miércoles, noviembre 17, 2010

El sospechoso de siempre - Por Kaloma

Un nuevo bloguero invitado a ESC que, sin prisa y sin pausa, avanza hacia el sueño de "bloguear de rentas" En esta oportunidad, Kaloma, conocido comentarista de la BEA que aceptó ponerse de este lado del mostrador.

El sospechoso de siempre - Por Kaloma

Existe un profundo debate sobre el origen de la inflación, desde la puja distributiva del oficialismo hasta la inevitabilidad de la apreciación real, cuyo canal de ajuste a un tipo de cambio cuasi-fijo se traduce en precios domésticos ascendentes. Encontramos, así, numerosinterpretaciones con lógicas consistentes, aunque siempre con alguna incógnita al momento de encontrar una explicación a todos los elementos en juego.

Mi visión es que, si bien son muchos y variados los factores que influyen sobre el proceso inflacionario, existe un actor principal cuyo comportamiento domina y genera este proceso. Sin meternos en el realismo mágico de la interpretación oficial, intentemos encontrar un sistema que describa este proceso y sus componentes.

Para ello, permítanme detallar algunas cuestiones de la realidad que podrán clarificar el tema, a saber:

1.- El aumento en el precio de las commodities afectó a todo el planeta tierra. Sin embargo, pocos países han sufrido un nivel de inflación similar al que experimentó nuestro país.

2.- El efecto interno ha sido diferente, creciendo desde 2005 a la fecha. Sin embargo, los precios externos hicieron pico a mediados del 2008, para desplomarse y nuevamente tocar valores máximos recientemente, en tanto nuestra inflación ha mantenido una constante presión alcista

3.- Nuestros hermanos latinoamericanos han logrado mantener la inflación bajo control permitiendo una revaluación nominal de sus monedas. Sin embargo no hay, hasta la fecha, signos importantes de deterioro económico asociados a esta dinámica del tipo de cambio, cuya posible explicación debería enfocarse en que, frente a apreciación, hay un dólar ajustando ¨todas¨ las monedas (por lo tanto, la mirada sobre nuestra moneda de referencia debería contemplar este efecto)

4.- La oferta domestica de bienes y servicios respondió muy poco a la presión de la demanda. Algunos lo ven como un comportamiento clásico de maximización de beneficios sin invertir, subidos al proceso inflacionario. Otros, en cambio, lo ven como un problema de ajuste temporal al necesitar la oferta tiempo para madurar las inversiones a partir de una capacidad instalada que tocó techo. Una tercer visión simplemente piensa que las expectativas hacen que no se invierta porque hay poca credibilidad en el manejo económico.

5.- La recaudación vuela, apalancada por ingresos ¨extras¨, incluidos los beneficios contables del BCRA. Estos flujos, lejos de generar ahorros, se consumen (gastan) a un ritmo de crecimiento del 30% anual, con una participación del sector público sobre la torta total que aumentó en forma considerable.

Estos juega un papel en el proceso de inflación (revaluador real en sus efectos), pero a mi entender es el gasto público el que determina y engloba a todos los anteriores en un mismo sentido y dirección.

Sabemos que la gran devaluación del 2002 nos dejo con una gran capacidad ociosa, gatillando un acertado ciclo de generación de empleo (posiblemente el mayor acierto del ciclo K) donde se mantuvo la moneda devaluada a efectos meter gente a trabajar (si lo hacen los Chinos ¿Por qué no nosotros...?). Este proceso alcanzó su madurez al llegar al pleno empleo de factores circa 2007, mantener la moneda cuasi-fija nos llevaría a recorrer un proceso de ajuste a través de los precios internos . El punto es ver si el ¨grado¨ o nivel de ajuste se explica todo por esa necesaria revaluación real que busca su equilibrio o es, además, ¨fogoneada¨ por algún otro actor, el “sospechoso de siempre”, que empuja sobre el efecto inicial.

Pues bien, hay dos aspectos que confluyen en el ¨sospechoso de siempre¨, el primero es ver que nuestros vecinos mantuvieron la inflación bajo control, con apreciaciones nominales importantes, pero suaves en el tiempo. El segundo es el crecimiento del gasto, convalidado por una política monetaria expansiva (por no decir emitidora si vale el termino) que hace difícil ignorar al gasto como elemento esencial en este dilema.

No hay, hasta aquí, nada extraño. Es solo una réplica del constante y repetitivo modelo argento, donde cada ciclo externo favorable es utilizado para pagar culposas deudas sociales (absolutamente reales y legítimas) en vez de apuntalar un horizonte de largo plazo, que exige pagar costos políticos ahora y no dejarlos para el futuro (nada más lejos de la realidad política interna).

Para testear este efecto podríamos pensar que ocurriría, a grandes trazos, si pasáramos a una política similar a la de nuestros vecinos, con apreciación nominal hasta que su equilibrio. El dólar caería, y con él aumentaría el nivel real de los salarios hasta equilibrar el sector externo. Aquí, el sector agroexportador vería como sus márgenes comprimirse y necesitarían que les devuelvan las retenciones, con impacto claro en las arcas públicas. En este contexto, la inflación se frenaría en poco tiempo dejando a la otra fuente de financiamiento, el impuesto inflacionario, agotado. Es difícil no pensar que se goza hoy de un efecto fiscal positivo transitorio al cobrar la inflación por adelantado frente a un posible ajuste de costos mañana. Digamos que el gobierno tiene una ventaja financiera sobre el resto del sistema.

Ahora bien, si intuimos que el sector público esta recaudando algo mas (y desde allí gastando más) que lo que debería recibir en una situación algo más equilibrada, podemos adjuntar a este escenario al actor faltante y entender su comportamiento para cerrar el sistema.

La tan analizada oferta domestica ve como cada ejercicio contable deja menores beneficios en términos reales. Esto ocurre porque no se ajusta por inflación, por lo tanto se pagan impuestos sobre beneficios ficticios (ingresos que también desaparecería sin la inflación). Esta percepción de que se gana pero no tanto, sobre un sistema cuyas señales son que sobre la mesa se discute desde controlar precios hasta repartir ganancias, actúa como desincentivo a invertir. Sin pretender defender al empresariado local, que nos ha brindado un R12 como producto megacompetitivo luego de décadas de protección, podemos concluir que las condiciones no han sido óptimas para hundir capital a largo plazo, dejando al ajuste de precios como la opción más potable.

En síntesis la oferta no ha respondido y la demanda ha sido mayor a la lógica a partir de que ingresos extraordinarios (cuya función, al menos en el caso de las retenciones, era justamente contener la inflación) no se han ahorrado sino gastado. Todo esto, en un sistema de tipo de cambio cuasi-fijo, no puede más que terminar en un proceso acelerado de ajuste real (inflación interna) hasta encontrar su nuevo equilibrio.

Las expectativas o inercia inflacionaria son un tercer elemento que aceita la dinámica y acelera el proceso y, como muchos colegas han explicado, es muy difícil que durante lo que queda de esta gestión se logre atacar exitosamente. Me animaría a decir incluso que no existe intención de hacerlo, en tanto la inflación es parte del modelo que sigue operando como si estuviéramos en 2002. La necesidad fiscal empujada por las necesidades políticas hace de la inflación un elemento central de la política económica. Negarlo no es más que un síntoma de esta realidad.

A efectos de comprender como se frena, la interpretación aquí expuesta no deja mucho margen para políticas pro-voto. Sólouna política fiscal a la altura de las circunstancias, que frene el nivel de crecimiento del gasto y una política monetaria acompañando, puede frenar la inercia inflacionaria.

Ya sé, esto se llama enfriar o ajustar, pero es mucho más sensato que seguir negando lo obvio o mantener una postura adolescente cuya expresión retorica pide que se les explique de donde se sacarían los recursos de otra forma. Si la política económica se redujera a encontrar un stock desde donde sacar fondos para mantener un modelo de expansión permanente, la vida sería mucho más justa y fácil, pero lamentablemente el comportamiento económico exige otro tipo de análisis.

