía pueden ganar todos,  hay complementariedades, externalidades, economías de escala, aprendizaje, producto ocioso, tortas que no solo se reparten sino que crecen, y crecen mucho. La contraposición de intereses, la dialéctica, está en todos lados, existe y se puede ver y tocar, pero es una parte minúscula, insignificante, de la dinámica que mueve al mundo. Es eso en lo que nos ponemos de acuerdo, y no lo que nos divide, lo que nos acerca al desarrollo.

Al menos eso es lo que me dice mi ideología, o mi fe, o mi religión. No lo sé. No necesita ser racional, ni siquiera consistente. Me alcanza con estar convencido, y hoy estoy convencido.

y si no es así...paren el mundo, que me quiero bajar

lunes, marzo 01, 2010

El impacto de la política social Kirchnerista


No le creo a las recientemente publicadas bases de la EPH. Ni un poco. Intuyo la manipulación, la huelo, la siento, pero no puedo demostrarla. Pululan indicios de alteraciones en casi cualquier cruce que se haga, como las inexplicables evoluciones del salario de los no registrados o de las tasas de actividad y empleo. Sin embargo, hagamos abstracción y juguemos a que les creemos* y a que las estimaciones que obtenemos a partir de la EPH valen. 

¿Cuál ha sido el impacto sobre la pobreza de las políticas sociales del gobierno?

El primer paso es estimar la pobreza actual. El insumo crítico para esta estimación es la Canasta Básica Total que determina a partir de que punto una familia es considerada pobre. No encontrando cálculos recientes de Artemio (la ultima que encontré fue de 2008) arriesgo mi propia estimación, que surge de combinar inflaciones provinciales, las estimaciones de Buenos Aires City y de inflaciónverdadera.com.  Los resultados se presentan en el siguiente gráfico.


Como puede observarse en el siguiente gráfico, para esa canasta básica la pobreza en el segundo trimestre de 2009 habría sido de 25,3%, casi el doble del 13% estimado por el INDEC (3.2 millones de personas). 


Extañamente, se produce, desde el segundo trimestre de 2008 y durante el año de la crisis internacional, una caída de la pobreza de casi 4% a la cual no le creo ni un poco. Sin embargo, y como todos son inocentes  hasta que se demuestre lo contrario, voy a dar esta caida por cierta y continuar, aunque asumiendo el compromiso de seguir quemando valiosas horas de ocio hasta encontrar y medir el tongo. (Algo encontré alrededor de las tasas de empleo e inactividad, pero sin evidencia concluyente, callo)  

Noten que no es para nada neutral la Canasta Básica utilizada. Si en vez de utilizar la que mostrara más arriba usara otra un 10% más baja, 950.000 personas sobre un total de 24.5 millones de habitantes (urbanos) dejarían de ser pobres (3,9%) y 750.000 personas pasarían a serlo si hubiese subestimado la canasta en 10%. 

No es el eje de este post, sin embargo, medir cuanto es la pobreza sino, en cambio, medir cuanto varió la pobreza, así que,  volviendo a lo nuestro ¿Cuál fue el impacto las políticas sociales de la gestión K?

Me centraré en las dos más importantes. La moratoria previsional de fines de 2006 (que aplaudiría hasta que me duelan las manos si no la hubieses podrido 20 meses más tarde con la estatización de las AFJP) y el ingreso universal a la niñez de fines de 2009 (que aplaudo sin peros).

Moratoria Previsional

Para medir el impacto de la moratoria previsional realicé una microsimulación de Montecarlo sobre las EPH. Según se ve en los propios datos, entre el IV trimestre de 2006 y el II de 2009 el número de jubilados crece un 39% (700.000 personas) como resultado de la moratoria que amplió sensiblemente la cobertura del sistema previsional. 75% de ese incremento, aproximadamente, se explica por mujeres mayores de 60 años que cambian su condición de inactividad desde amas de casa a flamantes jubiladas. El 25% restante son trabajadores mayores que dejan de estar activos y se retiran.

El ejercicio para medir el impacto de la moratoria es simple. (1) De manera aleatoria, en cada periodo quito a un número de mujeres jubiladas mayores de 60 años su ingreso por jubilación y las regreso a su condición de amas de casa. El ejercicio se realiza de manera tal que el porcentaje agregado de mujeres jubiladas vuelva a ser el previo a la moratoria previsional (61%). (2) Hecho esto, calculo el nuevo ingreso del hogar y reestimo la tasa de pobreza (3) repito (1) y (2) 100 veces y tomo el promedio de las tasa de pobreza obtenidas. La diferencia entre ese valor y la pobreza original representa el impacto de la moratoria previsional.

Ingreso universal a la niñez

Para medir el impacto de la Asignación Universal simplemente incremente el ingreso en $180 por menor (hasta un máximo de 5 menores) para aquellos hogares que tuvieran un/a jefe de hogar:

1) Desocupado/a
2) Ocupado/a en negro con ingreso laboral menor a $ 1800 (use un valor mayor al que rige en el plan para incluir a aquellas personas que entran igual aunque no cumplan el criterio)
3) Ocupado/a cuentapropista con ingreso laboral menor a $ 1400
4) Ocupado/a en servicio doméstico

Esto me da un total de un millón de personas viviendo en un hogar donde se recibe una asignación (en una cantidad de hogares que no puedo medir porque las nuevas EPH no traen el ponderador de hogares). De este millón de personas, el 60% pertenece a un hogar pobre (el 40% restante posiblemente se encuentre sólo ligeramente por encima de la linea de pobreza). Asi medido, el monto total repartido en concepto de asignacion universal ascendería a $ 4.8 mil millones de pesos anuales.

(Tener en cuenta que esto corresponde tan sólo a la proporción de población urbana, y no considera a los 16 millones de habitantes rurales)

Resultados

Los resultados de ambas estimaciones pueden verse en el siguiente gráfico: (corrí el ingreso universal desde fines de 2008 para que el efecto pueda verse)

Combinadas, ambas políticas indujeron una caída directa de 3.5% en la tasa de pobreza, 1,2% atribuible a la moratoria previsional y el 2.2% restante al ingreso universal. 860.000 personas sobre un total de 6.5 millones de pobres urbanos** (13%) cruzaron la línea de pobreza como resultado de una transferencia directa del Estado. 

Nada mal, ¿No?

No tenemos todavía estimaciones del impacto en términos de la distribución del ingreso, que prometemos vendrán en breve. La estimación realizada no cambia sensiblemente si utilizamos una Canasta Básica distinta. Para estimaciones con precios 10% por arriba o por abajo del utilizado las diferencias eran despreciables.

Ojalá el Kirchnerismo fuera sólo esto, ¡Con qué alegría lo votaría a Nestor en 2011!

Atte

Ele

*La corrección de la aparente sobreestimación del ingreso de los no registrados, no incluida en las estimaciones de más arriba representa entre 0.5% y 1.5% de pobreza.

**Las estimaciones se realizan sobre un total de 24.5 millones de personas cubiertas en el universo de la EPH.