Al final el sistema buscara equilibrarse, la revaluación real es un dato, la pregunta es en qué condiciones estaremos cuando lleguemos a donde no queremos llegar, y que niveles de stocks tendremos en ese punto a efectos de poder navegar el próximo ciclo económico.

lunes, noviembre 15, 2010

!El modelo ha muerto! Larga vida al modelo

Gran noticia. Cristina acaba de anunciar por cadena nacional un acuerdo de intención con el Club de Paris por el pago de los vencimientos adeudados, avanzando en la reintegración financiera del país tras el default de 2002 y el segundo default de 2007 cuando el gobierno comenzara la intervención del INDEC. Lástima que no vino con alguna tipo de requisito sobre el INDEC, pero bueh, lo perfecto es enemigo de lo posible.

Esto es una gran noticia por dos razones.

En primer lugar, encuentra a un mundo predispuesto a financiar las economías emergentes. La historia es relativamente simple, y la conto Genérico acá. EE.UU., en su intento de evitar una nueva recesión, impulsa una política monetaria harto expansiva que empapela de dólares la economía global. Estos dólares, con pocas ganas de quedarse en su país de origen en forma de créditos canalizados por los bancos, salen a la caza global de mejores retornos. El mundo emergente, que ha mostrado en los últimos años una recilencia inédita, se vuelve el destino predilecto de quien está deseoso de asumir un poco mas de riesgo para mejorar esos casi nulos retornos del mundo desarrollado.

El segundo es que Argentina se aproxima, sin prisa y sin pausa, y sólo retrasado por la reciente suba del precio de los commodities, al terreno de los déficits gemelos. En 2010 (según cuentas que hice en agosto y que aun no actualice), sin considerar las utilidades del BCRA, de la ANSES e ignorando el déficit de más de 1% de las provincias, el déficit financiero se ubicaría en el orden del 1,5% a lo cual deben adicionarse los vencimientos de algo más de USD 10 mil millones que deben refinanciarse en 2011. En segundo lugar, y salvo que la tendencia cambie sensiblemente, 2011 sería el primer año desde 2001 con déficit de cuenta corriente (aunque con superávit de cuenta comercial).

Resumiéndolo mal y pronto, el gobierno se apresta a aprovechar el financiamiento del resto del mundo justo cuando vamos a empezar a necesitarlo.

Algunas observaciones apresuradas y desordenadas al respecto.

Aunque no explícitamente, el gobierno ha anunciado el fin del modelo. La capacidad del gobierno de sostener un tipo de cambio real alto de los últimos años estuvo en gran parte explicada por la imperfecta movilidad de capitales y por esa especial aversión a invertir que genera(aba) Argentina. Al reintegrarse financieramente, Argentina pierde gran parte de esa independencia de la política económica que teníamos cuando nos alcanzaba para vivir con lo nuestro, lo cual, en el contexto actual implica que continuará la tendencia a la apreciación.

Como expresé en otras oportunidades (y como coincide el del 0.33% acá) esto es una buena noticia, en primer lugar, porque encuentra a Argentina, a diferencia de otros países de la región, con colchón de competitividad cambiaria. En segundo lugar, apreciar el peso significa aquí y ahora una mejora en los salarios reales y en la distribución del ingreso. En Argentina 2010, con un mercado de trabajo que oscila en el entorno del pleno empleo (sí, creo que 7.5%/8% es pleno empleo, por razones que daré en un post que no termino de escribir) el principal problema social no es el desempleo sino el trabajador pobre y no hay política salarial más horizontal que permitir la apreciación de la moneda (la que surge de las paritarias, en cambio, puede estar sesgada en beneficio de los trabajadores sindicalizados, que representan una minoría del total de la fuerza laboral).

En tercer lugar, porque la alternativa a la reintegración financiera con apreciación cambiaria es el ajuste. Es decir, recuperar el modelo del primer kirchnerismo que, sin prisa y sin pausa se ha abandonado desde 2006, requiere un importante ajuste fiscal y del nivel de actividad. Es, según mi humilde entender, la opción mas cruenta entre las posibles, en tanto requiere una suba fuerte del ahorro domestico privado y/o público. Solo si nos alcanza para vivir con lo nuestro podría el gobierno tener algún margen para sostener un tipo de cambio competitivo.

La integración financiera nos ofrece, así, cierto margen de maniobra para encarar una estrategia antiinflacionaria no recesiva, como se está debatiendo en la BEA por estos días (que dicho sea de paso, no creo que el gobierno pueda implementar, porque requiere de credibilidad de la que adolece. Aunque quien sabe, este país es propenso a las sorpresas)

Sin embargo, mejor hacerlo explicito. La reintegración financiera es una oportunidad pero también un riesgo, y nos obliga a esperar una eventual llegada de capitales foráneos como mínimo con respeto. La experiencia de los últimos cuarenta años de globalización financiera recuerdan que la entrada de capitales son una bendición y maldición (en ingles suena mejor: Blessing and curse): en países con bajo ahorro domestico como el nuestro pueden correr la restricción presupuestaria para financiar el proceso de desarrollo aunque a costa de exponer al país al riesgo de (a) reversión abrupta de los flujos, (b) formación burbujas financieras de diversos tipos, especialmente serio en países financieramente subdesarrollados y, sobre todo (c) sobreapreciación las monedas, con todo lo malo q una moneda excesivamente fuerte puede generar a una economia.

Ergo, si estamos encarando un proceso de reintegración financiera es clave hacerlo responsablemente, a diferencia de lo que sucediera en experiencias anteriores. Es decir, deben aprovecharse las distintas herramientas disponibles para surfear las olas de capitales: controles de capitales de corto plazo (que han dejado de ser mala palabra incluso para el FMI), regulación del sistema financiero para evitar burbujas, política anti cíclica para evitar “exuberancias irracionales”, etc.

Conclusión: Estamos como queremos.

Lastima la inflación de casi 30%, claro, fabrica de pobres que estará en el gobierno que asuma en 2011 (¿o será 2015?) comenzar a desarmar, pero mejor hacerlo sin darse la cabeza contra la restricción externa.

Atte
Luciano

viernes, noviembre 12, 2010

La tormenta perfecta

Quisieron las vueltas de la vida que la semana pasada estuviera en Quimilí, Santiago del Estero escuchando una charla de Eduardo Sierra, el climatologo de la Bolsa de Cereales (quisieron también que el único día del año en el que se me ocurre tomarme un avión, a unos muchachos en Ezeiza se le ocurre fajarse a piñas y dejarnos 10 horas varados en el aeropuerto de Santiago, pero esa es otra historia).

Los argumentos que esgrimió el profesional, que es considerado algo así como un semidiós que controla los elementos por más de uno con el que tuve oportunidad de hablar, fueron bastante convincentes. Resulta que en el mundo se está experimentando este año el fenómeno climático conocido como “La Niña”. Según Wikipedia y otras fuentes a dos clicks de distancia, “La Niña” es parte del ciclo climático ENOS, un fenómeno en el cual oscilan distintas condiciones oceánicas y atmosféricas que con notorios impactos globales. La parte que mi memoria más fácilmente ha logrado retener (o mi cerebro procesar, o ambas) es que cuando hay Niño el agua del Océano Pacífico está caliente, en tanto durante las Niñas el agua caliente se retira hacía Asia y deja a la costa oeste de América con un clima seco y frio.

La cuestión es que en los años de Niña el patrón de lluvias en Argentina tiende a ser seco en la zona productiva y más lluviosa en la zona norte (a diferencia del Niño, cuando llueve mucho en la región pampeana y menos en el NOA). 

Una Niña muy fuerte, por ejemplo, se lo llevó puesto a Alfonsín en 1989, por el duro impacto que tuvo sobre la producción de soja, maíz y sorgo (no llegó a golpear fuerte al trigo porque la Niña llegó tarde en el año). La entrega anticipada del gobierno radical coincidió temporalmente (semanas más, semanas menos) con la cosecha de una campaña en la que la producción de trigo caía un 5%, la de soja un 37%, la de maíz un 47% y la de sorgo un 53%


Una Niña estuvo también detrás de la catastrófica campaña 2008/2009, en el que la producción conjunta de trigo, maíz y soja cayó de 86 millones de toneladas en 2008 a 57 en 2009 (desde donde recuperaría a los 87 millones de este año, que explican una parte no despreciable del 8% de crecimiento de 2010). Sin embargo, como explicaba Sierra, la tremenda sequia de 2009 se explica no sólo por el impacto de una Niña sino porque fueron dos Niñas seguidas. 2007 fue un año excepcional, con un perfil hídrico ideal que indujo una campaña perfecta. En 2008 llegó la primer Niña, cuyo impacto no se hizo sentir porque, a pesar de que llovió menos, aún había agua en el suelo. En 2009, sin embargo, la nueva Niña llegó con un suelo ya seco.

“Aunque cueste creerlo” afirmaba, con un guiño al público que causó más de una risotada “la combinación de un niño con dos niñas es anticipo de catástrofe”

Cuestión que Argentina está entrando en su primer año de Niña, tras un Niño en 2010, que no afectaría sensiblemente la producción de 2011. Sin embargo, con argumentos muy convincentes que me considero absolutamente incapaz de reproducir, Sierra sostenía que hay indicios para creer que 2012 sería un año de Niña, es decir: 2009 Niño – 2010 Niña – 2011 Niña. Do the math.

Hasta aquí las cantidades. En segundo lugar tenemos las primeras expectativas sobre la evolución de los precios. Un efecto colateral del Quantitative Easing norteamericano, que el amigo Genérico bien explicaba acá, es que los capitales han salido al mundo a buscar inversiones más riesgosas, entre ellas las commodities agrícolas, con un impacto en los precios inmediato, como pueden observar en el siguiente gráfico.

Sin embargo, hay suficiente experiencia acumulada sobre los riesgos de engolosinarse tomando por permanentes los shocks transitorios (a punto tal de que incluso el FMI ha dado su guiño positivo a los controles de capitales). Ahora bien, de la misma manera que la política monetaria expansiva en USA impulsa los commodites, puede esperarse que una contractiva que busque retirar la millonada de dólares del mercado induzca un regreso de los capitales a su origen. Si suponemos un escenario global no muy pesimista, en el cual el QE2 funciona y el miedo a la recesión en usa USA se retira, no sería de extrañar que hacia 2012 esto comience a suceder (cosa que si quieren podemos debatir in extenso en los comments). 

En conclusión, 2012 se perfila como un año con no despreciables probabilidades de mala campaña  agricola y de reversión en los términos de intercambio (que, que ay patria mía, estarán ahí justo para financiar la campaña electoral). Si esto efectivamente sucede, podrán decir que yo les avisé (y sino, obviamente, la culpa es del climatólogo)

No me gustaría estar en los zapatos de quien esté a cargo del Poder Ejecutivo si ese escenario termina realizándose.

Feliz Viernes!

Luciano

martes, noviembre 09, 2010

Quantitativate Esta... 2

A pesar de que algunos periodistas del multimedio quieran dar por terminada a la BEA 1.0, desde este espacio solo queremos decir que no les tenemos miedo... no nos fuimos a ningún lado, solo estabamos tomando impulso.

Hace unos días, la Reserva Federal de EEUU (Fed) anunció una nueva ronda de quantitative/credit easing que ha pasado de denominarse QE2 y ha disparado todo tipo de especulaciones y análisis.

¿Qué es esto del QE2? Bueh, la FED (el Banco Central de EEUU) decidió adquirir unos USD 600.000 millones (4% del PIB) de bonos del Gobierno de Estados Unidos (Treasuries) de largo plazo a un ritmo de USD 75.000 millones por mes entregando a cambio esos billetitos verdes que todos tanto querremos.

Lo que la FED busca al emitir esta cantidad de dólares, es reducir las tasas de interés de mediano plazo para apuntalar la inversión, mejorar la situación financiera del sector privado, en tanto una caída en las tasas de los podría impulsar el valor de las acciones que son una parte central de la riqueza privada y, en tercer lugar, depreciar la moneda de modo de mejorar el balance externo.

No es la primera vez que la FED hace esto. De hecho, por eso llamamos a este el QE2 ya que en los momentos iniciales de la crisis financiera internacional hubo un QE1. En septiembre de 2007, mientras todo se derretía bajo el fragor de la crisis, la FED más que duplicó sus activos comprando al sistema financiero activos tóxicos a cambio billetes.
Esta masiva inyección de Dólares, sin embargo, tuvo escaso impacto sobre la evolución del crédito privado y, desde allí, sobre el nivel de actividad y precios. Dada la creciente aversión al riesgo, la situación de virtual insolvencia del sistema financiero y el colapso observado en la demanda de crédito, la mayor parte de este gigante impulso monetario fue a fortalecer la posición financiera de los bancos que acumularon la liquidez en forma de reservas excedentes.
Así, la fuerte generación de liquidez de la FED quedó neutralizada de manera brutal. Noten sino el colapso entre la relación entre el agregado M1 y la BM (¿no es el mejor ejemplo de la crítica de Lucas que se haya visto?):Pero no sólo el QE1 no logró afectar la dinámica del crédito sino que, además, no tuvo el efecto esperado sobre el tipo de cambio, sino más bien todo lo contrario. Nuevamente, el epicentro de la crisis disparó la percepción de riesgo de los agentes y el mundo en su conjunto corrió al dólar en un proceso dudasamente conocido como "vuelo a la calidad":
Entonces, ¿puede el QE1 ser considerado un fracaso?. No, o al menos no completamente. Puede decirse que el QE1 tenía un objetivo (explícito o implícito) de evitar la quiebra del sistema financiero de EEUU, objetivo que a todos luces consiguió.

Ahora bien, llegado a este punto es donde se abren los mayores interrogantes sobre el QE2. El tipo de cambio, el producto y el empleo son los objetivos explícitos del QE2. A diferencia del QE1 los importante no es que la liquidez llegue a los bancos, sino que se transforme en crédito para ser efectivo sobre empleo y producto.

Sin embargo, sabiendo que los bancos ya tienen todas las reservas excedentes del QE1 ¿por qué aumentarían la oferta ahora? ¿Enfrenta el sistema financiero de EE.UU un problema de oferta el del crédito?
Las mayores dudas llegan, sin embargo, desde su impacto cambiario, donde la política monetaria expansiva está siendo más resistida y ha dado lugar a una “espectacular” currency war: para ser efectivo sobre el tipo de cambio, debe ser efectivo en bajar las tasas en EEUU. Sin embargo, en una economía abierta al movimiento de capitales eso puede generar no aumentos en el gasto doméstico sino salida de capitales en busca de mejores retornos (hot dollars) lo cual, en el país receptor, no es otra cosa que una apreciación de la moneda o más clarito, una salida argenta a los problemas de EEUU.

Dicho de otra manera, una forma alternativa de entender al QE2 como una política que busca exportar la recesión al resto del mundo. En este caso, obviamente, el resultado final dependerá de que decidan hacer quienes están del otro lado del mostrador (entre ellos, nosotros). Por el momento, parecen estar ganando:
Saludos,

Genérico

lunes, noviembre 01, 2010

Balances pos-kirchneristas

La muerte de NK invita a hacer balances, en medio de un momento donde es tentador olvidar lo oscuro para resaltar lo brillante, lo que trasciende. Personalmente, me cuesta ponerme a pensar en cualquier otra cosa hasta tanto no logre organizar mis ideas sobre lo que está pasando, por lo que este post puede leerse, si se quiere, como un descargo en un bloc de notas.

Los eventos de los últimos días me confirmaron algo. Hay gente, mucha gente, que creyó en Néstor Kirchner. Muchos veían a Nestor, y ahora ven a Cristina, como los líderes de un movimiento histórico, de un proyecto casi épico y cargado de ideales y emociones que, como escuché suficientes veces los últimos días, le devolvió la dignidad a la Argentina. Su fallecimiento caló hondo en el corazón de millones de argentinos. Tan sólo eso obliga a tratar su muerte con respeto y a reconocer al pasado miércoles como un día histórico, que posiblemente junto con los de fines de 2001, sea uno de los días políticamente más importantes que me han tocado vivir en mi corta vida consiente (que comenzó, más o menos, a mis 18/20 años).

Es difícil que la figura de NK vuelva a generarme los sentimientos que me generó en vida. Sin embargo, pasado un par de días y con las aguas más en calma, sigo seguro de algo: no soy, y difícilmente pueda ser, kirchnerista.

La primera razón es la “moralista”: Yo no le creí. No sé si porque compré el mensaje mediático, porque me cuesta comprar discursos de movimientos épicos o bien porque simplemente nunca tuve la oportunidad de tenerlo cerca, mirarlo a los ojos o intercambiar dos palabras. Me convence más, en cambio, la idea de que la historia política de NK se explica por la búsqueda insaciable de acumulación de poder, que no veía frenos sino tan sólo obstáculos que había que sortear como se pueda, muy alejada de la historia de un idealista que apostaba genuinamente por un país mejor.

Si estoy en lo cierto no lo se. De hecho, no siempre fue así. Hace cuatro años, con ganas de ilusionarme, escribía un post como este. De todas maneras, tampoco creo que sea tan relevante. No voy a jugar a Dios juzgando intenciones.

Sin embargo, no es la única razón. La segunda razón es ideológica, y la expresé hace algún tiempo en este post. Creo que es, individualmente, la razón más importante por la que no soy kirchnerista. Es la concepción de la política como continuación de la guerra, la política sin cuartel, la negación del otro, la pelea irreductible frente al consenso. Entiendo consenso, aclaro por si hace falta, no como un mundo de arcoíris y pajaritos donde todos bailamos agarrados de las manos, sino en cambio como el entendimiento de que (como me decían casi literalmente en un comment a aquel post) más allá de lo que yo crea, para avanzar debo encontrar un punto medio con los que piensan distinto, porque el mundo es más complejo y más amplio que el de nuestro personal punto de vista.

No es otra cosa que el eterno conflicto (que no es patrimonio ni de las derechas ni de las izquierdas, valga aclarar) entre el dogmatismo y el pragmatismo. La peor herencia de NK será el habernos acostumbrado al conflicto, convencido de que la polarización es necesaria, de que lo común es la suma cero y que la transición a ese mundo virtuoso es agresiva y sin cuartel.

La tercer razón es la más racional, la que surge de un más frio calculo de pros y contras.

Realmente creo han hecho una muy mala gestión de la economía argentina.

Durante el primer periodo kircherista (que permítanme arbitrariamente definir entre 2003 y 2006) los resultados económicos fueron evidentes. En menos de cuatro años, la pobreza cayó del 45% al 25% y el desempleo de 16% a 8%, con una creación de 2 millones de empleos principalmente formales. Los salarios reales de los formales se recuperaron rápidamente y superaron en un 20% los niveles pre-crisis (no así los informales, que recién ahora, si le creemos a la EPH, están como en 2001) y el nivel de actividad acumularía un crecimiento del 31% superando en un 15% el máximo de 1998.

Podemos discutir por horas como se explican estos y otros resultados positivos y a quien puede atribuirse la paternidad, pero lo que es seguro es que los resultados están ahí, son tangibles, visibles, evidentes (este servidor lo hacía, por ejemplo, aquí).

El segundo periodo en cambio, el que empieza en algún momento entre la moratoria previsional y la intervención del INDEC y sigue hasta nuestros días, se caracteriza por una gestión mucho más activa de la política económica. Si en 2006 aún podía decirse que la economía avanzaba sobre “el modelo” armado por el gobierno anterior, difícilmente pueda hacerse la misma afirmación de 2007 a esta parte. Es la época de la moratoria y las reformas previsionales (estatización incluida), de las subas de retenciones (las fallidas y las aún vigentes), de la AUH, del despliegue de subsidios, del pago de deuda con reservas y la financiación con emisión, de los controles al comercio exterior, del dólar de 3 a 4, entre las varias otras que se pueden mencionar que vuelven a este periodo claramente distinto del anterior.

Las medidas son visibles, los logros, en cambio menos evidentes. Embarrado por la siempre presente ausencia de estadísticas públicas, es mucho más complejo analizar este segundo periodo, en tanto sólo puede hacerse en base a la información dispersa que uno logre recopilar y que da origen a lecturas radicalmente opuestas de la coyuntura de Argentina en noviembre de 2010.

Mi propia interpretación de la situación, así como la enumeración de los errores que creo se han cometido, la he hecho en otros momentos (por ejemplo acá, acá o acá) y no es esté el lugar para ponerme con datos y gráficos engorrosos. Puedo, sin embargo, resumirla en una sola frase: creo que la mala gestión macroeconómica ha echado por tierra los fenomenales esfuerzos por extender el Estado de Bienestar desde 2006 o, si quieren una versión más liviana, no es evidente la gran mejora social que debería ser el correlato del fuerte despliegue fiscal de los últimos años. Sin poder evitar caer en frases trilladas, tengo una palpable sensación de oportunidad perdida.

Hacia adelante, me obligo a ser optimista. Hay suficientes interrogantes abiertos y escenarios posibles desde el plano político como para que todo pueda pasar. Las perspectivas económicas (que vendrán en un post en un par de días) no son ni lo oscuras que fueron en otros periodos ni lo despejadas como para que podamos salir a festejar como si todo lo que hay estuviera apoyado en terreno firme.

Mi mente puede descansar en paz. Se que no soy kircherista, o al menos que hoy no lo soy. Sin embargo, como en noviembre de 2007, entré en periodo de luna de miel. ¿Quien sabe si Cristina no tiene algún as guardado bajo la manga? Se vienen tiempos interesantes y tal vez sean con final feliz.

Atte.

Luciano

miércoles, octubre 27, 2010

miércoles, octubre 20, 2010

Desrelativizando la descomplejización del desarrollo

Estimados, hete aquí un post coautorado entre este servidor y Gabriel Zelpo, joven estudiante de economía de 22 años, a quien he tenido el placer de conocer en mi pasada como economista jefe de Analytica (y antes en sus encubiertas visitas a la BEA).

Hace algo más de dos meses, en su última aparición pública, Genérico integraba en un post dos de esas grandes obsesiones de este blog (bah, de la BEA en general): Por un lado, Brasil y, por otros, los impactos del tipo de cambio real sobre el desarrollo de un país. En un post donde desgranaba la canasta exportadora, Gene concluía que Brasil estaba experimentando un proceso de “descomplejización” y primarización de la economía, conclusión a la que llegaba, argumentos más, argumentos menos, a partir de la lectura del siguiente gráfico


Desde el 2000 a esta parte las exportaciones de productos básicos y semifacturados han ganado casi 10 puntos de participación en el total exportado, en perjuicio de las manufacturas. Viendo esto, se pregunta Gene en aquel post: ¿No sería entonces (el de Brasil) otro caso de enfermedad holandesa para una economía pequeña y abierta? el shock positivo de Términos de Intercambio te aprecia el tipo de cambio e impulsa las exportaciones básicas, al costo no menor, de bloquear el proceso de complejización productiva.

Ahora bien ¿es realmente lo que muestra Gene una señal de descomplejización de la economía que debe preocupar?

En primer lugar, permítannos comparar la performance exportadora de Brasil con la Argentina, país que, con una estructura productiva relativamente parecida, mantuvo una política cambiaria distinta que buscó, explícitamente, evitar los impactos negativos de una posible enfermedad holandesa.

El siguiente gráfico puede verse como, en Brasil las Manufacturas industriales* pasaron de representar el 65% del total de las exportaciones en 2000/01 al 52% en 2007/2008. En  Argentina del modelo de tipo de cambio real competitivo, en cambio, esta caída fue mucho menor,  de tan sólo 2% desde 37% a 35%.

Esto, a simple vista, es un punto a favor de la tesis que defiende la idea de que el TCR competitivo inmuniza a un país frente al impacto primarizador de una moneda muy fuerte.




Ahora bien, insisto ¿es esto realmente indicios de que Brasil se está “descomplejizando” y primarizando, al menos vis a vis el país que tomo recaudos frente a la enfermedad holandesa?

Nop

Básicamente, puede decirse que Genérico (como gran parte de la literatura sobre el tema, valga aclarar) ha sido víctima del fetiche del relativismo. A saber: interpretar linealmente “composición relativa” de la canasta exportadora como “complejidad” de la economía. Abandonemos, por un instante el relativismo para zambullirnos en el maravilloso e iluminador mundo del absolutismo metodológico. Dejemos de mirar composiciones relativas para mirar tasas de crecimiento

Como punto de partida, tenemos en Brasil un crecimiento de 220% entre 00/01 y 07/08 frente al 150% de Argentina en el mismo periodo. A simple vista, la mayor apreciación parece no haber afectado la dinámica global de las exportaciones.

Sin embargo, sabemos que la composición importa. Centrémonos entonces en las exportaciones primarias (incluyendo al petróleo refinado) y en las manufacturas de alimentos.

En el siguiente gráfico podrá ver como el crecimiento fue superior en Brasil para todos los rubros analizados: Algo menos para la exportación de productos agropecuarios, pesca y madera (primeras dos columnas) y de manufacturas alimenticias (utlimas dos, que incluyen carne, lácteos, soja, entre otros). algo más para en el caso del petróleo, donde Brasil octuplica sus exportaciones, y minería, con un crecimiento de 517% vs 289% en Argentina. Téngase en cuenta que esta diferencia no puede ser atribuida a los términos de intercambio, shock común a ambos países.

Es decir, hasta aquí tenemos que la apreciación cambiaria no habría afectado la dinámica exportadora de los productos “poco complejos”.

Pero claro- dirán -el verdadero problema de la enfermedad holandesa es el impacto negativo sobre los transables que si importan, los más complejas, los industriales. En el siguiente gráfico podrán ver, sin embargo, como la aparente descomplejizacion del enfermo holandés se esfuma cuando vemos que, durante el mismo periodo, las exportaciones “complejas” crecieron un 155%, incluso un 27% por arriba del crecimiento Argentino.

El resultado es aún más llamativo si desagregamos a las exportaciones industriales según el grado de intensidad de la mano de obra (la definición la pongo en los comments), donde uno esperaría que el  impacto expansivo de una política de tipo de cambio competitivo sea mayor. Puede verse, sin embargo, como la diferencia se mantiene alrededor de 27% (166% vs 139% y 144% vs 116%).

Es decir, el TCR apreciado en Brasil, con su correlato de salarios más altos en dolares,  ni siquiera tuvo un impacto negativo visible sobre las actividades mano de obra intensivas (como textiles y calzado, productos de madera,etc )  

En conclusión lo que se observa en nuestro principal socio es que no sólo no hay indicios de que la estrategia cambiaria haya tenido impactos negativos sobre la “complejización” de las exportaciones sino también que, cuando nos quitamos las gafas del relativismo, tampoco parece haber afectado la integración comercial con el resto del mundo (no al menos al compararlo con un país que logró contener las subas salariales durante años con tal de mantenerse barato para vengan a comprarle sus manufacturas).

Requiem al impacto descomplejizador del tipo de cambio.

Dicho esto ¿Cuáles son las enseñanzas que podemos extraer del vecino en vistas de que Argentina enfrenta un inevitable proceso de apreciación cambiaria? Si los hay ¿Cómo evitar los impactos negativos que puede traernos la apreciación?

Atte

L y G

*Aclaración: definimos industriales como manufacturas no alimentos (rubro 15) ni petróleo refinado (rubro 23), definición que es distinta a la de MOA y MOI del INDEC.

martes, octubre 05, 2010

Elige tu propia pobreza

Ya no es necesario especular más. Finalmente están disponibles las bases de datos de la Encuesta Permanente de Hogares del primer y Segundo trimestre de 2010 que nos permiten medir de manera algo más precisa (y obviando los problemas que sabemos que tiene la EPH) cual fue el impacto de la Asignación Universal por Hijo (AUH) sobre los indicadores de pobreza e indigencia.

El punto crítico de esta estimación está en la definición de la Canasta Básica Alimentaria y Total utilizada para medir la pobreza. Como el objeto de este post no es medir el nivel de la pobreza sino su variación desde la implementación de la AUH, actuaremos salomónicamente para dejar a todos contentos.

En el siguiente gráfico verán mi propia estimación de la canasta básica, calculada a partir de la evolución de los índices de alimentos y bebidas de 12 departamentos de estadísticas provinciales. Esta estimación arroja, para junio de 2010, una línea de pobreza para una familia tipo de $ 2127, con una variación interanual de 29% y una suba acumulada desde diciembre de 2009 de 14%.

Como no pretendo estar calculando con esta canasta la canasta básica definitiva sino simplemente una de entre las tantas que hay dando vuelta, a continuación haré un ejercicio en el que usted, lector amigo, podrá elegir su propia aventura.

Para evitar la eventual subestimación o sobreestimación de la verdadera canasta, simplemente realicé los cálculos de pobreza e indigencia para cinco canastas básicas totales diferentes, sobre los datos oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares. La pobreza e indigencia fue calculada de la siguiente manera:

1) Determiné arbitrariamente la canasta básica para una familia tipo en diciembre de 2009 en $ 1500, $ 1625, $ 1740, $ 1865 (el valor que me da a mi) y $ 2000 (un valor cercano al que intuyo que usa la UCA). Si tenemos en cuenta que incluso Artemio Lopez hablaba de una canasta básica de $ 1500 en Julio de 2009 podemos considerar que el valor mínimo utilizado en diciembre no es exagerado.

2) Para completar los valores entre enero de 2007 y diciembre de 2009 simplemente cambie la escala de las variaciones mensuales de mi estimación, tomando como punto de partida la canasta oficial de enero 2007 ($ 897) hasta alcanzar $ 1500, $ 1625, $ 1740, $ 1865 y $ 2000 respectivamente

3) Para los valores entre diciembre 2009 y Junio 2010 asumí una inflación acumulada de 16%, en linea con lo que estima la consultora X. No es muy distinto del 15% que estima inflacionverdadera.com o del 17% que obtengo yo de las provincias, y es bastante más baja que el 23% del rubro alimentos y bebidas de Buenos Aires City.

¿Qué es lo que obtenemos de esta manera?


Según la canasta básica utilizada la historia que se cuenta es radicalmente distinta. Desde una caída de la 6 (2.5) puntos en la pobreza (indigencia) entre 2006 y 2010 a una suba de 4 (2) puntos.

Sin embargo, no es el objeto de este post hablar del nivel de la pobreza sino del impacto de la asignación universal, para lo cual pueden ver, en los siguientes gráficos, la evolución de la pobreza e indigencia estimada para distintas canastas desde el último trimestre de 2009 (cuando entrara en vigencia la AUH)

Elija usted la historia que elija, más o menos cerca de la que cuenta el INDEC o las estimaciones privadas, el resultado es el mismo cuando vemos 2010. En el mejor de los casos, la inflación consumió el total de la mejora social obtenida por la AUH y, en el peor, incluso generó un deterioro mayor al beneficio, tanto en pobreza como en indigencia (yo esperaba que el impacto sobre la indigencia sobreviva a la inflación, pero no fue así).

En conclusión, creo que podemos dar formalmente por terminado ese periodo de oro en el cual no era visible el impacto social negativo de la inflación. Una jornada triste, en la que incluso los manipulados indicadores oficiales muestran que la cosa se está complicando.

Atte

L (@LucianoCohan)

PD: si, si. El título original decía eliJe. Pasa en las mejores familias!

lunes, octubre 04, 2010

The BEA is not dead

La gente de la Di Tella avanza en el copamiento de la BEA.

Ayer era Levy Yeyati, hoy Foro Económico de Emilio Espino, Sebastian Galiani (que dió sus primeros pasos blogueriles por estos pagos), Andres Neumeyer y Juan Pablo Nicolini. Todos conocidos y reconocidos docentes de la Di Tella.

Bienvenidísimos!

L

PD: !Vamos UBOs! !Vamos! hace algún tiempo llegaron los de La Plata y San Andres, Hoy Di Tella. Vamos muchachi! A no aflojarle que estamos perdiendo terreno.  

lunes, septiembre 27, 2010

Lineamientos para una reforma previsional

Aquí está, este es, documento de CIPPEC de Luciana Diaz Frers, Eduardo Levy Yeyati y este servidor. Cuatro propuestas para una reforma del sistema previsional sustentable. Con poco tiempo, me limito al copypasteo de algunos extractos (algo recortados) del documento. En breve preparo una versión un poco blog-friendly.

1. Universalización de la cobertura

La universalización de la cobertura implica la desvinculación del haber previsional de los aportes propios realizados durante la edad activa. Esta reforma, en la misma línea que la Asignación Universal por Hijo, convierte el ingreso de la tercera edad en un derecho. La universalización permite hacerse cargo de los trabajadores informales o esporádicos que quedan afuera del sistema por insuficiencia de aportes, evitando la incertidumbre (tanto de ingresos como fiscal) asociada a las espasmódicas moratorias.

La introducción de una Asignación Universal de la Tercera Edad (AUTE) perfora aún más el débil carácter contributivo del sistema actual en el que el trabajador paga durante su vida activa para recibir en el futuro, y recibe en función de lo que ha pagado en el pasado. […]

2. Cambio en los parámetros de sustitución y movilidad

[…] ¿Cómo alcanzar la progresividad del sistema sin vulnerar los derechos adquiridos por quienes hayan aportado al régimen contributivo? Una manera de hacerlo es priorizando la suba de la jubilación mínima por sobre las jubilaciones mayores, en línea con lo que ha sucedido en los últimos años. La instrumentación de este mecanismo es clave, en tanto no debe vulnerar los derechos constitucionales de movilidad jubilatoria en los haberes no mínimos.

¿En qué valor debería situarse la jubilación mínima? A nuestro juicio, más pertinente que una determinación en función del salario mínimo, asociada a una concepción contributiva del sistema […], sería determinar y actualizar los haberes en función de una Canasta Básica de la Tercera Edad (CBT3E), asumiendo, naturalmente, una estimación rigurosa de la misma.

A modo de ejemplo, imaginemos el siguiente esquema. Por un lado, la AUTE se podría fijar en una CBT3E […]. Por el otro, a fin de que la introducción del nuevo cómputo no genere saltos, la nueva jubilación mínima (JM), percibida por quien cumple con el requerimiento de aportes y edad, surgiría de dividir la mínima vigente por el valor de la CBT3E,quedando de allí en más atada a ésta última.

Una vez definidos estos dos parámetros (AUTE y JM), restaría determinar el haber de dos grupos de beneficiarios: (i) aquellos contribuyentes que no cuentan con el mínimo de aportes, y (ii) aquellos que según sus aportes deberían percibir una jubilación superior a la mínima.

En el primer caso […], lo más lógico sería que percibieran una jubilación cuyo valor, mayor que la AUTE y menor que la JM, surgiera del cociente de aportes efectivos sobre los necesarios para percibir la mínima […]. En el segundo caso […], cabría aplicar la regla vigente, que establece la jubilación como el promedio del salario de los últimos 10 años, sujeto a una jubilación máxima, actualmente en $6.500, que surge de una fórmula que pondera el aumento del salario promedio (CVS) y de la recaudación por aportes y contribuciones.

[…]¿Cómo se actualizarían estos haberes? […] Lo ideal sería actualizar los haberes mediante un índice que pondere la evolución del costo de vida (CBT3E) y de los ingresos del sistema. Más precisamente, para la JM y jubilaciones superiores podría utilizarse la fórmula de actualización vigente, reemplazando la variación del salario promedio (CVS) por la variación de la CBT3E (o por un índice de precios similar). Por su parte, la AUTE estaría determinada por la CBT3E, mientras que las jubilaciones intermedias (beneficiarios con aportes incompletos) surgirían directamente de la fórmula de proporcionalidad entre AUTE y JM.

3. Reforma del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS)

El rol del FGS está íntimamente ligado a la discusión de la naturaleza contributiva del sistema previsional. Según la versión tradicional, el actual sistema de reparto “reparte” las contribuciones del empleado y el empleador entre los actuales beneficiarios del sistema. Esto dictaminaría, por un lado, que lo ahorrado durante la vigencia de las AFJP (hoy en el FGS) pertenece al sistema previsional y no al Tesoro. […].

[…] Pensamos, en cambio, que el sistema previsional es parte esencial de la red de protección social, y que como tal debe ser fondeado con recursos tributarios. [...] Por esto, proponemos la creación de un Fondo Anticíclico Previsional (FAP), constituido por los recursos efectivos del FGS; esto es, neteando la deuda pública en cartera del FGS –la que, adicionalmente, abulta de manera engañosa los cocientes de deuda y encarece el acceso al crédito.

El uso de los recursos del FAP debería estar gobernado por criterios de inversión de largo plazo en activos de baja correlación con el ciclo local, de modo que el dinero valga más cuando los ingresos sean menores[…]. Y su gestión –que podría permanecer dentro de la órbita pública, por ejemplo a cargo de los expertos en administración de reservas del Banco Central– debería ser monitoreada de manera periódica por el Congreso.

4. Revisión de la edad mínima, jubilación anticipada y eliminación de aportes para trabajadores de la tercera edad

La extensión de la cobertura previsional aquí sugerida incrementará la presión sobre la ya delicada sustentabilidad fiscal. Esta mayor presión requerirá, en línea con lo observado en otros países y con la evolución natural de la expectativa de vida, la elevación gradual de la edad jubilatoria, de modo de no condenar al sistema a la quiebra y al incumplimiento.

Cada año adicionado a la edad jubilatoria […] posterga el retiro de unas 300 mil personas […]; cifra que ascendería a 1,3 millones si el incremento fuera de cinco años […]. En términos fiscales, un año de incremento implicaría a precios de hoy, un ahorro fiscal de $4,2 mil millones, cifra que podría ascender a $18,4 mil millones de subirse la edad de jubilación a 65 años para las mujeres y 70 para los hombres.

La contrapartida natural del incremento de la edad jubilatoria es una prolongación de la vida activa. Si bien esto implica una mayor fuerza laboral y una mayor producción, cabe esperar que el mercado laboral absorba la mayor oferta de trabajo sólo parcialmente, incrementado el desempleo en otros rangos etáreos.

Para compensar el efecto negativo sobre este grupo de trabajadores, y suavizar el impacto sobre aquellos que han adquirido derechos como resultado de los aportes y contribuciones ya realizados durante su vida activa, puede pensarse en un programa que combine:

(i) subsidios a la contratación de personas mayores, por ejemplo, mediante la exención del pago de aportes y contribuciones patronales para los hombres mayores a 65 y mujeres mayores a 60 […];

(ii) jubilación anticipada, a partir de la cual los trabajadores preserven la opción de retirarse a la edad mínima hoy vigente, con una instrumentación similar al actual seguro de desempleo para quienes están desempleados, tienen 30 años de aportes y hasta cinco años menos de la edad jubilatoria. […].

De esta manera, a partir de la combinación de los tres componentes (suba de la edad de retiro, exención impositiva y jubilación anticipada) la reforma previsional podría cumplir con el triple objetivo de generar un ahorro fiscal, incentivar la oferta laboral al subsidiar el trabajo y no el retiro, y suavizar el impacto sobre aquellas personas que tengan derechos adquiridos por sus años de aportes.

¿Qué opinan?


miércoles, septiembre 22, 2010

Servicio de Atencion al Cliente ESC - Parte 2

Seguimos aquí convirtiendo explayadas verborragicas en posts, aún a costa de pisar y dejar alla abajo este bastante más trabajoso.

Pregunta no retóricamente Santiago_Ant:

¿Cómo se mide la baja del ahorro? Yo miro los indicadores de depósitos privados en plazo fijo en pesos, por cer, sin cer, en dolares y todos están subiendo según MECON y BCRA. ¿Esto no es ahorro que está subiendo?

Contesta este servidor

En el post, en realidad no hablo del ahorro sino de la "tasa" de ahorro que no es lo mismo. Cuando miras la cantidad de plata de los bancos estás haciendo lecturas sobre qué es lo que está haciendo la gente con su ahorro y no cual es su nivel de ahorro o cuanto esta variando.

Tené en cuenta que nuestro sistema financiera es muy muy chiquito y captura una porción muy pequeña del ahorro total. Dejame hacer una cuenta rápida y burda. La plata en los bancos es algo así como 10% del PBI (+- 5%), el ahorro agregado de la economía algo así como 30% (+-5%), es decir, por nuestro sistema financiero pasa tan sólo 1/3 del ahorro de un año. El ahorro total debe ser no menos de 15 veces el sistema financiero.

En conclusión: podes ver que los depósitos suban sin que el ahorro este subiendo, como podes ver que bajan sin que estén bajando (¿Fuga de Capitales te suena?) simplemente porque la gente está cambiando el lugar donde pone su plata. El ahorro de mes a mes representa relativamente poco en ese total.

Ahora bien, el concepto que puso en el post es el de la "tasa de consumo", o sea, cuanto de su ingreso la persona gasta. Lo cierto es que es muy difícil de medir (independientemente del INDEC) y lo mejor que se puede hacer es recurrir a proxies.

El panorama que describo en el post lo baso más bien en la siguiente intuición. Durante los primeros años del kirchnerismo el consumo creció a tasas muy aceleradas, 8%, 9% 10%, periodo que los medios (cuando todavía eran amigos de los K) calificaban como "boom de consumo". Mi sensación durante ese periodo (y creo que escribí varios posts al respecto cuando era joven y Kirchnerista) era justamente lo contrario.

¿Cómo podía ser que el consumo esté creciendo tan poco con una masa salarial que, entre creación de empleo y suba de salarios (menos inflación), crecía al 17%, 18%, 20%? De hecho, sistemáticamente el consumo perdía terreno frente a los otros componentes de la demanda (inversión, gasto público, exportaciones).

Hoy sin embargo el panorama es otro. La masa salarial está creciendo a un ritmo mucho menos acelerado, con poca creación de empleo (2% con toda la furia en el ultimo año) y una suba de los salarios que, si bien le gana a la infla, lo hace a un ritmo muy inferior al de otros años (ponele 26% de salarios versus 23% inflación) y sin embargo el consumo mostró en el año ultimo un ritmo de crecimiento similar al de los años dorados K.

(Un razonamiento análogo puede hacerse con la masa de jubilaciones, que creció muy fuerte en 2007 2008 y mucho menos en el ultimo año. La AUH no representa mucha plata en relación al consumo total)

¿Me explico porque creo que lo que estamos viendo no es que la gente esté ganando mucho sino que, en cambio, se la está patinando rápido?

martes, septiembre 21, 2010

Servicio de Atencion al Cliente ESC ¿En qué lo puedo ayudar?


Hola Ele. Vuelvo a joderte porque las declaraciones de Felleti me hicieron ruido:


"Si el país tuviera una espiral inflacionaria -como algunos de la oposición lo dicen- tendríamos tensiones sociales y no tendríamos la expansión de consumo que hoy tenemos. No hay un deterioro del poder adquisitivo de la población", afirmó hoy el viceministro de Economía, Roberto Feletti.

Yo creo que esto es así, que la inflación que tenemos ahora no es nada comparada con otras épocas (el Rodrigazo, la hiper, etc) pero la pregunta es si esto "si existiera inflación no habría expansión del consumo" es técnicamente correcta o puede tener varias interpretaciones. Bueno, si podés dame una mano que te lo agradecería realmente.

Respuesta de este servidor

No, es técnicamente incorrecta. De hecho justamente es lo que ha pasado en los ultimos años: inflacion + aumento del consumo.

De forma muy simplificada, hay dos canales de impacto de la inflacion en el consumo. el primero es el directo (es decir, como afecta la infla la decision de consumir o ahorrar la plata) y el segundo el indirecto (es decir, como afecta la inflación el salario real y a partir de allí la capacidad de consumir).

El primer efecto es positivo, es decir, a más inflación menos ahorro. Esto es básicamente porque cuando hay inflación la plata quema y se desvaloriza lo cual hace que uno tenga incentivos a desprenderse de ella y pasarse a bienes (una aproximacino de esto es lo que los economistas llamamos la "velocidad de circulacion del dinero"), sobre todo si en el banco te pagan tasas de interes que no te compensen la inflación.

Creo que esto se notó mucho en el último año en la compra de bienes durables con la recuperación (autos, electrodomesticas, LCDs, etc) pero el efecto positivo es de una vez. Es decir, si antes gastaba el 50% de mi ingreso y pasé a gastar el 70%, en el interín el consumo se acelera. Pero una vez que estoy un tiempo consumiendo el 70%, el crecimiento del consumo va a depender de cuanto crezcan los ingresos. Si me apuras, creo que gran parte del salto en esa propencion a gastar la plata ya se dió, por lo que de aquí en adelante el efecto positivo va a licuarse.

El segundo efecto ha sido históricamente negativo: la inflación erosiona los salarios reales. Sin embargo,  de 2006 a esta parte no pasó porque los salarios, en particular los formales, le están ganando a la inflación (escribia sobre esto acá). Creo que este efecto va a seguir existiendo un tiempo más y lo que veremos por lo menos hasta las elecciones de octubre son salarios creciendo 5 o 10% por arriba de la infla de 25%+-3%. La contracara de esto es una moneda que va a empezar a apreciarse fuerte lo cual todavia no es un problema serio pero si puede serlo dentro de algún tiempo (i.e. 2012, cuando la cuenta corriente deje de ser positiva).

El problema es que si en algún momento el crecimiento se desacelera por alguna razón los salarios tenderán también a desacelerarse, pero la inflación no, a la larga, el lugar donde queden los salarios reales es una ruleta rusa.

Conclusión: tenemos inflación acelerandose, tenemos crecimiento del consumo y posiblemente la bomba siga cebandose de acá a las elecciones, aunque hacia adelante es una dinámica insustentable.

lunes, septiembre 20, 2010

Una historia de dos devaluaciones

Permítanme hacer un breve raconto de dos historias que venimos contacto en ESC.

Por un lado está la breve historia macroeconómica del segundo kirchnerismo. Durante los últimos cuatro años argentina experimentó una aceleración del proceso inflacionario centrado especialmente en la inflación de alimentos, proceso que habría tenido duros impactos de no ser por dos factores que compensaron el deterioro social (a) las mejoras en el salario real de los trabajadores formales y (b) la puesta en marcha de la AUH y la moratoria, con casi 5 millones de beneficiarios. La fórmula mágica K, sin embargo, tiene serios problemas de sustentabilidad, en tanto se amparó en diversas situaciones excepcionales, transitorias y/o con impactos de una única vez, como analizábamos aquí. Como en todo descalabro macroeconómico, los límites naturales son dos: inflación y restricción externa.

En paralelo hablábamos de Brasil. Mientras Genérico cuestionaba la sostenibilidad del desarrollo brasilero en un contexto de fuerte apreciación del Real, este servidor desgranaba un poco la situación macroeconómica. “Ojo” decía acá y acá “porque Brasil cuenta con un margen de maniobra que le permitiría enfrentar con relativa facilidad los embates de algún shock externo”. Ese margen de maniobra está en parte explicada por su capacidad de devaluar, que, según mostrábamos por acá, comienza a ser tomado cada vez más en serio, en el marco de una economía que muestra algunos signos de enfriamiento.

Ahora bien ¿Cuál es el punto de contacto de ambas historias?

El siguiente gráfico describe la evolución del tipo de cambio real multilateral (TCRM) argentino, calculado sobre la evolución de la inflación y del tipo de cambio nominal de la Unión Europea, el Nafta, Chile, China, Brasil y México que representa, en conjunto, el 70% del comercio exterior argentino.
Un primer punto a destacar es que, a pesar de la suba de precios de 140% (!140%!) desde 2003 hasta ahora y una depreciación del peso de tan sólo 33% (de $ 2.95 de entonces al $ 3.95 de ahora) , el TCRM se apreció tan sólo un 8%.

Este hecho puede explicarse básicamente por la evolución de los precios y las divisas de nuestros socios comerciales. Brasil dejo apreciar su moneda un 43% y tuvo una inflación acumulada de 45%, Chile 27% y 26% respectivamente, el Euro se apreció un 13% con 8.4% de inflación y el Yuan chino un 18% con una inflación acumulada de 35% en los siete años. Sin llamarlo “viento de cola”, para no herir corazones sensibles, permítanme calificar la envidiable suerte que tuvo la gestión cambiaria para mantener el tipo de cambio alto como una de, digamos, “generosidad externa”.

En segundo lugar, aun a pesar de la aceleración de la inflación en pesos y en dólares, el TCRM se encuentra aún un 80% por arriba de los muy bajos valores de fines de la convertibilidad. Es decir, no hay muchas razones para afirmar que, a los niveles actuales, el TCRM está sobrevaluado (apreciado).

Esta idea se refuerza cuando se ve el análisis desagregado de las relaciones cambiarias bilaterales (ver gráfico siguiente). Desde 2006, con una inflación acumulada del 93%, el TCRM se apreció 15%. Sin embargo el grueso de la apreciación se concentra en el TCR bilateral con el Euro y el Dólar, con una apreciación de 29%, en tanto el TCR con China se apreció un 18% y el de Brasil tan sólo un 0.3%.

Esta divergencia en las relaciones bilaterales es clave. No es lo mismo una apreciación con Brasil, con quien tenemos básicamente un intercambio intra-industrial, que hacerlo frente a USA y la Unión Europea, a quienes (simplificadamente, se entiende) les exportamos bienes primarios y de quienes importamos bienes de capital, de manera tal que el intercambio es menos sensible a la variación del TCR. Es decir, no sólo el nivel del TCRM no es llamativamente bajo sino que su descomposición es la más benigna (o menos riesgosa) en términos de competitividad.

Sin embargo, si bien la foto nos dice que el mundo ha sido generoso con nosotros y que el nivel del TCRM no es necesariamente preocupante, el problema estaría en la película, punto en el cual convergen las dos historias que contaba más arriba.

La película argentina nos dice que hemos perdido la capacidad de lograr una devaluación real del peso. En el primer gráfico puede verse como el intento de devaluación real de 2008/2009 duró tan sólo un año, aun considerando la generosidad externa. Este fenómeno, que no es otra cosa que la contracara de la aceleración inflacionaria, fue un clásico argentino durante décadas y en particular durante los ochenta. Hoy, el tipo de cambio dejó de ser una herramienta de política macroeconómica para pasar a ser un jugador más en la puja por el reparto nominal de la torta.

En este punto es que la película argentina se cruza con la brasilera. Al haber perdido la capacidad de devaluar, la política cambiaria argentina no es autóctona sino importada, es decir, depende de las decisiones de política de nuestros socios comerciales. Así, por ejemplo, desde 2006, la depreciación del peso de 28% combinada con 93% de inflación, habrían apreciado el peso en un 34%, cosa que no pasó simplemente porque Brasil permitió una apreciación de 19% en su moneda, con una inflación acumulada de 22% (la math está abajo*).

Entonces Argentina, sin política cambiaria local, no sólo se enfrenta a una inercia inflacionaria en dólares de 20/25%, lo cual es una película complicada en sí misma, sino que además está fuertemente expuesta a las decisiones del vecino país donde cada vez se oyen más voces críticas respecto a la fuerte apreciación de los últimos años. Si tenemos en cuenta adicionalmente que Argentina y Brasil están expuestos a shocks externos relativamente comunes, una conclusión natural es que nuestro país enfrenta un futuro macroeconómico como mínimo de alto riesgo.

En definitiva, no sólo la dinámica macroeconómica parecería mostrar una tendencia insostenible (afirmación menos rimbombante que “tendencia explosiva”), sino que esta se da en un contexto de reducido margen de maniobra y con una fuerte exposición al riesgo del cada vez menos optimista contexto externo, particularmente el brasilero.

Conclusión: Poco margen de maniobra (y decreciente, por el agotamiento del superávit de cuenta corriente) + película nominal compleja + crítica exposición al riesgo Brasil = ¿Restricción externa o aceleración inflacionaria?

Atte

Luciano (aka. Elemaco)

PD: autopase ¿Cómo se sale de la tendencia inestable?

PD2: Post número 666 de ESC. Creepy.

*Recordará el lector que la fórmula del TCR bilateral es:

jueves, septiembre 16, 2010

Fue bueno mientras duró pero ¿Quién nos quita lo bailado?

Brasil amenaza con medidas para contener la revalorización del real.

El Gobierno de Brasil lanzó ayer un mensaje claro (nota de Ele: y contundente) y hasta intimidante al advertir que tomaría las medidas necesarias para contener la apreciación del real. El ministro de Hacienda del país vecino, Guido Mantega, disparó contra la política monetaria de otros gobiernos. “Estamos atentos. No podemos permitir que otras monedas artificialmente desvalorizadas nos ganen espacio”, amenazó el funcionario en un acto con empresarios en Río de Janeiro. Y hasta recordó que el país cuenta con “recursos ilimitados” en su fondo de riqueza soberana.

El mensaje no es para Argentina sino para Japón, que salió agresivamente a comprar dólares para evitar que el Yen siga apreciandose.

Ayayay

Pd: !y encima hace cuatro meses que no crecen!



miércoles, septiembre 15, 2010

Cosa extraña ¿Subestimación o Ajuste?

Hagamos un poco de historia presupuestaria. El gobierno ha subestimado sistemáticamente los ingresos en el presupuesto en una proporción que va desde una cifra cercana al 20% en 2005 a casi 40% en 2007. Sólo en 2009, cuando la recesión desplomó los ingresos reales, la subestimación fue de un dígito. Para 2010 el ingreso total, suponiendo unas transferencias de $ 24 mil millones del Banco Central y de $ 8 mil millones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, sería de unos $ 344 mil millones, cuando el presupuesto decía $ 272 mil millones. Es decir, el presupuesto subestimaría el ingreso real en 27%.


Ahora bien, a partir de la existencia de los superpoderes el gobierno tiene discrecionalidad sobre la asignación de este ingreso excedente. ¿Qué hizo el gobierno con este ingreso excedente?

El siguiente gráfico resume la evolución desde 2004. Con la excepción de 2009, la proporción del ingreso adicional efectivamente gastada es creciente. Si en 2004 el 55% del ingreso excedente se convirtió en gasto por arriba del presupuestado, en 2005 lo hizo el 62%, 73% en 2006, y 87% en 2007 y 2008. La proyección del gasto en lo que va del año nos dicen que, en 2010, se espera que el gobierno se gaste el 100% de los $ 73 mil millones de ingresos subestimados.


Ahora bien ¿Qué puede esperarse del presupuesto de 2011?


“El proyecto de ley del Presupuesto 2011 que Kirchner ordenó defender plantea un crecimiento de la economía en torno al 6 por ciento, una inflación de un dígito, un dólar de entre 4 y 4,15 pesos y superávit fiscal gemelo, en torno al 3 por ciento del PBI en el caso del fiscal y el comercio exterior alrededor de 10 mil millones de dólares.”

Si esto efectivamente es así hay algo llamativo.

Por un lado, tenemos que la subestimación de la inflación llevará nuevamente a la subestimación de ingresos. 6% de crecimiento del PBI más, digamos, 9% de inflación con dólar planchado puede dar un crecimiento del PBI nominal de alrededor de 15%, que, según mi suposición, podría ser hasta la mitad del crecimiento nominal verdadero.

Esto no es lo raro. Van a subestimar ingreso pero, si es cierto ¿Qué es ese 3,0% del PBI de superávit?

Hagamos unas cuentas. Este año el superávit primario oficial, que incluye transferencias del BCRA y del FGS será de alrededor de 1,5%/1,7%. Si tenemos en cuenta que cada punto porcentual de crecimiento de los ingresos por arriba del gasto implica un ahorro de 0.15% del PBI para llegar a 3% de superávit el gasto tiene que estar entre 8% y 10% por debajo de los ingresos, o sea, asumir una suba del gasto nominal de 5%.

¿Dónde está el tongo? ¿Qué harán para compatibilizar 15% de crecimiento nominal con 5% de crecimiento del gasto? ¿Pasarán más gasto debajo de la línea? ¿habrá alguna movida extraña con el BCRA o sobre algún otro stock?

Todo muy extraño. Ya veremos

viernes, septiembre 10, 2010

Momentos & Palabras

Como todo economista que se precie de tal, mi capacidad de interpretar el arte no explicito (es decir, aquel en el cual lo que quiere decir el artista es obvio hasta para el ojo menos entrenado) es muy limitado, razón por la cual creo que los dos videos que verán a continuación son particularmente buenos.

Dos extraños experimentos visuales sin desperdicio. Prenda los parlantes y disfrute.





!Feliz viernes!

Ele

miércoles, septiembre 08, 2010

¿Qué onda?

Recién veo esta nota del amigo Larry, donde vincula una nota de Ferreres en La Nación. En ella, OJF una vez más explica que la aceleración del proceso inflacionario responde al calentamiento de la economía por el fuerte crecimiento de la demanda, llamando a la cordura y la menor expansión de la misma.

Sin embargo, resulta del todo interesente e ilustrativo observar el siguiente gráfico que acompaña la nota de OJF:

Mi duda es, ¿cómo puede haber "inflación de demanda", si la brecha del producto (diferencia entre el potencial y el observado) es siempre negativa? ¿no quiere eso decir que la oferta agregada es siempre superior a la demanda agregada?.

En otro orden de cosas, leí esta nota de MMdP y me acordaba de este acalorado debate que tuvimos por estos pagos. Uno podrá pensar lo que quiera, pero al menos en ESC tenemos de todos los colores.

Saludos
Genérico